martes, 27 de septiembre de 2016

COLOMBIA SE MERECE ESTA OPORTUNIDAD

Estoy totalmente de acuerdo con los que argumentan que si gana el Si en el plebiscito, eso no va a garantizar la paz para los colombianos. Muy cierto.  Decir Si el domingo 2 de octubre es decirle si a lo acordado entre el gobierno y las FARC, no es  ninguna otra cosa. Seguirán los delincuentes como siempre haciendo de las suyas; la extorsión no se va a acabar y la corruptela menos.

Los hombres que fundamentan su hombría en maltratar a las mujeres seguirán muy campantes porque para esos sí que es cierto que la cárcel ha sido esquiva, aunque generan violencia intrafamiliar.  Por los niños abusados y asesinados no habrá marchas, ni referendos, ni plebiscitos; ni siquiera pronunciamientos que tengan eco.

Las razones  sensatas por el NO,  las acepto y respeto. Los argumentos “envenenados” a favor del NO,  son especulaciones que rayan con el absurdo.

Los acuerdos no consideraron nada que ver con el modelo económico para Colombia, así que amanecer “comunistas” el 3 de octubre próximo, pues los capitales en manos de unos cuantos poderosos que tienen inmensas fortunas, corren serios riesgos, esa sí que es una amenaza sin sentido.

En cambio la llamada “amenaza” de Santos al decir que si gana el NO la guerra será más fuerte y además alcanzará las ciudades, sí que me asusta; mejor dicho, lo creo al pie de la letra, y no como una amenaza de Santos sino como una muy posible realidad.

Temo tanto a la supuesta “amenaza” de Santos, como los del NO sienten pánico creyendo la implantación inminente del  castro-chavismo en Colombia. Estamos de acuerdo, si yo estuviera segura de que tan desastroso modelo de estado se va a imponer en Colombia, porque –ese es el argumento- Santos y Maduro son igualitos, también votaría NO. Pero no he podido encontrarles ni el menor parecido.

 “Le entregaron el país a las FARC”. Me imagino que entonces al ganar el Sí, van al Congreso 10 o 20 exguerrilleros, o los que sean con voz y voto, más los que no tendrán voto en su primer oportunidad de hacer parte del legislativo; de manera que  según esa  sentencia, los 268 restantes congresistas (102 Senadores y 166 Representantes) a todas las iniciativas de los excombatientes les van a decir: “Si honorables padres de la patria, lo que ustedes digan, nosotros todo lo aprobamos”. ¡Por Dios!

Como los congresistas nos representan –en las elecciones votamos por ellos para que decidan por nosotros- el Congreso en su mayoría, aunque sabiendo  que eso no  quedó consignado en los acuerdos, va a entregarles el país, en nombre del pueblo colombiano, a los exguerrilleros. ¡Por Dios! ¿Así los están creyendo de torpes, o qué? ¿O es que los congresistas del No ya se sienten derrotados?

Qué sandeces se oyen por estos días cuando los colombianos –cosa nada frecuente- podremos participar directamente, no delegar, respondiendo una sola pregunta con un monosílabo de una inmensa magnitud, siendo entonces responsables de lo que pase de ahí en adelante, bueno o malo, por la implementación o no de lo acordado en La Habana. Un plebiscito es la concreción real de una democracia participativa.

El presidente Juan Manuel Santos, si, el mismo que sin importarle encuestas, ni reclamos, ni memes –muy charros por cierto- nos da la oportunidad (porque a él le dio la gana, no era su obligación) de decidir apoyar o no, el resultado de una negociación que, durante más de cuatro años y a pesar de los pésimos augurios de quienes aseguraron que no habría tales acuerdos, está ahí, firmada por las partes y el mundo como testigo.

Resolvamos nosotros, si queremos o no que arranque la construcción –la construcción-  de una paz estable y duradera, cuyo cimiento hoy, es la pacificación que tiene que ver con uno de los causantes de las peores penurias que Colombia ha soportado.

En firme el cimiento, empezaremos a levantar lo que resta, que es mucho y muy difícil. No se trata pues de creer ingenuamente que encontraremos la paz ya y total porque le respondamos Sí a la pregunta del plebiscito.


La pacificación absoluta no se consigue pre-fabricada, cada pieza hay que armarla con entusiasmo. Si nos negamos a construirla teniendo las bases, nos estamos negando   una oportunidad que, simplemente, Colombia se merece.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

ROBERTO HOYOS RUIZ NO PODÍA SER DISTINTO



Los ejemplos de vida que recibió Roberto Hoyos Ruiz  de sus padres, fueron tan sólidos e íntegros, que era imposible ser distinto al ser humano que conocimos y admiramos en los distintos campos en los que se desempeñó o en los participó con su contagioso entusiasmo.

Su padre, Roberto Hoyos Castaño, marinillo de grandes ejecutorias en su permanente afán de trabajar por el progreso de su tierra; fue inmensamente generoso y demostró  día tras día de su vida pública,  que la  capacidad de gestión de un político es primordialmente para el bien común.

Con su alto sentido de la responsabilidad y el deber, como pilares fundamentales para el ejercicio de la actividad política, Hoyos Castaño señaló el camino recto que muy pocos en la vida pública colombiana han seguido: Roberto hijo sí, él lo siguió al pie de la letra y lo superó con creces.

Doña Esperanza Ruiz de Hoyos, la dulce mamá de su amado “Robertico”, imprimió en sus hijos el amor cristiano, el servicio a los semejantes y la espiritualidad como estilo de vida.

Doña Esperanza soportó  una penosa enfermedad que la afligió por mucho más tiempo que a su hijo, pero que igual soportó dignamente en compañía permanente de la oración.

Roberto Hoyos Ruiz no podía ser distinto a ese maravilloso ser humano que hoy despide su familia,  la  que en compañía de centenares de amigos, elevará plegarias al Altísimo que lo acogerá en la Gloria Eterna, en donde le esperan sus padres amorosos, orgullosos del hijo que se entregó  a la tierra que lo vio nacer, a Marinilla y a toda Antioquia.


Para sus hermanas Clemencia y Luz María, a sus hijos, tíos, primos y demás parientes, a la comunidad marinilla, a su gente del deporte, al Urabá antioqueño,  nuestra voz de solidaridad y consuelo. Una muy dolorosa pérdida. QEPD

martes, 20 de septiembre de 2016

EDUCACIÓN MOJIGATA

En la edición virtual de El Colombiano de hoy martes 20 de septiembre, se lee esto en algunos apartes de una noticia que me llamó la atención: “Un patrullero de la Policía fue capturado en Itagüí, luego de que la madre de una niña de 11 años lo denunciara por presunto abuso sexual”… El jefe de la policía en Medellín aclaró que contra el patrullero hay otras denuncias. “… En uno de los casos hay otras dos menores involucradas y la investigación prosigue…”. La madre denunciante le dijo a la Fiscalía que el uniformado había amenazado de muerte a su hija”.

Y luego, en la misma edición de hoy,  me encuentro un artículo con este título: Polémica por encuesta del Dane sobre comportamientos sexuales.

Hace poco fueron las famosas cartillas que, con todo y el engaño a la opinión pública, aclarado a destiempo por la Ministra Parody (pues mientras algunos se escandalizaban con la publicación que le achacaron al Ministerio de Educación, la funcionaria creía que la estaban fustigando por la verdadera edición que apenas se preparaba) de todas maneras centenares de colombianos, horrorizados porque dizque “les iban a enseñar a sus hijos a ser homosexuales” salieron a marchar reclamando principios morales.

Ahora resulta que, luego de semejante exabrupto, aparece otro grupo de personajes, entre docentes y padres de familia, indignadísimos por una encuesta que aplicó el DANE, para sacar resultados estadísticos que ayuden a orientar comportamientos en niñas, niños y jóvenes escolarizados.

Casos de abusos a menores, por parte de miembros de su entorno familiar, vecinos,  maestros y desconocidos, se registran de manera alarmante en nuestro país; es increíble entonces, que  resulte censurable  en sectores educativos y sus distintos estamentos, la aplicación de una encuesta que de manera anónima, respondieron libremente estudiantes a partir del grado 6°  con el fin de que, según los resultados obtenidos, se orienten contenidos pedagógicos por edades y riesgos.

Frente a la absurda polémica, el director del Dane, Mauricio Perfetti del Corral, aclaró que “la Ley 1336 de 2009, por medio de la cual se adiciona y robustece la Ley 679 de 2001, de la lucha contra la explotación, pornografía y el turismo sexual con niños, niñas y adolescentes; y que, en su artículo 13, le asigna al Dane la responsabilidad de adelantar una investigación estadística con el fin de conocer los factores de riesgo social, individual y familiar que propician la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes”, señala el diario El Colombiano.

La Encuesta de Comportamientos y Actitudes sobre Sexualidad en Niñas, Niños y Adolescentes Escolarizados (Ecas), dice el mismo medio, “ha despertado el malestar de los rectores y profesores del país porque, tal como lo explicó el presidente de la Unión de Colegios Internacionales (Uncoli), Fernando Vitta, no son apropiadas (las encuestas) para el público al que van dirigidas, estudiantes de los grados 6º a 13º de los establecimientos de educación formal de los sectores oficial y no oficial”.

La herramienta estadística Ecas, según el DANE, “busca conocer las actividades que realizan los niños, niñas y adolescentes escolarizados en su tiempo libre, además de identificar los factores de riesgo social, familiar e individual que afecten la libre realización de sus derechos, así como los aspectos que afectan sus salud sexual y reproductiva”.

¿Muy peligroso ese objetivo? Realmente peligroso para los menores, es  ignorar la realidad de un entorno ruin y abusador, y que por culpa de tan absurdos escrúpulos, no sean orientados correcta y oportunamente. Semejante mojigatería, entorpece decisiones pedagógicas que tal vez fueron vistas como “escandalosas” en sociedades oscurantistas de hace siglos, las que  parece reviven hoy en Colombia.

El miedo y la represión fueron algunas características de aquellas épocas tenebrosas; estas mismas particularidades, sumadas a las contradicciones ideológicas que son el pan de cada día  en nuestro país, crean escenarios propicios para los abusadores.

Los pre-adolescentes y adolescentes, que gozan de suficiente formación en cuanto lo que se relaciona con el ejercicio sano de la sexualidad, tendrán el suficiente criterio para entender el abuso como algo que no es lo “normal” que le quieren hacer creer, y podrán defenderse adecuada y oportunamente de  quienes amparados  en una supuesta condición de privilegio, dado el poder que ostentan como autoridad en la familia o en la comunidad, pueden hacerles trizas la vida prematuramente,  como parece ser el caso  de la niña de 11 años que me motivó a escribir este artículo.


sábado, 10 de septiembre de 2016

VOTAR CON ALMA GENEROSA

Aparentemente, lo acordado con las FARC es un enredo, claro, es que hay “bombardeos” en redes, por el Sí y por el No,  que son más un riña de “devotos” que un dialogo ideológico e importante para conseguir los votos del plebiscito.

Se cruzan y comparten en las redes, mentiras y “medias verdades” por parte especialmente de quienes defienden el No ante los colombianos, por lo tanto, para los que no están seguros de qué votar, se está complicando la decisión. No hay claridad sino triquiñuelas que no aportan, más bien confunden, aunque también se comentan muchas cosas que si están en lo acordado, el problema es que al acomodar la interpretación  para meter miedo, el potencial votante se siente sin argumentos de suficiente peso que lo inclinen hacia un lado o para el otro.

Lo que sí está claro –y es una pura mentira muy gorda- es que al ganar el NO se va a re-negociar para mejorar condiciones, eso no es cierto. Gana el NO y al monte se vuelven inmediatamente  a seguir la guerra.

 Pues claro que si vamos a tener en cuenta las perversidades que se cometieron durante más de 50 años, todos diríamos: "que se pudran en la cárcel esos bandidos" obvio. Pero es que un acuerdo para que un grupo guerrillero deje las armas no es así de fácil como lo estamos creyendo aquí en las ciudades en donde no sabemos ni la mitad de la realidad.

Los acuerdos a los que se llegaron no son como decir si me pongo hoy un vestido rojo o uno negro; no, es que se dialogó durante 4 años y hubo concesiones como en toda negociación.  Los acuerdos con las FARC son cosa de una trascendencia mayúscula.

Si gana el No a los acuerdos  ellos siguen en el monte dando guerra, no lo dudemos, y los soldados de la patria enfrentando semejantes luchas. Si le decimos Si al acuerdo se acaba la guerrilla de las FARC, así que,  soldados y policías tendrán que seguir luchando pero ya no contra ellos y todos los demás, sino, desde luego, con todos los demás (que no son pera en dulce tampoco) pero nos habremos quitando un tormento aterrador.

 Escojamos y votemos lo que nos diga la conciencia y el corazón, la razón aquí tendrá que contar muy poco; la decisión es más emocional que racional porque está de por medio la capacidad de perdonar y recobrar las esperanzas.

Nos piden leer con juicio todo el texto de los acuerdos para tomar la decisión del 2 de octubre; personalmente tiré la tolla sin terminar, después de empezar, adelantar y devolverme varias veces, ojalá hubiera sido capaz de seguir tan buena recomendación, pero no me da ni el intelecto ni el entusiasmo para asimilar apartes que son complicados.

Tan valiosísimo texto para el presente y futuro de Colombia, y para nuestra historia,  escrito  con mucho cuidado y con el detalle difícil de entender por el común de nosotros, tal vez pocos lo leeremos completamente, pero eso sí,  leerse juiciosamente resúmenes comentados por académicos y gente seria que no “obliga” a votar por el Sí o por el No, sino que objetivamente aclara temas o aspectos determinantes para la Colombia que deseamos, vale la pena dedicarles buenos raticos,  no debemos dejarlos de lado antes de decidir a consciencia y con alma generosa.