¿Guayabo terciario revuelto con remordimiento? Hernán - el Bolillo- Gómez, se tiene que estar sintiendo muy mal! El bochornoso incidente protagonizado por el famoso técnico del fútbol, sacó a relucir aspectos muy lamentables que se suceden en nuestro país.
Por ejemplo, no se ha visto revuelo igual frente al tema de la violencia contra las mujeres cuando se divulgan las aterradoras estadísticas de los casos reportados en tal sentido, tuvo que ser un hombre de reconocimiento público quien cometiera tan reprochable acto para que la opinión pública se sacudiera y se diera el debate.
Existen leyes para castigar delitos como el cometido por el señor Hernán Darío Gómez, que deben aplicársele a él y a todos sus semejantes; absurdo que lo crucifiquen como técnico cuando debe ser castigado como hombre, porque el asunto no es tan simple como que es de humanos errar, no, es que todos los ciudadanos que nos equivocamos y cometemos un delito, en sano juicio, premeditadamente, por ignorancia, borrachos, o por ira e intenso dolor, por mas arrepentidos que estemos, debemos someternos a la sanción.
Lamentable, deprimente, que una congresista, quien dice tener como una de sus banderas en el trabajo político la defensa de los derechos de las mujeres, salga con semejante disparate: “si el Bolillo le pegó a una mujer por algo seria, que ella ponga la cara y nos diga qué fue lo que pasó…” ¿cómo así? Según eso entonces que toda mujer golpeada por un hombre salga a los escenarios públicos a contar el cuento a ver si se merecía la pela o no. Más sensato Higuita que propone hacer una campaña de respeto hacia las mujeres en la que el técnico sería el primero en colaborar; esa si es una buena jugada, así por lo menos se estaría garantizando que el mensaje positivo dado por el legitimador de la campaña, el Bolillo, logre el impacto que en otras campañas, desafortunadamente, no se ha tenido.
La violencia en Colombia se presenta en la casa, en la calle, en los colegios, en los estadios, en las fiestas, en todas partes, y hasta suceden casos tan infames como los llamados falsos positivos, practica aterradora que no despeina a la congresista simpática; asesinar a sangre fría a inocentes y encima de ello hacerlos aparecer como guerrilleros muertos en combate, golpear a las mujeres, a niñas y ancianas, violentar a muchachos en las propias aulas de clase, nada de eso ha merecido al menos un pronunciamiento que llame a la unión de todas las fuerzas vivas de la Nación para movilizar los poderes que tienen en sus manos salidas en busca del cambio de mentalidad y no se permita que crezca y crezca la cultura de la violencia.
¡Qué contradicciones!!! Damas que dizque nos representan en el Congreso, se rasgan las vestiduras y hablan de profundas convicciones cristianas cuando se les pide pronunciarse en torno al aborto en los tres únicos casos permitidos en Colombia; esas mismas no saben nada de caridad cristiana para defender a mujeres violentadas física y sicológicamente por parte de hombres que se imponen usando lo único que tienen superior a las mujeres: la fuerza física o fuerza bruta, y en cambio salen muy campantes a solidarizarse con un hombre que golpea a una mujer.
Con razón el potencial elector no quiere ejercer su derecho al voto, los padres de la Patria y las mamacitas del Congreso hacen y deshacen como lápices con borrador.