Aunque no quería pronunciarme
sobre las elecciones del pasado 9 de marzo, la pasión por el tema político me
pudo.
Hemos oído muchas bobadas sobre
la jornada electoral reciente, pero la peor de todas si es la de asegurar que “nunca
ha habido tanta trampa con los votos como esta vez”. Lo decía y reiteraba alguna de las Representantes
a la Cámara electa por Antioquia, alegándole a un analista-politólogo quien afirmaba,
con toda razón, que ésta no ha sido la peor, que todas han sido igual de tramposas,
pero ella insistía que jamás como en estas
elecciones; lo que dice de su ignorancia en el tema. (O su sectarismo).
· "Peñalosa no se va a aliar con Uribe, él va a cumplir lo prometido"; Uribe y
los uribistas se unen a Peñalosa (él no va a buscar a Uribe pero Uribe lo busca
a él y Peñalosa no le va a decir "apártate de mí") o sea que, para la segunda vuelta, se le pegan Uribe y
otros líderes, así como se le van a unir otros grupos y candidatos, de manera que la segunda vuelta la puede ganar
Peñalosa que de todas formas con el voto
de opinión solamente, y el de los verdes, no lo lograría.
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Y la misma señora del ejemplo de arriba, dijo al
aire, palabras más palabras menos, que varias de las personas entre sus electores (los de ella) habían
votado en la consulta verde por Peñalosa para fortalecerlo pues para los
uribistas es más fácil llegar a un acuerdo con él que con cualquiera de los otros. O sea
que, para los uribistas, es evidente que Zuluaga no cala, ven a Peñalosa en una
segunda vuelta con Santos y más seguro que Marta Lucía Ramírez, con quien
también podría darse una unión que debilite a Santos.
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Así las cosas, Uribe que tiene mucho voto de
opinión, le hace una buena propuesta a Peñalosa –quien obtuvo una votación asombrosa
en la consulta- y él la acepta aunque se le venga encima Claudia López con
toda, además se le suma otro importante porcentaje del voto de opinión que no
quiere ni a Santos ni a Zuluaga, más los que no quieren a Uribe pero si les
gusta Peñalosa, y lista la moñona.
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A la gobernación de Antioquia quieren aspirar
uribistas de raca mandaca como Juan Carlos Vélez, Liliana Rendón y Andrés
Guerra. Oh encartada para Uribe a la hora de tomar la decisión de quién es el candidato
elegido.
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Pobre Petro que se puso de arrogante y salió
destituido cruelmente. Se salió con la suya Ordoñez, y Santos no tuvo más de
otra con tantas presiones y en campaña. ¡Ah mala cosa!. Qué de buenas los
corruptos y deshonestos que sí saben jugar en este país de patrañeros.
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No me gusta tanto Peñalosa como sí su fórmula
presidencial, una mujer que tiene clarísimo el valor de la Educación para un país
como el nuestro en el que las desigualdades rayan en la infamia.
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Cuando veo a un joven decente, organizadito, con
sus ojos limpios porque no es un vicioso, vendiendo confites, cantando en un
bus, o haciendo malabares para levantarse algún peso para su sustento –y
sabemos que así tal vez no se consigue ni un mínimo- ya no lloro.
Hoy sé en donde
están los culpables de esa situación de abandono a las jóvenes de escasos
recursos, que aunque estudien con mil sacrificios no tiene oportunidades
laborales, sé para quienes son los mejores cargos aunque no se tengan méritos,
hoy sabemos tantas cosas dolorosas que por eso no culpamos a los muchachos que se
van a delinquir tras cualquier mala propuesta. Ya no lloro, pido perdón a Dios
por la rabia que siento.
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Partió a la eternidad un hombre de esos que sí debe
haberse ido tranquilo a rendir cuentas al Altísimo pues fue gigantesco su
aporte a la creación de empresas en Colombia: John Gómez Restrepo. Lo conocí en
las campañas de Galán, apenas estaba haciendo mis prácticas universitarias en materia
publicitaria cuando goce de la maravillosa experiencia de trabajar por las causas de Luis Carlos Galán. Personas
como Don John Gómez, señor íntegro, y
otros por el estilo, me hicieron creer –con su impecable proceder- que en la política
todo el mundo busca el bienestar colectivo; pero no es así, cada día
descubrimos la utilización de los confiados electores por parte de aquellos que
se refugian en la política para satisfacer sus propios intereses, a veces tan mezquinos.
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Para mí la alternativa es Clara.