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Los líderes políticos saben oír, los demás apenas son políticos
Posted on 14 Octubre, 2019 by juanpaz in Edición 846
Por Claudia Posada
“Tengo una convicción, franca y sincera: que los partidos son convenientes, que son importantes para el porvenir de la patria misma; y por eso les digo que al partido liberal hay que darle una espera (…) el partido liberal resucitará…”. Cuando la certidumbre, en cualquier ámbito de la vida, nace de una doctrina que se ha convertido en estilo de vida, no hay cabida a las indecisiones. Así se vio al protagonista de la publicación presentada en Medellín, este 11 de octubre, bajo el título Bernardo Guerra Serna “El socio”; un acto al que asistieron, aparte de su familia, sus seguidores de toda la vida militantes fieles, también políticos que alguna vez fueron liberales, algunos pocos que siguen siéndolo, e importantes conservadores que ya no siguen idearios sino liderazgos particulares, aquellos que en buena parte destiñeron colores partidistas hasta el punto que, posiblemente, pasen a la historia como aniquiladores de ideologías para orientar corrientes democráticas, imponiendo posiciones personales que en todo caso arrastran masas fervientes.
Bernardo Guerra Serna, quien actuara en la vida pública como concejal, diputado y congresista; que además fuera alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia, reconocido y aclamado líder regional propagador del ideario liberal, trascendió a las esferas nacionales de la vida política precisamente por aquella vehemencia que desplegaba en escenarios abiertos y recintos cerrados, sentando posiciones con argumentos sólidos y convincentes en el marco de unos postulados que para él primaron, así que con respeto, acataba la pluralidad ideológica vista como un derecho en el que no tenía cabida el insulto o las discrepancias ofensivas. Gran diferencia con la realidad del ahora, cuyas características de las llamadas posturas ideológicas, más parecen arengas de barras bravas.
El hijo menor de Guerra Serna, Andrés Guerra Hoyos, fungió de anfitrión en el lanzamiento de la publicación que narra hechos políticos y vivencias familiares; todos sus hermanos, invitados a intervenir espontáneamente, se dirigieron de manera breve a los asistentes para referimos lo más esencial de sus respectivas vivencias en el seno de la familia. La intervención del hoy candidato a la Gobernación de Antioquia, la entendimos como una especie de respiro profundo en el camino que inició hace varios años en busca de conducir administrativa y políticamente a los antioqueños desde su propia visión.
Andrés Guerra Hoyos, se lo dijo su papá esa noche, desafía una confrontación difícil. Para quienes lo vimos esa noche emocionado hasta las lágrimas, tan humano es todas las dimensiones del ser político, nos merece destacar algo muy particular que da para reflexionar; él en algún momento dijo: “Soy muy respetuoso de las jerarquías”. Tal vez retomaba, como muchas veces en sus discursos, el lenguaje cotidiano del fútbol aunque “jerarquía” en ese deporte puede significar algo así como el empoderamiento de un equipo con ímpetu ganador parado en la cancha con inspiración triunfadora; Andrés Guerra -y eso es lo que hace falta en una sociedad pobre en valores como la nuestra- acentuaba la frase que aquí rescatamos, como un principio que lo acompaña en el hogar, al igual que en las esferas de poder y decisión, y en su actividad proselitista.
Del acto al que asistimos por invitación de la única hija mujer de “el socio”, la colega Fanny Patricia Guerra Gómez, dos trazas me tintinean y ponen a reflexionar, esta: “Soy muy respetuoso de las jerarquías”, la que al analizarla nos traslada al porqué de la crisis moral en el mundo de hoy, y nos lleva a pensar que, al perderse ese acatamiento irrestricto a quienes orientan conforme a la correcta escala de valores, se desató el caos en las familias y la sociedad. Por otra parte, observando al señor Guerra Serna durante el acto del viernes 11 de octubre en el Club Unión, su rostro circunspecto de mirada tan fija en cada uno de quienes intervinieron -fueran sus hijos, un amigo copartidario, o se tratara del político contradictor desde lo partidista- como no queriendo perderse ninguna de las palabras pronunciadas, pareciendo que para el liberal protagonista del libro, en aquel salón solamente estuvieran él y quien a él se dirigía; es esta la imagen que nos lleva a pensar cómo son de distintos los políticos de ahora: No miran con atención a quien les habla -a no ser que sea el patrocinador de sus sueños por el poder- se distraen de la concentración que deben al menos aparentar, si es que no sienten que cada quien goza de la jerarquía que le da su particular entorno, trátese del contertulio, algún quejoso comunitario, o del simpatizante recién llegado a la causa; así que vamos comprendiendo porqué los líderes lo son, los demás no tenemos con qué alcanzarlos.
¡Qué tremenda diferencia entre el líder político, y un político cualquiera que nunca lo alcanzará!
miércoles, 16 de octubre de 2019
Beatriz Rave: Fuerza inteligente
Home / Edición 848 / Beatriz Rave: La fuerza inteligente
Beatriz Rave: Fuerza inteligente
Posted on 16 Octubre, 2019 by juanpaz in Edición 848
Por Claudia Posada
Los hombres nos superan a las mujeres en fuerza bruta; por lo demás, entre ellos como entre nosotras, las aptitudes, habilidades, preferencias, actitudes y competencias, van por igual repartidas como fortalezas o debilidades que nos acompañan y caracterizan a unos y otros. ¿Por qué entonces en pleno siglo XXI seguimos creyendo que los hombres son los indicados para gobernar y las mujeres para obedecer? Esto no significa, en todo caso, que “mandar” o “gobernar”, sea dominar el “rejo” y trasladarlo del hogar a la función pública; no, aquí se trata de revisar la sentencia popular que se ha prestado históricamente para varias interpretaciones: “La mujer es el sexo débil”.
Para la candidata a la Alcaldía de Medellín, Beatriz Rave, no aplica eso de “sexo débil” pues sus exposiciones públicas nos revelan una dama muy femenina, aterrizada, pero no apocada; firme, más no agresiva; preparada intelectual y profesionalmente, nada pendenciera y mucho menos pugnaz. Tiene en contra que como es Mujer, con aspiraciones de poder y mando en un medio machista y particularmente de ideas conservadoras, como es la capital antioqueña, ya por ahí va en desventaja. Y claro, en consecuencia, las encuestas no la favorecen. Esta herramienta de medición se ha convertido en el garrote mas perverso para atajar posibilidades interesantes.
En cuanto a ser Mujer en el ejercicio de la política, lo más lamentable es que ni siquiera las mujeres mismas votamos por mujeres; así, objetivamente para el caso, sean la mejor opción. Pareciera que preferimos el “rejo” de los hombres, antes que dar la oportunidad a nuestras congéneres. Es posible que estemos desechando las mejores alternativas. Nos falta empoderarnos de lo que somos capaces en el ámbito político y electoral. ¿Acaso tememos que las mujeres seamos inferiores a los retos que exigen temple? De la señora Rave, arquitecta con especialización y Magister en Gerencia para el Desarrollo, supimos de su amplia y rica formación, de su trayectoria y de la idoneidad que ha demostrado, todo lo que la hace competente para el cargo al que aspira; condiciones que pueden o no tener los demás en la contienda, pero es la oportunidad de votar por quien tiene méritos y no enfrentamientos.
¿Vamos a seguir negándole a la fuerza inteligente el mandato local? Ya sabemos cómo administran el erario los hombres, su estilo a la hora de tomar decisiones, y cuáles son sus prioridades; sigamos en esa línea, o transformemos lo previsible en un sorprendente resultado. Tenemos ese poder en democracia, desde la sensatez, la coherencia y por la equidad. No contribuyamos a la polarización nacional asumiendo posturas desatinadas, elijamos para el beneficio colectivo, localmente.
Las encuestas, por su parte, son el otro punto en contra de Beatriz Rave. Se les tienen desconfianza ya que pueden ser manipuladas, así que no son completamente creíbles. Los resultados arrojados en cualquier encuesta que no esté estrictamente diseñada, pueden variar según en dónde las apliquen, si las preguntas las responden mayormente jóvenes o tercera edad, si los barrios en los que viven los encuestados son de estratos bajos o altos, el grado de escolaridad de los que responden también influye, entre otros.
En tal sentido, para algunos sectores, acoger el continuismo es patrocinar a contratistas ya enriquecidos; así como para un significativo porcentaje de potenciales electores “no hay por quién votar”. Puede ser cierto todo esto y en buena parte no poder confirmarse, sin embargo, es necesario señalar que somos nosotros mismos como electores, los culpables de llevar al poder a los menos convenientes. Las encuestas no son la revelación de un resultado preciso, cada día trae su afán y suceden acontecimientos -o tomamos conciencia de lo que está en juego- lo que puede llegar a variar asombrosamente las posibilidades. En definitiva, las encuestas son de fácil manipulación y existen muchas formas de “hacerlas sobre medidas”. De ahí que votar por “el que va ganado”, por el segundo porque ese es “el del voto útil”, o convencidos de que es “mejor malo conocido que bueno por conocer”, es el peor error que cometemos los electores. Votar sin razones fuertes por este o aquel, simplemente por nombres “vacíos”, por los que no nos dicen nada, es caer en estrategias -si no negras- sí, algo sucias.
Olvidémonos de encuestas, concentrémonos los pocos días que faltan para el 27 de octubre, en el rol de electores responsables o de mujeres comprometidas con la ciudad que nos cobija, la que no puede ponerse en manos incapaces, ni en la cabeza de “volantones”, ni tampoco en los “bolsillos llenos” de los que hacen y deshacen, como lápiz con borrador.
Beatriz Rave: Fuerza inteligente
Posted on 16 Octubre, 2019 by juanpaz in Edición 848
Por Claudia Posada
Los hombres nos superan a las mujeres en fuerza bruta; por lo demás, entre ellos como entre nosotras, las aptitudes, habilidades, preferencias, actitudes y competencias, van por igual repartidas como fortalezas o debilidades que nos acompañan y caracterizan a unos y otros. ¿Por qué entonces en pleno siglo XXI seguimos creyendo que los hombres son los indicados para gobernar y las mujeres para obedecer? Esto no significa, en todo caso, que “mandar” o “gobernar”, sea dominar el “rejo” y trasladarlo del hogar a la función pública; no, aquí se trata de revisar la sentencia popular que se ha prestado históricamente para varias interpretaciones: “La mujer es el sexo débil”.
Para la candidata a la Alcaldía de Medellín, Beatriz Rave, no aplica eso de “sexo débil” pues sus exposiciones públicas nos revelan una dama muy femenina, aterrizada, pero no apocada; firme, más no agresiva; preparada intelectual y profesionalmente, nada pendenciera y mucho menos pugnaz. Tiene en contra que como es Mujer, con aspiraciones de poder y mando en un medio machista y particularmente de ideas conservadoras, como es la capital antioqueña, ya por ahí va en desventaja. Y claro, en consecuencia, las encuestas no la favorecen. Esta herramienta de medición se ha convertido en el garrote mas perverso para atajar posibilidades interesantes.
En cuanto a ser Mujer en el ejercicio de la política, lo más lamentable es que ni siquiera las mujeres mismas votamos por mujeres; así, objetivamente para el caso, sean la mejor opción. Pareciera que preferimos el “rejo” de los hombres, antes que dar la oportunidad a nuestras congéneres. Es posible que estemos desechando las mejores alternativas. Nos falta empoderarnos de lo que somos capaces en el ámbito político y electoral. ¿Acaso tememos que las mujeres seamos inferiores a los retos que exigen temple? De la señora Rave, arquitecta con especialización y Magister en Gerencia para el Desarrollo, supimos de su amplia y rica formación, de su trayectoria y de la idoneidad que ha demostrado, todo lo que la hace competente para el cargo al que aspira; condiciones que pueden o no tener los demás en la contienda, pero es la oportunidad de votar por quien tiene méritos y no enfrentamientos.
¿Vamos a seguir negándole a la fuerza inteligente el mandato local? Ya sabemos cómo administran el erario los hombres, su estilo a la hora de tomar decisiones, y cuáles son sus prioridades; sigamos en esa línea, o transformemos lo previsible en un sorprendente resultado. Tenemos ese poder en democracia, desde la sensatez, la coherencia y por la equidad. No contribuyamos a la polarización nacional asumiendo posturas desatinadas, elijamos para el beneficio colectivo, localmente.
Las encuestas, por su parte, son el otro punto en contra de Beatriz Rave. Se les tienen desconfianza ya que pueden ser manipuladas, así que no son completamente creíbles. Los resultados arrojados en cualquier encuesta que no esté estrictamente diseñada, pueden variar según en dónde las apliquen, si las preguntas las responden mayormente jóvenes o tercera edad, si los barrios en los que viven los encuestados son de estratos bajos o altos, el grado de escolaridad de los que responden también influye, entre otros.
En tal sentido, para algunos sectores, acoger el continuismo es patrocinar a contratistas ya enriquecidos; así como para un significativo porcentaje de potenciales electores “no hay por quién votar”. Puede ser cierto todo esto y en buena parte no poder confirmarse, sin embargo, es necesario señalar que somos nosotros mismos como electores, los culpables de llevar al poder a los menos convenientes. Las encuestas no son la revelación de un resultado preciso, cada día trae su afán y suceden acontecimientos -o tomamos conciencia de lo que está en juego- lo que puede llegar a variar asombrosamente las posibilidades. En definitiva, las encuestas son de fácil manipulación y existen muchas formas de “hacerlas sobre medidas”. De ahí que votar por “el que va ganado”, por el segundo porque ese es “el del voto útil”, o convencidos de que es “mejor malo conocido que bueno por conocer”, es el peor error que cometemos los electores. Votar sin razones fuertes por este o aquel, simplemente por nombres “vacíos”, por los que no nos dicen nada, es caer en estrategias -si no negras- sí, algo sucias.
Olvidémonos de encuestas, concentrémonos los pocos días que faltan para el 27 de octubre, en el rol de electores responsables o de mujeres comprometidas con la ciudad que nos cobija, la que no puede ponerse en manos incapaces, ni en la cabeza de “volantones”, ni tampoco en los “bolsillos llenos” de los que hacen y deshacen, como lápiz con borrador.
miércoles, 2 de octubre de 2019
URGE PONER A OPERAR EL AEROPUERTO DE CAUCASIA
El Bajo Cauca reforestó zonas afectadas por la minería.
Ahora se consigue en El Bagre Miel de Abejas de gran calidad.
A su llegada de su reciente recorrido por el Bajo Cauca antioqueño, el diputado Rodrigo Mendoza manifestó la urgente necesidad de poner al servicio de los usuarios que así lo requieren, vuelos Medellín-Caucasia Caucasia-Medellín, dadas las dificultades de movilización segura y rápida para los desplazamientos desde y hacia la capital del departamento, desde el cierre del terminal aéreo que cubría dicha ruta. Los desplazamientos obligados de pasajeros que deben resolver su tránsito tomando ofertas que se consiguen en departamentos vecinos, las que no siempre pueden garantizar la facilidad de conectarse rápidamente con los distintos municipios de esta subregión, corroboran que sin operaciones en el aeropuerto de Caucasia se limita enormemente el desarrollo de actividades importantes para la dinámica de las localidades de aquella subregión.
Por otra parte, al visitar municipios como El Bagre, y otros de explotación minera en el Bajo Cauca, el Diputado Mendoza presenció como el crecimiento de iniciativas como la producción de miel de abejas y productos con valor agregado derivados de ésta, se comercializan exitosamente gracias a su calidad; y todo esto tan positivo, gracias a que las tierras antes degradadas por la minería, hoy, ya reforestadas, están siendo aptas para cosechar de manera diversificada; cosechar miel de abejas se ha posicionado como alternativa económica, social, y nutricional, haciendo de estas zonas, ricas posibilidades agroindustriales.
El diputado Rodrigo Mendoza recalcó entonces que es necesaria la voluntad política para aunar esfuerzos que promuevan el desarrollo de economías locales; esta es una de las formas que facilitan a los pobladores de los municipios antioqueños, encontrar opciones de vida digna, evitando la migración obligada hacia la capital de Antioquia en la que no siempre resuelven sus sueños.
Lo mismo, dice Mendoza, hay que resolver con voluntad política en lo local y en lo departamental para que el problema del aeropuerto de Caucasia se defina sin más espera.
“Discursos chatarra”
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“Discursos chatarra”
Posted on 1 Octubre, 2019 by juanpaz in Edicion 837
Por Claudia Posada
Cuando se exponen a la opinión, gracias a las oportunidades que les dan los medios de comunicación, algunos políticos dan grima. No hay caso, qué poca preparación académica y cultural evidencian casi todos -curtidos y principiantes- estén en las esferas del poder por pertenecer a corporaciones públicas, o aspirando a cargos de elección popular, o ya disfrutando de la burocracia. (La misma que no es pecado, pero mencionarlo les irrita).
Los medios tradicionales, a diferencia de las redes sociales que les permiten un manejo estratégico dirigido a grupos que se analizan y tratan según los canales de interrelación, la radio y la televisión, particularmente, pueden ser de respuestas más espontaneas, aunque no quiere decir que siempre serán totalmente sinceras; en todo caso, en los espacios periodísticos que abren micrófonos especialmente para la clase política -y por lo general semana tras semana a los mismos con las mismas- es lamentable comprobar que sus apetitos personales superan cualquier interés por las necesidades de las gentes.
Entre miembros de la clase política, en sus acuerdos internos de toda índole o en sus componendas, hablan “a calzón quitao”, es lo usual; no esperamos que así resulten de francas las entrevistas en donde son los mismos periodistas -empíricos o profesionales- de trayectoria o “aparecidos”, quienes en algunos casos, sin la suficiente ética, sin el compromiso con el deber ser del oficio, ni el respeto por las audiencias, direccionan posiciones para que un “discurso chatarra” suene a coro celestial.
Mientras más profundizamos en el mundo de las campañas proselitistas, mayor es la decepción. Cultos e ignorantes, una inmensa mayoría de políticos actuantes o en vía de serlo, alcanza sus objetivos electorales simulando compromiso y conocimientos en perfecta sintonía con las necesidades del potencial votante; de ahí que las promesas suenen iguales en boca de casi todos, sean de cualquiera de los partidos, o digan no pertenecer a ninguno. La deferencia entonces no está en el saber, ni en las intenciones, está en la capacidad de comunicar para seducir, aunque mientan, o en quien los respalda.
Las piezas de campaña o elementos propagandísticos, tienen como fin transmitir, o bien reforzar, una ideología, principios o diferencias profundas con los contendores; si se analizan hoy, no dicen nada sorprendente. ¿Por qué? Porque como no hay algo significativamente notable, resultan tan insulsas (o populistas) como los mismos candidatos que las aprueban, o los acompañantes “sobasaco” que militan con ellos. En campaña electoral se reconocen los que actúan como amigos incondicionales que pone el medio al servicio de los políticos y aspirantes, dejando de lado el deber de canalizar las inquietudes ciudadanas, para hacer de “jefes de debate” de este o aquel que les devolverá favores personales.
Los “discursos chatarra” año tras año podrían languidecer, si la agudeza y verticalidad de los periodistas, fueran superiores a su afán de congraciarse con la clase política, respondiendo más bien al deber de unos y otros: buscar el bien común.
Por fortuna en Medellín, poco a poco y de manera ya notoria, le está ganando en las urnas el voto de opinión, a las maquinarias; así también, se observa cómo van entrando en razón los electores que antes se dejaban “conducir”, sin chistar, hasta el puesto de votaciones. Queda mucho por hacer en materia de formación política para no dejarse arrastrar o al menos no dejarse confundir. Apenas sí está al alcance de algunos privilegiados, de aquellos que han podido educarse en escenarios del pensamiento crítico, la oportunidad de votar libremente.
La Educación, precisamente por estar en el plano de lo humanista y lo social, es indispensable para fortalecer la democracia, aunque esta pertenezca a la dimensión de lo político. En países que crecen y alcanza niveles altos de calidad de vida, la Educación va en busca de formar ciudadanos para una sociedad cada vez más armoniosa. Educación y democracia pueden ir de la mano cuando aquella nos lleve a comprender que es el pueblo el que decide a través de un puñado de políticos que supuestamente representa sus intereses; esto es, cuando estos por quienes votamos, asuman su verdadero rol, y dejen de meternos “discursos chatarra”.
Al descubrir que la comida chatarra es tan dañina, se está llegando al punto que está perdiendo predilección; ahora se está cambiando, conscientemente, hacia la saludable. En ese mismo sentido la ciudadanía, con Educación, aprenderá a diferenciar los “discursos chatarra” de los buenos discursos; es decir, elegirá los de contenidos fructuosos, y desechará los que endulzan artificiosamente, los que, por demás, algunos periodistas – difíciles de desenmascarar- empaquetan con rótulos engañosos.
¿Vamos entendiendo por qué la Educación es un caballito de batalla en el que cabalgan durante las campañas, pero luego abandonan, o les “hacen abandonar”?
“Discursos chatarra”
Posted on 1 Octubre, 2019 by juanpaz in Edicion 837
Por Claudia Posada
Cuando se exponen a la opinión, gracias a las oportunidades que les dan los medios de comunicación, algunos políticos dan grima. No hay caso, qué poca preparación académica y cultural evidencian casi todos -curtidos y principiantes- estén en las esferas del poder por pertenecer a corporaciones públicas, o aspirando a cargos de elección popular, o ya disfrutando de la burocracia. (La misma que no es pecado, pero mencionarlo les irrita).
Los medios tradicionales, a diferencia de las redes sociales que les permiten un manejo estratégico dirigido a grupos que se analizan y tratan según los canales de interrelación, la radio y la televisión, particularmente, pueden ser de respuestas más espontaneas, aunque no quiere decir que siempre serán totalmente sinceras; en todo caso, en los espacios periodísticos que abren micrófonos especialmente para la clase política -y por lo general semana tras semana a los mismos con las mismas- es lamentable comprobar que sus apetitos personales superan cualquier interés por las necesidades de las gentes.
Entre miembros de la clase política, en sus acuerdos internos de toda índole o en sus componendas, hablan “a calzón quitao”, es lo usual; no esperamos que así resulten de francas las entrevistas en donde son los mismos periodistas -empíricos o profesionales- de trayectoria o “aparecidos”, quienes en algunos casos, sin la suficiente ética, sin el compromiso con el deber ser del oficio, ni el respeto por las audiencias, direccionan posiciones para que un “discurso chatarra” suene a coro celestial.
Mientras más profundizamos en el mundo de las campañas proselitistas, mayor es la decepción. Cultos e ignorantes, una inmensa mayoría de políticos actuantes o en vía de serlo, alcanza sus objetivos electorales simulando compromiso y conocimientos en perfecta sintonía con las necesidades del potencial votante; de ahí que las promesas suenen iguales en boca de casi todos, sean de cualquiera de los partidos, o digan no pertenecer a ninguno. La deferencia entonces no está en el saber, ni en las intenciones, está en la capacidad de comunicar para seducir, aunque mientan, o en quien los respalda.
Las piezas de campaña o elementos propagandísticos, tienen como fin transmitir, o bien reforzar, una ideología, principios o diferencias profundas con los contendores; si se analizan hoy, no dicen nada sorprendente. ¿Por qué? Porque como no hay algo significativamente notable, resultan tan insulsas (o populistas) como los mismos candidatos que las aprueban, o los acompañantes “sobasaco” que militan con ellos. En campaña electoral se reconocen los que actúan como amigos incondicionales que pone el medio al servicio de los políticos y aspirantes, dejando de lado el deber de canalizar las inquietudes ciudadanas, para hacer de “jefes de debate” de este o aquel que les devolverá favores personales.
Los “discursos chatarra” año tras año podrían languidecer, si la agudeza y verticalidad de los periodistas, fueran superiores a su afán de congraciarse con la clase política, respondiendo más bien al deber de unos y otros: buscar el bien común.
Por fortuna en Medellín, poco a poco y de manera ya notoria, le está ganando en las urnas el voto de opinión, a las maquinarias; así también, se observa cómo van entrando en razón los electores que antes se dejaban “conducir”, sin chistar, hasta el puesto de votaciones. Queda mucho por hacer en materia de formación política para no dejarse arrastrar o al menos no dejarse confundir. Apenas sí está al alcance de algunos privilegiados, de aquellos que han podido educarse en escenarios del pensamiento crítico, la oportunidad de votar libremente.
La Educación, precisamente por estar en el plano de lo humanista y lo social, es indispensable para fortalecer la democracia, aunque esta pertenezca a la dimensión de lo político. En países que crecen y alcanza niveles altos de calidad de vida, la Educación va en busca de formar ciudadanos para una sociedad cada vez más armoniosa. Educación y democracia pueden ir de la mano cuando aquella nos lleve a comprender que es el pueblo el que decide a través de un puñado de políticos que supuestamente representa sus intereses; esto es, cuando estos por quienes votamos, asuman su verdadero rol, y dejen de meternos “discursos chatarra”.
Al descubrir que la comida chatarra es tan dañina, se está llegando al punto que está perdiendo predilección; ahora se está cambiando, conscientemente, hacia la saludable. En ese mismo sentido la ciudadanía, con Educación, aprenderá a diferenciar los “discursos chatarra” de los buenos discursos; es decir, elegirá los de contenidos fructuosos, y desechará los que endulzan artificiosamente, los que, por demás, algunos periodistas – difíciles de desenmascarar- empaquetan con rótulos engañosos.
¿Vamos entendiendo por qué la Educación es un caballito de batalla en el que cabalgan durante las campañas, pero luego abandonan, o les “hacen abandonar”?
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