viernes, 27 de noviembre de 2020

La nueva licorera antioqueña: “camino a la privatización”

 OPINIÓN

  Por Claudia Posada

La FLA tuvo, no sabemos si todavía los produce, licores exquisitos -fuera de las variedades del aguardiente y del ron actuales- como la Crema de Menta y la Crema de Café Colombia, cuya preferencia entre los tragos cortos del mundo, siguen siendo bebidas ideales para asentar o bien digerir comidas fuertes; es decir, para la hora del pousse-café; aunque también son un rico ingrediente para preparar cocteles (hoy de tanta acogida). Igualmente, su portafolio de productos incluyó el Vodka Montesskaya y la Ginebra Katia para tragos largos. 

 Al Brandy Don Juan, que fue muy publicitado cuando producido, pero sin ponerlo en estantes, lo tumbó el Domecq que ya existía; se aprovecharon de la campaña de expectativa que creó la FLA con su brandy y se adelantaron a ponerlo “frente al ojo” de sus potenciales consumidores. Hasta a las más sencillas tiendas de barrio y alejadas veredas llegó y se quedó el Domecq; tremendo golazo sin gastar en publicidad. Tal vez todavía nuestra licorera produzca algunos productos de los nombrados, pero lo que no se anuncia no se vende. En este punto pensamos que quizá los distribuidores de los licores de la FLA priorizan en otras marcas por mejores márgenes de utilidad. No sabemos. 

Haber sido aprobada por la Asamblea de Antioquia la creación de la Empresa Industrial y Comercial del Estado (EICE) FLA, vislumbra posibilidades amplias de negociaciones, alianzas y demás ventajas que ahora, como una dependencia de Hacienda del Departamento, no le están facilitadas ya que no es posible acceder a las facultades que contempla el régimen privado;  en cambio, la nueva licorera  podrá regirse por éste, salvo las excepciones consagradas expresamente en la Constitución Política, la Ley y demás disposiciones reglamentarias; advirtiendo que será ciento por ciento pública. A partir del 1° de enero del 2021 arranca la nueva empresa con autonomía administrativa, técnica y financiera, adscrita sí, a la misma Secretaría, pero con personería jurídica y patrimonio propio. La Ordenanza 25 de octubre de este año dice que “La “FÁBRICA DE LICORES Y ALCOHOLES DE ANTIOQUIA”, tendrá por objeto producir, comercializar, vender, importar, y distribuir licores destilados, alcohol potable y no potable; así como, bebidas alcohólicas y no alcohólicas, productos sanitarios, medicinales, alimenticios y complementarios”.  

Con respecto al objeto coinciden los diputados, todos, en creer que, como lo espera el gobernador Aníbal Gaviria, la nueva empresa muy seguramente va a posicionarse a la altura de otras licoreras que hoy le compiten fuertemente a la FLA y que en algunos casos la superan en ventas. No así en cuanto a la composición de la junta directiva que se contempla para la EICE-FLA. Según lo aprobado por 21 diputados de los 26, la Duma Departamental continúa con la potestad del control político, más no podrá interferir en decisiones de alto vuelo que serán competencia exclusiva de la junta. Además, para quienes votaron negativo el Proyecto de Ordenanza, quedan en el limbo ciertos aspectos que corresponden al componente laboral, en razón a que la Administración no aceptó las proposiciones que pedían incluir algunas precisiones y suprimir otras.  

Por ejemplo, se les propuso a los representantes del Gobernador presentes en el recinto, eliminar la palabra  “enajenar” – dado su bien conocido significado en el código comercial-  del Articulo que en el texto enumera el alcance del poder que tendrán los cinco miembros de la Juan Directiva EICE-FLA -allí no tendrán asiento diputados- observando las más de 25 funciones entregadas al organismo que hará parte de la estructura de dirección, el cual estará integrado por el gobernador o su delegado (que lo preside), dos particulares que nombra libremente el gobernante de turno, además del gerente del IDEA y el Secretario de Hacienda. Tal proposición no fue aceptada. 

Con relación a la contratación de los actuales funcionarios de la FLA en la nueva empresa, sean hoy trabajadores oficiales o empleados públicos, una vez se desvinculen de la planta global del Departamento, subsisten serias dudas porque a pesar de lo amplio de los debates al respecto, no lograron satisfacer las inquietudes de los corporados que por ésta y otras razones, votaron negativo el proyecto de Ordenanza 25; y la verdad sea dicha, nosotros como ciudadanos del común, tampoco podemos decir que en tal sentido todo quedó clarísimo, no. En lo que de igual manera no hubo consenso, fue en lo referente al concurso de méritos que tiene en el aire a unos 60 aspirantes quienes fueron llamados a participar para cargos en la FLA desde el 2016, y que, aunque alcanzaron los mejores puntajes, no han podido ocuparlos; parece que el Servicio Civil de la Función Pública no ha publicado la lista de elegibles, requisito indispensable para proceder. Proveer tales cargos, se dice, será un lio tremendo porque se cometieron errores en dicha convocatoria, además que, presumiblemente, están provistos con funcionarios en provisionalidad.  

En todo caso se asegura por parte de los diputados de la coalición, que a los trabajadores oficiales se les respetarán todos sus derechos, manifiestan que están protegidos por las conquistas logradas. No hay tal “masacre laboral”, si así se quisiera, afirman, se hubiera aprovechado la reestructuración reciente del Departamento para hacer retiros. “No se ha despedido a ningún funcionario, por el contrario, se crearon cargos para niveles directivos”. ¿O sea más burocracia? 

Otro asunto sujeto a incómodas confrontaciones, tuvo que ver con las denominadas Cuentas por Participación, que como legos en la materia lo asimilamos a los porcentajes explícitamente señalados en la Constitución y la Ley para invertir en Educación, Salud y Deporte según los recursos financieros de las licoreras; al final, hubo un no rotundo a que se especificara de manera tácita en la Ordenanza, cómo se repartirán a partir del 2021. Es posible que como lo pregonaron, no hubiera afán para sacar adelante la Ordenanza con miras a privatizarla, pero que haya quedado abierta una ventana para esa posibilidad en el mediano futuro, nos parece que sí. Podemos concluir, que la poca credibilidad en las “buenas acciones” de la clase política en general, se la ganaron. Lo cierto es que de conformidad con el modelo Neoliberal, la tendencia responde a que el Estado sea cada vez más pequeño, y todo lo máximo posible se haga mediante convenios con particulares, es decir, por fuera de la planta de cargos fijos; pero lo más grave no es esto, lo malo es que aumentan el tamaño de la planta y también crecen la tercerización mediante contratos.  

Los políticos que incursionan en el mundo en donde los de espuela se sembraron, llegan deseosos, casi todos, de servirle con su vocería y gestión a los marginados de siempre, pero resulta que se dan contra los muros invisibles de la malicia que mantienen en las esferas de poder y decisión, a los mismos con las mismas.  

Nos atrevemos a decir que una de las características de los políticos con cancha, es esa facilidad para escurrírsele a la confrontación ciudadana; sentir vergüenza ante sus electores no es el fuerte de ellos; pensar en qué puede pasar cuando ya no esté en el gobierno éste o aquel que apoyan hoy de buena fe, o según sus particulares intereses, menos. “Más vale pájaro en mano, que cien volando” ¿será su consigna? Y si el discurso les ha funcionado para estar ahí, aunque no hagan gestiones realmente importantes por la ciudad, la región o el país, ahí están y ahí se quedan. La nueva licorera antioqueña, para algunos de los diputados que encontraron inconvenientes en el Proyecto de Ordenanza -ya aprobado y listo para la firma del Gobernador- es evidente un gran riesgo, quedaron “abiertas las puertas a la privatización”. Mejor dicho: Pavimentado el camino para llegar a la meta. 

En anterior columna cometimos una imprecisión que es pertinente corregir aquí. Son dos las mujeres diputadas a la Asamblea de Antioquia: María Eugenia Lopera, del Partido Liberal (No del CD) y Verónica Arango, del CD.

Publicada el 22 de noviembre del 2020 en El Reverbero de Juan Paz

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Tienda puentes presidente Iván Duque

8 noviembre, 2020

 

El Reverbero de Juan Paz

Opinión

 

Por Claudia Posada

Indiscutiblemente para Estados Unidos, el mundo, y para Colombia, la elección de Joe Biden hará que, en muchos aspectos, los asuntos que por siempre dependen de las políticas del mandatario norteamericano, sea quien fuere, en nada se parecerán en adelante a los manejos, muy particulares por cierto, del actual presidente de aquel país, Donald Trump.  Biden, dedicado toda su vida a la política, concibe el ejercicio de la vida pública en función de las garantías ciudadanas. Trump en cambio, amigo de los lujos excesivos, excentricidades, retos deslumbrantes para alimentar sus egos, estrategias financieras “sin agüeros”, mucha televisión y derroche de vida social, buscó las mieles del poder político después de largos años figurando en otras esferas de brillo falaz.

No es insólito pensar que Trump deseó ser presidente de los Estados Unidos, en un arrebato más de los tantos que lo sacudieron en su insaciable afán de perpetuarse mucho más allá de su país, ya que para él, posiblemente, Fred Trump (Frederick Christ Trump) su padre, empresario inmobiliario y filántropo, “apenas” sí tuvo alto reconocimiento en Estados Unidos. Y aunque el señor Trump siempre apoyó a su caprichoso hijo, no compartió muchas de sus extravagantes decisiones. Así y todo, siendo un personaje insolente, Trump tiene sus incondicionales quienes sin duda le encuentran las cualidades que precisamente los llevaron a votar nuevamente por él, o por primera vez (después de conocerle mejor sus posiciones en el actual mandato) así como también en Colombia goza de admiradores que no ocultaron tal preferencia con respecto al contrincante Biden.

El ahora Presidente electo de los Estados Unidos, el demócrata Joe Biden, ha hecho de su vida pública un ejemplar modelo de trabajo coherente con la ideología que representa. Siendo electo Senador la primera vez, sufrió un triste golpe debido al accidente de tránsito que le arrebató a su esposa e hija pequeña. Después de algunos años volvió a casarse y ésta sigue siendo su esposa, lo que indica que su catolicismo va más allá de un simple rótulo. Sus posturas lo muestran como un hombre sensible socialmente, además muy convencido de la defensa por el medio ambiente; respetuoso de las diferencias y alejado totalmente de las discriminaciones raciales, haber escogido para su fórmula vicepresidencial a Kamala Harris da buena cuenta de ello.

Terminó pues en Estados Unidos un proceso electoral semejante a otros vividos en Colombia durante los cuales la polarización y posturas radicales –también con mentiras, manipulación y juego sucio-  prevalecen sobre la sensatez y la mesura; el mismo Trump deja ver que, aunque este 7 de noviembre del 2020 ganó su contrincante, él no acepta con humildad que esta vez perdió. No nos alegramos, pero muy posiblemente se les vienen a los ciudadanos que votaron por Biden, toda la descarga pesada de un mal perdedor; fastidiosa, abrumadora batalla que desgasta a unos y otros, a los mismos y a los contrarios, la que ya padecimos en nuestro país y que como el Covid-19 presenta rebrotes desquiciantes.

Sí, nos alegra que para Colombia suene conveniente la elección de Joe Biden. Conocedor de las penurias que aquejan a los colombianos, amigo de los acuerdos de paz dado que ha visitado los territorios que por décadas han sido escenario de conflictos de toda naturaleza, y de espíritu conciliador como necesita el mundo de hoy. Creemos que al presidente Iván Duque –si lo dejan ser él- no tendrá inconveniente en hacer las mejores relaciones con el próximo mandatario de los Estados Unidos. Necesitamos puentes, no muros.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

La FLA: De fábrica centenaria a empresa moderna

 

·        Por Claudia Posada

Parecen superados los malestares de hace algunos meses una vez se eliminó la pretensión de dar facultades al Gobernador para transformar la FLA. Retomado el asunto para debatirlo ampliamente en la Asamblea de Antioquia no puede decirse que haya consensos y que el tema no genera controversias, pero por lo menos está abierto el espacio de discusión que amerita tan compleja decisión. Para el efecto, los diputados han podido manifestar los pros y contras que los unen o los distancian con argumentos que se siguen exponiendo, aclarando y dilucidando por parte de los funcionarios del Departamento y la gerencia de la FLA.

Dejar de ser una dependencia de la Secretaría de Hacienda, en donde ha estado anclada la Fábrica que ya es centenaria, para convertirse en una Empresa Industrial y Comercial del Estado (EICE) por sus componentes jurídicos, administrativos, técnicos y laborales exige juiciosos análisis y los debates del caso. Observando la reciente socialización del Proyecto de Ordenanza 25 del 8 de octubre de 2020 podría decirse que por parte del Departamento todas las aristas de tan trascendental iniciativa están debidamente estudiadas, no en vano son ya varios meses de análisis, mesas de trabajo y cuestionamientos.

Por su parte, los diputados siguen considerando aspectos que no los convencen para hacer efectiva la transformación que busca autonomía financiera, diversificar la producción y en todo caso alcanzar metas en ventas mucho más satisfactorias que hoy pues finalmente los beneficios de mejores ganancias garantizan financiación de programas y proyectos muy importantes para Antioquia y los antioqueños.

No suena nada mal que el conocimiento, la infraestructura, la trayectoria de la FLA y sus trabajadores sean los mejores aportes al nuevo modelo de negocio estatal. Se ha reiterado que no habrá riesgos en mantenerlo lejos de ambiciones privadas; se sostiene su condición ciento por ciento oficial y se insiste en la necesidad de resolver con la transformación, problemas de fondo. Entre los diputados hay quienes prefieren la FLA tal cual está hoy, aunque ven su modernización necesaria dado que hay de por medio asuntos jurídicos que obligan. Para otros es una total torpeza, sus argumentos no son muy precisos, más bien poco convincentes; para el resto una entidad con cien años funcionando a punta de aguardiente y ron, básicamente, cuando hoy las opciones en licores, los gustos y los precios fijan preferencias; podrán mirarse entonces otros tipos de contratación y obviamente debe diversificar productos y formas de comercializar. En definitiva, apostarle a la innovación.

OPINION (Publicada en El Reverbero de Juan Paz)

1 de Noviembre del 2020