lunes, 29 de enero de 2018

Cartilla les enseña a los niños cómo tratar a sus mascotas

La alimentación, el hogar, la higiene, la salud y la sensibilidad que se deben tener para asegurar el bienestar de una mascota son algunos de los temas que aborda esta herramienta pedagógica.

La cartilla, dirigida a niños de entre 5 y 10 años, busca enseñarles que, más allá del juego, los animales de compañía también tienen necesidades básicas, explica Luna Sofía Arias, estudiante de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Bogotá.
La cartilla empieza con la historia de Dino, un cachorro que llegó a un hogar en el que no recibía los cuidados necesarios, como buena alimentación, limpieza, abrigo y tiempo; después fue abandonado por sus dueños. “Buscamos que el niño sienta empatía con el personaje para llamar su atención sobre la responsabilidad de tener una mascota”, detalla la estudiante Arias.
Luego, los autores de esta publicación empiezan a explicar cómo se le puede brindar una buena alimentación, teniendo en cuenta los nutrientes que necesita, la cantidad adecuada, la limpieza para los recipientes de comida e incluso los premios que se le pueden ofrecer por su buena conducta.
En cuanto a la vivienda, se indica que la mascota debe tener un espacio privado, amplio y cómodo, que no comparta con otros animales ni personas y donde esté protegido del clima (sol y lluvia).
Así mismo se resalta la importancia de bañar al animal mínimo una vez al mes (en el caso de los perros), con el fin de evitar malos olores, pulgas y posibles enfermedades; también se sugiere llevarlo al veterinario periódicamente para hacerle un adecuado lavado de dientes, oídos y corte de uñas. “En la cartilla se especifica que para llevar a cabo estas acciones los niños deben estar acompañados de un adulto responsable que lo guíe”, comenta la estudiante Arias.
Uno de los aspectos más importantes es el buen trato que se debe tener con el animal, como pasearlo, consentirlo, jugar y estar al tanto de su estado de ánimo.
Un final feliz
La historia de Dino se retoma con un final feliz, en la que el cachorro es atendido por veterinarios hasta que se recupera y es adoptado por una nueva familia.
Este proyecto, en el que también participaron las estudiantes de la U.N. Verónica Camacho, Cristina González y Daniela Guzmán, surgió cuando investigaron sobre el maltrato animal y encontraron que la educación en personas adultas puede ser muy poco efectiva, por lo que conviene enseñar estas buenas prácticas a edades tempranas.
Los autores de la cartilla decidieron enfocarse en niños de entre 5 y 10 años ya que, según datos del Ministerio de Salud y Protección Social, estas son las edades en las que más se presentan ataques de animales hacia los niños, y con frecuencia se trata de las mascotas de la casa.
Además de dar a conocer las responsabilidades que debe tener un niño al ser dueño de una mascota, también se busca enseñar sobre los beneficios de tener un animal de compañía en la infancia, ya que varias investigaciones demuestran que es positivo para fortalecer la socialización de los menores pues les permite crear empatía con facilidad, lo que favorecerá su relación con los demás.
“Del mismo modo, experimenta sensaciones físicas agradables al jugar con su mascota e incentiva su desarrollo emocional. Para su salud también puede tener beneficios, como fortalecimiento de las defensas”, concluyó la estudiante Arias.

Tomado de: Oficina de Prensa de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.

viernes, 26 de enero de 2018

JOSÉ JARAMILLO ALZATE: MAESTRO Y AMIGO

Muy a su estilo, José Jaramillo Alzate (Q.E.P.D.) fue un gran maestro. Docente mesurado, tranquilo, muy interesante y agradable. En la Universidad de Antioquia, al igual que el excelente profesor Jaime Mercado Jr., daba Periodismo. José Jaramillo, por su parte, con énfasis en periodismo especializado, mientras Mercado en los primeros semestres de la carrera, nos formaba en Redacción Periodística.

Tras el reciente fallecimiento del profesor Jaramillo Alzate, a quien apreciamos y admiramos desde las aulas universitarias, recordamos con profundos sentimientos de pesar y gratitud, las primeras publicaciones que hicimos por invitación de José, para el periódico El Colombiano en donde él trabajó como investigador de temas científicos, fue editorialista y redactor de excelentes artículos, así como periodista a cargo de importantes entrevistas.

El redactor político de El Mundo, Ignacio Mejía, dice que su pasión por el cubrimiento del tema político nació en él, cuando fuimos - todavía estudiantes- a mirar desde las barras el comportamiento de los concejales en sesión, allí mismo en el recinto en donde se toman las decisiones para beneficio de la ciudad y los ciudadanos. (Y las que a veces los benefician más bien a ellos en particular). Por nuestra parte, la misma pasión nació desde la universidad también, aunque por otras experiencias; las que vivimos los alumnos de José Jaramillo cuando nos hacía participes de tertulias y entrevistas políticas conducidas amigablemente, con agudeza y profundidad.

El profesor Jaramillo Alzate, nos dio la oportunidad de conocer a importantes personajes de la vida pública; eran sus fuentes, contertulios, o amigos que, de similar o distinta ideología, siendo de todos los partidos políticos, lo admiraban y respetaban por la idoneidad con la que ejercía el periodismo.
Particularmente recuerdo la visita en la que estuve presente, al entonces gobernador Iván Duque Escobar -padre del Senador Iván Duque Márquez- en el Palacio de Calibío. Allí conocí a ese gran hombre, caballeroso e ilustre; aunque del partido liberal, con grandes amigos y simpatizantes en el partido conservador como el mismo Jaramillo Alzate, otros periodistas de El Colombiano y directivos de esa casa periodística que le tuvieron inmenso aprecio - siendo de tan distinta corriente- pues era un hombre muy respetuoso, de cultivada inteligencia y amplia riqueza intelectual. En aquella época la pugnacidad y hasta bajeza que hoy se observa entre la clase política, no eran de común ocurrencia.

“En vida hermano, en vida”. Me entristece no haberle expresado a mi maestro de periodismo, José Jaramillo Alzate, toda mi gratitud y buenos recuerdos. Sea esta la oportunidad de corresponder en algo a los profesores de nuestra amada Universidad de Antioquia, diciéndoles cuánto los valoramos. A José se le adelantaron a la eternidad otros docentes quienes igualmente nos regalaron mucha de su sabiduría y dedicación.

RESPONSABILIDAD PERIODÍSTICA EN CAMPAÑAS POLÍTICAS



“Confundid y Reinad” es el título del artículo escrito por el periodista y abogado Eduardo Aristizábal Peláez, en el que expone su opinión sobre las Campañas Sucias; es decir, las que acuden a mentiras para confundir a los ciudadanos, son calumniosas.
Al respecto, y al estar de acuerdo con sus posiciones críticas, es preciso insistir como periodistas que, si bien la estrategia cuyo objetivo es divulgar del contrincante sus debilidades, inconvenientes, fechorías, excesos o abusos - reprochables en un aspirante a cargos de elección popular- tal herramienta es legítima cuando lo que se propaga es absolutamente cierto. Este tipo de estrategia es la llamada Campaña Negra o Negativa.
En todas las campañas políticas alguien acude a la cizaña para confundir, pero indiscutiblemente en esta que vivimos hoy, las redes sociales están sirviendo para que anónimos se explayen en burlas, mentiras, difamaciones y, especialmente, en montajes que para el común de los ciudadanos son difíciles de descubrir.
Qué bueno sería que de una vez por todas los candidatos, pero sobre todo sus militantes, equipos de trabajo, de asesoría y propaganda, se concentraran más bien en mostrarnos los saberes, honradez, idoneidad, hábitos, inteligencia, trayectoria y sensibilidades que hacen parte del perfil de quien aspira a sacar los votos necesarios para el triunfo que busca.
Particularmente en esa labor de divulgación seria, responsable y ética, juegan un papel muy importante los medios y sus periodistas. Es entendible, aunque no correcto, que los seguidores incondicionales de algunos candidatos se desahoguen “rajando” de los contrarios; pero inaudito, inaceptable en los periodistas, cometer el error de aprovechar sus espacios para despotricar de los candidatos que no son de su agrado personal. Este no es nuestro deber.
Que sean las campañas las que determinen qué estrategia van a diseñar, y que sea el potencial elector quien defina su preferencia libremente sacando sus propias conclusiones. En los espacios o programas políticos, a los medios les corresponde informar, no ayudar a confundir. Ahí está la responsabilidad periodística.