Genial el publicista que resolvió
lo del logo-símbolo del Movimiento Centro Democrático para el tarjetón
electoral. La silueta representa perfectamente a Uribe, es una sombra que cualquiera
completa o “ajusta” mentalmente pues la imagen
del exmandatario está tan posicionada que no se necesita más para “verlo ahí”.
Del lema ¡ni hablar! todo colombiano sabe con quien se asocia.
“Mano firme, corazón grande”
indudablemente encierra más allá de un
programa o un plan de gobierno circunstancial, puede perfectamente mantenerse
en el tiempo asegurando que encierra una ideología política; que sea cierto o
no, es otra cosa.
No sabemos de ningún partido político
cuyo logo-símbolo sea una persona, se supone que todos son la representación
gráfica y muy bien sintetizada de una ideología; los uribistas querían a toda
costa que fuera la foto del expresidente o por lo menos su apellido, y desde
luego que el CNE no podía aceptarlo pues es dar una ventaja que riñe con lo reglamentado, así que la manera de
resolver el tropiezo no pudo haber sido mejor.
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Dice Gabriel Silva Luján, en un artículo suyo titulado “El ave fénix: “Hoy,
el liberalismo es la mejor opción para construir un camino de cambio social, de
paz y de justicia”. Estamos totalmente de acuerdo con él, y lo afirmábamos en este blog hace algunos meses al señalar que
sentíamos muy fortalecido el Partido Liberal; y al referirnos a cómo lo veíamos
en Antioquia le dábamos los créditos a
sus orientadores en este Departamento, actualmente, Néstor Hincapié Vargas y
Eugenio Prieto Soto. (Hasta al Dr. Bernardo Guerra Serna, haciendo una cuña proselitista
en la campaña para las elecciones del 9 de marzo lo sentimos como en sus mejores
épocas de líder indiscutible).
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El
artículo en mención, de El Tiempo, debe
ser reconfortante para el PL, pero de nada sirve si ese resurgimiento no es para
defender una ideología que hoy más que nunca para Colombia se hace
necesaria en su aplicación; que no sea para que las amangualas de liberales y conservadores
en beneficio de ellos mismos y no del pueblo, continúen agudizando la pobreza de los más aporreados
social y económicamente, fortaleciendo la
riqueza de los poderosos.
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Como
lo dice el artículo, “…el liberalismo es la mejor opción para construir un camino de cambio
social, de paz y de justicia…”. Y yo agrego, hay miembros del
PL como Juan Manuel Galán que merecen sin lugar a dudas continuar en el Congreso; así
como es cierto que el papel de Simón Gaviria ha sido determinante para ese resurgimiento
del Partido Liberal. Ojalá lleguen al Congreso figuras nuevas, con buenas
intenciones, preparados y férreos ante las tentaciones para que trabajen bajo las
banderas del PL en lo que señala Gabriel Silva, la construcción del camino para el cambio social, la paz y la justicia.
Si los dejan…