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martes, 18 de octubre de 2016
domingo, 9 de octubre de 2016
LAS REDES NOS ATRAPARON
Por: Claudia E. Posada Caro
El periodismo sigue teniendo
como misión informar, aunque también educar y recrear, pero
está en crisis. Lo que se logra informar, las redes lo desinforman, lo
distorsionan, lo desacreditan o lo ignoran. Y más grave aún, el periodismo
digital o ciber-periodismo, tampoco parece estar ganándole la batalla a la
“rumurología”, maledicencia y suposiciones con las que son manipulados los “amigos”
en las redes sociales.
Los equipos de investigación
de los medios tradicionales, serios y bien documentados, con periodistas de alto nivel, idóneos desde todo
punto de vista para sacar a la luz
asuntos de verdadero interés, están perdiendo audiencias.
Medios que deberían ser faros
para la opinión pública, han perdido su
papel legitimador de la verdad, o son
desestimados porque se le está dando más credibilidad a corrientes de lenguajes callejeros. También
porque en algunos casos se han olvidado del equilibrio informativo.
El desarrollo tecnológico de
las redes sociales, por su inmediatez y simultaneidad, consiguió que, en unos
pocos renglones, “adornadas” con palabrotas insultantes en algunos casos, cualquiera
logre desinformar, maleduque y entretenga chabacanamente, hasta llegar a límites
vergonzosos.
De inmenso provecho para el
progreso de una sociedad, es la tecnología. Divertido igualmente, pero sobre todo muy positivo para el mundo de
hoy enlazar culturas, encontrar amigos,
conocidos y parientes, descubrir personajes, reencontrarse en las costumbres, transmitir saberes, compartir emociones,
difundir conocimientos, fortalecer campañas ecológicas o por la defensa de los animales; al igual que descubrir
tanta información que no se tendría a mano si no estuviéramos en la era de la
comunicación digital.
Pero de la misma forma,
inmensamente perjudicial la comunicación virtual, cuando se usa para destruir
masivamente, o ante colectivos específicos, los principios, valores, filosofía y estilos de vida
saludables, entre otros. El fácil acceso a las redes sociales, proporciona la
incorporación desmedida de todo tipo de personas compartiendo gustos y
disgustos sin control, sin respeto,
ocultos en máscaras o en seudónimos, dando
rienda suelta a su agresividad verbal e incitación al fanatismo.
El lenguaje grotesco e injurioso,
herramienta para referirse a las personas que no son del agrado particular, o hacia
quienes han convertido –con razón o sin razón- en enemigo público, se ha desbordado
en epítetos que, desafortunadamente, están remplazando los argumentos para
polemizar respetuosamente a la luz de las diferencias. Desapareció igualmente,
en buena parte, la controversia que enriquece las razones, se estableció el
estilo de rebatir repitiendo libretos que ni se han analizado.
Llagamos a la triste
realidad de convivir con el lenguaje ordinario, falaz, mentiroso o mal intencionado
de moda en las redes sociales, bien sea para entrar a la cotidianidad de los
“contactos”, o bien para montar campañas masivas, temporales.
Antes se acudía a estrategias
“negras”, permitidas aunque no éticas; en ellas se aprovechaban debilidades del contrincante
para mermarle afectos, pero partían de verdades. (Fue utilizada por los
republicanos para desprestigiar el demócrata John F. Kennedy orquestando su
fama de mujeriego).
Ahora se acude a estrategias
perversas que son aplicadas para difamar al contrincante, o para engañar al
elector. Para el efecto, en este último caso, se fundamentan en las debilidades
del votante manipulando sus emociones y afectar sus propósitos; atemorizar, enredar; en resumen, conseguir réditos
engatusando. Esto ya no está en la
categoría de estrategia “negra” sino “sucia” y puede llegar a convertirse en
delito electoral, dependiendo de sus alcances.
De igual forma están
cogiendo ventaja en las redes sociales las campañas “sucias” como la dirigida
al votante, pero enfocadas en ventilar afrentas contra el contrincante, abiertamente,
su intención es hacerlo ver como un peligro
social, bien sea exagerando sus debilidades o bien mintiendo sobre él descaradamente.
Al llegar a ser injuriosas o calumniosas, llegan a ser delito.
Es lamentable que, desestimando
los medios tradicionales, o bien ignorando los trabajos periodísticos que
difunden contenidos noticiosos, investigaciones, reportajes u otros géneros
para informar, educar o entretener, haciendo eficiente utilización de la tecnología de la era
digital, las audiencias estén optando
por creer mejor en los mensajes que nos invaden a través de memes u otras
formas de comunicación en el ciberespacio –algunos verdaderamente geniales pero
ponzoñosos – sin ir más allá, como si
fueran las únicas y mejores fuentes.
Escojamos si queremos estar en sintonía con la cultura alevosa de hoy, a sabiendas de que se está sacrificando
la rectitud y la verdad, o preferimos asimilar la modernidad en su justo lugar,
sin alejarnos de la sensatez que es tan buen “contacto”.
jueves, 6 de octubre de 2016
EXITOSA ESTRATEGIA
Una
de las cuatro “patas” en las que se sostiene una campaña política es la
Estrategia; Equipo, Financiación y
Discurso, son las otras tres.
Lo
que recién se destapó, sobre la estrategia tal vez recomendada por asesores internacionales
y presumiblemente aceptada y puesta en marcha por el Centro Democrático (CD) para
oponerse a lo acordado en La Habana, pues la verdad no me asombra. Por lo demás,
creo no equivocarme al pensar que la “confesada” del doctor Juan Carlos Vélez, obedeció
más a su honestidad, que a un deseo de
protagonismo como lo dio a entender su jefe político al regañarle públicamente.
En
todo caso, me atrevo a sugerir más bien que, en vez de acudir al lastimero “No puede ser
semejante engaño”, el asunto dé para
enriquecer los temas de opinión pública en las universidades; de suerte que, colegas
y otros profesionales que ofician como
docentes en áreas afines a la Comunicación Social, la Comunicación Pública, la
Propaganda, el Marketing Político, o en la formación de politólogos, traten de
no perderse detalles que se ventilen por
estos días sobre el asunto, creo que les serán muy útiles para que al estructurar
el modulo Estrategia de Campaña, echen mano del excelente material por su valor
ilustrativo.
Estoy
segura de que un análisis juicioso desde la
academia, para charlas y talleres, puede resultar fascinante partiendo
del modelo implementado por el CD para la tergiversación de los contenidos que
se aprobarían o no, el 2 de octubre.
No
pretendo calificar de manipuladores a los directivos del CD que parece ser,
impartieron la orden de sembrar, sectorialmente, el miedo a enfrentar
situaciones que mostraron como seguras consecuencias de ser aprobados los
acuerdos.
Toda
estrategia política, de alguna manera, “manipula” para posicionarse en la mente
del potencial votante. Captar votos cautivando con el discurso del líder, los legitimadores y los
miembros del equipo, es el objetivo. Las tácticas deben ser mañosas e
implementarlas según los nichos de interés específico, es la genialidad del estratega.
El
libreto se creó, el líder y su equipo lo estudiaron y lo siguieron al pie de la
letra, así que desde luego, funcionó. Esa es una fortaleza del CD, la disciplina.
Casi todos los principios de la propaganda, axiomas de Goebbels el estratega de
Hitler, se pusieron en práctica en Colombia para la campaña del NO al
plebiscito.
Ganó
el NO, por estrecho margen pero ganó. Eso significa que no se implementan los
acuerdos de La Habana firmados el 26 de septiembre; aunque renace una luz de
esperanza si creemos que son sinceros los acercamientos entre los líderes de la
clase política colombiana, quienes
durante esta semana han expresado el interés de conciliar los intereses que los
pusieron en orillas opuestas.
Eso
es en esencia una negociación: Llegar a un
acuerdo duradero que satisfaga las partes en conflicto, las cuales, tienen voluntad de
acercamiento para ajustar posiciones pues se tienen los mismos intereses, y por lo tanto,
están dispuestas a ceder algo para obtener algo. Ahora, aparentemente, el interés
si es el mismo: La Paz. (Antes del 2 de octubre el interés de los del NO era
desprestigiar los contenidos de lo acordado).
Gobierno-FARC llegaron a los acuerdos al final de una larga negociación.
La guerrilla siempre ha tenido a favor en las negociaciones, el tiempo. “Tómelo o déjelo” tal vez ha sido su posición
anterior; por su parte los gobiernos siempre han tenido afán, los periodos de
los mandatarios de turno son fijos y eso los limitaba. Santos tuvo a favor la reelección,
eso le permitió gozar de una ventaja muy
valiosa con relación a los anteriores mandatarios, a excepción de Uribe. (Pero
la prioridad de Uribe no era la paz sino la llamada Seguridad Democrática).
Evidencio dos grandes dificultades en la aplaudida reconciliación
Santos-Uribe. Una que parece irreconciliable y es precisamente el factor
tiempo. Santos tiene afán, Uribe en
cambio dice que si se demoraron 6 años para los acuerdos negados el 2 de
octubre, por qué ahora deben darse
conversaciones aceleradamente.
A mi modo de ver, parece más bien que el exmandatario quiere extenderse
en el tiempo para salir en vísperas de las próximas elecciones para presidente,
como el redentor de la paz, mientras Santos, obviamente, no quiere que le
quieten los méritos que le corresponden.
Por otra parte, las FARC no quieren ceder más de lo ya acordado.
Así las cosas se sospechan grandes
dificultades para lograr que los colombianos recuperemos las ilusiones fundadas
en un país tranquilo, en el mediano
plazo, en lo que respecta al conflicto con la guerrilla de las FARC.
Son dos etapas entonces de nuevos acuerdos sobre la mesa: La
primera que se busca implementar, arrancó
esta semana con la reconciliación entre Santos y Uribe, esta será activada con
los acercamientos entre los representantes del Gobierno y los delegados por las
distintas corrientes del NO. Si acaso prospera (es lo deseado) al llegar a tales
pactos tendrá que darse la segunda fase del asunto: Presentar los nuevos acuerdos
para negociar con las FARC.
En aquella primera fase, se presume que se harán ajustes a
cada capítulo según los reparos que dijeron tener los líderes del NO. Tales
modificaciones a lo ya firmado, pero no aceptado por el pueblo colombiano tal
cual, se aspira a que sea el punto de partida
para ajustar en un tiempo razonable.
Hay otro escenario para aprobar nuevos acuerdos, el Congreso.
Esta posibilidad, según comentarios de lado y lado, parece ser el que finalmente
prospere. No es el mejor sin duda, desde el punto de vista de la participación
ciudadana. Esta oportunidad se nos escapó el domingo 2 de octubre.
Desdichadamente no siento franqueza por los lados de las
altas esferas que rodearon el Si y el NO y ahora posan de mejores amigos. Me encanta en cambio la
espontaneidad de los jóvenes sinceramente unidos para marchar reclamando paz aunque
el domingo 2 de octubre estuvieron apoyando una u otra de las corrientes en
conflicto. Y es que son ellos, esas generaciones que conducirán la Colombia del
mañana, quienes esperan hacerlo bajo condiciones distintas a las que enmarcan nuestra historia política y
social de muchos años atrás, hasta el momento.
lunes, 3 de octubre de 2016
En Medellín: El Bienestar Animal es una Prioridad
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CONCILIAR ES EL CAMINO
Con sabia templanza, diría yo, Vargas Lleras frente a los acuerdos con las
FARC demostró un admirable sentido práctico y sagacidad política. Por lo discreto que estuvo para apoyar el Si,
interpreto que tuvo serias reservas con
respecto a lo que podría ser finalmente el resultado del plebiscito; su parquedad
tan criticada, al preguntársele sobre el tema, ocultaba tal vez el presentir que,
el triunfo del gobierno no estaba
asegurado.
Los sentimientos triunfalistas
que recogemos hoy, expresados en memes poco lúcidos, ordinarios, desentonados, similares a los que nos cansaron
hasta ayer día del plebiscito, debilitan las manifestaciones serenas,
conciliadoras e inteligentes, que se oyeron anoche después de conocer los
resultados del plebiscito, y por
supuesto se contraponen a los mensajes también recibidos por las redes, tanto
durante la campaña como hoy, positivos,
inteligentes, finos, geniales, limpios, de uno y otro lado.
Creo que las motivaciones que
llevaron a quienes nos desplazamos este
domino 2 de octubre, a votar por una u otra opción, fueron más allá de la
simple afirmación: “Colombia votó NO para apoyar a Uribe contra
de Santos” aunque en algunos sí cabe esa sentencia, según los memes que se inventaron o
compartieron. Por otra parte, decir que
los del Sí, votamos engañados por Santos, es absurdo. Nos movieron sentimientos
solidarios más que razonamientos ciertos o falaces.
Estaba claro
que se votaría lo acordado con las FARC, por lo tanto esto, y solo esto, estaba sujeto a aprobación o no en el plebiscito,
la confusión fue a otro nivel, tanto que,
casi un 63% resolvió abstenerse de ir a las urnas pues las campañas no fueron
trasparentes y el intento pedagógico peso menos que lo compartido en las redes.
Al saberse que los colombianos
votaron tan parejo, lo primero que se derrumbó fue el sofisma que anticipaba un
triunfo aplastante del Sí, argumentando que
habría trampas y chanchullos por parte
del gobierno y sus instituciones encargadas de los registros electorales; al
igual se vino al piso el distractor
absurdo que sentencia: La mitad de los
colombianos ama a Uribe y la otra mitad lo odia.
Los resultados, a mi juicio, no
tienen que ver en un ciento por ciento con estos dos señores, más bien con la
razón y los sentimientos. Mejor dicho, en el NO, tuvo mucho peso lo difusión de argumentos mañosos; en la decisión por el Sí, poco tuvo que ver el santismo. El
resultado por el Si, se le debe a los
ciudadanos, no a los políticos precisamente.
De todas maneras, el Presidente
J. M. Santos tiene los méritos que los uribistas quieren negar al desconocerle su perseverancia en favor de una negociación que
consiguiera la dejación de las armas por parte de los grupos guerrilleros. Cuando aseguran desde el CD que lo único que mueve a
Santos es el Premio Nobel de Paz, están acudiendo a sus ya sabidas argucias
para incautos, una entre tantas que fueron el soporte de la campaña negativa al
plebiscito. Es posible que lo quiera, pero no es su única ni primera
pretensión.
Claro que Uribe tuvo mucho que
ver con el triunfo del NO, sus leales devotos hicieron juiciosos la tarea,
siguieron al pie de la letra el libreto
y con sus teorías convencieron. Pero no
se puede ignorar que también hubo posiciones aportantes al desacuerdo, porque racionalmente veían inaceptable lo
concedido a los de las FARC, convirtiéndose en un gran número de opositores a
los acuerdos, sin ser seguidores del
exmandatario y Senador.
Para el caso de muchos votantes
por el NO en las regiones limítrofes con Venezuela, creo que el estar tan cerca, palpar, vivir en algunos casos, las fatalidades de un régimen como el de
Maduro, les hizo participar sumando a la inconformidad, motivados por el pavor a un sistema Comunista.
Particularmente no creo que ese haya sido un argumento con sólidos fundamentos,
pero quienes lo creyeron tenían razón en sus temores.
En las poblaciones más pobres de
Colombia como el Chocó y el Cauca, o de
más inequidad como la Guajira, al igual
que en otras golpeadas terriblemente por
los grupos guerrilleros, en donde padecen además las indecencias y fangos de la
corrupción, los habitantes expresaron sus esperanzas votando por el Sí. Por estos,
al igual que por los campesinos que hoy ya
sienten sus anhelos legítimos desvanecerse, así como por los jóvenes entusiastas del Si, siento verdadero dolor de patria. Sus
ilusiones se esfumaron.
Además de sentirme triste por el
resultado, aunque no tanto asombrada pues lo presentía, ayer me sentí
molesta al observar algo que me irritó: Si
no era por la construcción de la paz por lo que se preguntaba en el plebiscito,
argumento orquestado profusamente para respaldar el NO, habría que decir, que tampoco era para confirmar el mandato de
Santos por lo que se hizo la consulta; por lo tanto “NO más Santos, NO más
Santos…”me sonaba como fuera de lugar anoche cuando lo pasaron por televisión
desde la sede del CD en Bogotá, esa
reacción de los uribistas me impacientó.
“Queremos la paz, queremos la paz…” en cambio, me conmovía en boca de la juventud que se motivó
a participar en el plebiscito de manera
entusiasta pero sobre todo espontanea, respondiendo
a deseos sinceros de conocer lo que les ha negado generación tras generación; ellos,
los jóvenes por el Si, al finalizar las votaciones de ayer, se
aglomeraron en los alrededores del Teatro Pablo Tobón de la capital antioqueña,
para expresar su anhelo y llorar su desilusión.
No creo que una renegociación sea
tan fácil como dicen los del NO, y no lo
creo simplemente porque a Uribe, así y todo tenga el alma bondadosa y el corazón grande que aseguran
sus creyentes, le puede más la rabia contra Santos que la generosidad por
Colombia. Considero, más bien, que debemos prepararnos para unos debates en
el Congreso muy encendidos. Ese es el escenario de la clase política que “representa”
las distintas tendencias; sentados en
sus respectivas curules, posiblemente van a resolver políticamente, lo que
negociado bajo otros criterios, se firmó el 26 de septiembre de 2016, pero el
pueblo colombiano no lo acogió plenamente.
Si estábamos decididos a tragarnos sapos pensando más con el corazón que con la razón, es decir,
sin atender razonamientos ciertos o inventado, y los del NO ganaron el
plebiscito razonando verdades al igual
que creyendo embustes, qué tanto es soportarnos debates del Congreso -
donde priman los interés de ellos y no los nuestros - con tal de que más temprano que tarde llegue por
fin la tranquilidad a las regiones que han soportado tanto dolor.
Menos mal la diferencia entre
votantes por el Si y el NO es tan pequeña. Gracias a ese resultado, renuevo
esperanzas y confío en que sin triunfalismos se reconozca que, si vale el NO pues superó al Si, el Si también cuenta por su alta votación. Vale
la pena conciliar verdaderamente, para que todo el país gane.
martes, 27 de septiembre de 2016
COLOMBIA SE MERECE ESTA OPORTUNIDAD
Estoy totalmente de acuerdo
con los que argumentan que si gana el Si en el plebiscito, eso no va a
garantizar la paz para los colombianos. Muy cierto. Decir Si el domingo 2 de octubre es decirle si
a lo acordado entre el gobierno y las FARC, no es ninguna otra cosa. Seguirán los delincuentes
como siempre haciendo de las suyas; la extorsión no se va a acabar y la corruptela
menos.
Los hombres que fundamentan
su hombría en maltratar a las mujeres seguirán muy campantes porque para esos sí
que es cierto que la cárcel ha sido esquiva, aunque generan violencia intrafamiliar.
Por los niños abusados y asesinados no habrá
marchas, ni referendos, ni plebiscitos; ni siquiera pronunciamientos que tengan
eco.
Las razones sensatas por el NO, las acepto y respeto. Los argumentos “envenenados”
a favor del NO, son especulaciones que rayan
con el absurdo.
Los acuerdos no
consideraron nada que ver con el modelo económico para Colombia, así que
amanecer “comunistas” el 3 de octubre próximo, pues los capitales en manos de
unos cuantos poderosos que tienen inmensas fortunas, corren serios riesgos, esa
sí que es una amenaza sin sentido.
En cambio la llamada “amenaza”
de Santos al decir que si gana el NO la guerra será más fuerte y además alcanzará
las ciudades, sí que me asusta; mejor dicho, lo creo al pie de la letra, y no
como una amenaza de Santos sino como una muy posible realidad.
Temo tanto a la
supuesta “amenaza” de Santos, como los del NO sienten pánico creyendo la implantación
inminente del castro-chavismo en
Colombia. Estamos de acuerdo, si yo estuviera segura de que tan desastroso
modelo de estado se va a imponer en Colombia, porque –ese es el argumento-
Santos y Maduro son igualitos, también votaría NO. Pero no he podido encontrarles
ni el menor parecido.
“Le entregaron el país a las FARC”. Me imagino
que entonces al ganar el Sí, van al Congreso 10 o 20 exguerrilleros, o los que
sean con voz y voto, más los que no tendrán voto en su primer oportunidad de hacer
parte del legislativo; de manera que según
esa sentencia, los 268 restantes
congresistas (102 Senadores y
166 Representantes) a todas las iniciativas de los excombatientes les
van a decir: “Si honorables padres de la patria, lo que ustedes digan, nosotros
todo lo aprobamos”. ¡Por Dios!
Como
los congresistas nos representan –en las elecciones votamos por ellos para que
decidan por nosotros- el Congreso en su mayoría, aunque sabiendo que eso no quedó consignado en los acuerdos, va a
entregarles el país, en nombre del pueblo colombiano, a los exguerrilleros.
¡Por Dios! ¿Así los están creyendo de torpes, o qué? ¿O es que los congresistas
del No ya se sienten derrotados?
Qué sandeces
se oyen por estos días cuando los colombianos –cosa nada frecuente- podremos participar
directamente, no delegar, respondiendo una sola pregunta con un monosílabo de
una inmensa magnitud, siendo entonces responsables de lo que pase de ahí en
adelante, bueno o malo, por la implementación o no de lo acordado en La Habana.
Un plebiscito es la concreción real de una democracia participativa.
El
presidente Juan Manuel Santos, si, el mismo que sin importarle encuestas, ni
reclamos, ni memes –muy charros por cierto- nos da la oportunidad (porque a él
le dio la gana, no era su obligación) de decidir apoyar o no, el resultado de
una negociación que, durante más de cuatro años y a pesar de los pésimos
augurios de quienes aseguraron que no habría tales acuerdos, está ahí, firmada
por las partes y el mundo como testigo.
Resolvamos
nosotros, si queremos o no que arranque la construcción –la construcción- de una paz estable y duradera, cuyo cimiento hoy,
es la pacificación que tiene que ver con uno de los causantes de las peores
penurias que Colombia ha soportado.
En
firme el cimiento, empezaremos a levantar lo que resta, que es mucho y muy difícil.
No se trata pues de creer ingenuamente que encontraremos la paz ya y total
porque le respondamos Sí a la pregunta del plebiscito.
La
pacificación absoluta no se consigue pre-fabricada, cada pieza hay que armarla
con entusiasmo. Si nos negamos a construirla teniendo las bases, nos estamos
negando una oportunidad que, simplemente, Colombia se
merece.
miércoles, 21 de septiembre de 2016
ROBERTO HOYOS RUIZ NO PODÍA SER DISTINTO
Los ejemplos de vida que recibió
Roberto Hoyos Ruiz de sus padres, fueron
tan sólidos e íntegros, que era imposible ser distinto al ser humano que
conocimos y admiramos en los distintos campos en los que se desempeñó o en los participó
con su contagioso entusiasmo.
Su padre, Roberto Hoyos Castaño,
marinillo de grandes ejecutorias en su permanente afán de trabajar por el progreso
de su tierra; fue inmensamente generoso y demostró día tras día de su vida pública, que la capacidad de gestión de un político es
primordialmente para el bien común.
Con su alto sentido de la
responsabilidad y el deber, como pilares fundamentales para el ejercicio de la
actividad política, Hoyos Castaño señaló el camino recto que muy pocos en la
vida pública colombiana han seguido: Roberto hijo sí, él lo siguió al pie de la
letra y lo superó con creces.
Doña Esperanza Ruiz de Hoyos, la
dulce mamá de su amado “Robertico”, imprimió en sus hijos el amor cristiano, el
servicio a los semejantes y la espiritualidad como estilo de vida.
Doña Esperanza soportó una penosa enfermedad que la afligió por
mucho más tiempo que a su hijo, pero que igual soportó dignamente en compañía
permanente de la oración.
Roberto Hoyos Ruiz no podía ser distinto
a ese maravilloso ser humano que hoy despide su familia, la que
en compañía de centenares de amigos, elevará plegarias al Altísimo que lo
acogerá en la Gloria Eterna, en donde le esperan sus padres amorosos,
orgullosos del hijo que se entregó a la
tierra que lo vio nacer, a Marinilla y a toda Antioquia.
Para sus hermanas Clemencia y Luz
María, a sus hijos, tíos, primos y demás parientes, a la comunidad marinilla, a
su gente del deporte, al Urabá antioqueño, nuestra voz de solidaridad y consuelo. Una muy
dolorosa pérdida. QEPD
martes, 20 de septiembre de 2016
EDUCACIÓN MOJIGATA
En la edición virtual de El Colombiano de hoy martes 20 de
septiembre, se lee esto en algunos apartes de una noticia que me llamó la
atención: “Un patrullero de la Policía fue capturado en Itagüí, luego de que la
madre de una niña de 11 años lo denunciara por presunto abuso sexual”… El jefe
de la policía en Medellín aclaró que contra el patrullero hay otras denuncias.
“… En uno de los casos hay otras dos menores involucradas y la investigación
prosigue…”. La madre denunciante le dijo a la Fiscalía que el uniformado había
amenazado de muerte a su hija”.
Y luego, en la misma edición de hoy, me encuentro un artículo con este título: Polémica por encuesta del Dane sobre
comportamientos sexuales.
Hace poco fueron las famosas cartillas que, con todo y el engaño
a la opinión pública, aclarado a destiempo por la Ministra Parody (pues mientras
algunos se escandalizaban con la publicación que le achacaron al Ministerio de
Educación, la funcionaria creía que la estaban fustigando por la verdadera
edición que apenas se preparaba) de todas maneras centenares de colombianos,
horrorizados porque dizque “les iban a enseñar a sus hijos a ser homosexuales”
salieron a marchar reclamando principios morales.
Ahora resulta que, luego de semejante exabrupto, aparece otro
grupo de personajes, entre docentes y padres de familia, indignadísimos por una
encuesta que aplicó el DANE, para sacar resultados estadísticos que ayuden a
orientar comportamientos en niñas, niños y jóvenes escolarizados.
Casos de abusos a menores, por parte de miembros de su entorno
familiar, vecinos, maestros y
desconocidos, se registran de manera alarmante en nuestro país; es increíble entonces,
que resulte censurable en sectores educativos y sus distintos
estamentos, la aplicación de una encuesta que de manera anónima, respondieron
libremente estudiantes a partir del grado 6° con el fin de que, según los resultados
obtenidos, se orienten contenidos pedagógicos por edades y riesgos.
Frente a la absurda polémica, el director del Dane, Mauricio
Perfetti del Corral, aclaró que “la Ley 1336
de 2009, por medio de la cual se adiciona y robustece la Ley 679 de 2001, de la
lucha contra la explotación, pornografía y el turismo sexual con niños, niñas y
adolescentes; y que, en su artículo 13, le asigna al Dane la responsabilidad de
adelantar una investigación estadística con el fin de conocer los factores de
riesgo social, individual y familiar que propician la explotación sexual de
niñas, niños y adolescentes”, señala el diario El Colombiano.
La Encuesta de Comportamientos y Actitudes sobre Sexualidad en
Niñas, Niños y Adolescentes Escolarizados (Ecas), dice el mismo medio, “ha
despertado el malestar de los rectores y profesores del país porque, tal como
lo explicó el presidente de la Unión de Colegios Internacionales (Uncoli),
Fernando Vitta, no son apropiadas (las encuestas) para el público al que van
dirigidas, estudiantes de los grados 6º a 13º de los establecimientos de
educación formal de los sectores oficial y no oficial”.
La herramienta estadística Ecas, según el DANE, “busca conocer
las actividades que realizan los niños, niñas y adolescentes escolarizados en
su tiempo libre, además de identificar los factores de riesgo social, familiar
e individual que afecten la libre realización de sus derechos, así como los
aspectos que afectan sus salud sexual y reproductiva”.
¿Muy peligroso ese objetivo? Realmente peligroso para los menores,
es ignorar la realidad de un entorno ruin
y abusador, y que por culpa de tan absurdos escrúpulos, no sean orientados
correcta y oportunamente. Semejante mojigatería, entorpece decisiones pedagógicas
que tal vez fueron vistas como “escandalosas” en sociedades oscurantistas de hace
siglos, las que parece reviven hoy en
Colombia.
El miedo y la represión fueron algunas características de
aquellas épocas tenebrosas; estas mismas particularidades, sumadas a las
contradicciones ideológicas que son el pan de cada día en nuestro país, crean escenarios propicios
para los abusadores.
Los pre-adolescentes y adolescentes, que gozan de suficiente formación
en cuanto lo que se relaciona con el ejercicio sano de la sexualidad, tendrán el
suficiente criterio para entender el abuso como algo que no es lo “normal” que
le quieren hacer creer, y podrán defenderse adecuada y oportunamente de quienes amparados en una supuesta condición de privilegio, dado
el poder que ostentan como autoridad en la familia o en la comunidad, pueden
hacerles trizas la vida prematuramente, como parece ser el caso de la niña de 11 años que me motivó a
escribir este artículo.
sábado, 10 de septiembre de 2016
VOTAR CON ALMA GENEROSA
Aparentemente, lo acordado con las FARC es un
enredo, claro, es que hay “bombardeos” en redes, por el Sí y por el No, que son más un riña de “devotos” que un
dialogo ideológico e importante para conseguir los votos del plebiscito.
Se cruzan y comparten en las redes, mentiras y
“medias verdades” por parte especialmente de quienes defienden el No ante los
colombianos, por lo tanto, para los que no están seguros de qué votar, se está
complicando la decisión. No hay claridad sino triquiñuelas que no aportan, más
bien confunden, aunque también se comentan muchas cosas que si están en lo
acordado, el problema es que al acomodar la interpretación para meter miedo, el potencial votante se
siente sin argumentos de suficiente peso que lo inclinen hacia un lado o para
el otro.
Lo que sí está claro –y es una pura mentira muy
gorda- es que al ganar el NO se va a re-negociar para mejorar condiciones, eso
no es cierto. Gana el NO y al monte se vuelven inmediatamente a seguir la guerra.
Pues
claro que si vamos a tener en cuenta las perversidades que se cometieron
durante más de 50 años, todos diríamos: "que se pudran en la cárcel esos
bandidos" obvio. Pero es que un acuerdo para que un grupo guerrillero deje
las armas no es así de fácil como lo estamos creyendo aquí en las ciudades en
donde no sabemos ni la mitad de la realidad.
Los acuerdos a los que se llegaron no son como
decir si me pongo hoy un vestido rojo o uno negro; no, es que se dialogó durante
4 años y hubo concesiones como en toda negociación. Los acuerdos con las FARC son cosa de una
trascendencia mayúscula.
Si gana el No a los acuerdos ellos siguen en el monte dando guerra, no lo
dudemos, y los soldados de la patria enfrentando semejantes luchas. Si le
decimos Si al acuerdo se acaba la guerrilla de las FARC, así que, soldados y policías tendrán que seguir
luchando pero ya no contra ellos y todos los demás, sino, desde luego, con
todos los demás (que no son pera en dulce tampoco) pero nos habremos quitando
un tormento aterrador.
Escojamos
y votemos lo que nos diga la conciencia y el corazón, la razón aquí tendrá que contar
muy poco; la decisión es más emocional que racional porque está de por medio la
capacidad de perdonar y recobrar las esperanzas.
Nos piden leer con juicio todo el texto de los
acuerdos para tomar la decisión del 2 de octubre; personalmente tiré la tolla
sin terminar, después de empezar, adelantar y devolverme varias veces, ojalá hubiera
sido capaz de seguir tan buena recomendación, pero no me da ni el intelecto ni
el entusiasmo para asimilar apartes que son complicados.
Tan valiosísimo texto para el presente y futuro
de Colombia, y para nuestra historia, escrito con mucho cuidado y con el detalle difícil de entender por el común de
nosotros, tal vez pocos lo leeremos completamente, pero eso sí, leerse juiciosamente resúmenes comentados por
académicos y gente seria que no “obliga” a votar por el Sí o por el No, sino
que objetivamente aclara temas o aspectos determinantes para la Colombia que deseamos,
vale la pena dedicarles buenos raticos, no debemos dejarlos de lado antes de decidir a
consciencia y con alma generosa.
lunes, 29 de agosto de 2016
SOÑAR ES GRATIS, VOTAR TAMBIÈN
Una colega muy querida, que
admiro además por sus habilidades artísticas, particularmente en la pintura,
comentó a mi último artículo “Si, acepto”, escrito sobre lo acordado entre el
gobierno colombiano y las FARC que, “soñar es gratis”. Pues resulta que ahora
tengo más para agradecerle que su amistad y la obra tan linda de su autoría que poseo: Me puso a soñar.
Sí, soñar es
gratis y es grato. Con las canciones interpretadas por el grandioso Juan Gabriel
(Q.E.P.D.) de fondo, me puse a soñar. (Y es que viéndolo bien, gratis no hay
nada, apenas soñar, entonces soñemos).
Soñé con sectores rurales de
Colombia, algunos de ellos muy lejos de Medellín. Zonas inmensas que fueron oprimidas, maltratadas, abusadas por la
guerrilla, en mi sueño recobran su valor y su verdor.
Campos en los que se abren
las flores sin ser pisoteadas y un bello amanecer, enmarcan la ventana por la que
me asomo para seguir soñando.
Soñé con pueblos colombianos
muy alegres. A esos que estuvieron
tristes y recelosos por más de 50 años
llorando muertos propios y ajenos, mientras recogían hilachas del alma
envueltas en lágrimas de rabia y rencor, los vi cantando y conquistando amores
para plantar familia.
Soñé con mujeres hermosas con
atrevidas modas, lucen coquetas sus
cuerpos. Antes los escondían con los mismos camuflados que tantas veces les
fueron arrancados a la brava.
Soñé con jóvenes
inteligentes de rasgos combinados. Llegan a un colegio urbano cargando morrales
repletos de ilusiones, están felices porque saben que no se les quedarán
abandonados en un matorral de la selva.
Soñé con hombres rudos
sembrando semillas que van a convertirse
en generosas hortalizas. No hay miedo, no hay minas quiebra patas.
Soñé con muchachos fuertes
que, a pesar de todo, aman el monte; allí nacieron y aprendieron sus secretos
ancestrales; siguen en la manigua, están
hurgando la tierra para seleccionar
sabiamente los frutos dulces del Creador.
Soñé con capataces curtidos
que por fin trabajan para regalar cariñitos a las buenas madres, no para
satisfacer mezquindades. Dicen que antes cuidaban a los secuestrados y los
encadenaban según las ordenes.
Soñé con soldados que
exploran caminos orgullosos de servir a su patria. ¿Quién lo creyera? Son los mismos que antes renegaban y maldecían.
No exigen nada, sus armas están serenas pero
atentas; comparten sonrisas,
reciben agua de panela y bendiciones.
Soñé con un montón de niños
en recreo, están en un gran patio de una escuela pintoresca, corren y gritan cual
ágiles robots de la más moderna ciencia-ficción, los más pequeños parecen vivaces muñecos de
cuerda; son perseguidos por niñas
coloradas y graciosas. Ninguno de ellos se esconde asustado, ya no están
merodeando los lobos hambrientos de otra época, aquellos que se los llevaban.
Soñé con familias empacando
de nuevo, pero esta vez viajan de la ciudad al campo. Su amado pueblo ha
renacido. Hablan de gallinas, vacas y caballos.
Soñar es gratis, votar
también. Cuando no se venden y compran consciencias.
sábado, 27 de agosto de 2016
SI, ACEPTO
Aunque
apenas empecé a leer las 297 páginas del
debate candente que nos compromete a todos en Colombia, reitero mi apoyo al Sí. Y es que lo más
determinante para votar en el plebiscito del 2 de octubre por el Sí a una posible
pregunta que puede ser algo así como “¿Acepta lo acordado entre el gobierno colombiano
y las FARC?” es tener el convencimiento de que el fin de las conversaciones en
La Habana son un buen principio para recuperar los territorios que en nuestro país, por más de 50 años, no han tenido tranquilidad, no han podido ser
plenamente fecundos y mucho menos han podido ser albergue seguro para vivir sin
miedos y en familia.
Que
a los reinsertados les van a pagar mientras se preparan para vincularse
laboralmente, que van a ir a la cárcel solamente
los juzgados por crímenes de lesa humanidad, que van a tener curules en el
congreso, y demás inconvenientes que
aducen los contrarios al Sí, son realidades
que me preocupan muchísimo menos que la continuidad de los horrores de la
guerra interna que han padecido con mayor
rigor y consecuencias de dolor, los habitantes
de las áreas rurales del país.
Me
atormenta muchísimo más, pensar que, con el triunfo del NO en el plebiscito, habrá más
niños guerrilleros tragándose en silencio sus lágrimas de amargura y soledad pues
no estarán al abrigo de sus padres; ni las jóvenes tendrán una cama para
acariciar sueños sobre un almohada; ya no disfrutarán los muchachos románticos amaneceres
o atardeceres porque siempre estará presente la incertidumbre por el posible enfrentamiento
que todo lo nubla.
Me
estremece pensar que un NO que yo marque en el plebiscito, sume a la cifra de quienes
nunca podrán estudiar porque la guerra siguió y ellos fueron reclutados por algún frente guerrillero que los arrancó de
los brazos amorosos de sus seres queridos.
Un
NO a lo acordado, jamás, para mí, significa amor a la patria; es una posición ajena a los mínimos sentimientos
solidarios y es sinónimo de capricho personal, frívolo y narcisista.
Encuentro
muchos argumentos en favor del Sí, ninguno
de ellos con méritos en el campo del resarcimiento, la represalia y mucho menos en la venganza.
Simplemente no he puesto la razón por encima del corazón, porque en la balanza de la justicia, las acciones
totalmente reprochables de la guerrilla, frente a los sacrificios de tantos buenos colombianos, el NO, no tiene discusión.
Se
trata de otra realidad: El mismo escenario y un ejército de soldados
colombianos metido en el monte esquivando minas antipersona y sufriendo emboscadas
canallas; campesinos aturdidos en una ciudad, añorando su tierra mientras esperan una limosna
oficial; tierras fértiles abandonadas; combates de “buenos y malos”, fusil en
mano, defendiendo ideales ajenos; mujeres que obligadas pierden su dignidad; muchachos que abandonan
sus más anheladas ambiciones para calzar las botas del infortunio; hijos que
crecen arrullados con maldiciones.
Un
NO a lo acordado, es volver a las noticias de largos y crueles días de
secuestros, esos que apenas son recordados por aquellas madres que no celebran
fechas pues tienen el corazón hecho pedazos
y el alma remendada con oraciones que día tras día nacen mientras la esperanza
agoniza.
La
Colombia siempre en guerra que conozco, es la que amo pero no la que prefiero,
por eso tengo decidido el Sí, aunque seguiré leyendo las 297 páginas pues estoy
segura de que las podré interpretar sin rencor.
jueves, 11 de agosto de 2016
LA CARTILLA ESCANDALOSA
En
Colombia cambiamos de escándalo cada semana, así que cada quien lo aprovecha
para su propio beneficio, particularmente la clase política con sus fervientes
seguidores de ideología o de partido.
Esta
semana el escándalo corrió por cuenta de una cartilla –herramienta pedagógica, entre
otros mecanismos sugeridos, para hablar de sexualidad- castigada por la opinión
pública que sigue a sus líderes religiosos, políticos, sociales o cívicos, sin mucho
enterarse de qué fin se persigue, rechazada
por la dirigencia religiosa, tanto católica como de otras creencias.
A
la Iglesia Católica, todavía, le sigue molestando el tema de la sexualidad, salpicado
ademàs por los grandes pecados que se les ha destapado; de manera que, sin
entrar tal vez a informarse en detalle para tomar la vocería del asunto y
orientar debidamente, procedieron a satanizar “la cartilla”.
Antes
de escribir esta columna, me puse en la tarea de sondear el tema preguntando a
distintas personas, de distintas edades ¿Qué es la cosa de la cartilla del Ministerio
de Educación? Y obviamente la confusión es total, mejor dicho, peor que la
relacionada con los acuerdos para la paz.
En
principio circuló una cartilla que no se trataba, de ninguna manera, de la herramienta
pedagógica que hace parte del acompañamiento de expertos solicitado por el
Ministerio para cumplir con lo ordenado por la Corte, con el fin de empezar a instruir sobre la diversidad de géneros e ir
logrando la convivencia escolar que parte del conocimiento y evita el matoneo o
bullying. La cartilla que prendió el alboroto era una publicación pornográfica,
y hasta la misma Ministra Parody se enredó con el tema.
Mientras
Gina Parody defendía en los medios la cartilla entregada a los rectores para su
discernimiento –que es otra- y que hace parte del trabajo pedagógico contratado -en el que
intervienen la Unicef, el Fondo de Población de las Naciones Unidas
(UNFPA), la CISP (ong italiana que trabaja igualmente en temas de
derechos sexuales) y Colombia Diversa, otra ONG que promueve la igualdad de la
comunidad lgbti- la opinión pública, “orientada”
por sectores opositores del gobierno colombiano, pusieron en marcha el dicho
aquel de los oportunistas: “En río revuelto, ganancia de pescadores”. Y desde
luego los orientadores religiosos de la línea más conservadora, les siguieron el juego.
¿Quiénes
ganan (como con el No por la paz) con estas oposiciones que son puramente amañadas
en la medida en que no son objetivas? Sale victoriosa la clase política que tilda
de traicionera y acomodada a la Ministra Gina, y no aceptan que habiendo sido furibunda
uribista, como Santos, ambos cambiaron de opinión al no identificarse con
posturas de su anterior jefe. (Me uno al club).
¿Quiénes
pierden con una opinión pública desinformada, engañada, manipulada por
intereses particulares? En este caso los niños y jóvenes victimas del más cruel
matoneo escolar y luego expuestos ante una sociedad ignorante que los rotula,
en muchos casos, al amparo de sus
creencias religiosas.
Bajo tales absurdas posiciones, sacan a
relucir en carteles y marchas expresiones
discriminatorias, donde la
inmensa mayoría ni idea tiene de lo que significa diversidad sexual,
cohonestando, a veces sin darse cuenta, con la homofobia violenta. Hasta
comprensible tales actitudes pues pertenecen a generaciones como las que seguirán
formando en ambientes cerrados, porque dizque “hay que seguir los designios
divinos”. Pues eso no es precisamente lo que predicó Jesús. Si habíamos avanzado
en igualdad y respeto, retrocedió esta semana por el afán de unos cuantos.
Ante
los temas normales del ser humano, que deberían ser tratados sin tapujos ridículos,
los gazmoños se rasgan las vestiduras, mientras en su intimidad muchos de ellos
cometen abusos en niños y jóvenes a los que precisamente no se les permitió el discernimiento
sano para saber defenderse de los verdaderos demonios.
Al
escándalo de la cartilla tal vez no se habría
llegado si Gina Parody no fuera lesbiana, y mucho menos hubiera prosperado una
marcha si se tratara de un ministro hombre y heterosexual. Hasta me atrevo a
decir que en otro gobierno se hubiera aplaudido el cumplimiento del deber del
Ministerio, al implementar mecanismos para el acompañamiento pedagógico y la revisión de
los manuales de convivencia escolar, en
busca de evitar el acoso o bullying, lo que fue ordenado hace un año por la Corte
Constitucional, así que no es un invento de la Ministra.
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