viernes, 26 de enero de 2018
RESPONSABILIDAD PERIODÍSTICA EN CAMPAÑAS POLÍTICAS
“Confundid y Reinad” es el título del artículo escrito por el periodista y abogado Eduardo Aristizábal Peláez, en el que expone su opinión sobre las Campañas Sucias; es decir, las que acuden a mentiras para confundir a los ciudadanos, son calumniosas.
Al respecto, y al estar de acuerdo con sus posiciones críticas, es preciso insistir como periodistas que, si bien la estrategia cuyo objetivo es divulgar del contrincante sus debilidades, inconvenientes, fechorías, excesos o abusos - reprochables en un aspirante a cargos de elección popular- tal herramienta es legítima cuando lo que se propaga es absolutamente cierto. Este tipo de estrategia es la llamada Campaña Negra o Negativa.
En todas las campañas políticas alguien acude a la cizaña para confundir, pero indiscutiblemente en esta que vivimos hoy, las redes sociales están sirviendo para que anónimos se explayen en burlas, mentiras, difamaciones y, especialmente, en montajes que para el común de los ciudadanos son difíciles de descubrir.
Qué bueno sería que de una vez por todas los candidatos, pero sobre todo sus militantes, equipos de trabajo, de asesoría y propaganda, se concentraran más bien en mostrarnos los saberes, honradez, idoneidad, hábitos, inteligencia, trayectoria y sensibilidades que hacen parte del perfil de quien aspira a sacar los votos necesarios para el triunfo que busca.
Particularmente en esa labor de divulgación seria, responsable y ética, juegan un papel muy importante los medios y sus periodistas. Es entendible, aunque no correcto, que los seguidores incondicionales de algunos candidatos se desahoguen “rajando” de los contrarios; pero inaudito, inaceptable en los periodistas, cometer el error de aprovechar sus espacios para despotricar de los candidatos que no son de su agrado personal. Este no es nuestro deber.
Que sean las campañas las que determinen qué estrategia van a diseñar, y que sea el potencial elector quien defina su preferencia libremente sacando sus propias conclusiones. En los espacios o programas políticos, a los medios les corresponde informar, no ayudar a confundir. Ahí está la responsabilidad periodística.