El éxito del asesor, famoso y controvertido, J J Rendón, se debe en buena parte a que tiene clarísimo el papel que juegan en una campaña política factores determinantes en el ciudadano-elector como los estímulos sicológicos individuales, la sociología de la comunicación y la cultura de masas; Rendón sabe de sobra que el ciudadano elector -
aquel libre, ese que pertenece a las mayorías no comprometidas con un voto por una recompensa personal o por clientelismo- se acerca al cubículo el día de elecciones por la motivación que despiertan las promesas que llegan al corazón.
O si no, que lo diga el expresidentes Uribe a quien le funcionó muy bien con el pueblo, su discurso almibarado (“los hijitos”), coloquial (“estos huesitos y esta carnita”) y hasta zalamero (“nuestras mujeres son más lindas…”); pero se le fue la mano en rabietas públicas (las privadas no trascendían), defensas indefendibles (corruptela no aceptada) que le enredaron la vida y se le fue a pique su seductora formula.
En los debates que se siguen, para conocer más acerca de propuestas y candidatos a la Alcaldía de Medellín, en particular, no queremos que los invitados-aspirantes se detengan en puyas malignas contra los menos “picarescos”, perdiendo tiempo precioso y haciéndoselo perder a los demás - porque todos se quieren defender- mejor profundizar lo posible en esas breves intervenciones, “tocando” corazones, como parece que es una de las orientaciones de JJ Rendón.
En el foro de EAFIT, para referirnos sólo a uno de los escenarios de debate, al descomplicado, muy señor y carismático Federico, no le lució para nada el que se descompusiera ante lo manifestado por el médico del Polo con respecto a Uribe, el Ingeniero Gutiérrez no necesita posturas alejadas de su estilo fresco.
En cuanto a la señora Jaqueline Tolosa, en todos los debates, definitivamente descresta, es aterrizada, tranquila, clara y sabe presentar sus propuestas con la seguridad de quien conoce los temas, no como experta, sino como mujer sensible a todo lo que afecta una ciudad y sus habitantes, en ella no se nota la construcción de discursos por parte de terceros.
Al médico Luis Fernando Muñoz, que jugó de local en el foro de Salud Pública, se le observa un poquito inseguro, desde luego que siendo el menos experto del grupo en lo que respecta a campañas políticas, se le perdona; su fuerte es, obviamente, el tema de salud y los análisis del asunto, en eso está sobrado.
Otro Ingeniero, Luis Pérez, armado para defenderse, habla con mucha seguridad y se apropia de los temas con vehemencia, pero suena mentirosito y pendencierito, mejor que le haga caso a su asesor, no vaya a ocurrir que lo haga quedar mal. (Y son pocas las veces que JJ pierde con sus asesorados)
Aníbal Gaviria, Administrador de Negocios, sereno hasta para rebatir los ataques, no se despista con las estocadas, no se descompone y sabe exponer con razón y corazón.
Los gobernados, en todo caso, queremos que los gobernantes cumplan sus promesas, en eso, creemos muchos, vale la pena que, gane quien sea, siga el ejemplo del Presidente Santos: prometió tres o cuatro cosas grandes, de alto impacto positivo, y ahí va cumpliendo; lo demás es parte de la gestión normal que todos deben hacer.
miércoles, 31 de agosto de 2011
jueves, 18 de agosto de 2011
NECESITAMOS VOCES SERENAS
Revisando grabaciones de radio, de diez años atrás o más, nos encontramos declaraciones de aspirantes a corporaciones públicas y a cargos de elección popular, en las que manifiestan - al igual que algunos de sus homólogos actuales- total descontento con la Administración de turno rigiendo los destinos de Medellín; inconformes, supuestamente, debido al desamparo en el que se encontraban los habitantes de la Bella Villa, azotados por bandas de atracadores, extorsionistas y toda clase de pillos.
En aquellos momentos, como ahora, los encargados de dar seguridad a los ciudadanos de Medellín, y diseñar estrategias para el control del pillaje, expresaban a su favor que, sin duda, hacían todo lo posible para ofrecer protección con el presupuesto y demás recursos a su alcance, y argumentaban alguna impotencia para responder exitosamente a las exigencias requeridas.
Así que los graves, muy graves problemas que estamos padeciendo hoy en la capital antioqueña no son nada nuevo, y en la medida en la que se ha aumentado la población, la delincuencia también ha crecido.
¿Culpa de quién? ¿Culpable el alcalde actual? ¿Responsable el alcalde de hace 15 años? ¿Incapaz el mandatario de hace 22 años? No se necesita ser muy estudioso ni muy analítico para saber que ninguno de ellos, individualmente, es culpable; ni tampoco se puede asegurar que es yerro del sistema o pecado de las autoridades; son tantos los factores que inciden en la situación de inseguridad de hoy, y de ayer, como muchas las razones para esas falencias; ¿causas? Algunas distintas a las de ayer, otras son las mismas desde décadas atrás.
En todos los asuntos administrativos para la conducción de una ciudad como Medellín, se ha fallado históricamente en uno u otro momento, y en ello caben motivos presupuestales, técnicos y políticos; además inciden aspectos que son puramente individuales, entre otros, la corrupción de no pocos “servidores públicos” agazapados en entidades e instituciones – y que pertenecen a todos los rangos- así como la falta de rigurosidad en mecanismos judiciales.
Y no podemos dejar a un lado ese aspecto tan complejo que aporta al crecimiento de los conflictos en las ciudades: La llegada de gentes provenientes de otras poblaciones, cargadas de ilusiones y esperanzas, lo que por consiguiente exige atender más demanda en salud, vivienda, educación y empleo; sumado a la pereza del burócrata de profesión, negligencia o desinterés de algunos aparecidos, y en abundantes casos, el tener que someterse a la oposición caprichosa de algunos concejales y otros tipos de “lìderes” que evidencian su burda politiquería; esa tan dañina a las buenas intenciones, la que ataja ideas, programas y proyectos de beneficio colectivo, por satisfacer afanes personales.
Así las cosas, el asunto se va convirtiendo en una bomba de tiempo anunciada y para nada ignorada por quienes se ocupan de analizar los problemas de nuestra capital, en donde nacen, crecen se reproducen y no mueren, dificultades, con tantos tentáculos, como los de la inseguridad.
Herramientas judiciales laxas, temores fundados, corruptela en agentes del orden, escasos recursos tecnológicos o el inadecuado manejo de los mismos –por falta de preparación o por corrupción- además de que cada administrador de turno tiene sus particulares prioridades: Hay quienes se ocupan en primer orden de las obras de infraestructura porque son visibles, son urgentes o fueron un compromiso, otros prefieren las obras de perfil social –que no son tan visibles pero son vitales-, hay quienes le ponen el mayor interés a la educación o al emprendimiento; así se va desarrollando una ciudad que, sin lugar a dudas, hoy ofrece mejor calidad de vida que hace 30 años, pero con mayores índices de delincuencia si se le mira aisladamente y no en proporción al numero de habitantes.
Así mismo, ¿El desarrollo que presenta hoy la capital de Antioquia es gracias al alcalde actual? No; es gracias a él y a todos los anteriores, gracias a ellos y a muchos de los concejales de hoy y de antes que sobrepusieron los intereses colectivos a los personales; gracias a la Administración actual y a las anteriores que han aportado, cada una, su grano de arena; unas más, otras menos, pero todas de alguna manera.
En ese sentido, igualmente las complicaciones crecientes para poder ofrecer seguridad satisfactoria a los habitantes - permanentes y temporales- de Medellín, son la suma de errores actuales y pasados, flaquezas de antes y de ahora, negligencias acumuladas, entorpecimientos de los politiqueros de hoy y de siempre, representantes de distintos partidos y tendencias.
En todo caso, corresponde a los dueños de las decisiones y a quienes pertenecen a las esferas de poder, tanto de los últimos años como de años atrás, controlar oportunamente los brotes de inseguridad antes de que se conviertan en situaciones gravísimas como las que hoy padece nuestra ciudad, las cuales, en vísperas de elecciones, le quieren achacar, exclusivamente, -muy orondos y campantes - a la Administración actual de Medellín.
Hay mucho ruido, necesitamos voces serenas.
miércoles, 10 de agosto de 2011
CON SENADORAS ASÌ PARA QUÈ LEYES
¿Guayabo terciario revuelto con remordimiento? Hernán - el Bolillo- Gómez, se tiene que estar sintiendo muy mal! El bochornoso incidente protagonizado por el famoso técnico del fútbol, sacó a relucir aspectos muy lamentables que se suceden en nuestro país.
Por ejemplo, no se ha visto revuelo igual frente al tema de la violencia contra las mujeres cuando se divulgan las aterradoras estadísticas de los casos reportados en tal sentido, tuvo que ser un hombre de reconocimiento público quien cometiera tan reprochable acto para que la opinión pública se sacudiera y se diera el debate.
Existen leyes para castigar delitos como el cometido por el señor Hernán Darío Gómez, que deben aplicársele a él y a todos sus semejantes; absurdo que lo crucifiquen como técnico cuando debe ser castigado como hombre, porque el asunto no es tan simple como que es de humanos errar, no, es que todos los ciudadanos que nos equivocamos y cometemos un delito, en sano juicio, premeditadamente, por ignorancia, borrachos, o por ira e intenso dolor, por mas arrepentidos que estemos, debemos someternos a la sanción.
Lamentable, deprimente, que una congresista, quien dice tener como una de sus banderas en el trabajo político la defensa de los derechos de las mujeres, salga con semejante disparate: “si el Bolillo le pegó a una mujer por algo seria, que ella ponga la cara y nos diga qué fue lo que pasó…” ¿cómo así? Según eso entonces que toda mujer golpeada por un hombre salga a los escenarios públicos a contar el cuento a ver si se merecía la pela o no. Más sensato Higuita que propone hacer una campaña de respeto hacia las mujeres en la que el técnico sería el primero en colaborar; esa si es una buena jugada, así por lo menos se estaría garantizando que el mensaje positivo dado por el legitimador de la campaña, el Bolillo, logre el impacto que en otras campañas, desafortunadamente, no se ha tenido.
La violencia en Colombia se presenta en la casa, en la calle, en los colegios, en los estadios, en las fiestas, en todas partes, y hasta suceden casos tan infames como los llamados falsos positivos, practica aterradora que no despeina a la congresista simpática; asesinar a sangre fría a inocentes y encima de ello hacerlos aparecer como guerrilleros muertos en combate, golpear a las mujeres, a niñas y ancianas, violentar a muchachos en las propias aulas de clase, nada de eso ha merecido al menos un pronunciamiento que llame a la unión de todas las fuerzas vivas de la Nación para movilizar los poderes que tienen en sus manos salidas en busca del cambio de mentalidad y no se permita que crezca y crezca la cultura de la violencia.
¡Qué contradicciones!!! Damas que dizque nos representan en el Congreso, se rasgan las vestiduras y hablan de profundas convicciones cristianas cuando se les pide pronunciarse en torno al aborto en los tres únicos casos permitidos en Colombia; esas mismas no saben nada de caridad cristiana para defender a mujeres violentadas física y sicológicamente por parte de hombres que se imponen usando lo único que tienen superior a las mujeres: la fuerza física o fuerza bruta, y en cambio salen muy campantes a solidarizarse con un hombre que golpea a una mujer.
Con razón el potencial elector no quiere ejercer su derecho al voto, los padres de la Patria y las mamacitas del Congreso hacen y deshacen como lápices con borrador.
Por ejemplo, no se ha visto revuelo igual frente al tema de la violencia contra las mujeres cuando se divulgan las aterradoras estadísticas de los casos reportados en tal sentido, tuvo que ser un hombre de reconocimiento público quien cometiera tan reprochable acto para que la opinión pública se sacudiera y se diera el debate.
Existen leyes para castigar delitos como el cometido por el señor Hernán Darío Gómez, que deben aplicársele a él y a todos sus semejantes; absurdo que lo crucifiquen como técnico cuando debe ser castigado como hombre, porque el asunto no es tan simple como que es de humanos errar, no, es que todos los ciudadanos que nos equivocamos y cometemos un delito, en sano juicio, premeditadamente, por ignorancia, borrachos, o por ira e intenso dolor, por mas arrepentidos que estemos, debemos someternos a la sanción.
Lamentable, deprimente, que una congresista, quien dice tener como una de sus banderas en el trabajo político la defensa de los derechos de las mujeres, salga con semejante disparate: “si el Bolillo le pegó a una mujer por algo seria, que ella ponga la cara y nos diga qué fue lo que pasó…” ¿cómo así? Según eso entonces que toda mujer golpeada por un hombre salga a los escenarios públicos a contar el cuento a ver si se merecía la pela o no. Más sensato Higuita que propone hacer una campaña de respeto hacia las mujeres en la que el técnico sería el primero en colaborar; esa si es una buena jugada, así por lo menos se estaría garantizando que el mensaje positivo dado por el legitimador de la campaña, el Bolillo, logre el impacto que en otras campañas, desafortunadamente, no se ha tenido.
La violencia en Colombia se presenta en la casa, en la calle, en los colegios, en los estadios, en las fiestas, en todas partes, y hasta suceden casos tan infames como los llamados falsos positivos, practica aterradora que no despeina a la congresista simpática; asesinar a sangre fría a inocentes y encima de ello hacerlos aparecer como guerrilleros muertos en combate, golpear a las mujeres, a niñas y ancianas, violentar a muchachos en las propias aulas de clase, nada de eso ha merecido al menos un pronunciamiento que llame a la unión de todas las fuerzas vivas de la Nación para movilizar los poderes que tienen en sus manos salidas en busca del cambio de mentalidad y no se permita que crezca y crezca la cultura de la violencia.
¡Qué contradicciones!!! Damas que dizque nos representan en el Congreso, se rasgan las vestiduras y hablan de profundas convicciones cristianas cuando se les pide pronunciarse en torno al aborto en los tres únicos casos permitidos en Colombia; esas mismas no saben nada de caridad cristiana para defender a mujeres violentadas física y sicológicamente por parte de hombres que se imponen usando lo único que tienen superior a las mujeres: la fuerza física o fuerza bruta, y en cambio salen muy campantes a solidarizarse con un hombre que golpea a una mujer.
Con razón el potencial elector no quiere ejercer su derecho al voto, los padres de la Patria y las mamacitas del Congreso hacen y deshacen como lápices con borrador.
viernes, 5 de agosto de 2011
Se refresca el panorama político con Simón Gaviria Muñoz
En vísperas del primer año de gobierno del Presidente Juan Manuel Santos se respira confianza, credibilidad en el mandatario. Está cumpliendo, aunque obviamente no es posible que sea a la perfección y en un ciento por ciento, si apenas lleva 12 meses remplazando al antioqueño Álvaro Uribe que estuvo ocho años.
En materia de control a la corrupción creemos que va bien, fue uno de los temas en que más énfasis hizo en su discurso de posesión y desde ese momento empezó a gustarnos.
En contraste con lo anterior, por los lados del Senado las cosas no nos suenan tan agradables. La propuesta del Presidente de la Cámara Alta, de volver a montarnos la inmunidad parlamentaria, repele a los ciudadanos que, no sin razón, nos preguntamos ¿inmunidad o impunidad?
En cambio la mesa directiva de la Cámara de Representantes, con Simón Gaviria en la Presidencia, hizo eco al Estatuto Anticorrupción y decidió regular el lobby o cabildeo dentro de las plenarias. Excelente decisión. Si bien la tarea de los cabilderos es legítima y necesaria, se ha llegado a extremos verdaderamente extravagantes por parte de algunos de ellos que definitivamente confundieron el objetivo de su trabajo.
¡Guácala! como dicen los niños ante algo que “huele mal”.
"Debemos hacer las cosas con decencia y transparencia. De ahora en adelante queda prohibido el ingreso de los lobistas en las plenarias", dijo el joven congresista Simón Gaviria, en una nueva demostración de su pulcritud. Nos encanta este muchacho, su estilo, su perfil como político que sabe lo que quiere y para dónde va. Simón Gaviria no es esquivo al poder, pero sabe dirigirlo.
De suerte que, favoreciendo los superiores intereses de una población harta de la corruptela y de las maniobras maliciosas que favorecen interese mezquinos, se refresca el panorama político con Simón Gaviria Muñoz.
En materia de control a la corrupción creemos que va bien, fue uno de los temas en que más énfasis hizo en su discurso de posesión y desde ese momento empezó a gustarnos.
En contraste con lo anterior, por los lados del Senado las cosas no nos suenan tan agradables. La propuesta del Presidente de la Cámara Alta, de volver a montarnos la inmunidad parlamentaria, repele a los ciudadanos que, no sin razón, nos preguntamos ¿inmunidad o impunidad?
En cambio la mesa directiva de la Cámara de Representantes, con Simón Gaviria en la Presidencia, hizo eco al Estatuto Anticorrupción y decidió regular el lobby o cabildeo dentro de las plenarias. Excelente decisión. Si bien la tarea de los cabilderos es legítima y necesaria, se ha llegado a extremos verdaderamente extravagantes por parte de algunos de ellos que definitivamente confundieron el objetivo de su trabajo.
¡Guácala! como dicen los niños ante algo que “huele mal”.
"Debemos hacer las cosas con decencia y transparencia. De ahora en adelante queda prohibido el ingreso de los lobistas en las plenarias", dijo el joven congresista Simón Gaviria, en una nueva demostración de su pulcritud. Nos encanta este muchacho, su estilo, su perfil como político que sabe lo que quiere y para dónde va. Simón Gaviria no es esquivo al poder, pero sabe dirigirlo.
De suerte que, favoreciendo los superiores intereses de una población harta de la corruptela y de las maniobras maliciosas que favorecen interese mezquinos, se refresca el panorama político con Simón Gaviria Muñoz.
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