miércoles, 19 de marzo de 2014

DIOS DECIDIRÁ

El Ingeniero y ex ministro Andrés Uriel Gallego Henao, marinillo enamorado de Antioquia y conocedor de la historia nuestra con lujo de competencia, pasa por la más dura agudización de su penosa enfermedad; se entregó a la reciente campaña del uribismo con sorprendente entusiasmo a pesar de sus serios quebrantos de salud, cargado de optimismo y fe. Cabe recordar cómo, en los 8 años que acompañó el mandato presidencial de Álvaro Uribe, no abandonó su importante y fatigante cargo, aunque ya presentara los síntomas de la grave enfermedad que en ese entonces se gestaba.

Recuerdo  que, siendo Gobernador de Antioquia Uribe Vélez, el Dr. Andrés Uriel, como su Secretario de Obras Públicas –hoy Secretaría de  Infraestructura- presentó al gobierno seccional los mega-proyectos de sus sueños, entre estos, Pescadero –Ituango, bautizado así por él mismo cuando sus colaboradores le diseñaron el gran aviso para la prensa con el que se anunciaba la mega obra.

De suerte que fue Gallego Henao quien con el apoyo decidido del gobernador de ese momento, Álvaro Uribe, arrancó y dio todo el impulso al gigantesco proyecto generador de energía, hoy Hidroeléctrica Ituango. Fue a esa administración, a la del Ingeniero y gran maestro de varias generaciones en la Facultad de Minas de la U. Nacional,  Andrés Uriel Gallego, a quien le correspondió nombrar el primer  gerente que tuvo Pescadero-Ituango;  lo sé de manera precisa porque en  aquel momento me desempeñaba como su comunicadora en la dependencia que él presidía.

Recuerdo que al finalizar la administración de Álvaro Uribe, los periodistas le preguntaron al mandatario seccional,  ya en los últimos días de su gobernación,  quién era su mejor Secretario de Despacho, y Uribe respondió que había tenido un excelente gabinete, pero que su Secretario estrella era, sin duda,  Andrés Uriel Gallego Henao.


Dios quiera que se recupere de esta fuerte recaída, es el deseo de sus seres queridos; al igual que es el anhelo de quienes  le admiramos profundamente, y el de tantos que guardamos por él  especial cariño.