En campaña política y a
militantes de todos los partidos se les oyen pronunciamientos contradictorios,
pero en esta en particular se llegó al campo de la hilaridad, ni rabia da.
De humanos, pero sobre de todo de
políticos, militantes y hasta de periodistas que no pueden disimular sus
preferencias –todos las tenemos pero lo mejor sería no evidenciar tanto el sesgo-
es el pecado de juzgar mirando la paja en el ojo ajeno teniendo una viga en el propio.
Los “fajardistas” dicen que es
sorprendente que Luis Pérez compre un cementerio de mala procedencia y nadie brinque.
Los “luisistas” refutan alegando que esa adquisición no tiene nada de malo, que
no es ilegal; yo me imagino ¿qué dirían si quien comprara el mismo predio, fuera por ejemplo Salazar o Sergio Fajardo?
Algunos “alonsistas”, fieles seguidores del exalcalde, hablan casi con desprecio de las posturas políticas
de Federico Gutiérrez y Eugenio Prieto, pero resulta que tal vez ahora van a tener que dejar que su amigo
Salazar se una a “Fico” pues solito no sale, y menos cuando pareciera que les
da pena hacer campaña con el periodista-escritor. Un buen candidato rodeado de ególatras
obtusos políticamente.
Se comenta que en privado le
juran amor eterno, mientras en público evitan que los vean con el exalcalde. ¿O
será que les da pereza ir a donde Salazar va sin temor ni apatía? Pero eso sí,
para amantes de la burocracia los “fajardistas”, y cuidan los puestecitos con devoción
tan religiosa que viven arrodillados. No
se les da nada criticar a los partidos tradicionales pues es bien cierto que a ideologías
de partido ni liberales, ni conservadores, y ya ni los del CD se acogen. Ninguno
está respetando directrices, y los estatutos de los partidos están más
olvidados que las hojas de vida de los aspirantes a cargos por méritos, porque las que valen son las de los parientes
y amigos aunque no llenen los requisitos. O si no que lo diga Gabriel Jaime Rico.
Para muestra varios botones: Hace
rato hay “uribistas” con Luis Pérez y no
con Andrés Guerra, como Balmore González, típico ejemplo del que critica en los
demás sin mirarse a sí mismo, sus contradicciones son muy simpáticas; la
exdirectora de El Colombiano, Ana Mercedes Gómez, quien ya cantó su voto para
la Alcaldía de Medellín por Federico Gutiérrez, con argumentos respetables. En fin, los ejemplos serían muchos de todos
los lados, matices y tendencias, pero lo esencial en esta columna no es eso.
¿Cómo se van a repartir la burocracia
“prietistas”, “ficolistas” y “alonsistas”, si el exconcejal que aspira por
firmas ganara la alcaldía? Es decir, partiendo de que esta semana por fin (pues
ya no hay tiempo de otras decisiones) se unen Federico Gutiérrez,
Alonso Salazar y Eugenio Prieto en torno
del nombre que se determine y que se dice sería el de
Federico Gutiérrez por tener más cualidades de “monedita de oro”?
Desde luego lo del nombre de Federico Gutiérrez pertenece a las suposiciones
pues aunque los enemigos de Salazar aseguren que él está en caída, es el que menos
cola ha probado en las encuestas, pero si es el que más resistencia presenta
entre los potenciales votantes, y en eso
tiene mucho que ver su insulsa campaña.
Por la percepción que tengo de
Salazar se me hace que no tendría mayor inconveniente en unirse a Gutiérrez, e
igual creo que su estrecho círculo de escuderos celosos, por el contrario, si deben estar poniéndole todo tipo de trabas
para evitar que lo haga. Pero si no lo hace, los suyos se ahogan con sus aspiraciones y
jefe político, dejando tirados a muchos fieles seguidores que lo acompañan sin
intromisiones irritantes.
Eugenio Prieto no tendría más
remedio que irse con el que sea que se elija entre sus contrincantes ya en conversaciones,
pero igual sus escuderos deben estar muy preocupados por lo de la burocracia
que sería tan repartida a la hora del té (aunque es mejor un “pedacito” de
poder que nada, dirán quienes se apegan
a los cargos como garrapatas, pues les puede más la ambición que la dignidad). La
noticia “bomba” que se esperaba por los lados de Federico Restrepo y que estallaría
ayer 21 de septiembre no se dio, pero está inflándose: Al candidato a la Gobernación
de Antioquia de Fajardo, se le uniría Prieto al renunciar a su propia aspiración
a la alcaldía en favor de Gutiérrez o Salazar.
Federico Restrepo Posada con la
fuerza “fajardista” (que no es tan desestimable como quieren hacerlo creer sus contrarios, pues a diferencia de lo que se pregona en Medellín y el área metropolitana para
confundir, en los municipios más lejanos
las comunidades ven distinta y clara su gestión), con el matiz conservador del Senador
Juan Diego Gómez, los liberales “prietistas”, los “alonsistas” y los “ficolistas”,
arma una barricada que podría poner en aprietos el poderío consolidado de Luis Pérez.
¿Cómo quedarían las cosas para la
campaña por la alcaldía de Medellín? Serían cuatro candidatos a partir de la
semana entrante, suponiendo que cuaje la
alianza fundamentada en pasos ya dados: El que salga favorecido entre Salazar, Gutiérrez
y Prieto; Gabriel Jaime Rico (si no es que termina retirándose antes del vienes
por dificultades financieras, políticas y éticas, según comentarios de sus propios seguidores.
Un rumor que crece y que daría al traste con la aspiración de un hombre
preparado –al mismo nivel de los otros aunque tal vez con más planificación- para gobernar a Medellín, con la mejor campaña
en términos de estructura, pero con inconvenientes difíciles de precisar aquí resumidamente)
Héctor Hoyos del Polo y Juan Carlos Vélez que sube vertiginosamente en las
encuestas tras la vía libre a la propaganda y su aparición con el expresidente Uribe.
Y en tal escenario para gobernación
y alcaldía si se ponen buenas las campañas pues nada podría asegurarse con antelación
al 25 de octubre. Si como es cierto, a la hora de votar cuentan las emociones en alto porcentaje, con las del momento la abstención será peor que siempre.