martes, 28 de abril de 2020

¿Qué hay de los “gerentes” zonales en comunas y corregimientos?

OPINIÓN

¿Qué hay de los “gerentes” zonales en comunas y corregimientos?
juanpaz 27 Abril, 2020

Por Claudia Posada

Una estrategia excelente para acercar el gobierno local a las comunidades, fue diseñada por la Administración Municipal de Medellín, como herramienta de apoyo mientras urge combatir la crisis que se originó con la llegada del virus covid-19.
El alcalde Daniel Quintero nombró en la segunda semana de abril una especie de gerentes temporales, quienes conforman un equipo de primera mano, seleccionados entre los mismos funcionarios de su gabinete y con algunos directivos de los entes descentralizados. Ninguno de ellos con honorarios adicionales, a quienes les fueron dadas responsabilidades muy importantes para atender las 16 comunas y los cinco corregimientos.

Pero resulta que, a juicio de algunos observadores, la falencia en su labor radica en que quizá, son desaprovechados para recopilar datos de gran valor ahora y en el futuro.
Aunque no podríamos afirmar que esto es plenamente cierto pues no conocemos resultados de ninguna naturaleza, a la fecha, que evidencien datos cuantitativos y cualificativos recolectados por este equipo de trabajo, útiles como indicadores importantes para la toma de decisiones en materia de salud pública.
“Estas personas van a ser la máxima autoridad en estos territorios y van a articularse con la Fuerza Pública para caracterizar a la población más vulnerable, y van a llevarle toda la oferta institucional en materia de salud, alimentación y techo”, dijo el Secretario de Gobierno, Esteban Restrepo, coordinador del equipo.

Por otra parte, profesores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), la Universidad de los Andes y la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) trabajan con investigadores españoles en la adaptación, al contexto colombiano, de un modelo que integra información geográfica, demográfica y de movilidad en el cálculo del riesgo de nuevos casos de contagio, según información suministrada por la Agencia de Noticias UN – Unimedios (Universidad Nacional).
Al conocer lo anterior, nos preguntamos si acaso los funcionarios de la administración municipal que fungen como alcaldes zonales -por decirlo de alguna manera- para este momento tan crítico, estarán generando información que pueda retroalimentar el trabajo que adelantan las mencionadas universidades con los investigadores españoles.

Es posible, dicen los expertos, que emergencias sanitarias, virus y pandemias, seguirán presentándose en el mundo. Pensamos entonces si una buena estrategia ya implementada como el equipo transitorio de gerentes zonales, valiosa herramienta de respuesta oportuna podría aportar, entre otras, información focalizada que apunte a detectar factores de riesgo en salud de tipo conductual, fisiológico, sociológico, ambiental, etc. en el marco geográfico, demográfico y de movilidad.
El Grupo de Modelización Teórica y Aplicada (GOTHAM Lab) de la Universidad de Zaragoza, el cual trabaja en modelos epidemiológicos y de redes, para predecir la propagación de enfermedades infecciosas y cuyo objetivo es precisamente estimar cómo evolucionaría la epidemia en España; ahora avanza en Colombia con el mismo propósito para nuestro país.

“Estos modelos conjugan la parte epidemiológica, la cual advierte cómo cursa una infección y cómo son los contagios (…) con características del comportamiento humano como la movilidad, la demografía y los contactos sociales, que en últimas son las que describen los patrones de contagio y cómo se difunden por una ciudad, un país o un continente”, aclara el boletín informativo de Unimedios.
Con estos modelos epidémicos y sociales, los investigadores generan un conjunto de ecuaciones que permiten calcular, entre otros indicadores, la probabilidad de encontrar individuos susceptibles, aquellos que no han contraído la enfermedad, pero pueden hacerlo. Así mismo, predecir las personas que están infectadas pero en fase de incubación y que todavía no son infecciosas, o a las asintomáticas o con síntomas leves.

Según explican, incluir tanto la información demográfica como la de movilidad entrega un mejor poder predictivo que los modelos tradicionales y también permite identificar las zonas en riesgo donde se dan los mayores contagios y los peores efectos sobre la infraestructura hospitalaria.
Estos profesionales están adaptando el modelo con los datos epidemiológicos, demográficos y de movilidad de Colombia, los cuales podrían ser obtenidos de fuentes como las encuestas de movilidad de las ciudades.
Sin embargo, dice la información suministrada por la Universidad Nacional, se han encontrado con el inconveniente de que la información geográfica de los casos de contagio por coronavirus reportados no se ha compartido abiertamente con el nivel de detalle necesario. Indudablemente esto da mucho qué pensar: ¿Se está ocultando información valiosa? ¿Podríamos decir que no se está dando el máximo aprovechamiento de los funcionarios asignados a cada comuna y corregimiento? ¿A la hora de evaluar medidas a tomar se apoyan decididamente en la academia y la ciencia? ¿Acaso para los mandatarios definitivamente los grupos de presión del sector económico, logran priorizar sus demandas por encima de la salud y la vida de la población?

Los investigadores señalan que, por ejemplo, “al conocer cuáles son las zonas densas y las de concentración de contagios y en las que se da un intercambio frecuente entre ambas, se puede decidir si hay que limitar el transporte o el comercio, lo cual proporciona una idea de en dónde intervenir”, y agregan “sin los datos base necesarios, las recomendaciones solo son especulaciones”.
Afirman los docentes de este equipo investigador, que en el caso de España estos modelos han funcionado muy bien, pues las proyecciones iniciales han coincidido con la rápida propagación de la enfermedad, especialmente en Madrid, evidenciando el grave error que significó para este país no tomar medidas tempranas.
Una vez se adoptaron estrategias de contención, el grupo comenzó a evaluarlas dentro del modelo, e indican que en este momento están funcionando, y se ha podido aplicar dicho modelo para asesorar a gobiernos y regiones a la hora de valorar las medidas a adoptar.
De hecho, es así como pudieron pronosticar el riesgo de colapso sanitario a finales de marzo en las UCI, pese a que las restricciones impuestas en una primera fase de confinamiento eran más flexibles, por lo que fue necesario endurecerlas.

Hasta el momento las medidas han servido para aliviar la carga sanitaria y ganar tiempo y medios necesarios para afrontar el delicado proceso de desconfinamiento y desescalada en los que también están aplicando el modelo para evaluar las posibles estrategias.
Creemos que si bien, por consideraciones como el secreto profesional, no se deben entregar públicamente algunos datos, nombres o caracterizaciones, este es el momento propicio para establecer mecanismos de colaboración mutua entre los gobiernos locales y la academia, con toda la sinceridad requerida y el reconocimiento a las competencias de cada sector.

Es por la experiencia exitosa, como la que presenta mediante su canal de comunicación la Universidad Nacional, con respecto al Grupo de Modelización Teórica y Aplicada (GOTHAM Lab) de la Universidad de Zaragoza, por lo que nos atrevemos a decir que las directrices y mandatos dados desde la Presidencia de la Republica, deben ser atendidos y respetados, aunque aplicados en concordancia con las particularidades específicas de las regiones, subregiones y localidades, dado que no es sensato darle el mismo tratamiento restrictivo o flexible a todos por igual.

Para el caso de Medellín, podemos decir que el delegar funcionarios de alto rango en las comunas y corregimientos, reportando al alcalde, es la gran oportunidad para actuar eficazmente con fundamento en un insumo valiosísimo que estos gerentes pueden aportar. En las crisis descubrimos oportunidades.
juanpaz
https://juanpaz.net

martes, 21 de abril de 2020

Sinvergüenzas amparados en la democracia representativa

OPINIÓN

Sinvergüenzas amparados en la democracia representativa
juanpaz 19 Abril, 2020OPINIÓN


Por Claudia Posada:

Tan impredecible como la expansión del covid-19 y su control definitivo, resulta vaticinar cuál será el rumbo de la economía colombiana.
Tal vez para los banqueros y grandes industriales no sea tan inciertas las perspectivas como sí lo son para trabajadores de pequeñas y medianas empresas al igual que para sus patronos, algunos tipos de comerciantes, y en general para quienes la recesión que se avecina los afectará sensiblemente.

En cambio el sector bancario ya se aseguró. Según una nota titulada “De eso tan bueno no dan tanto” publicada en este mismo medio, el Banco de la Republica hizo un préstamo a los banqueros por más de trece billones de pesos; es decir, se llevó a cabo una transacción que es habilitada en momentos de crisis financiera, o de cara a ella como lo es este momento no sólo en Colombia, también en otras latitudes.

Señala otra edición reciente de El Reverbero de Juan Paz, que el Senador Rodrigo Lara hizo la denuncia relacionada con el destino de esa jugosa cifra, la que fue empleada, dijo, para los intereses particulares de los bancos.
No debería extrañarnos esa marrulla tan vieja como el sistema bancario mismo, pero cada vez duele más tal realidad de la clase dominante, en particular cuando han quedado al descubierto como nunca las desigualdades tan profundas que ciertos sectores de la sociedad, minoritarios por cierto, pero muy poderosos pues deciden toda suerte del país, ignoran, obviamente, para su beneficio económico.
Como siempre, el Estado sale a colaborarles, y los políticos callan porque entre Estado, empresarios y políticos se da el juego triunfante del favor mutuo.

Aceptemos que siempre existirán las clases sociales y que los empresarios dinamizan las economías, pero no deberíamos aceptar que se golpeen a las clases medias castigándolas duramente con los altos intereses que son el bienestar de los banqueros.
Para que circule el dinero también se necesitan los pequeños y medianos emprendedores, muchos de los cuales por la situación a la que nos hemos sometido para cuidar la vida, no podrán sobrevivir como independientes; esto significa que posiblemente muchos de ellos tendrán que ofrecer su fuerza laboral o empezar de cero, si no es precisamente que se metieron en deudas bancarias que son, desde siempre, usureras.

Es difícil ponernos en los zapatos de quienes viven el día a día con muy escasos recursos conseguidos en la calle, en el rebusque honrado, pero el sentimiento de solidaridad nos impulsa a dar algo para ellos; por lo tanto, enterarnos que las mismas autoridades gubernamentales del orden regional y local aprovechan para robar de manera infame, amparados en las facultades temporales que les da el Estado para salirse de la reglamentación y llevar alivios a los más vulnerables, hiere profundamente.
Esa es la clase política que maniobra con algunos privados para malversar los recursos públicos. Han sido inútiles las marchas, plegarias e intervenciones sensatas de los pocos congresistas que quieren priorizar en lo que respecta a la Salud y a la Educación, tales aspiraciones son apabulladas por unas mayorías mezquinas.

Aunque el pueblo colombiano quiere que se castiguen, como lo merecen, a los corruptos, no ha sido posible porque habilidosamente se cierran los caminos que podrían llevar al cumplimiento de ese sueño popular; y es que, como ciudadanos, no nos hemos propuesto echar mano de las herramientas democráticas que nos da la Constitución del 91, nos hace mucha falta la educación que transforme nuestra cultura negligente en cuanto a fortalecer la democracia participativa, dejando que por todos decidan unos cuantos sinvergüenzas amparados en la democracia representativa.
¿Por qué Suiza es la sociedad admirada y envidiada? Porque allá deciden los ciudadanos hasta lo más mínimo que impacte a la comunidad o a colectivos ciudadanos.
Su modelo de participación incluye instrumentos de una democracia directa y vinculante; hacen realidad el referéndum obligatorio, el referéndum facultativo y la iniciativa popular.
Son derechos que todos conocen y respetan.


¿Oportunismo o verdad?

OPINIÓN
¿Oportunismo o verdad?
juanpaz 14 Abril, 2020

Por Claudia Posada
Entre los tantos razonamientos o juicios que hacemos por estos días de la pandemia mundial, verdades y mentiras se mezclan y amalgaman peligrosamente.
El confinamiento potencia temores, sentimientos, rabias, incertidumbres y emociones; necesitamos como nunca apaciguar la mente porque la avalancha de información nos agobia.

Dada la facilidad para acceder a las redes sociales, y el tiempo “de ocio” que nos queda a una inmensa mayoría respetuosa de las medidas necesarias por la emergencia sanitaria, consumimos contenidos sin discriminación perdiendo la capacidad de ser selectivos.
Por la grave situación pandémica estamos naturalmente confundidos, así que entre memes, videos, audios, legitimadores ficticios y montajes perturbadores, el sentido común y hasta el sentido del humor sucumben.
Hacemos conjeturas relacionadas con el ámbito social, médico, matemático, moral, ético y político, algunas lógicas y otras absurdas. Como todos asumimos esta realidad de distinta manera, según lo que sabemos, creemos o ignoramos, entonces el sentido de las responsabilidades también se pierde.

Si cuando las llamadas pestes ocurridas en el pasado, se carecía de información, ahora estamos sobre informados -o mal informados-. Desde los entes gubernamentales y entidades oficiales hacen todo lo posible por mantenernos, oportunamente, al tanto de lo que es menester saber; sin embargo, en el camino que recorren los contenidos para llegar al ciudadano, puede darse distorsión del mensaje o su objetivo, manipulados con toda la mala intención para exacerbar las mentes.
Lo estamos viendo ahora. ¡Y qué difícil comprender hasta dónde es un vil oportunismo, o qué tanto de verdad hay!
Entre tantos ejemplos que ilustran esta otra “pandemia”, tomemos el asunto de los contratos recientes originados en la Administración Municipal de Medellín.

Apenas empezando a poner en práctica su estilo claramente distinto de un gobierno local, al alcalde Daniel Quintero le toca enfrentarse con una situación nunca imaginada.
Empecemos por decir que su gabinete está compuesto en su mayoría por profesionales sin duda muy preparados académicamente, y algunos con relativo recorrido en el sector oficial. Ninguno de ellos, ni el alcalde ni alguno de los funcionarios de su más estrecho entorno –aquí no se incluyen directivos de institutos descentralizados o con autonomía presupuestal- entró a despachar con mala reputación; se dijo en campaña a la opinión pública, por parte de contarios, que observáramos, antes de votar, inconvenientes tales como que el candidato, hoy alcalde, no era coherente en su trasegar ideológico porque cambió drásticamente de jefes políticos y de partidos (todos lo hacen); al igual que insistieron en relacionarlo con el comunismo y “peligrosa izquierda”; argumentos que obviamente no se atendieron pues el deseo de una figura nueva y supuestamente independiente, pudo más que el miedo que se quiso infundir.

Pero ahora no se cuestiona al alcalde Quintero ideología sino honradez. Así las cosas son de otro tamaño. Tenemos la sensibilidad al tope, queremos ser solidarios, nos duele la situación de conocidos y desconocidos, nos preocupa que el tiempo sigue corriendo y el virus sigue expandiéndose entre nosotros; tenemos amaneceres esperanzadores gracias a buenas noticias en materia de investigación, al igual que por aportes que nacen de iniciativas técnicas y tecnológicas que mucho nos animan.
Pero de pronto, nos derrumban con información noticiosa francamente irritante: Contratos millonarios respaldados en la urgencia de responder a las necesidades dadas por las crisis actuales, diligenciados presumiblemente sin el lleno de requisitos, e inexplicables a la luz de lo que se debería exigir para otorgarlos. Y se están mostrando pruebas.
¿Qué está pasando en la Administración Municipal de Medellín? Toda respuesta a esta presumible irregularidad, serán conjeturas que como ciudadanos no nos es fácil esclarecer.
A tal punto nos ronda ya la desconfianza, que si antes dudábamos de la clase política, considerando que siempre ha habido entre ellos, en todos los niveles, inmorales y corruptos haciendo de las suyas, ahora, tristemente, la poca credibilidad que nos quedaba con respecto al manejo de los recursos públicos, se fue al piso.

Adentro, en cada unidad de gestión, procesos, revisión, en fin, en toda dependencia municipal que de alguna manera tenga que ver en los asuntos cuestionados, hay funcionarios -desde el más alto nivel hasta el de menor rango que haya intervenido en razón de sus funciones- que procedieron por competencia, por asesoría solicitada o por órdenes recibidas.
Si en los mencionados contratos hubo deshonestidad, afuera y adentro están los corruptos. Allá ellos cómo actuaron y qué tienen en sus conciencias, que se ocupen del asunto las instancias correspondientes, las mismas que tantas veces también han sido cuestionadas. Nosotros, protejamos a nuestros seres queridos, cuidémonos, seamos solidarios desde las posibilidades individuales, familiares, profesionales o grupales, como es el caso de las universidades, las organizaciones de trabajo voluntario por el rescate de los animales, y muchas empresas privadas.
Cobijados en la certeza de que la generosidad y la honradez hacen parte del equilibrio humano bajo cualquier circunstancia, entendámoslo esta vez como obligaciones del Estado, gobernantes y ciudadanos.

miércoles, 1 de abril de 2020

El cielo en la tierra


Posted on 24 Marzo, 2020 by juanpaz in Opinión

Por Claudia Posada

Muy difícil no pronunciarnos con respecto a la realidad de la indisciplina social que nos caracteriza y que, esta vez como nunca antes, nos perjudica dramáticamente. Los “vivos” (¿o más bien los brutos?) no faltan, así que sin importarles la situación que no solamente como consecuencia de la pandemia afecta gravemente y puede llegar a colapsar el Sistema Nacional de Salud, contradicen las estrategias para el control del contagio y expansión del virus; compitiendo en insensatez con estos y superándolos en “viveza” aparecen los que dicen estar necesitados de la ayuda para poder subsistir mientras la cuarentena, pero averiguando un poco, tienen la plata “debajo del colchón” los muy atrevidos.

Las localidades, municipios y ciudades capitales tienen los mecanismos para establecer en dónde están y quiénes son los ciudadanos pobres vergonzantes que sí requieren que se les tienda la mano solidariamente. Otros “vivos”, estos sí que dan rabia, salen dizque con “buenísimas” ideas para solicitarle al gobierno nacional, que disponga comedores comunitarios, humanitarios o qué sé, para que los pobres con hambre vayan allí a recibir la alimentación que es menester; es decir ¿Qué saquen de sus casas a los menesterosos y los aglomeren en espacios improvisados? ¿Que salgan de sus viviendas tres veces al día, se desplacen quien sabe hasta dónde, compartan con sus pares, y vuelvan día tras día a cumplir la misma peripecia? ¡Por Dios! ¿Hasta ese punto llega el afán de protagonismo y reconocimiento? El gobierno central está ocupándose de los asuntos pertinentes a ese nivel institucional; que se haya demorado en tomar medidas, como opinan algunos, que a veces entren en contradicciones como está sucediendo de pronto también en otros niveles territoriales, en fin, que sean evidentes algunos errores, es una cosa, pero de ahí a sugerir que se pongan más tareas de las que ya tienen con prioridad indiscutible, es perder el sentido de las proporciones.

Otra cruel realidad, por un lado perdimos también el sentido común, y por otra parte parece que el miedo (completamente natural) nos estrechó la capacidad analítica y entonces estamos creyendo todo cuanto nos llega por las redes sociales. Anónimos, voces sin que se identifiquen plenamente, mensajes sin fecha anunciada igualmente en los audios, autores “desconocidos” e impostores, no son confiables. Por lo demás, hay ciertos individuos que merecen sanciones ejemplares; son tan infames que ponen a rodar información falsa que no solamente nos afecta la salud mental –porque cuando el miedo, que es normal, pasa al pánico- puede precipitar un caos de cualquier tamaño. Un grupo de jóvenes venezolanos, por ejemplo, habituados a unos cuantos pesos conseguidos en el rebusque, obviamente viviendo en condiciones sumamente difíciles, a las que ahora se les suman variables que les empeoraron su día a día, se enteran que hay una información indicando que la administración local va a dar paquetes de mercado, madrugan esperanzados como sucedió en Medellín; pero resulta que allí, en la plaza del Centro Administrativo La Alpujarra, en el riesgoso tumulto que se formó, se enteran que la convocatoria que los llevó en busca de la ayuda prometida, fue una falsa noticia. Resultó ser, quizás, una tomadura de pelo de cualquier desocupado que quiso tal vez demostrarse a sí mismo, cuánto alcance podría tener su embuste.

Ojalá, al terminar esta dura pesadilla, cuando la realidad nos aterrice anunciando estadísticas que ya sean historia, entendamos qué es el infierno y cuál es el cielo. Ojalá comprendamos que nuestro papel en el planeta es disfrutar de sus bellezas, que a los animales se les debe respetar y amar dejándolos vivir en su habitad, que las mascotas son seres sintientes que nos agregan felicidad, que la naturaleza es sabia, y que la bondad hace de la Tierra el cielo. ¡Cómo no adivinar entonces: que todos aquellos seres humanos entregados al servicio humanitario desde cualquier frente de acción en estos momentos, remunerado o voluntario, son la energía creadora del bien, y, aquel espacio en donde se mueve la bondad, es el cielo en la Tierra.