lunes, 29 de agosto de 2016

SOÑAR ES GRATIS, VOTAR TAMBIÈN

Una colega muy querida, que admiro además por sus habilidades artísticas, particularmente en la pintura, comentó a mi último artículo “Si, acepto”, escrito sobre lo acordado entre el gobierno colombiano y las FARC que, “soñar es gratis”. Pues resulta que ahora tengo más para agradecerle que su amistad y la obra tan linda  de su autoría que poseo: Me puso a soñar.

Sí,  soñar  es gratis y es grato. Con las canciones interpretadas por el grandioso Juan Gabriel (Q.E.P.D.) de fondo, me puse a soñar. (Y es que viéndolo bien, gratis no hay nada, apenas soñar, entonces soñemos).

Soñé con sectores rurales de Colombia, algunos de ellos muy lejos de Medellín. Zonas inmensas que fueron  oprimidas, maltratadas, abusadas por la guerrilla, en mi sueño recobran su valor y su verdor.

Campos en los que se abren las flores  sin ser pisoteadas y  un  bello amanecer, enmarcan la ventana por la que me asomo para seguir soñando.

Soñé con pueblos colombianos muy alegres. A esos que  estuvieron tristes y  recelosos por más de 50 años llorando muertos propios y ajenos, mientras recogían hilachas del alma envueltas en lágrimas de rabia y rencor, los vi cantando y conquistando amores para plantar familia.

Soñé con mujeres hermosas con atrevidas modas,  lucen coquetas sus cuerpos. Antes los escondían con los mismos camuflados que tantas veces les fueron arrancados a la brava.

Soñé con jóvenes inteligentes de rasgos combinados. Llegan a un colegio urbano cargando morrales repletos de ilusiones, están felices porque saben que no se les quedarán abandonados en un matorral de la selva. 

Soñé con hombres rudos sembrando semillas que  van a convertirse en generosas hortalizas. No hay miedo, no hay minas quiebra patas.

Soñé con muchachos fuertes que, a pesar de todo,  aman el monte;  allí nacieron y aprendieron sus secretos ancestrales; siguen en la manigua,  están hurgando la tierra  para seleccionar sabiamente los frutos dulces del Creador.

Soñé con capataces curtidos que por fin trabajan para regalar cariñitos a las buenas madres, no para satisfacer mezquindades. Dicen que antes cuidaban a los secuestrados y los encadenaban según las ordenes.

Soñé con soldados que exploran caminos orgullosos de servir a su patria. ¿Quién lo creyera?  Son los mismos que antes renegaban y maldecían. No exigen nada, sus armas están  serenas pero atentas;  comparten sonrisas, reciben  agua de panela  y bendiciones.

Soñé con un montón de niños en recreo, están en un gran patio de una escuela pintoresca, corren y gritan cual ágiles robots de la más moderna ciencia-ficción,  los más pequeños parecen vivaces muñecos de cuerda;  son perseguidos por niñas coloradas y graciosas. Ninguno de ellos se esconde asustado,   ya no están merodeando los lobos hambrientos de otra época, aquellos que  se los llevaban.

Soñé con familias empacando de nuevo, pero esta vez viajan de la ciudad al campo. Su amado pueblo ha renacido. Hablan de gallinas, vacas y caballos.


Soñar es gratis, votar también. Cuando no se venden y compran consciencias.