sábado, 25 de marzo de 2023

No hay voluntad política

 


El análisis de tres casos de modelos alternativos –como la formulación de PDL y la construcción social de hábitat– sirve para enunciar los puntos clave que se podrían replicar en el país.

Planteamientos de la arquitecta Sara Ceballos Cano, magíster en Estudios Urbano - Regionales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

 

 

En Medellín la participación ciudadana en la construcción de ciudad está ligada a los PDL. Sin embargo, los cambios de gobierno, la discontinuidad de las propuestas y la falta de apoyo a los procesos colectivos pondrían en riesgo su funcionamiento.

 

Por lo general la planeación urbana se realiza con un esquema tradicional “de arriba hacia abajo”, es decir que los proyectos municipales o regionales se formulan desde las oficinas del Estado.

 

“Por eso es común encontrar que las propuestas no tienen relación con las necesidades reales de los habitantes, además de que se generan problemáticas como la falta de apropiación de los espacios y el desplazamiento forzado”, señala la arquitecta Sara Ceballos Cano, magíster en Estudios Urbano - Regionales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

 

Por eso la planeación tradicional tiene un debate activo en torno a la formulación de nuevas propuestas para su propio mejoramiento. “De ahí surgen los modelos de planificación alternativos o insurgentes, basados en un esquema ‘de abajo hacia arriba’, que busca que las ideas de proyectos surjan de los habitantes para que las administraciones locales y otros actores –como la academia y las ONG– los validen y apoyen”, agrega.

 

En su trabajo de maestría la investigadora Ceballos se propuso determinar cómo se han gestionado en Medellín las experiencias de planeación alternativa posteriores a la Ley 388 de 1997, que regula los Planes de Ordenamiento Territorial (POT).

 

Para ello analizó los casos enmarcados en la construcción social del hábitat y el PDL de las comunas 1 (Popular), 8 (Villa Hermosa) y 2 (Santa Cruz) de Medellín, que se trabajó con la Escuela de Hábitat de la UNAL Sede Medellín.

 

“La planeación alternativa es un tema que se viene aplicando desde mediados de la década de 1990 y cuya teoría se ha estudiado especialmente en Estados Unidos. En Latinoamérica el mayor número de artículos sobre el tema se han producido en Colombia, y particularmente en Medellín encontramos los tres casos asistidos por la Escuela del Hábitat en las comunas 1, 8 y 2, que fomentó la participación de actores estatales, líderes sociales y academia”.

 

“Se propició un diálogo entre los tres y se adelantaron procesos pedagógicos para sensibilizar a los habitantes sobre la planeación urbana, de manera que tuvieran elementos para opinar y proyectar su propio territorio. Solo así es posible superar las limitaciones de los esquemas tradicionales de participación, que terminan impactando negativamente a las comunidades”, explica la magíster.

 

Replicar la planeación alternativa en el país

Tras la revisión de los PDL, la investigadora evidenció una institucionalización de las estrategias de participación ciudadana.

 

“Los primeros planes fueron hechos por los actores del territorio con acompañamiento técnico de la Alcaldía. Sin embargo, los planes posteriores, publicados en 2015, están ‘homogeneizados’ y la participación comunitaria estuvo representada solo por las Juntas Administradoras Locales, que forman parte de la misma administración”.

 

“Los procesos de planificación alternativos se deben movilizar de forma opuesta a eso, propiciando una participación empoderada de los habitantes”.

 

“También es importante considerar que la escala a la que se trabaje es fundamental. En las comunas o zonas hay mayor posibilidad de éxito, pues hay más especificidad del territorio, lo que permite entender las singularidades y responder adecuadamente a ellas”.

 

“Es crucial que las administraciones reconozcan los procesos de proyección alternativos para que no haya desconexión entre planes, como ocurrió en Medellín con los PDL y los POT”.

 

De igual modo, es fundamental el apoyo de las administraciones locales, pues la falta de soporte de las más recientes en Medellín ha llevado a que las redes de tejido participativo se debiliten tanto, que ninguno de los proyectos de planeación alternativa evaluados ha logrado materializarse”, concluye la magíster.

 

Fuente: Oficina de Comunicaciones de la Universidad Nacional de Colombia

sábado, 18 de marzo de 2023

Lennon, el perro con más tiempo en La Perla, ya encontró un nuevo hogar

 


- Después de 12 años de estar en el Centro de Bienestar Animal, este perro criollo tiene una segunda oportunidad con su nueva familia.

- Lennon fue rescatado por abandono en Altavista, cuando apenas tenía 25 días de nacido. 

- Como Lennon, este año, más de 200 animales de compañía de La Perla han encontrado una nueva opción.
Después de 12 años en el Centro de Bienestar Animal La Perla, a donde llegó con apenas 25 días de nacido gracias a un rescate por abandono en Altavista, Lennon, un perro criollo, recibió una nueva oportunidad con una familia de Rionegro.

Los Hernández Galeano conocieron la historia de Lennon en las redes sociales de La Perla y no dudaron en darle una segunda oportunidad. Adelantaron los trámites correspondientes para el proceso de adopción. Allí recibieron la asesoría y acompañamiento para que Lennon tenga un nuevo hogar. 

“Estamos felices. Lennon encontró un hogar amoroso y responsable. La historia de Lennon comienza hace 12 años, cuando fue rescatado por el personal de La Perla. Su estancia ha sido la más larga en todos esos años de funcionamiento de nuestro Centro de Bienestar Animal. Queremos que todos los animales de compañía que logran ser rescatados y recuperados encuentren un hogar; por eso, los invitamos a que se animen a adoptar y le den la oportunidad a un perro o a un gato de estar en sus hogares”, expresó la subsecretaria de Protección y Bienestar Animal, Diana Marcela Santacruz Ordóñez.

Al igual que Lennon, 205 animales de compañía del Centro de Bienestar Animal La Perla recibieron la oportunidad de una nueva familia en enero y febrero de este año, logrando un incremento del 10 % con respecto a las adopciones del año anterior, cuando en los dos primeros meses se registraron 180 casos. 
 
“Yo vi el video de Lennon y me enamoré de él; vi su historia en las redes; que ya llevaba 12 años esperando una oportunidad y, por eso, quise que el tiempo que le queda lo tuviera con una familia que le brinde mucho amor. Lennon es muy tímido, pero es demasiado amoroso; todo el tiempo quiere que lo carguen, que lo mimen; y es muy tranquilo y muy juicioso”, dijo Juliana Hernández Galeano, adoptante de Lennon, quien contó que la familia estaba muy nerviosa y con muchas ganas de conocerlo, además porque había algunas personas interesadas en adoptarlo, según la información que les entregaron en La Perla. 

“El viaje de ir desde Rionegro hasta La Perla fue muy emocionante porque es un trayecto muy largo y todos teníamos muchas expectativas de conocerlo; estábamos muy intrigados y con el deseo de poder terminar con éxito el proceso de adopción”, agregó.
  
En La Perla hay disponibles 1.300 caninos y 25 felinos que han sido rescatados por casos de maltrato o abandono en los diferentes barrios y comunas de la ciudad. En el Centro de Bienestar Animal son registrados a través del sistema de información- MICHIP, vacunados, desparasitados y, una vez recuperan su estado de salud general, ingresan a los procesos de adopción. 

Para facilitarlo, La Perla dispone de la línea de atención de WhatsApp 3117963457 para que las personas hagan sus solicitudes; además, se tiene un punto de adopciones en el Parque Ambiental La Frontera y se realizan jornadas especiales en centros comerciales y sitios estratégicos de la ciudad. 

Lennon esperó 12 años por la oportunidad de un nuevo hogar y llegó a una familia multiespecie, conformada por padre, madre e hija, y sus cinco felinos: Anny, Clara, Aurora, Oslo y París; y dos caninas: Sacha y Candy, que ahora son sus compañeras de caminatas familiares.

sábado, 4 de marzo de 2023

Nace una importante Alianza por la formación integral, la ciencia y la tecnología, para un país incluyente y en paz

 

Conjuntamente, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), la Universidad de Antioquia, la Universidad del Valle y la Universidad Industrial de Santander suscribieron una alianza para fortalecer el desarrollo de la nación desde los territorios a través de la educación superior pertinente y de calidad.

 Esta alianza, dicen sus representantes al firmar al suscribir lo acordado que, “se sostiene en el liderazgo, la tradición y el reconocimiento que nuestras universidades tienen en los sistemas de educación superior del país y del mundo”. Su historia, agregaron “está ligada a procesos de formación integral, reconocida como de alta calidad por la máxima duración de 10 años, en la que involucramos más de 100.000 estudiantes de pregrado, 20.000 de posgrado, la más alta concentración de institutos y centros de investigación, tecnología e innovación, y 5.000 docentes con las más altas calificaciones, la mayoría de ellos con título de doctorado”, para trabajar aportando soluciones pertinentes e innovadoras en los campos que señalan así:

“Trabajo conjunto en investigación y formación doctoral: reforzaremos el desarrollo de programas de doctorado compartidos y en colaboración, y articularemos nuestras capacidades de investigación para fortalecer el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Promoveremos la internacionalización y la cooperación para compartir el nuevo conocimiento y construir soluciones conjuntas a los problemas locales y globales”.

Sobre construcción de paz territorial, señalan: “Nuestras instituciones, desde su fundación, han estado comprometidas con la paz. Continuaremos gestionando iniciativas que permitan la consolidación de la paz territorial. Seguiremos siendo espacios de encuentro para que, con las comunidades, dialoguemos desde la humildad, la escucha activa y el reconocimiento del otro, buscando soluciones pacíficas a los conflictos que las afectan y fomentando su desarrollo autónomo, con el aporte del conocimiento del más alto nivel”.

En cuanto a promoción de la equidad y la inclusión, dicen: “Trabajaremos conjuntamente para erradicar cualquier tipo de violencia, segregación o discriminación por género, raza, orientación sexual, condición socioeconómica y otras. Desde la Universidad, buscamos consolidar una sociedad que se construya sobre el respeto a la diversidad, la inclusión y la superación de las desigualdades”.

Sus Políticas públicas están respaldadas por el conocimiento de alta calidad: “Nuestras capacidades de generación de conocimiento están a disposición de la sociedad y del Estado para respaldar el análisis y la construcción de políticas públicas con conocimiento de la más alta calidad”.

En cuanto a Política de Estado para la educación superior, su objetivo está encaminado a promover “la reforma de los artículos 86 y 87 de la Ley 30 de 1992, en pro de una educación superior pública autónoma; de alta calidad; bien financiada; que reconozca la complejidad, magnitud y diversidad de los actores del Sistema”.

Así mismo manifiestan que: “Fortaleceremos el Sistema Universitario Estatal, garantizando que la educación sea pertinente y de calidad, en todos los niveles de formación y a lo largo de la vida”. Y finalizan diciendo que el país “requiere soluciones innovadoras que deben ser construidas conjuntamente con la sociedad y respaldadas por la gestión del conocimiento que hacemos las universidades a través de la docencia, la investigación y la extensión para la innovación social y tecnológica y el emprendimiento. Invitamos a las demás instituciones de educación superior a sumar todas sus capacidades al fortalecimiento de esta Alianza y a la construcción de una nación sostenible, incluyente y en paz”.

Por la Universidad Nacional de Colombia firmó DOLLY MONTOYA CASTAÑO; JOHN JAIRO ARBOLEDA CÉSPEDES, por la Universidad de Antioquia; HERNÁN PORRAS DÍAZ en nombre de la Universidad Industrial de Santander, y ÉDGAR VARELA BARRIOS, Universidad del Valle

Fuente: Unimedios.

viernes, 3 de marzo de 2023

La Amazonia sufre degradación provocada por la actividad humana

 


En una proyección para 2050, factores de degradación de la selva amazónica, como incendios y tala ilegal, seguirán figurando entre las principales fuentes de emisiones de carbono si no se toman medidas urgentes. Así lo evidencia un estudio, cuyos resultados publica hoy en la revista Science, firmado por 35 autores de instituciones nacionales e internacionales, entre ellas, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

·         Las perturbaciones en la Amazonia limitan cada vez más el acceso de las comunidades indígenas a especies de uso tradicional de donde extraen aceites y otros productos medicinales.

·         Una de las soluciones puede ser la creación de un sistema integrado de vigilancia de la degradación forestal en la Amazonia.

·         La degradación de la selva amazónica afecta a las comunidades locales, que ven disminuida la disponibilidad de especies comestibles, como por ejemplo, los peces.

·         Factores de degradación de la selva amazónica, como incendios y tala ilegal, figurando entre las principales fuentes de emisiones de carbono.

·         Por lo menos 2.5 millones de kilómetros cuadrados del bosque amazónico están siendo degradados en toda la cuenca.

·         Las perturbaciones en la Amazonia limitan cada vez más el acceso de las comunidades indígenas a especies de uso tradicional de donde extraen aceites y otros productos medicinales.

·         Una de las soluciones puede ser la creación de un sistema integrado de vigilancia de la degradación forestal en la Amazonia. 

El trabajo es fruto del proyecto Análisis, Integración y Modelización del Sistema Tierra (Aimes), vinculado a la iniciativa internacional Future Earth, que reúne a científicos e investigadores que estudian la sostenibilidad.

En el artículo se señala que por lo menos 2.5 millones de kilómetros cuadrados del bosque amazónico están siendo degradados en toda la cuenca debido a los incendios forestales, los efectos de borde (los cambios que se producen en zonas forestales próximas a otras deforestadas), las talas selectivas (como las ilegales) y las sequías extremas -causas que, además, interactúan entre ellas-, y su impacto en las dimensiones, ecológicas, ambientales, sociales y económicas. Esto representa el 38 % de los bosques remanentes en la región.

Dicha situación genera tantas o más emisiones de carbono como la deforestación. Con respecto a este tema, la bióloga Dolors Armenteras Pascual, directora del grupo de investigación en Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas (Ecolmod), de la Facultad de Ciencias de la UNAL, anota que cuantificar la degradación es una tarea muy compleja porque aparentemente ese ecosistema sigue siendo un bosque.

Expresa que: “el trabajo mide por primera vez las emisiones de carbono por degradación, que totalizan 0.2 gigatoneladas de carbono (GtC) por año, una cifra que tiene implicaciones muy grandes en términos de biodiversidad y funcionamiento de la cuenca”.

En el caso de una región tan grande como la cuenca amazónica cuantificar y mapear estas perturbaciones es algo muy difícil. “Dicho estudio avanza en ello y lo pone de nuevo en la mira internacional”, afirma la investigadora, quien formó parte del grupo de científicos que lo desarrollaron.

Sobre los aspectos que influyen en la degradación en la Amazonia colombiana, manifiesta: “los causantes degradación coinciden con los motores que se mencionan en el estudio: extracción de madera, incendios que penetran en el bosque causando unos impactos tremendos y efectos de borde cuando se fragmenta el bosque, factores que suelen estar asociados a su conversión en pasturas”.

La experta destaca que, “los efectos de estas perturbaciones exacerban la vulnerabilidad de las comunidades locales, que ven disminuida la disponibilidad de especies comestibles (por ejemplo, los peces), afectando su seguridad alimenticia, o especies de uso tradicional de donde extraen aceites y otros productos medicinales; además, se facilita la transmisión de enfermedades transmitidas por vectores, ya que, al deteriorarse la calidad del bosque, se dispersan con mayor facilidad”.

Bosques inteligentes

El trabajo es el resultado de una revisión analítica de datos científicos previamente publicados, basados en imágenes de satélite combinados con datos sobre los cambios en la región amazónica entre 2001 y 2018.

Para esto se consideraron cuatro motores principales de la degradación: los incendios forestales, los efectos de borde (los cambios que se producen en zonas forestales próximas a otras deforestadas), las talas selectivas (como las ilegales) y las sequías extremas.

Las distintas zonas forestales pueden verse afectadas por uno o varios de estos factores, que tienen orígenes diferentes. "A pesar de la incertidumbre sobre el efecto total de estas perturbaciones, está claro que el efecto total puede ser tan importante como el efecto de la deforestación tanto para las emisiones de carbono como para la pérdida de biodiversidad", afirma Jos Barlow, investigador de la Universidad de Lancaster (Inglaterra) y coautor del estudio.

En una proyección realizada a 2050, los cuatro factores de degradación seguirán siendo las principales fuentes de emisión de carbono a la atmósfera, independientemente del aumento o cese de la deforestación.

Los autores proponen la creación de un sistema de vigilancia de la degradación, así como la prevención y el freno de la tala ilegal y el control del uso del fuego. En su opinión, podría aplicarse el concepto de "bosques inteligentes" que, al igual que la idea de "ciudades inteligentes", utilizarían distintos tipos de tecnologías y sensores para recoger datos útiles con el fin de mejorar la calidad del medio ambiente.

Valioso aporte desde Colombia

En relación con la contribución de la UNAL al estudio, la investigadora Armenteras Pascual destaca que, “nos invitaron porque somos referencia internacional en incendios y deforestación amazónica, además de contar con una experiencia de más de dos décadas con publicaciones científicas, en muchos casos con estudios realizados desde y con las condiciones que tenemos en Colombia donde los recursos para investigación son mínimos y a veces invertidos en el lugar equivocado”.

En Ecolmod, se han publicado estudios arbitrados en revistas científicas sobre principalmente dos de los cuatro motores que aparecen en el artículo de Science, identificados como causantes de degradación: incendios forestales y efecto de borde.

“Articularnos con este grupo de investigadores fue clave para aportar el conocimiento que hemos construido desde Colombia sobre la degradación de nuestros bosques, y aunque siempre hay algunas diferencias locales, la tendencia para toda la región es la misma”, concluye la profesora Armenteras Pascual.

Fuente: UNIMEDIOS (Oficina de Comunicaciones de la Universidad Nacional de Colombia).


“Solo con tecnología se solventará el hambre en el mundo”

 Así lo afirmó Paul Chavarriaga, líder de la plataforma de transformación genética y edición de genomas de la Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), durante la conferencia la “Agricultura del futuro, nuevas generaciones, ciencia e innovación”, realizada en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

 Según el biólogo genetista, “atender la situación de hambre que afrontan millones de familias en el planeta solo es posible haciendo uso de cuanta tecnología haya disponible y sirva para acelerar el mejoramiento convencional agrícola”.

Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) muestran que en 2021 más de 800 millones de personas padecían hambre en el mundo, 46 millones más desde 2020 y 150 millones más desde la crisis sanitaria provocada por el COVID-19.

En Colombia el panorama no es muy diferente; de hecho, en las principales ciudades del país –como Bogotá, Cali o Medellín– el 25 % de los hogares consume menos de dos comidas al día, y más de 6 millones de personas padecen la pobreza extrema que limita el acceso a alimentos. Además, datos de la Defensoría del Pueblo indican que en 2022 murieron de hambre 308 niños menores de cinco años, la cifra más alta de los últimos cinco años.

Dicha situación confirma que el mundo cada vez está más lejos de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible de acabar en 2030 con la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todas sus formas.

Para el experto Chavarriaga, “se trata de retos globales a los que se deben dar respuestas locales, pues las soluciones no son homogéneas, las necesidades varían de una región a otra”.

El líder de la alianza Bioversity-CIAT dijo que desde ella se viene trabajando en el mejoramiento de cultivos de cacao, mandioca, arroz y fríjoles, eso sí, utilizando las técnicas de biotecnología más modernas.

Al respecto, llamó la atención acerca de la sobrerregulación que en algunos países entorpece los desarrollos locales. “Algunos países no han entendido que el transgénico no es un alimento artificial, lo que comemos en la mesa está lleno de genes. Al final las prohibiciones de transgénicos son más políticas y económicas que científicas y tecnológicas”.

Otra invitada al evento, Christine Gould, fundadora y CEO de Thought For Food, señaló que “la agricultura del futuro no ofrece una solución mágica; serán muchas soluciones diferentes que no solo alimenten al mundo, sino que también lo nutran, pensando en una agricultura regenerativa que tenga impacto para la mente y las personas”.

 Inteligencia artificial para una agricultura eficiente

En la agricultura, la inteligencia artificial abarca desde la obtención de datos precisos en cultivos (suelos, temperatura, crecimiento) hasta experimentos en el metaverso que permiten predecir situaciones y tomar las mejores decisiones en menor tiempo. Drones, cosechadoras inteligentes, softwares y robots pueden cambiar de forma radical la manera en que se trabaja el campo.

Con la inteligencia artificial el agricultor está mucho más orientado a tomar decisiones más rápidas y certeras. “Existen aplicaciones que al tomar una foto a su cultivo y enviarla a una base de datos ayudan a determinar qué enfermedad puede estar afectando las plantas”, anotó el experto Chavarriaga.

Se necesita innovación desde las universidades

Los conferencistas coinciden en que el papel de las universidades es fundamental para que la parte agrícola sea cada vez más eficiente y precisa.

“Varias universidades colombianas cuentan con la tecnología para llevar a cabo investigaciones en biotecnología que impacten la agricultura, es cuestión de comunicarnos más y hacer economías de escala para este tipo de estudios”, anotó Carlos Iván Cardozo, profesor de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNAL Sede Palmira.

Ante dichos desafíos, estudiantes de la UNAL Sede Palmira podrán postularse a un nuevo reto mundial convocado por la fundación Thought For Food, iniciativa de liderazgo que impulsa desde hace diez años a las nuevas generaciones de innovadores en el mundo interesadas en reinventar el sistema de alimentación y agricultura a partir de ideas disruptivas o emprendimientos.

“Agricultura del futuro, nuevas generaciones, ciencia e innovación”

Thought For Food es un acelerador de proyectos que a partir de retos anuales incentiva a los estudiantes del planeta a aplicar y conectar para que todas las ideas viables trasciendan a proyectos. Una start up colombiana de AgTech Cultivando Futuro ganó el Thought For Food Global Challenge en 2017.

Así lo dieron a conocer en Colombia sus promotores en un tour de universidades que recorren la UNAL Sedes Palmira y Bogotá, además de  las Universidades CES en Medellín, de Caldas y La Salle Utopía en Yopal con la conferencia “Agricultura del futuro, nuevas generaciones, ciencia e innovación”.

En el sitio web www.thoughtforfood.org se encuentra la información para postularse a los retos anuales y acceder a los laboratorios digitales especializados para el sector de agricultura y tecnología dirigidos a emprendedores para conocer cómo construir una propuesta, cómo solicitar un apoyo con recursos y otra información que se requiere para ser un innovador. 

Fuente: Oficina de Prensa de la Universidad Nacional de Colombia