martes, 27 de mayo de 2014

Falta de credibilidad Vs Liderazgo

El domingo 25 de mayo se demostró que aunque Santos se desbarate haciendo obras  es lo mismo que no haga nada pues la campaña contra él empezó hace 4 años y se intensificó cuando anunció su candidatura a reelección, él es el vivo ejemplo de la total falta de credibilidad. 

La reelección inmediata –en cualquier caso- me parece fatal. Si el candidato hace gestión y lo cuenta, malo, si hace y no cuenta peor; la oposición siempre dirá –con tono malicioso- que si el candidato está actuando como tal o como mandatario. Muy, muy complicado a mi modo de ver pues muy seguramente la campañas, que de por  si son desgastantes, bajan el ritmo a los deberes del gobernante, sea quien sea.

Ganó Zuluaga que no tiene ni el más mínimo carisma, un político que sin Uribe sacaría menos votos que el voto en Blanco, así que Uribe y los uribistas le hicieron la campaña montada en el desprestigio a Santos. Los seguidores del Senador electo Álvaro Uribe, estaban seguros de ganar, menos Zuluaga mismo, él fue el más sorprendido –es mi percepción-  no le pasaba por la mente hasta qué punto los colombianos oyen a Uribe; y en Medellín y Antioquia sí que lo siguen, así que no entiendo tanta especulación en torno a las razones del  triunfo del Dr. Oscar Iván en esta región.

¿La derrota de Santos es  culpa de los parlamentarios  de la “U”, corporados liberales, conservadores, en fin de todos los santistas en el legislativo? Se les ha  achacado toda la culpa a estos pero no creo tanto que sea así, obviamente les faltó mucho trabajo y esfuerzo, pero es que con el liderazgo de  Uribe no pueden hacerse oír, además tampoco les creen, votan por ellos por muchas razones –y lo saben, por eso algunos acuden a métodos inescrupulosos en sus campañas-  pero no les votan precisamente porque todo el que les da su voto les crea.

Por otra parte, los que gozan de las mieles de la mermelada,  no atajaron a tiempo la confusión que el tema genera; no han sido capaces de hablarle a la opinión pública con franqueza, no se atreven a decir que lo de la mermelada es el ponqué que siempre se ha repartido. Santos entonces no tuvo quien sacara la cara por él, además que ellos –los mermelados-  como tienen rabo de paja se han quedado callados, y de otro lado, a Santos -o a sus asesores- se le ocurrió llamar a César Gaviria muy a última hora.

¿Los medios estaban con Santos? Pues claro que sí, los grandes medios nacionales que conocen de su gestión y de lo temeroso que ha sido tratando de no involucrarse en la campaña negra,  intentaron infructuosamente ayudarle aunque no desconocen que Santos, dándole gusto a dios y al diablo, se ha equivocado mucho. Los medios locales que originan en Medellín, en buana parte estaban con Zuluaga, eso no tiene duda, los de los espacios independientes en su mayoría son marcadamente zuluaguistas (quiero decir uribistas) y eso también se notaba a leguas.

Marta Lucía Ramírez recibió una interesante votación del Partido Conservador, de sus bases y de todo aquel conservador disciplinado, es decir,  de los que no están en la mermelada, además de las mujeres más tradicionales de ese Partido. A Clara López,  si le hubieran dado más tiempo en campaña, arrasa, ella convence, pero el ruido de la campaña negra no dejó oírla sino ya en vísperas de elecciones, estoy segura de que obtuvo  mucho voto de opinión, así que ni se crea que su votación fue toda del Polo.

Entre otras, las “campañas negras” son permitidas, lo no permitido, ilegal, ilegitimo y perverso, es que se fundamenten en mentiras, engaños, sobornos, corrupción…en fin. Las llamadas “campañas negras” en las que Juan José Rendón es experto, y que se utilizan frecuentemente en EEUU, se basan en hacer públicos los defectos de carácter, personalidad o estilo de vida del contendor; recordemos, por ejemplo, cuantas veces le sacaron a relucir los opositores de John F. Kennedy, sus infidelidades. Al igual que se  hacen  rodar con mayor tono y volumen los casos comprobados, demostrados legalmente,  de las faltas, en cualquier ámbito de la vida pública, del candidato.

Para mí entonces no hubo sorpresas: Ganaba Zuluaga, por lo demás tengo claro que Santos no goza de credibilidad, es evidente que la campaña de Peñalosa fue pésima y que él no produce simpatía más allá de unas pocas elites. Ah, otro punto a favor de Zuluaga fue el ingreso del brasilero a su campaña como asesor de imagen y estratega, excelente su trabajo, se notó de inmediato a su llegada; en cambio la señora del hacker y la suegra, si definitivamente en ese tema mostraron total incompetencia, si es que ciertamente fueron esos sus roles en la campaña zuluguista.

Ahora falta ver cómo se ponen los apoyos, ya renunciaron unos funcionarios del gabinete de Petro para irse  con toda a la campaña de Santos y algo van a lograr en Bogotá. Muy posiblemente Marta Lucía anuncia ligerito su apoyo a Zuluaga. Peñalosa tal vez le dice a los verdes que están en libertad para votar por quien quieran. Entre los del Polo va a ser difícil llegar a un acuerdo, unos querrán irse con Santos y otros querrán dejar en libertad a su gente, pero en todo caso el voto de opinión con Clara López, no va a verse en la segunda vuelta pues no van a votar por ninguno de los dos, prefieren abstenerse  y algunos otros se deciden por la  opción en blanco que, este caso- segunda vuelta- tiene efecto político pero no jurídico vinculante.

Habrá electores que el 15 de junio votan en blanco simplemente para recibir el Certificado Electoral pues otorga unos beneficios.

Para ganar Santos, tendrían que bajarle volumen a Uribe o por lo menos a lo que él ya ha expresado y que ha calado profundamente en los electores; permitir que Zuluaga haga lo suyo e igual Santos, y que las dos campañas fluyen libre y sanamente, y eso es un ideal difícil que se dé. Así las cosas vuelve a ganar Zuluaga.

jueves, 15 de mayo de 2014

PERIODISTAS MANIPULADORES

JJ Rendón y Germán Chica se hicieron amigos desde antes de que conociéramos al  primero aquí en Colombia. Parece que Chica conoció a Juan José Rendón en Miami en un Seminario en el que participó Rendón como conferencista,  Chica entonces lo invitó a Colombia para proponerlo como asesor de estrategia de campaña, y luego,  efectivamente,  JJ  Rendón fue  contratado por  la campaña política de Uribe en ese entonces. El fin de ese vínculo, que terminó mal como terminan tantas amistades  que son más bien sociedades con intereses económicos (y no es que sea malo asociarse con fines de lucro) es de público conocimiento. ¿Para quién es raro que cuando hay dinero o poder  de por medio, muchas veces tales relaciones terminan en graves distanciamientos o en delicados agravios?

Quien quiera ir más allá de lo que se percibe como “guerra sucia” en la etapa pre-electoral que va tocando a su fin, pues entramos ya en la recta final,  y lo que está pasando por cuenta de los medios de comunicación – ya que el asunto no compromete sólo a los  protagonistas de las noticias-  tómese el trabajo (y le garantizo que le va a encantar) de buscar la entrevista de hoy a Juan Gossain, para que de inmediato asocie sus sabias palabras –toda una cátedra de ética periodística- con algunos periodistas cuyo manejo de la información es sencillamente vergonzoso.


¡Qué lección! (Obviamente que si usted es  periodista manipulador, no le va a gustar).

miércoles, 14 de mayo de 2014

"QUE SE MATEN ENTRE ELLOS"

El ex mandatario Álvaro Uribe está haciendo tanto - o más- por montar a Oscar Iván Zuluaga al poder como hizo por subir a la Presidencia de la República  a Juan Manuel Santos; o sea que Zuluaga debe tener clarísimo que de ser elegido Presidente de Colombia tendrá que hacer, al pié de la letra, lo que le señale Uribe. Y hasta aquí no he dicho nada  distinto a lo que tenemos claro todos los colombianos.

Pero hay algo que a estas alturas sigue siendo confuso ¿Qué fue realmente lo que puso a Uribe en contra de Santos hasta el punto de mantenerse todo el tiempo ocupado en hacer ruido frente a la gestión presidencial de quien fuera antes su aliado? Dicen los uribistas que el motivo es simple: deslealtad, mientras los santistas aseguran que simplemente Santos no hizo lo que Uribe le ordenó incondicionalmente. En resumen, esas respuestas no aportan motivos concretos, no dicen algo preciso; y los colombianos, a estas alturas,  seguimos sin saber por qué Santos resolvió no obedecer a su promotor, aunque seguramente  sabía,  desde que se metió de candidato apoyado por Uribe, que a éste  no se le pueden salir del camino “ni para coger florecitas” .

En todo caso, Uribe aumentó su ruido en la actual campaña electoral y logra con lujo de competencia su objetivo: Los colombianos no quieren saber de Santos como Presidente otros cuatro años; mejor dicho, Uribe supera a J. J Rendón en materia de estrategia fundamentada en subirle volumen a los mensajes que neutralizan al opositor. Contra la táctica que adelanta exitosamente Uribe, los santistas, y mucho menos el propio Santos, han sabido blindarse.

En cambio, en las últimas semanas de la campaña actual, es evidente que el estratega brasilero, contratado para cambiarle la imagen poco simpática a Zuluaga, consiguió rápidamente lo necesario para que el candidato de Uribe despegara, comunicando con altas dosis de empatía,  su programa de gobierno.

Otra cosa clarísima, esta campaña se llevó cuidadosamente al campo emocional del elector, lo que será demostrado el 25 de mayo cuando gane quien mayores y más intensas emociones haya despertado. Y si hay segunda vuelta, doblemente demostrado.

Por Santos van a votar quienes tiene intereses particulares –y los que ellos logren arrastrar- pues son beneficiados directamente con la reelección. Por Zuluaga se decidirán quienes admiran  -o adoran- a Uribe, pase lo que pase y digan lo que digan de él. Por Peñalosa votan quienes racionalmente esperan con él un giro total en la manera de gobernar; mientras por las señoras López y Ramírez se deciden  aquellos que votan según sus convicciones ideológicas, es decir, con pocas excepciones, los que van a las urnas siguiendo un ideario  político.


Ah, pero desde luego, tanto ruido que nos tiene “jartos” además de confundidos, va a alejar de las urnas a un buen número del electorado. Los ciudadanos amigos de votar como buen ejercicio ciudadano, prefieren esta vez quedarse en la casita “y que se maten entre ellos”.