jueves, 28 de mayo de 2020

“El camino sostenible e inclusivo” después del Covid-19

OPINIÓN

juanpaz 3 Mayo, 2020

Por Claudia Posada

Indiscutiblemente Daniel Quintero, alcalde de Medellín, con su espíritu vehemente, al igual que apasionado de la tecnología y la globalización; y por lo demás, según él mismo, sin imposiciones políticas (aunque es difícil creer que en absoluto no obedece a presión ninguna) considerando de igual manera que no padece los melindres ideológicos que podrían tener otros que aspiraron al primer cargo de la ciudad, creemos que podrá desempeñarse muy bien, siendo parte del recién instaurado ‘Global Mayors COVID-19 Recovery Task Force’ (Grupo de trabajo de los Alcaldes Globales para la recuperación tras el COVID-19) por lo tanto, desde la capital antioqueña interviniendo en esta iniciativa que nació del C40 Cities, una especie de redes integradas por alcaldes de todo el mundo (Medellín entre ellas desde 2016) que permite una acción climática colectiva fuerte, con una visión: “EL PODER DE LA COLABORACIÓN GLOBAL”.
Son 11 alcaldías en principio, cuyo objetivo es impulsar la recuperación económica que mejore la salud pública, reduzca la desigualdad y aborde la crisis climática; ciudades del mundo que aportarán su experiencia, juicios y discernimiento.

Londres fue la sede virtual, este 29 de abril, cuando C40 Cities anunció las ciudades confirmadas que harán parte del grupo de trabajo internacional que se propone impulsar una recuperación económica sostenible ante la crisis generada por COVID-19. En su primera reunión, presidida por el alcalde de Los Ángeles Eric Garcetti, participaron: Freetown, Hong Kong, Lisboa, Medellín, Milán, Melbourne, Montreal, Nueva Orleans, Róterdam, Seattle y Seúl; en ésta, exploraron vías para una recuperación económica que permita a las personas volver a sus puestos de trabajo a la vez impedir que el colapso climático genere una crisis aún más grave en la economía global y en las vidas y medios de vida de comunidades de todo el planeta, según información de los convocantes.

“Cuando llegue el momento de reabrir y reconstruir, nuestros esfuerzos definirán nuestras ciudades en las próximas décadas y, como alcaldes, es nuestra responsabilidad establecer una base para la sociedad justa y el planeta saludable que merecen nuestros residentes”, afirmó el presidente de C40 y alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti. “Las ciudades de todo el mundo han liderado la respuesta a la pandemia de COVID-19 y reuniremos todos nuestros recursos locales para lograr una sólida recuperación internacional que permita que las personas regresen a sus puestos de trabajo y que se aceleren las medidas para abordar la crisis climática”.

Giuseppe Sala, alcalde de Milán y presidente del ‘Global Mayors COVID-19 Recovery Task Force’, declaró por su parte: “Es para mí un honor dirigir a un grupo tan destacado de alcaldes y alcaldesas en este esfuerzo por encontrar la mejor estrategia para que nuestras ciudades se recuperen de la pandemia de Covid-19. Tenemos claro que no queremos dar ni un paso atrás en nuestro compromiso con la creación de ciudades más sostenibles, más equitativas y más saludables. Tenemos claro que no queremos dejar atrás a ningún ciudadano. Nuestras ciudades se enfrentan a un desafío sin precedentes y queremos aprovechar nuestra experiencia colectiva para proporcionar apoyo y orientación a alcaldías de todo el mundo. Debemos ser ambiciosos, estar centrados y ser creativos. Agradezco a mis homólogos la confianza y colaboración.”

Lo expresado por los participantes en la histórica reunión de la fecha 29 de abril de 2020, llenó de esperanzas al mundo por sus propósitos y la firmeza de sus enunciados, contenidos muy valiosos que alientan recuperándonos el optimismo por un planeta que requiere, como lo expresara el alcalde de Lisboa, Fernando Medina, “actuar con rapidez y valentía ante el desempleo, la pobreza y la crisis económica. El camino a seguir es aumentar de inmediato las inversiones en la agenda verde, pues esto nos permitirá salvar la economía e invertir en el futuro”.

Por su parte Daniel Quintero Calle, declaró: “Como alcalde de Medellín, me siento orgulloso de ser parte del ‘Global Mayors COVID-19 Recovery Task Force’ de C40 y representar a las ciudades latinoamericanas. Pertenecer a este grupo de trabajo le posibilitará a Medellín implementar acciones exitosas en tiempo real para la recuperación económica sostenible como una realidad en el futuro de nuestra ciudad y del mundo entero. Nuestro objetivo será compartir y complementar el conocimiento de todas las ciudades para encontrar las mejores vías para salir adelante y superar este gran desafío, demostrando una vez más la capacidad de resiliencia de Medellín frente a las adversidades”.

Once alcaldes expresaron desde sus particularidades, angustias o preocupaciones, pero todos con buena dosis de fe en su propio trabajo y en la colaboración mutua del equipo, lo que será garantía de eficacia para cumplir el objetivo que se han trazado.

Cuando uno recuerda realidades tan duras como las del Africa, vuelve a sorprenderse de cómo, en países ricos, es el caso de Sierra Leona, cuya capital es Freetown, siguen arrastrando el dolor de las guerras pasadas, el tráfico de diamantes y las violencias que abusaron de niños y mujeres; entonces comprende los retos tan agobiantes de Yvonne Aki Sawyerr, alcaldesa de Freetown que en aquella primara reunión virtual del Global Mayors COVID-19 Recovery Task Force’, dijo: “En una ciudad tan vulnerable como Freetown, donde un tercio de nuestra población vive por debajo de $1 dólar por día, no se puede exagerar la importancia de trazar nuestro camino hacia la recuperación económica después de COVID-19. Nos complace trabajar con otras ciudades de C40 para garantizar que el camino que elegimos sea sostenible e inclusivo”. Ojalá así lo sea.

La vejez como el virus no discrimina

OPINION

juanpaz 22 Mayo, 2020

Por Claudia Posada

La peor medida tomada por el gobierno según algunos mayores de 70 años, resultó ser el confinamiento obligatorio para los “abuelitos”, siendo esta, precisamente, una estrategia indiscutiblemente efectiva a la hora de contener la expansión del virus; ignorarlo, sin duda es exponerse al contagio del virus que puede estar a la vuelta de la esquina.
Obviamente que el natural deseo de volver a la rutina “antes de” se hace irritable para algunos de los enclaustrados por más tiempo que el resto de la población. También es clarísimo que por la restricción otros grupos de edades (20 a 39 años) presentan el más elevado número de infectados en Colombia.

Particularmente, parece ser que los “viejitos” críticos de la medida son personajes que por sus niveles intelectuales y socio-económicos se consideran subvalorados por los asesores gubernamentales, así que les es difícil reconocer que son decisiones ajustadas al comportamiento histórico de los corona virus y experiencias actuales registradas en países que empezaron antes que nosotros (Latinoamérica) a padecerlo.
Otro grupo reacio a la medida que pretende detener la expansión del Covid-19 son los mayores de 70 años cuya actividad diaria no es “hacer lo que se te antoje” libre y deliciosamente, sino “salir todos los días obligatoriamente” para levantarse el sustento mínimo de un ser humano rodeado de carencias.
Son definitivamente por circunstancias muy distintas, digamos, gracias a su buen vivir o alta capacidad intelectual para disentir, por lo que los primeros asumen su derecho a la libre expresión (derecho de todos por igual) para manifestar sus descontentos con respecto a la medida.

Ciertamente no quiere decir que este afortunado grupo no deba hacerse oír lo mismo que a pensar que debería analizarse su aspiración de actuar libremente y en concordancia con su voluntad, bajo la individual responsabilidad para consigo mismo, su familia y la sociedad.
Aquel otro grupo, el de los infortunados, además de verse ante la urgente necesidad de contrariar la disposición de encierro pues no tienen las cacareadas ayudas que si bien ameritan todo reconocimiento, llegan dos y tres veces por un lado u otro a los mismos registrados, mientras a los más débiles en todo sentido, especialmente para este caso en asuntos de saber acceder a los mecanismos posibilitados para la comunidad vulnerable, pierden las oportunidades que han sido generosas por parte del Estado y de particulares.

El caso del señor que fue arrastrado y golpeado por agentes de la Policía, pone de manifiesto lo sabido pero oculto a la luz pública antes de poder acudir a las redes sociales que, para este tipo de irregularidades, son altamente útiles. Gracias a que el video grabado oportunamente (tan doloroso por lo demás) llegó hasta Presidencia, se evidenció la mentalidad machista e infamia de algunos miembros de la fuerza pública, quienes, como los hombres que maltratan mujeres, se consideran con derecho a mostrar poder agrediendo, cuando lo que prueban unos y otros, es una profunda confusión presente cuando falta educación, inteligencia y cordura, debilidades que traen como consecuencia alteraciones comportamentales y total falta de empatía. No tienen la capacidad de separar el concepto de fuerza bruta, de la noción de poder.
Es la cordura lo que la sociedad espera de los representantes del orden y la disciplina social (y hay que reconocer que ejemplos de éstas los hay valiosísimos); a la vez que esposas e hijos buscan el carácter firme pero afectuoso de un hombre sano mental, física y emocionalmente, del que la familia quiere ejemplo, amor y el sabio comportamiento para orientar el hogar.

Una realidad señalada en declaraciones divulgadas, sustenta la posición de expertos quienes aseguran que generalmente los hombres al servicio de la fuerza pública cuyas reacciones en ejercicio del servicio institucional son totalmente reprochables, evidencian comportamiento similar en el ámbito intrafamiliar.

Algún día los “mero machos” también serán viejitos y no querrán ser del grupo de los débiles.

jueves, 14 de mayo de 2020

Los rellenos sanitarios podrían ser un negocio sostenible

La generación de energía con estas emisiones contribuiría a reducir las necesidades básicas insatisfechas de la comunidad, ampliar el acceso a la energía, reducir las desigualdades energéticas y las emisiones de gases de efecto invernadero, y generar conocimiento, entre otros beneficios.

A esta conclusión llegó Mabell Alejandra Ruiz Restrepo, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien desarrolló una metodología para evaluar de manera integral la sostenibilidad de los proyectos de bioenergía en Colombia, en los cuales se logra producir energía a partir de la quema de biomasa.

“En este tipo de energías partimos del supuesto de que son mejores, pero no habíamos medido qué tan buenas son realmente y qué tan sostenibles pueden ser”, explica la investigadora, quien para su estudio recurrió al “concepto integrado de sostenibilidad”.

Este marco de referencia, desarrollado por investigadores alemanes, concibe la sostenibilidad más allá de la cantidad de energía que se produce, valorando el efecto de los proyectos en aspectos como el impacto a la calidad de vida de las comunidades donde se desarrolla, su cohesión social y el impacto ambiental.

Gracias a una pasantía en el Instituto de Evaluación de Tecnología y Análisis de Sistemas, un centro de investigación del Instituto Tecnológico de Karlsruhe (Alemania), la magíster tuvo la oportunidad de conocer y aprender sobre esta metodología para adaptarla al contexto colombiano, definiendo el “concepto integrado de sostenibilidad” para el país.

Esto se consiguió por medio de entrevistas con actores del sector que permitieron definir qué es importante medir en sostenibilidad en Colombia. Por ejemplo, se estableció que través de estos proyectos es posible contribuir a generar nuevos negocios de modelos energéticos, además de la adaptación al cambio climático, la gestión de residuos, la contribución a la reducción de las desigualdades sociales y la generación de redes de conocimiento.

Este proceso también puso de manifiesto la necesidad de definir marcos de gestión de la sostenibilidad que les permitan a los decisores evaluar proyectos de manera integral y buscar el desarrollo sostenible, un aporte de la metodología aplicada por la investigadora Ruiz.

A partir de la información adquirida se construyeron indicadores que facilitaran evaluar esa sostenibilidad y se definió un caso de estudio para probarlos, en este caso el Relleno Sanitario de Yotoco, que recibe los residuos de Cali y otros municipios aledaños, y en el que ya se habían dado unos indicios de aprovechamiento de los gases que se emiten en el lugar para producir energía.

El mejor escenario

Con la aplicación del “concepto integrado de sostenibilidad”, la investigadora Ruiz evaluó cómo se encontraba este relleno sanitario y el mejor escenario en el que podría estar si se conseguía un mayor aprovechamiento de su potencial energético, un modelo que puede ser aplicado a cualquier relleno sanitario o proyecto de bioenergía en el país.

La magíster considera que el resultado obtenido en Yotoco es interesante porque se reconocieron tres escenarios, uno de ellos en el que tres años atrás este relleno formó parte de los mecanismos de desarrollo limpio recibiendo todo el metano que se producía y quemándolo para generar bonos de carbón, reduciendo emisiones.

Aunque la quema de gas metano no permite utilizar el potencial bioenergético del vertedero, sí presenta contribuciones al modelo sostenible, ya que reduce parcialmente las emisiones de gases de efecto invernadero, genera nuevas oportunidades de trabajo en la comunidad, permite la consolidación de redes de conocimiento y tiene buena aceptación entre la comunidad.

“En ese momento había un proyecto para generar energía con ese metano, pero no se concretó; en la evaluación identificamos que generar energía a partir de metano es el mejor escenario porque tiene menos impacto ambiental, mayor aceptación de la comunidad y genera valor económico adicional, mientras que el estado actual, de no hacer nada con el metano, ni siquiera quemarlo, es el peor escenario”.

Fuente: Agencia de Noticias UN - Unimedios

lunes, 11 de mayo de 2020

“La ciencia criolla”: desde la Universidad de Antioquia para el mundo juanpaz 8 Mayo, 2020

OPINION
“La ciencia criolla”: desde la Universidad de Antioquia para el mundo
Publicado en El reverbero de Juan Paz 8 de Mayo, 2020

Por Claudia Posada

“La ciencia criolla” es una especie de máxima que escuchamos casi al final de la charla, este jueves 7 de mayo, que a manera de simplificación eufórica, pronunció el rector de la Universidad de Antioquia, John Jairo Arboleda Céspedes, al cerrar la presentación que hiciera con algunos eminentes profesores del equipo de investigadores de la Escuela de Microbiología y de la Facultad de Medicina, para que supiéramos de qué se trata el Protocolo Colombia.

Este es un trabajo colaborativo que nace en la mencionada universidad pública, cuyo avance hasta el momento, para un diagnóstico preciso, rápido y especifico del SARS-CoV-2 (“Culpable” del corona virus bautizado Covid-19) nos deja perplejos y muy emocionados. ¿Por qué? No solamente porque el diseño y desarrollo del Protocolo Colombia es una realidad grandiosa en el campo de la salud pública, sino porque testimonia la magnitud de las capacidades “criollas” que se ponen a prueba un sinnúmero de veces, y de las que salen triunfantes, casi siempre, si nos circunscribimos a la Universidad de Antioquia. Y no se trata, de ninguna manera, desconocer otras universidades públicas y privadas del país, muy competentes, sino -hay que decirlo- porque suelen descalificar con posturas cretinas y rótulos despectivos, a nuestra Alma Mater, particularmente cuando se hacen reclamaciones mediante prácticas inadmisibles en las que no necesariamente participan los dolientes sino, sobre todo, infiltrados.

No es la primera vez que los adelantos logrados gracias a investigaciones en distintos campos, de equipos conformados por estudiosos al interior de la Universidad de Antioquia, nos impactan gratamente con los resultados que aportan inmensamente desde la academia (tan despreciada por algunas mentes obtusas, generalmente, afianzadas en las esferas de poder y decisión, esto es lo más grave); y es que como lo decía el rector Arboleda Céspedes, la misión de toda universidad pública, entre otras, es servirle a la sociedad. Esto se mencionó cuando en algún momento de la charla, preguntaron si acaso no era necesario patentar el Protocolo Colombia, no sea que se vaya a presentar la comercialización de la prueba con fines únicamente mercantilistas.

Entendimos, según los científicos presentados, que actualmente en Colombia, y por recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se detecta el virus presente en portadores humanos, con el método o Protocolo de Berlín. El líder de esta investigación en la Universidad de Antioquia es el profesor de la Escuela de Microbiología Gustavo Adolfo Gámez de Armas, quien explicó las ventajas del Protocolo Colombia con respecto a las guías de detección de la enfermedad, establecidas en otros países; entre ellas, el que nos mencionan como los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, de los EUA); es decir, lo interpretamos como que, las pruebas para saber si un paciente es positivo o no, para el Covid-19, siguen la metodología de diagnóstico de los CDC, o el Protocolo de París y, en Colombia, el de Berlín. Estos tres surgieron muy al principio de la aparición del virus, o sea que no había mucha información sobre el genoma y sus características, simplemente la morbilidad y mortalidad mostraba cuadros críticos, severos o leves de enfermedades respiratorias, como una Neumonía en distintas etapas.

El profesor Andrés Felipe Zuluaga Salazar, Coordinador del Laboratorio Integrado de Medicina Especializada -LIME-, de la Facultad de Medicina, fue muy preciso al señalar que “Los protocolos disponibles están dirigidos esencialmente a detectar los genes E, N y RdRP, componentes de este y otros coronavirus existentes. Sin embargo, el Protocolo Colombia va dirigido a unas secuencias genómicas del gen S, el cual codifica para la demografía, cultura, medio ambiente y velocidad de respuesta del gobierno”. De ahí que comprendamos porqué es muy importante, e indudablemente valiosa para el mundo, la investigación que aportará al manejo de la actual pandemia, para el nuestro y demás países afectados.
En la investigación y acciones relacionadas con elProtocolo Colombia participan biólogos, microbiólogos, médicos, bacteriólogos, ingenieros, estudiantes, personal administrativo no docente y funcionarios de logística, de la UdeA.

“Lo novedoso del Protocolo Colombia es que no se trata de una simple metodología de diagnóstico. Este comprende una serie de alternativas moleculares, experimentales y complementarias entre sí, que empleadas de manera combinada o independiente, de acuerdo con las condiciones propias del lugar del país donde se apliquen, permiten detectar el SARS-CoV-2 a unos niveles de especificidad y sensibilidad iguales o superiores a los mostrados por el Protocolo de Berlín. Esto redunda en un diagnóstico más preciso», Lo expresó con la seguridad del erudito, el líder de la investigación, profesor de la Escuela de Microbiología, Gustavo Adolfo Gámez de Armas.

Son muchas las ventajas que llevan a pensar el impacto tan sumamente favorable para el control de la pandemia, el trabajo que adelantan en el Alma Mater; y vale la pena señalar que el haber aislado en un tubo de ensayo el virus del covid-19 -otra emocionante noticia que nos dieron el mes pasado los investigadores de la SIU (Sede de Investigaciones Universitarias, UdeA) garantizó un insumo altamente apreciable que se aprovechó en la investigación para el Protocolo Colombia. Contener el avance de la infección, es un reto que obliga a todos los países colaborar intensamente compartiendo la información científica que es útil en este momento (y parece que así se está dando); pero además, exige a los habitantes de toda localidad y región, grandes dosis de serenidad, confianza en sus instituciones, creatividad, solidaridad, e iniciativas para que frente a la nueva realidad, no nos resignemos.

Al ser un protocolo versátil, dijeron en la charla, Colombia no tendrá que depender mucho de la importación de los insumos necesarios para realizar las pruebas, valioso argumento entre los de carácter científico, que apoya la propuesta presentada por el rector del Alma Mater. Volvemos a lo que una y otra vez se hace evidente: Lo que necesitan las universidades públicas son recursos permanentes para la investigación. El fortalecimiento de la Educación en Colombia es lo imperativo hoy, desafortunadamente no es la prioridad para quienes reparten o aprueban el presupuesto de la Nación.