jueves, 31 de marzo de 2016

¡DE MALAS!


No voy a marchar el sábado 2 de abril aunque aseguren que es un llamado de atención al gobierno, que es una acción de rechazo por lo que padecemos en Colombia, y una actividad convocada por  iniciativa ciudadana desde el sentir de colombianos cuya ideología no es precisamente la del Centro Democrático e inclusive motivada por quienes no hacen militancia política. Tengo, obviamente,  mis razones para no acompañar a los centenares de ciudadanos que, haciendo uso de un legítimo derecho, saldrán a las calles usando atuendo amarillo, azul o rojo, pero en todo caso blanco no, según la consigna de los convocantes
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Cuando el presidente Santos anunció el inicio de las conversaciones me alegré muchísimo; no porque creyera que con Santos todo sería más fácil, no porque pensara que a los anteriores mandatarios les faltaron condiciones que el actual si tiene, o porque sea santista incondicional, no;  tampoco porque quiera estar  en contra de Uribe y los uribistas,  nada de eso; simplemente porque anhelo fervientemente que uno de los males que padecemos en el país que amamos, por fin finiquite, pues al otro mal que nos hace hundir en la miseria,  la corrupción, no le veo salida.

Sin embargo, lo que ha pasado en el proceso que busca el acuerdo para la paz  - y que tiene tantos contradictores pugnaces, tan persistentes en su oposición como el propio Santos en su objetivo-   nos ha hecho pensar, ya en este punto y hora, a quienes defendemos las conversaciones animados por altas dosis de esperanzas,  que los representantes de los grupos guerrilleros ponen algunas condiciones tan difíciles de entender que,  me parece ver a  los negociadores exponiéndolas,  y para sus adentros diciendo: ¡Y si así no les parece, de malas!.

Tampoco puedo admirarme de  que el pueblo colombiano no apoye al presidente Santos en su deseo de  sacar adelante su objetivo,  esa actitud sí que me hace pensar en que los jefes de la guerrilla - quienes por lo demás no tienen ningún afán de concluir las negociaciones  pues no tienen periodo fijo para su mandato como si los presidentes de Colombia-  mientras más polarizados nos ven, más deben repetir: “Si el pueblo no lo apoya mejor para nosotros ¿ ellos? ¡de malas!”.

Si los acuerdos finalmente no se concretan, ante semejante fracaso de Santos los guerrilleros pierden (pero desde luego los del monte, no los negociadores)   al igual que perdemos todos como  pueblo colombiano. Los uribistas,  que en tan desafortunado caso para Colombia, serían los  triunfadores desde su sórdida posición y extraña manera de “amar la patria”, alzarán su voz en coro para repetir con enorme satisfacción: ”Le ganamos a Santos, los enmermelados: ¡de malas!”.


¿De malas Santos? No, de malas todos nosotros los colombianos del montón. Dándose  el fracaso que anhelan los incondicionales de Uribe, se sacrifica el país,  pero satisfacen su ego. Santos no pierde nada, cuando más dirá: ”Todo lo intenté,  lo que me fue posible lo hice pero no me apoyaron; yo me voy porque no tengo ninguna necesidad de aguantarme a Uribe, y los que se quedan aquí padeciendo los horrores de la guerrilla ¡de malas!”. 

domingo, 13 de marzo de 2016

PERIODISMO INDEPENDIENTE: UN COMPROMISO SERIO CON LA DEMOCRACIA


Si alguna entidad (y al decir entidad se entiende que es pública pues así se denominan las organizaciones del estado)  necesita publicidad institucional, es EPM; máxime ahora cuando vienen bajando lenta, pero notoriamente, los altos niveles de satisfacción que sostenía frente a los  usuarios, especialmente  despertaba admiración y gozaba de mucha credibilidad.

Es  clara la necesidad permanente de  EPM de hacer una amplia divulgación de sus servicios, al igual que la difusión de campañas de carácter social o ciudadano, y creo que,  ahora más que nunca, necesita ganar confianza reposicionándose ante la opinión pública, desde distintas estrategias, sin desconocer su gran importancia como Entidad, lo que es incuestionable.

Por estos días,  funcionarios (denominación asignada a los trabajadores del sector público, de ahí que sea redundante decir “funcionario público”) encargados de adjudicar la nada fácil torta publicitaria, resolvieron, seguramente con toda la buena fe del caso, hacer partícipes en la definición del mecanismo para tal adjudicación, a periodistas y representantes de sectores relacionados con el oficio y la publicidad, con el ánimo supuestamente de repartir la pauta lo  más equitativamente posible. Hasta aquí todos felices.

Se acordaron entonces tablas de puntajes, criterios de clasificación y cosas por el estilo que suenan muy bien; sin embargo, una vez signada y notificados los beneficiados con  dicha pauta, a aquellos que quedaron bien calificados dentro de las decenas de oferentes que son catalogados como periodistas “de medios alternativos e independientes”,  empezaron a sentirse los brotes de inconformidad.  

No conozco  en detalle lo acordado entre la Entidad y los periodistas  y menos tengo precisión en lo debatido previo al acuerdo que, entre otras, escogió una comisión para llevar a efecto lo convenido;  por lo tanto, me limitaré a señalar algunos criterios que facilitan, objetivamente –hasta donde la naturaleza humana,  el raciocinio serio, la responsabilidad, el conocimiento y la experiencia permiten serlo- adjudicar pauta institucional en el sector público.

1.       Antes de cualquier adjudicación de pauta, se hace el Plan de Medios,  es decir, se reparte el presupuesto publicitario en  los porcentajes que se quieren para los  medios: Masivos y Alternativos. No existen otros medios. La radio es masiva, la televisión es masiva, los grandes periódicos y revistas de alta circulación son masivos; los canales comunitarios son comunicación alternativa, las revistas y los periódicos ciudadanos son alternativos,  las revistas especializadas hacen comunicación alternativa  en fin, este podría ser tema para otro artículo.

2.       La Internet, por todas sus posibilidades y alcance, no se ha podido clasificar. Para algunos estudiosos del tema es un medio alternativo, pero hay quienes sostienen que es comunicación masiva.

3.       Obviamente que la adjudicación dela  pauta tiene que ver con los intereses institucionales. Si ofrecen  servicios para toda la comunidad elegirá medios masivos. Si hacen campañas sectorizadas preferirán medios alternativos. Los periodistas independientes (aquellos que, por ejemplo,  alquilan un espacio en emisoras de cadenas o en emisoras independientes) para emitir con total autonomía,  deben recibir proporcionalmente al medio en el que ejercen su oficio,  al profesionalismo que demuestran en cada emisión,  a su trayectoria y por supuesto audiencia.

4.       Una vez definido el plan de medios, o sea,  recordemos, lo que destinamos a los medios masivos, a los alternativos y a la Internet, se asigna la pauta de acuerdo con los costos o tarifas que nos ofrecieron.  En todo caso,  generalmente son las agencias especializadas las que diseñan el plan de medios y con base en ello y la negociación de tarifas, distribuyen la pauta. Obviamente deben fundamentarse en mediciones estrictas y estudios de mercados.

5.       En el plan de medios se acostumbra, para el caso del sector público que es el que venimos observando aquí, dejar un porcentaje del rubro publicitario para ordenar la pauta a los periodistas independientes, dado que  estos no caben en la oferta propia de las cadenas o grandes medios masivos. Cuando no se quiere que queden por fuera, para beneficiarlos con la pauta institucional deben primar características  como: seriedad periodística, ética,  habilidades para el manejo de  un  buen formato y que evidencien probada  responsabilidad en el cumplimiento de sus compromisos publicitarios.

6.       Para el momento, en todo plan de medios se contempla un porcentaje para los medios alternativos acorde con las necesidades institucionales que son finalmente las que señalan el público al que se quiere llegar.  En nada riñe esto con adjudicar pauta del sector público a los periodistas independientes, siempre, eso sí,  en consonancia con las  condiciones señaladas en el anterior párrafo.

7.       Adjudicar pauta a los periodistas independientes bajo otros criterios,  sin duda alguna es dejarse llevar de motivaciones que rayan con la  discriminación odiosa, reprochable e inconveniente para la  sana equidad, que es  el reconocimiento a quienes ejercen el oficio por igual, con  responsabilidad y equilibrio informativo.

Me resisto a creer que los miembros de la  comisión delegada para adjudicar la pauta de EPM se hayan alejado de lo acordado entre las partes;  si así fue, no dudo que los directivos de la Entidad convocante,  llamarán a que se corrija.


En el ejercicio del periodismo independiente, los hay como en toda actividad humana: deshonestos, mezquinos e indecentes;   no faltan los alevosos y también existen quienes  usurpando nuestra digna tarea frente a  la sociedad, nos deshonran. Por lo tanto, hay que apoyar y  defender a todos aquellos periodistas independientes  que cumplen su papel con alto sentido  del deber social, honestidad y  solvencia intelectual; a quienes cultivan con responsabilidad los hábitos que enriquecen el ejercicio del oficio,  y a los apasionados que asumen día a día, un  compromiso serio con la democracia.

miércoles, 9 de marzo de 2016

LA CREDIBILIDAD SE GANA

Uno de los principios más elementales, pero no por ello carente de la mayor importancia, que nos enseñan en las facultades de periodismo,  es aquel que recomienda recurrir a fuentes de distinta posición frente a un mismo asunto periodístico, con el fin de aportar al establecimiento de la verdad, o por lo menos, entregar elementos de juicio para que los receptores de la información  saquen sus propias conclusiones.

Con respecto a la venta de las acciones de EPM en ISAGEN, los ciudadanos escasamente se han pronunciado, es posible que sea  porque no se tienen suficientes argumentos a favor o en contra, así que, por fortuna, no hemos salido a opinar sin fundamentos como en tantas otras ocasiones.

Por su parte al interior del Concejo de Medellín, que tiene la potestad de votar positiva o negativa la propuesta del Alcalde Federico Gutiérrez - quien espera que se le dé el sí para la venta-  se han presentado serios e importantes argumentos a favor y en contra. Se han dado debates argumentados, con posturas que evidencian análisis y no simples pronunciamientos a la ligera, aunque desafortunadamente uno de ellos se vio perturbado debido a un altercado protagonizado por el concejal Róber Bohórquez y el Secretario de Gobierno de Medellín, Santiago Gómez.

 Atendiendo la sabia recomendación de los maestros del periodismo, me di a la tarea de averiguar  sobre las posibles causas que llevaron a cada uno de los dos enfrentados,  a sobrepasar los niveles de serenidad que son menester para  tratar un tema  trascendental, sin duda alguna,  para los intereses financieros de tan importante entidad pública.

Encontré por ejemplo, que la apreciada colega Sonia Gómez, en su artículo titulado “Concejales de Medellín, ¡salven la patria!”, dice: La Comisión Primera del Concejo de Medellín hundió en un primer 'round' el proyecto de acuerdo con que se busca permiso para vender a la canadiense Brookfield las acciones de EPM en Isagén. Cuatro votos en contra, de Carlos Alberto Zuluaga, Aura Marleny Arcila, Jaime Cuartas y Róber Bohórquez, mostraron que aún hay un asomo de cordura en este abominable descalabro que fue la venta de las acciones que el Estado colombiano tenía en Isagén. 

Digna de resaltar la posición de este último edil, quien dijo el día de la votación: “Ya me hizo ‘lobby’ Santiago Gómez (secretario de Gobierno de Medellín). En estos cuatro años no me vuelvan a hacer ‘lobby’ en mi oficina para votar positivo”.  

Escuche con mucha atención la entrevista que hizo Luis Fernando Ramírez al Concejal Róber Bohórquez,  en el programa “Despierta Antioquia”, sobre el enfrentamiento de este y el Secretario de Gobierno. Si a renglón seguido no hubiera pasado al teléfono el Alcalde de Medellín, me habría quedado la sensación de que Santiago Gómez había tenido el atrevimiento de “presionar” al Concejal, contrariando las directrices del mandatario local, pues así lo señaló el edil entrevistado al justificar su malestar con el representante del gabinete municipal; máxime que, antes de pasar el Alcalde al teléfono, es decir, sin confrontar versiones del mismo hecho, ya los periodistas terciaban en sus comentarios.

El “lobby” en Colombia es legal y legítimo, es ejercido generalmente por quienes tienen facilidad para exponer y concertar; cuando se habla de Lobby, siempre se trata del dialogo entre representantes del ejecutivo, de empresas privadas o del sector público, con los legisladores, para sacar adelante una ley, ordenanza o acuerdo municipal.

Así que el lobby no es el malo, los malos son los lobistas que abusan de sus habilidades  para provecho personal o sectorial, más no actúan con honestidad, e inclusive los hay que “pagan” a representantes del poder legislativo para que aprueban  lo que nos es inconveniente a los ciudadanos, pero muy conveniente a intereses mezquinos. Ejemplos hay montones.

Pues bien, según las averiguaciones sobre los personajes que en el Recinto del Concejo de Medellín, se enfrentaron de manera acalorada, sus acostumbradas reacciones y su manera de manejar el pedacito de poder que les tocó, no queda duda alguna de que el Alcalde de la capital antioqueña obró sensatamente al apoyar a su Secretario de Gobierno, sin que ello se  entienda como simplemente una defensa amañada y sin razón.

¡Cómo tenemos que cuidarnos los periodistas de informar y opinar sin cotejar!.

Por lo demás, informar y opinar son dos cosas bien distintas, de ahí que su manejo debe hacerse tan nítidamente que para las audiencias sea muy claro: cuándo estamos informando y cuándo estamos opinando.