Producir un suplemento
alimenticio altamente proteico, libre de gluten y lactosa, de fácil digestión y
bajo costo e impacto ambiental, y que genere tendencias de alimentación
ecológicas en jóvenes adultos es el objetivo del proyecto que aprovecharía el
gusano de la harina.
Entre los insectos considerados –grillos, saltamontes, cucarachas, moscas soldado y gusano de harina, por su valor nutricional– los de mejor proporción entre cantidad de proteína y peso fueron el gusano de harina, los grillos y los saltamontes. Sin embargo, los dos últimos tardan mucho en crecer, mientras el gusano de harina en mes o mes y medio produce una camada lista para procesar. Los gusanos, que se cultivarían en sitios con temperaturas alrededor de los 30 °C, se procesan para extracción y secado de proteína, y se les agregan los otros componentes.
La propuesta es elaborar un suplemento con alta concentración de proteína por porción y de baja huella ambiental, que se convierta en el preferido por los deportistas entrando en este mercado con un producto de alta calidad y menor impacto ambiental que el de la competencia. Los autores de esta iniciativa son Santiago Vargas, Pedro Múnera, Sebastián López y Mateo Franco, estudiantes de Ingenierías de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, quienes proponen la crianza y el procesamiento del gusano de la harina como materia prima para producir un suplemento proteico nutritivo y ecológico.
Por su parte, el estudiante Múnera recuerda que “el proceso incluye la crianza del insecto en un ambiente controlado; luego, a punto de alcanzar su etapa madura se procesa aún siendo larva, pasa por un proceso de molienda para después separar los aminoácidos (proteína) por medio de un procedimiento químico y así conformar el producto añadiendo saborizante y conservantes”. Vargas afirma que “la innovación principal es ser un producto vanguardista, que pueden aprovechar grandes industrias como panaderías e industrias de alimentos a base de harina”. Además se puede usar como alimento para engorde y cultivo de animales para el consumo. Mateo Franco señala que es una proteína con mejores características que las de gama alta, que son más caras, pues su precio puede ser de 80.000 pesos por kilogramo.
Según científicos de Oxford y Rikkyo (Reino Unido y Japón respectivamente), la harina de insectos aporta más proteína que la carne de ternera y pollo, un valor vitamínico más alto por ejemplo en la B12, y favorece a la producción de calcio y hierro en el cuerpo. Vale anotar que algunos ven en la entomofagia una de las soluciones para la supervivencia de la humanidad. Se estima que para 2030 habrá más de 8.600 millones de habitantes en el planeta: con tantas personas para alimentar resulta improbable que la industria ganadera sea capaz de cubrir tal demanda alimenticia. Por ello Pedro Múnera concluye que “tarde o temprano vamos a tener que recurrir a comer insectos, porque ni las tierras ni el ambiente darán abasto para seguir sosteniendo la proteína tradicional de origen animal o vegetal que proviene de explotaciones muy contaminantes”.
(Fuente: Agencia de Noticias
UN - Unimedios Universidad Nacional de Colombia)