martes, 18 de octubre de 2016

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domingo, 9 de octubre de 2016

LAS REDES NOS ATRAPARON


Por: Claudia E. Posada Caro

El periodismo sigue teniendo como  misión  informar, aunque también educar y recrear, pero está en crisis. Lo que se logra informar, las redes lo desinforman, lo distorsionan, lo desacreditan o lo ignoran. Y más grave aún, el periodismo digital o ciber-periodismo, tampoco parece estar ganándole la batalla a la “rumurología”, maledicencia y suposiciones con las que son manipulados los “amigos” en las redes sociales.

Los equipos de investigación de los medios tradicionales, serios y bien documentados, con  periodistas de alto nivel, idóneos desde todo punto de vista para sacar a  la luz asuntos de verdadero interés, están perdiendo audiencias.

Medios que deberían ser faros  para la opinión pública, han perdido su papel legitimador de la verdad, o son  desestimados porque se le está dando más credibilidad a  corrientes de lenguajes callejeros. También porque en algunos casos se han olvidado del equilibrio informativo.

El desarrollo tecnológico de las redes sociales, por su inmediatez y simultaneidad, consiguió que, en unos pocos renglones, “adornadas” con palabrotas insultantes en algunos casos, cualquiera logre desinformar, maleduque y entretenga chabacanamente, hasta llegar a límites vergonzosos.

De inmenso provecho para el progreso de una sociedad, es la tecnología. Divertido igualmente,  pero sobre todo muy positivo para el mundo de hoy  enlazar culturas, encontrar amigos, conocidos y parientes, descubrir personajes, reencontrarse en las costumbres,  transmitir saberes, compartir emociones, difundir conocimientos, fortalecer campañas ecológicas o por la  defensa de los animales; al igual que descubrir tanta información que no se tendría a mano si no estuviéramos en la era de la comunicación digital.

Pero de la misma forma, inmensamente perjudicial la comunicación virtual, cuando se usa para destruir masivamente, o ante colectivos específicos, los principios,  valores, filosofía y estilos de vida saludables, entre otros. El fácil acceso a las redes sociales, proporciona la incorporación desmedida de todo tipo de personas compartiendo gustos y disgustos sin control, sin  respeto, ocultos en  máscaras o en seudónimos, dando rienda suelta a su agresividad verbal e incitación al fanatismo.

El lenguaje grotesco e injurioso, herramienta para referirse a las personas que no son del agrado particular, o hacia quienes han convertido –con razón o sin razón- en enemigo público, se ha desbordado en epítetos que, desafortunadamente, están remplazando los argumentos para polemizar respetuosamente a la luz de las diferencias. Desapareció igualmente, en buena parte, la controversia que enriquece las razones, se estableció el estilo de rebatir repitiendo libretos que ni se han analizado.

Llagamos a la triste realidad de convivir con el lenguaje ordinario, falaz, mentiroso o mal intencionado de moda en las redes sociales, bien sea para entrar a la cotidianidad de los “contactos”, o bien para montar campañas masivas, temporales.

Antes se acudía a estrategias “negras”, permitidas aunque no éticas; en ellas se  aprovechaban debilidades del contrincante para mermarle afectos, pero partían de verdades. (Fue utilizada por los republicanos para desprestigiar el demócrata John F. Kennedy orquestando su fama de  mujeriego).

Ahora se acude a estrategias perversas que son aplicadas para difamar al contrincante, o para engañar al elector. Para el efecto, en este último caso, se fundamentan en las debilidades del votante manipulando sus emociones y afectar sus propósitos;  atemorizar, enredar; en resumen, conseguir réditos engatusando.  Esto ya no está en la categoría de estrategia “negra” sino “sucia” y puede llegar a convertirse en delito electoral, dependiendo de sus alcances.

De igual forma están cogiendo ventaja en las redes sociales las campañas “sucias” como la dirigida al votante, pero enfocadas en ventilar afrentas contra el contrincante, abiertamente, su intención es  hacerlo ver como  un   peligro social, bien sea exagerando sus debilidades o bien mintiendo sobre él descaradamente. Al llegar a ser injuriosas o calumniosas, llegan a ser delito.

Es lamentable que, desestimando los medios tradicionales, o bien ignorando los trabajos periodísticos que difunden contenidos noticiosos, investigaciones, reportajes u otros géneros para informar, educar o entretener,   haciendo eficiente  utilización de la tecnología de la era digital,  las audiencias estén optando por creer mejor en los mensajes que nos invaden a través de memes u otras formas de comunicación en el ciberespacio –algunos verdaderamente geniales pero ponzoñosos – sin ir más allá,  como si fueran las únicas y mejores fuentes.

Escojamos si queremos estar  en sintonía con la cultura alevosa  de hoy, a sabiendas de que se está sacrificando la rectitud y la verdad, o preferimos asimilar la modernidad en su justo lugar, sin alejarnos de la sensatez que es tan buen “contacto”.


jueves, 6 de octubre de 2016

EXITOSA ESTRATEGIA



Una de las cuatro “patas” en las que se sostiene una campaña política es la Estrategia;  Equipo, Financiación y Discurso, son las otras tres.

Lo que recién se destapó, sobre la estrategia tal vez recomendada por asesores internacionales y presumiblemente aceptada y puesta en marcha por el Centro Democrático (CD) para oponerse a lo acordado en La Habana, pues la verdad no me asombra. Por lo demás, creo no equivocarme al pensar que la “confesada” del doctor Juan Carlos Vélez, obedeció más a su honestidad, que  a un deseo de protagonismo como lo dio a entender su jefe político al regañarle públicamente.

En todo caso, me atrevo a sugerir más bien que,  en vez de acudir al lastimero “No puede ser semejante engaño”,  el asunto dé para enriquecer los temas de opinión pública en las universidades; de suerte que, colegas y  otros profesionales que ofician como docentes en áreas afines a la Comunicación Social, la Comunicación Pública, la Propaganda, el Marketing Político, o en la formación de politólogos, traten de no perderse  detalles que se ventilen por estos días sobre el asunto, creo que les serán muy útiles para que al estructurar el modulo Estrategia de Campaña, echen mano del excelente material por su valor   ilustrativo.

Estoy segura de que un análisis juicioso desde la  academia, para charlas y talleres, puede resultar fascinante partiendo del modelo implementado por el CD para la tergiversación de los contenidos que se aprobarían o no, el 2 de octubre.

No pretendo calificar de manipuladores a los directivos del CD que parece ser, impartieron la orden de sembrar, sectorialmente, el miedo a enfrentar situaciones que mostraron como seguras consecuencias de ser aprobados los acuerdos.

Toda estrategia política, de alguna manera, “manipula” para posicionarse en la mente del potencial votante. Captar votos cautivando con  el discurso del líder, los legitimadores y los miembros del equipo, es el objetivo. Las tácticas deben ser mañosas e implementarlas según los nichos de interés específico,  es la genialidad del estratega.

El libreto se creó, el líder y su equipo lo estudiaron y lo siguieron al pie de la letra, así que desde luego, funcionó. Esa es una fortaleza del CD, la disciplina.  Casi todos los principios de la propaganda, axiomas de Goebbels el estratega de Hitler, se pusieron en práctica en Colombia para la campaña del NO al plebiscito.

Ganó el NO, por estrecho margen pero ganó. Eso significa que no se implementan los acuerdos de La Habana firmados el 26 de septiembre; aunque renace una luz de esperanza si creemos que son sinceros los acercamientos entre los líderes de la clase política colombiana,  quienes durante esta semana han expresado el interés de conciliar los intereses que los pusieron en orillas opuestas.

Eso es en esencia una negociación: Llegar a un acuerdo duradero que satisfaga las  partes  en conflicto, las cuales, tienen voluntad de acercamiento para ajustar posiciones pues se   tienen los mismos intereses, y por lo tanto, están dispuestas a ceder algo para obtener algo. Ahora, aparentemente, el interés si es el mismo: La Paz. (Antes del 2 de octubre el interés de los del NO era desprestigiar los contenidos de lo acordado).

Gobierno-FARC llegaron a los acuerdos al final de una larga negociación. La guerrilla siempre ha tenido a favor en las negociaciones, el tiempo.  “Tómelo o déjelo” tal vez ha sido su posición anterior; por su parte los gobiernos siempre han tenido afán, los periodos de los mandatarios de turno son fijos y eso los limitaba. Santos tuvo a favor la reelección, eso le permitió  gozar de una ventaja muy valiosa con relación a los anteriores mandatarios, a excepción de Uribe. (Pero la prioridad de Uribe no era la paz sino la llamada Seguridad Democrática).

Evidencio dos grandes dificultades en la aplaudida reconciliación Santos-Uribe. Una que parece irreconciliable y es precisamente el factor tiempo.  Santos tiene afán, Uribe en cambio dice que si se demoraron 6 años para los acuerdos negados el 2 de octubre, por qué ahora  deben darse conversaciones aceleradamente.

A mi modo de ver, parece más bien que el exmandatario quiere extenderse en el tiempo para salir en vísperas de las próximas elecciones para presidente, como el redentor de la paz, mientras Santos, obviamente, no quiere que le quieten los méritos que le corresponden.

Por otra parte, las FARC no quieren ceder más de lo ya acordado. Así las cosas se  sospechan grandes dificultades para lograr que los colombianos recuperemos las ilusiones fundadas en  un país tranquilo, en el mediano plazo, en lo que respecta al conflicto con la guerrilla de las FARC.  

Son dos etapas entonces de nuevos acuerdos sobre la mesa: La primera que se busca implementar,  arrancó esta semana con la reconciliación entre Santos y Uribe, esta será activada con los acercamientos entre los representantes del Gobierno y los delegados por las distintas corrientes del NO. Si acaso prospera (es lo deseado) al llegar a tales pactos tendrá que darse la segunda fase del asunto: Presentar los nuevos acuerdos para negociar  con las  FARC.

En aquella primera fase, se presume que se harán ajustes a cada capítulo según los reparos que dijeron tener los líderes del NO. Tales modificaciones a lo ya firmado, pero no aceptado por el pueblo colombiano tal cual,  se aspira a que sea el punto de partida para ajustar en un tiempo razonable.

Hay otro escenario para aprobar nuevos acuerdos, el Congreso. Esta posibilidad, según comentarios de lado y lado, parece ser el que finalmente prospere. No es el mejor sin duda, desde el punto de vista de la participación ciudadana. Esta oportunidad se nos escapó el domingo 2 de octubre.


Desdichadamente no siento franqueza por los lados de las altas esferas que rodearon el Si y el NO y ahora posan  de mejores amigos. Me encanta en cambio la espontaneidad de los jóvenes sinceramente unidos para marchar reclamando paz aunque el domingo 2 de octubre estuvieron apoyando una u otra de las corrientes en conflicto. Y es que son ellos, esas generaciones que conducirán la Colombia del mañana, quienes esperan hacerlo bajo condiciones distintas a las  que enmarcan nuestra historia política y social de muchos años atrás, hasta el momento.

lunes, 3 de octubre de 2016

En Medellín: El Bienestar Animal es una Prioridad




-Mañana martes 4 de octubre se celebra el Día Mundial de los Animales.

-La Alcaldía de Medellín, en su compromiso con el bienestar animal, ha entregado este año 400 animales en adopción, a través del Centro de Bienestar La Perla; además 1.370 han sido rescatados y 7.442 han sido identificados con microchip.

-Con el programa de atención a Semovientes se han atendido más de 253 animales y se han entregado 53 en adopción. Este programa brinda protección a bovinos, equinos o caprinos que se encuentren en la vía o en espacio público.




La Alcaldía de Medellín, a través de su oficina de comunicaciones, anunció que se vincula a la celebración, este 4 de octubre, del Día Mundial de los Animales mediante actividades culturales y educativas que buscan promover en la ciudadanía  el cuidado responsable de los animales de compañía.

La Secretaría de Medio Ambiente ejecuta diferentes programas y convenios  que fomentan el bienestar animal encaminados desde la educación, la salud  y la atención integral de los animales de compañía.  

Uno de ellos es el proyecto Centro de Bienestar Animal la Perla, que funciona en convenio entre la Secretaría de Medio Ambiente y la Corporación Universitaria Lasallista. Allí se  brinda atención a la fauna doméstica callejera en situación de vulnerabilidad. Los esfuerzos están enfocados hacia la educación en tenencia responsable de animales de compañía y brindar en adopción a perros y gatos sin hogar. Este programa es único en Colombia, pionero en Latinoamérica y un modelo mundial. Este año se han entregado 400 animales en adopción, 1.370 animales han sido rescatados, 7.442 animales han sido identificados con microchip y 31.894 personas han sido sensibilizadas en cuidado responsable y bienestar animal.

Otro de los programas que lidera la Administración Municipal es la atención a Semovientes, en convenio con la Universidad CES, que permite auxiliar a bovinos, equinos o caprinos que se encuentren en la vía o en espacio público. Estos animales  son atendidos de acuerdo con las condiciones de salud en que se encuentren. Desde que inició el proyecto se han atendido más de 253 semovientes y se han entregado en adopción 53 animales.
  
Festival de los Animales

El domingo 9 de octubre se realizará en Parques del Río la celebración del Día de los Animales, según Acuerdo 36 de 2008, con el lanzamiento del Festival de los Animales, un evento en el que las familias podrán acceder a servicios  y participar de una puesta en escena desarrollada para sus animales de compañía.

El Festival de los  Animales será un día de actividades lúdicas recreativas, muestra y exhibición de productos para el cuidado y salud de los animales de compañía, jornadas de implantación del microchip, atención médico-veterinaria, adopción de perros y gatos y programación cultural.



CONCILIAR ES EL CAMINO

Con sabia templanza, diría yo,  Vargas Lleras frente a los acuerdos con las FARC demostró un admirable sentido práctico y sagacidad política.  Por lo discreto que estuvo para apoyar el Si,  interpreto que tuvo serias reservas con respecto a lo que podría ser finalmente el resultado del plebiscito;  su  parquedad tan criticada, al preguntársele sobre el tema, ocultaba tal vez el presentir que,  el triunfo del gobierno no estaba asegurado.

Los sentimientos triunfalistas que recogemos hoy, expresados en memes poco lúcidos, ordinarios,  desentonados, similares a los que nos cansaron hasta ayer día del plebiscito, debilitan las manifestaciones serenas, conciliadoras e inteligentes, que se oyeron anoche después de conocer los resultados del plebiscito,  y por supuesto se contraponen a los mensajes también recibidos por las redes, tanto durante la campaña como hoy,   positivos, inteligentes, finos, geniales, limpios, de uno y otro lado.

Creo que las motivaciones que llevaron a quienes nos desplazamos  este domino 2 de octubre, a votar por una u otra opción, fueron más allá de la simple  afirmación: “Colombia  votó NO para apoyar a  Uribe  contra de Santos” aunque en algunos sí cabe esa sentencia,  según los memes que se inventaron o compartieron.  Por otra parte, decir que los del Sí, votamos engañados por Santos, es absurdo. Nos movieron sentimientos solidarios más que razonamientos ciertos o falaces.

 Estaba  claro que se votaría lo acordado con las FARC, por lo tanto esto, y solo esto,  estaba sujeto a aprobación o no en el plebiscito,  la confusión fue a otro nivel, tanto que, casi un 63% resolvió abstenerse de ir a las urnas pues las campañas no fueron trasparentes y el intento pedagógico peso menos que lo compartido en las redes.

Al saberse que los colombianos votaron tan parejo, lo primero que se derrumbó fue el sofisma que anticipaba un  triunfo aplastante del Sí, argumentando que habría trampas y  chanchullos por parte del gobierno y sus instituciones encargadas de los registros electorales; al igual se vino al piso el  distractor absurdo que sentencia: La mitad de  los colombianos ama a Uribe y la otra mitad lo odia.

Los resultados, a mi juicio, no tienen que ver en un ciento por ciento con estos dos señores, más bien con la razón y los sentimientos. Mejor dicho, en  el NO, tuvo mucho peso  lo difusión de  argumentos mañosos;  en la decisión por el  Sí, poco tuvo que ver el santismo. El resultado por el Si,  se le debe a los ciudadanos, no a los políticos precisamente.

De todas maneras, el Presidente J. M. Santos tiene los méritos que los uribistas quieren negar  al desconocerle su  perseverancia en favor de una negociación que consiguiera la dejación de las armas por parte de los grupos guerrilleros.  Cuando  aseguran desde el CD que lo único que mueve a Santos es el Premio Nobel de Paz, están acudiendo a sus ya sabidas argucias para incautos, una entre tantas que fueron el soporte de la campaña negativa al plebiscito. Es posible que lo quiera, pero no es su única ni primera pretensión.

Claro que Uribe tuvo mucho que ver con el triunfo del NO, sus leales devotos hicieron juiciosos la tarea, siguieron al pie de la letra el  libreto y con sus teorías convencieron.  Pero no se puede ignorar que también hubo posiciones  aportantes  al desacuerdo,  porque racionalmente veían inaceptable lo concedido a los de las FARC, convirtiéndose en un gran número de opositores a los acuerdos,  sin ser seguidores del exmandatario y Senador.

Para el caso de muchos votantes por el NO en las regiones limítrofes con Venezuela, creo que el estar tan cerca,  palpar, vivir en algunos casos,  las fatalidades de un régimen como el de Maduro, les hizo participar sumando a la inconformidad,  motivados por el pavor a un sistema Comunista. Particularmente no creo que ese haya sido un argumento con sólidos fundamentos, pero quienes lo creyeron tenían razón en sus temores.

En las poblaciones más pobres de Colombia como el Chocó y el Cauca,  o de más inequidad como la Guajira,  al igual que en otras  golpeadas terriblemente por los grupos guerrilleros, en donde padecen además las indecencias y fangos de la corrupción, los habitantes expresaron sus esperanzas votando por el Sí. Por estos, al igual que por los campesinos que hoy ya  sienten sus anhelos legítimos desvanecerse,  así como por los jóvenes entusiastas del Si,  siento verdadero dolor de patria. Sus ilusiones se esfumaron.

Además de sentirme triste por el resultado,  aunque  no tanto asombrada pues lo presentía, ayer me sentí molesta al observar algo que me irritó:  Si no era por la construcción de la paz por lo que se preguntaba en el plebiscito, argumento orquestado profusamente para respaldar el NO, habría que decir, que  tampoco era para confirmar el mandato de Santos por lo que se hizo la consulta; por lo tanto “NO más Santos, NO más Santos…”me  sonaba como  fuera de lugar anoche cuando lo pasaron por televisión desde  la sede del CD en Bogotá, esa reacción de los uribistas me impacientó.

 “Queremos la paz,  queremos la paz…”  en cambio,  me conmovía en boca de la juventud que se motivó a  participar en el plebiscito de manera entusiasta pero sobre todo espontanea,  respondiendo a deseos sinceros de conocer lo que les ha negado generación tras generación; ellos, los jóvenes por el Si,  al  finalizar las votaciones de ayer, se aglomeraron en los alrededores del Teatro Pablo Tobón de la capital antioqueña, para expresar su anhelo y llorar su desilusión.
   
No creo que una renegociación sea tan fácil  como dicen los del NO, y no lo creo  simplemente porque  a Uribe, así y todo tenga el alma  bondadosa y el corazón grande que aseguran sus creyentes, le puede más la rabia contra Santos que la generosidad por Colombia.   Considero, más bien,  que debemos prepararnos para unos debates en el Congreso muy encendidos. Ese es el escenario de la clase política que “representa” las distintas tendencias;  sentados en sus respectivas curules, posiblemente van a resolver políticamente, lo que negociado bajo otros criterios, se firmó el 26 de septiembre de 2016, pero el pueblo colombiano no lo acogió plenamente.

Si estábamos decididos a  tragarnos  sapos pensando   más con el corazón que con la razón, es decir, sin atender razonamientos ciertos o inventado, y los del NO ganaron el plebiscito  razonando verdades al igual que  creyendo embustes,  qué tanto es soportarnos debates del Congreso -  donde priman los interés de ellos  y no los nuestros -  con tal de que más temprano que tarde llegue por fin la tranquilidad a las regiones que han soportado tanto dolor.

Menos mal la diferencia entre votantes por el Si y el NO es tan pequeña. Gracias a ese resultado, renuevo esperanzas y confío en que sin triunfalismos se reconozca que,  si vale el NO pues superó al Si,  el Si también cuenta por su alta votación. Vale la pena   conciliar verdaderamente, para que  todo el país gane.



martes, 27 de septiembre de 2016

COLOMBIA SE MERECE ESTA OPORTUNIDAD

Estoy totalmente de acuerdo con los que argumentan que si gana el Si en el plebiscito, eso no va a garantizar la paz para los colombianos. Muy cierto.  Decir Si el domingo 2 de octubre es decirle si a lo acordado entre el gobierno y las FARC, no es  ninguna otra cosa. Seguirán los delincuentes como siempre haciendo de las suyas; la extorsión no se va a acabar y la corruptela menos.

Los hombres que fundamentan su hombría en maltratar a las mujeres seguirán muy campantes porque para esos sí que es cierto que la cárcel ha sido esquiva, aunque generan violencia intrafamiliar.  Por los niños abusados y asesinados no habrá marchas, ni referendos, ni plebiscitos; ni siquiera pronunciamientos que tengan eco.

Las razones  sensatas por el NO,  las acepto y respeto. Los argumentos “envenenados” a favor del NO,  son especulaciones que rayan con el absurdo.

Los acuerdos no consideraron nada que ver con el modelo económico para Colombia, así que amanecer “comunistas” el 3 de octubre próximo, pues los capitales en manos de unos cuantos poderosos que tienen inmensas fortunas, corren serios riesgos, esa sí que es una amenaza sin sentido.

En cambio la llamada “amenaza” de Santos al decir que si gana el NO la guerra será más fuerte y además alcanzará las ciudades, sí que me asusta; mejor dicho, lo creo al pie de la letra, y no como una amenaza de Santos sino como una muy posible realidad.

Temo tanto a la supuesta “amenaza” de Santos, como los del NO sienten pánico creyendo la implantación inminente del  castro-chavismo en Colombia. Estamos de acuerdo, si yo estuviera segura de que tan desastroso modelo de estado se va a imponer en Colombia, porque –ese es el argumento- Santos y Maduro son igualitos, también votaría NO. Pero no he podido encontrarles ni el menor parecido.

 “Le entregaron el país a las FARC”. Me imagino que entonces al ganar el Sí, van al Congreso 10 o 20 exguerrilleros, o los que sean con voz y voto, más los que no tendrán voto en su primer oportunidad de hacer parte del legislativo; de manera que  según esa  sentencia, los 268 restantes congresistas (102 Senadores y 166 Representantes) a todas las iniciativas de los excombatientes les van a decir: “Si honorables padres de la patria, lo que ustedes digan, nosotros todo lo aprobamos”. ¡Por Dios!

Como los congresistas nos representan –en las elecciones votamos por ellos para que decidan por nosotros- el Congreso en su mayoría, aunque sabiendo  que eso no  quedó consignado en los acuerdos, va a entregarles el país, en nombre del pueblo colombiano, a los exguerrilleros. ¡Por Dios! ¿Así los están creyendo de torpes, o qué? ¿O es que los congresistas del No ya se sienten derrotados?

Qué sandeces se oyen por estos días cuando los colombianos –cosa nada frecuente- podremos participar directamente, no delegar, respondiendo una sola pregunta con un monosílabo de una inmensa magnitud, siendo entonces responsables de lo que pase de ahí en adelante, bueno o malo, por la implementación o no de lo acordado en La Habana. Un plebiscito es la concreción real de una democracia participativa.

El presidente Juan Manuel Santos, si, el mismo que sin importarle encuestas, ni reclamos, ni memes –muy charros por cierto- nos da la oportunidad (porque a él le dio la gana, no era su obligación) de decidir apoyar o no, el resultado de una negociación que, durante más de cuatro años y a pesar de los pésimos augurios de quienes aseguraron que no habría tales acuerdos, está ahí, firmada por las partes y el mundo como testigo.

Resolvamos nosotros, si queremos o no que arranque la construcción –la construcción-  de una paz estable y duradera, cuyo cimiento hoy, es la pacificación que tiene que ver con uno de los causantes de las peores penurias que Colombia ha soportado.

En firme el cimiento, empezaremos a levantar lo que resta, que es mucho y muy difícil. No se trata pues de creer ingenuamente que encontraremos la paz ya y total porque le respondamos Sí a la pregunta del plebiscito.


La pacificación absoluta no se consigue pre-fabricada, cada pieza hay que armarla con entusiasmo. Si nos negamos a construirla teniendo las bases, nos estamos negando   una oportunidad que, simplemente, Colombia se merece.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

ROBERTO HOYOS RUIZ NO PODÍA SER DISTINTO



Los ejemplos de vida que recibió Roberto Hoyos Ruiz  de sus padres, fueron tan sólidos e íntegros, que era imposible ser distinto al ser humano que conocimos y admiramos en los distintos campos en los que se desempeñó o en los participó con su contagioso entusiasmo.

Su padre, Roberto Hoyos Castaño, marinillo de grandes ejecutorias en su permanente afán de trabajar por el progreso de su tierra; fue inmensamente generoso y demostró  día tras día de su vida pública,  que la  capacidad de gestión de un político es primordialmente para el bien común.

Con su alto sentido de la responsabilidad y el deber, como pilares fundamentales para el ejercicio de la actividad política, Hoyos Castaño señaló el camino recto que muy pocos en la vida pública colombiana han seguido: Roberto hijo sí, él lo siguió al pie de la letra y lo superó con creces.

Doña Esperanza Ruiz de Hoyos, la dulce mamá de su amado “Robertico”, imprimió en sus hijos el amor cristiano, el servicio a los semejantes y la espiritualidad como estilo de vida.

Doña Esperanza soportó  una penosa enfermedad que la afligió por mucho más tiempo que a su hijo, pero que igual soportó dignamente en compañía permanente de la oración.

Roberto Hoyos Ruiz no podía ser distinto a ese maravilloso ser humano que hoy despide su familia,  la  que en compañía de centenares de amigos, elevará plegarias al Altísimo que lo acogerá en la Gloria Eterna, en donde le esperan sus padres amorosos, orgullosos del hijo que se entregó  a la tierra que lo vio nacer, a Marinilla y a toda Antioquia.


Para sus hermanas Clemencia y Luz María, a sus hijos, tíos, primos y demás parientes, a la comunidad marinilla, a su gente del deporte, al Urabá antioqueño,  nuestra voz de solidaridad y consuelo. Una muy dolorosa pérdida. QEPD

martes, 20 de septiembre de 2016

EDUCACIÓN MOJIGATA

En la edición virtual de El Colombiano de hoy martes 20 de septiembre, se lee esto en algunos apartes de una noticia que me llamó la atención: “Un patrullero de la Policía fue capturado en Itagüí, luego de que la madre de una niña de 11 años lo denunciara por presunto abuso sexual”… El jefe de la policía en Medellín aclaró que contra el patrullero hay otras denuncias. “… En uno de los casos hay otras dos menores involucradas y la investigación prosigue…”. La madre denunciante le dijo a la Fiscalía que el uniformado había amenazado de muerte a su hija”.

Y luego, en la misma edición de hoy,  me encuentro un artículo con este título: Polémica por encuesta del Dane sobre comportamientos sexuales.

Hace poco fueron las famosas cartillas que, con todo y el engaño a la opinión pública, aclarado a destiempo por la Ministra Parody (pues mientras algunos se escandalizaban con la publicación que le achacaron al Ministerio de Educación, la funcionaria creía que la estaban fustigando por la verdadera edición que apenas se preparaba) de todas maneras centenares de colombianos, horrorizados porque dizque “les iban a enseñar a sus hijos a ser homosexuales” salieron a marchar reclamando principios morales.

Ahora resulta que, luego de semejante exabrupto, aparece otro grupo de personajes, entre docentes y padres de familia, indignadísimos por una encuesta que aplicó el DANE, para sacar resultados estadísticos que ayuden a orientar comportamientos en niñas, niños y jóvenes escolarizados.

Casos de abusos a menores, por parte de miembros de su entorno familiar, vecinos,  maestros y desconocidos, se registran de manera alarmante en nuestro país; es increíble entonces, que  resulte censurable  en sectores educativos y sus distintos estamentos, la aplicación de una encuesta que de manera anónima, respondieron libremente estudiantes a partir del grado 6°  con el fin de que, según los resultados obtenidos, se orienten contenidos pedagógicos por edades y riesgos.

Frente a la absurda polémica, el director del Dane, Mauricio Perfetti del Corral, aclaró que “la Ley 1336 de 2009, por medio de la cual se adiciona y robustece la Ley 679 de 2001, de la lucha contra la explotación, pornografía y el turismo sexual con niños, niñas y adolescentes; y que, en su artículo 13, le asigna al Dane la responsabilidad de adelantar una investigación estadística con el fin de conocer los factores de riesgo social, individual y familiar que propician la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes”, señala el diario El Colombiano.

La Encuesta de Comportamientos y Actitudes sobre Sexualidad en Niñas, Niños y Adolescentes Escolarizados (Ecas), dice el mismo medio, “ha despertado el malestar de los rectores y profesores del país porque, tal como lo explicó el presidente de la Unión de Colegios Internacionales (Uncoli), Fernando Vitta, no son apropiadas (las encuestas) para el público al que van dirigidas, estudiantes de los grados 6º a 13º de los establecimientos de educación formal de los sectores oficial y no oficial”.

La herramienta estadística Ecas, según el DANE, “busca conocer las actividades que realizan los niños, niñas y adolescentes escolarizados en su tiempo libre, además de identificar los factores de riesgo social, familiar e individual que afecten la libre realización de sus derechos, así como los aspectos que afectan sus salud sexual y reproductiva”.

¿Muy peligroso ese objetivo? Realmente peligroso para los menores, es  ignorar la realidad de un entorno ruin y abusador, y que por culpa de tan absurdos escrúpulos, no sean orientados correcta y oportunamente. Semejante mojigatería, entorpece decisiones pedagógicas que tal vez fueron vistas como “escandalosas” en sociedades oscurantistas de hace siglos, las que  parece reviven hoy en Colombia.

El miedo y la represión fueron algunas características de aquellas épocas tenebrosas; estas mismas particularidades, sumadas a las contradicciones ideológicas que son el pan de cada día  en nuestro país, crean escenarios propicios para los abusadores.

Los pre-adolescentes y adolescentes, que gozan de suficiente formación en cuanto lo que se relaciona con el ejercicio sano de la sexualidad, tendrán el suficiente criterio para entender el abuso como algo que no es lo “normal” que le quieren hacer creer, y podrán defenderse adecuada y oportunamente de  quienes amparados  en una supuesta condición de privilegio, dado el poder que ostentan como autoridad en la familia o en la comunidad, pueden hacerles trizas la vida prematuramente,  como parece ser el caso  de la niña de 11 años que me motivó a escribir este artículo.


sábado, 10 de septiembre de 2016

VOTAR CON ALMA GENEROSA

Aparentemente, lo acordado con las FARC es un enredo, claro, es que hay “bombardeos” en redes, por el Sí y por el No,  que son más un riña de “devotos” que un dialogo ideológico e importante para conseguir los votos del plebiscito.

Se cruzan y comparten en las redes, mentiras y “medias verdades” por parte especialmente de quienes defienden el No ante los colombianos, por lo tanto, para los que no están seguros de qué votar, se está complicando la decisión. No hay claridad sino triquiñuelas que no aportan, más bien confunden, aunque también se comentan muchas cosas que si están en lo acordado, el problema es que al acomodar la interpretación  para meter miedo, el potencial votante se siente sin argumentos de suficiente peso que lo inclinen hacia un lado o para el otro.

Lo que sí está claro –y es una pura mentira muy gorda- es que al ganar el NO se va a re-negociar para mejorar condiciones, eso no es cierto. Gana el NO y al monte se vuelven inmediatamente  a seguir la guerra.

 Pues claro que si vamos a tener en cuenta las perversidades que se cometieron durante más de 50 años, todos diríamos: "que se pudran en la cárcel esos bandidos" obvio. Pero es que un acuerdo para que un grupo guerrillero deje las armas no es así de fácil como lo estamos creyendo aquí en las ciudades en donde no sabemos ni la mitad de la realidad.

Los acuerdos a los que se llegaron no son como decir si me pongo hoy un vestido rojo o uno negro; no, es que se dialogó durante 4 años y hubo concesiones como en toda negociación.  Los acuerdos con las FARC son cosa de una trascendencia mayúscula.

Si gana el No a los acuerdos  ellos siguen en el monte dando guerra, no lo dudemos, y los soldados de la patria enfrentando semejantes luchas. Si le decimos Si al acuerdo se acaba la guerrilla de las FARC, así que,  soldados y policías tendrán que seguir luchando pero ya no contra ellos y todos los demás, sino, desde luego, con todos los demás (que no son pera en dulce tampoco) pero nos habremos quitando un tormento aterrador.

 Escojamos y votemos lo que nos diga la conciencia y el corazón, la razón aquí tendrá que contar muy poco; la decisión es más emocional que racional porque está de por medio la capacidad de perdonar y recobrar las esperanzas.

Nos piden leer con juicio todo el texto de los acuerdos para tomar la decisión del 2 de octubre; personalmente tiré la tolla sin terminar, después de empezar, adelantar y devolverme varias veces, ojalá hubiera sido capaz de seguir tan buena recomendación, pero no me da ni el intelecto ni el entusiasmo para asimilar apartes que son complicados.

Tan valiosísimo texto para el presente y futuro de Colombia, y para nuestra historia,  escrito  con mucho cuidado y con el detalle difícil de entender por el común de nosotros, tal vez pocos lo leeremos completamente, pero eso sí,  leerse juiciosamente resúmenes comentados por académicos y gente seria que no “obliga” a votar por el Sí o por el No, sino que objetivamente aclara temas o aspectos determinantes para la Colombia que deseamos, vale la pena dedicarles buenos raticos,  no debemos dejarlos de lado antes de decidir a consciencia y con alma generosa.


lunes, 29 de agosto de 2016

SOÑAR ES GRATIS, VOTAR TAMBIÈN

Una colega muy querida, que admiro además por sus habilidades artísticas, particularmente en la pintura, comentó a mi último artículo “Si, acepto”, escrito sobre lo acordado entre el gobierno colombiano y las FARC que, “soñar es gratis”. Pues resulta que ahora tengo más para agradecerle que su amistad y la obra tan linda  de su autoría que poseo: Me puso a soñar.

Sí,  soñar  es gratis y es grato. Con las canciones interpretadas por el grandioso Juan Gabriel (Q.E.P.D.) de fondo, me puse a soñar. (Y es que viéndolo bien, gratis no hay nada, apenas soñar, entonces soñemos).

Soñé con sectores rurales de Colombia, algunos de ellos muy lejos de Medellín. Zonas inmensas que fueron  oprimidas, maltratadas, abusadas por la guerrilla, en mi sueño recobran su valor y su verdor.

Campos en los que se abren las flores  sin ser pisoteadas y  un  bello amanecer, enmarcan la ventana por la que me asomo para seguir soñando.

Soñé con pueblos colombianos muy alegres. A esos que  estuvieron tristes y  recelosos por más de 50 años llorando muertos propios y ajenos, mientras recogían hilachas del alma envueltas en lágrimas de rabia y rencor, los vi cantando y conquistando amores para plantar familia.

Soñé con mujeres hermosas con atrevidas modas,  lucen coquetas sus cuerpos. Antes los escondían con los mismos camuflados que tantas veces les fueron arrancados a la brava.

Soñé con jóvenes inteligentes de rasgos combinados. Llegan a un colegio urbano cargando morrales repletos de ilusiones, están felices porque saben que no se les quedarán abandonados en un matorral de la selva. 

Soñé con hombres rudos sembrando semillas que  van a convertirse en generosas hortalizas. No hay miedo, no hay minas quiebra patas.

Soñé con muchachos fuertes que, a pesar de todo,  aman el monte;  allí nacieron y aprendieron sus secretos ancestrales; siguen en la manigua,  están hurgando la tierra  para seleccionar sabiamente los frutos dulces del Creador.

Soñé con capataces curtidos que por fin trabajan para regalar cariñitos a las buenas madres, no para satisfacer mezquindades. Dicen que antes cuidaban a los secuestrados y los encadenaban según las ordenes.

Soñé con soldados que exploran caminos orgullosos de servir a su patria. ¿Quién lo creyera?  Son los mismos que antes renegaban y maldecían. No exigen nada, sus armas están  serenas pero atentas;  comparten sonrisas, reciben  agua de panela  y bendiciones.

Soñé con un montón de niños en recreo, están en un gran patio de una escuela pintoresca, corren y gritan cual ágiles robots de la más moderna ciencia-ficción,  los más pequeños parecen vivaces muñecos de cuerda;  son perseguidos por niñas coloradas y graciosas. Ninguno de ellos se esconde asustado,   ya no están merodeando los lobos hambrientos de otra época, aquellos que  se los llevaban.

Soñé con familias empacando de nuevo, pero esta vez viajan de la ciudad al campo. Su amado pueblo ha renacido. Hablan de gallinas, vacas y caballos.


Soñar es gratis, votar también. Cuando no se venden y compran consciencias.

sábado, 27 de agosto de 2016

SI, ACEPTO

Aunque apenas  empecé a leer las 297 páginas del debate candente que nos compromete a todos en Colombia,  reitero mi apoyo al Sí. Y es que lo más determinante para votar en el plebiscito del 2 de octubre por el Sí a una posible pregunta que puede ser algo así como “¿Acepta lo acordado entre el gobierno colombiano y las FARC?” es tener el convencimiento de que el fin de las conversaciones en La Habana son un buen principio para recuperar los territorios que en nuestro país,  por más de 50 años, no han  tenido tranquilidad, no han podido ser plenamente fecundos y mucho menos han podido ser albergue seguro para vivir sin miedos y en familia.

Que a los reinsertados les van a pagar mientras se preparan para vincularse laboralmente, que  van a ir a la cárcel solamente los juzgados por crímenes de lesa humanidad, que van a tener curules en el congreso,  y demás inconvenientes que aducen los contrarios al Sí,  son realidades que me preocupan muchísimo menos que la continuidad de los horrores de la guerra  interna que han padecido con mayor rigor y consecuencias de dolor,  los habitantes de las áreas rurales del país.

Me atormenta muchísimo más, pensar que, con el  triunfo del NO en el plebiscito, habrá más niños guerrilleros tragándose en silencio sus lágrimas de amargura y soledad pues no estarán al abrigo de sus padres; ni las jóvenes tendrán una cama para acariciar sueños sobre un almohada; ya no disfrutarán los muchachos románticos amaneceres o atardeceres porque siempre estará presente la incertidumbre por el posible enfrentamiento que todo lo  nubla.

Me estremece pensar que un NO que yo marque en el plebiscito, sume a la cifra de quienes nunca podrán estudiar porque la guerra siguió y ellos fueron reclutados por  algún frente guerrillero que los arrancó de los brazos amorosos de sus seres queridos.

Un NO a lo acordado, jamás, para mí, significa amor a la patria;  es una posición ajena a los mínimos sentimientos solidarios y es sinónimo de capricho personal, frívolo y narcisista.

Encuentro muchos argumentos en favor del  Sí, ninguno de ellos con méritos en el campo del resarcimiento,  la represalia y mucho menos en la venganza. Simplemente no he puesto la razón por encima del corazón, porque  en la balanza de la justicia, las acciones totalmente reprochables de la guerrilla, frente a  los sacrificios de tantos  buenos colombianos, el NO, no  tiene discusión.

Se trata de otra realidad: El mismo escenario y un ejército de soldados colombianos metido en el monte esquivando minas antipersona y sufriendo emboscadas canallas; campesinos aturdidos en una ciudad, añorando  su tierra mientras esperan una limosna oficial; tierras fértiles abandonadas; combates de “buenos y malos”, fusil en mano, defendiendo ideales ajenos; mujeres que  obligadas pierden su dignidad; muchachos que abandonan sus más anheladas ambiciones para calzar las botas del infortunio; hijos que crecen arrullados con maldiciones.

Un NO a lo acordado, es volver a las noticias de largos y crueles días de secuestros, esos que apenas son recordados por aquellas madres que no celebran fechas pues tienen  el corazón hecho pedazos y el alma remendada con oraciones que día tras día nacen mientras la esperanza agoniza.


La Colombia siempre en guerra que conozco, es la que amo pero no la que prefiero, por eso tengo decidido el Sí, aunque seguiré leyendo las 297 páginas pues estoy segura de que las podré  interpretar sin rencor.

jueves, 11 de agosto de 2016

LA CARTILLA ESCANDALOSA

En Colombia cambiamos de escándalo cada semana, así que cada quien lo aprovecha para su propio beneficio, particularmente la clase política con sus fervientes seguidores de ideología o de partido.

Esta semana el escándalo corrió por cuenta de una cartilla –herramienta pedagógica, entre otros mecanismos sugeridos, para hablar de sexualidad- castigada por la opinión pública que sigue a sus líderes religiosos,  políticos, sociales o cívicos, sin mucho enterarse de qué fin se persigue,  rechazada por la dirigencia religiosa, tanto católica  como de otras creencias.

A la Iglesia Católica, todavía, le sigue molestando el tema de la sexualidad, salpicado ademàs por los grandes pecados que se les ha destapado; de manera que, sin entrar tal vez a informarse en detalle para tomar la vocería del asunto y orientar debidamente, procedieron a satanizar “la cartilla”.

Antes de escribir esta columna, me puse en la tarea de sondear el tema preguntando a distintas personas, de distintas edades ¿Qué es la cosa de la cartilla del Ministerio de Educación? Y obviamente la confusión es total, mejor dicho, peor que la relacionada con los acuerdos para la paz.

En principio circuló una cartilla que no se trataba, de ninguna manera, de la herramienta pedagógica que hace parte del acompañamiento de expertos solicitado por el Ministerio para cumplir con lo ordenado por la Corte, con el fin de empezar a  instruir sobre la diversidad de géneros e ir logrando la convivencia escolar que parte del conocimiento y evita el matoneo o bullying. La cartilla que prendió el alboroto era una publicación pornográfica, y hasta la misma Ministra Parody se enredó con el tema.

Mientras Gina Parody defendía en los medios la cartilla entregada a los rectores para su discernimiento –que es otra- y que hace parte del trabajo pedagógico contratado -en el que intervienen  la Unicef, el  Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la CISP (ong italiana  que trabaja igualmente en temas de derechos sexuales) y Colombia Diversa, otra ONG que promueve la igualdad de la comunidad lgbti-  la opinión pública, “orientada” por sectores opositores del gobierno colombiano, pusieron en marcha el dicho aquel de los oportunistas: “En río revuelto, ganancia de pescadores”. Y desde luego los orientadores religiosos de la línea más conservadora,  les siguieron el juego.

¿Quiénes ganan (como con el No por la paz) con estas oposiciones que son puramente amañadas en la medida en que no son objetivas? Sale victoriosa la clase política que tilda de traicionera y acomodada a la Ministra Gina, y no aceptan que habiendo sido furibunda uribista, como Santos, ambos cambiaron de opinión al no identificarse con posturas de su anterior jefe. (Me uno al club).
¿Quiénes pierden con una opinión pública desinformada, engañada, manipulada por intereses particulares? En este caso los niños y jóvenes victimas del más cruel matoneo escolar y luego expuestos ante una sociedad ignorante que los rotula, en muchos casos,  al amparo de sus creencias religiosas.
 Bajo tales absurdas posiciones, sacan a relucir en carteles y marchas expresiones  discriminatorias,  donde la inmensa mayoría ni idea tiene de lo que significa diversidad sexual, cohonestando, a veces sin darse cuenta, con la homofobia violenta. Hasta comprensible tales actitudes pues pertenecen a generaciones como las que seguirán formando en ambientes cerrados, porque dizque “hay que seguir los designios divinos”. Pues eso no es precisamente lo que predicó Jesús. Si habíamos avanzado en igualdad y respeto, retrocedió esta semana por el afán de unos cuantos.
Ante los temas normales del ser humano, que deberían ser tratados sin tapujos ridículos, los gazmoños se rasgan las vestiduras, mientras en su intimidad muchos de ellos cometen abusos en niños y jóvenes a los que precisamente no se les permitió el discernimiento sano para saber defenderse de los verdaderos demonios.

Al  escándalo de la cartilla tal vez no se habría llegado si Gina Parody no fuera lesbiana, y mucho menos hubiera prosperado una marcha si se tratara de un ministro hombre y heterosexual. Hasta me atrevo a decir que en otro gobierno se hubiera aplaudido el cumplimiento del deber del Ministerio, al implementar mecanismos para  el acompañamiento pedagógico y la revisión de los manuales  de convivencia escolar, en busca de evitar el acoso o bullying, lo que  fue ordenado hace un año por la Corte Constitucional, así que no es un invento de la Ministra.