martes, 18 de octubre de 2016

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domingo, 9 de octubre de 2016

LAS REDES NOS ATRAPARON


Por: Claudia E. Posada Caro

El periodismo sigue teniendo como  misión  informar, aunque también educar y recrear, pero está en crisis. Lo que se logra informar, las redes lo desinforman, lo distorsionan, lo desacreditan o lo ignoran. Y más grave aún, el periodismo digital o ciber-periodismo, tampoco parece estar ganándole la batalla a la “rumurología”, maledicencia y suposiciones con las que son manipulados los “amigos” en las redes sociales.

Los equipos de investigación de los medios tradicionales, serios y bien documentados, con  periodistas de alto nivel, idóneos desde todo punto de vista para sacar a  la luz asuntos de verdadero interés, están perdiendo audiencias.

Medios que deberían ser faros  para la opinión pública, han perdido su papel legitimador de la verdad, o son  desestimados porque se le está dando más credibilidad a  corrientes de lenguajes callejeros. También porque en algunos casos se han olvidado del equilibrio informativo.

El desarrollo tecnológico de las redes sociales, por su inmediatez y simultaneidad, consiguió que, en unos pocos renglones, “adornadas” con palabrotas insultantes en algunos casos, cualquiera logre desinformar, maleduque y entretenga chabacanamente, hasta llegar a límites vergonzosos.

De inmenso provecho para el progreso de una sociedad, es la tecnología. Divertido igualmente,  pero sobre todo muy positivo para el mundo de hoy  enlazar culturas, encontrar amigos, conocidos y parientes, descubrir personajes, reencontrarse en las costumbres,  transmitir saberes, compartir emociones, difundir conocimientos, fortalecer campañas ecológicas o por la  defensa de los animales; al igual que descubrir tanta información que no se tendría a mano si no estuviéramos en la era de la comunicación digital.

Pero de la misma forma, inmensamente perjudicial la comunicación virtual, cuando se usa para destruir masivamente, o ante colectivos específicos, los principios,  valores, filosofía y estilos de vida saludables, entre otros. El fácil acceso a las redes sociales, proporciona la incorporación desmedida de todo tipo de personas compartiendo gustos y disgustos sin control, sin  respeto, ocultos en  máscaras o en seudónimos, dando rienda suelta a su agresividad verbal e incitación al fanatismo.

El lenguaje grotesco e injurioso, herramienta para referirse a las personas que no son del agrado particular, o hacia quienes han convertido –con razón o sin razón- en enemigo público, se ha desbordado en epítetos que, desafortunadamente, están remplazando los argumentos para polemizar respetuosamente a la luz de las diferencias. Desapareció igualmente, en buena parte, la controversia que enriquece las razones, se estableció el estilo de rebatir repitiendo libretos que ni se han analizado.

Llagamos a la triste realidad de convivir con el lenguaje ordinario, falaz, mentiroso o mal intencionado de moda en las redes sociales, bien sea para entrar a la cotidianidad de los “contactos”, o bien para montar campañas masivas, temporales.

Antes se acudía a estrategias “negras”, permitidas aunque no éticas; en ellas se  aprovechaban debilidades del contrincante para mermarle afectos, pero partían de verdades. (Fue utilizada por los republicanos para desprestigiar el demócrata John F. Kennedy orquestando su fama de  mujeriego).

Ahora se acude a estrategias perversas que son aplicadas para difamar al contrincante, o para engañar al elector. Para el efecto, en este último caso, se fundamentan en las debilidades del votante manipulando sus emociones y afectar sus propósitos;  atemorizar, enredar; en resumen, conseguir réditos engatusando.  Esto ya no está en la categoría de estrategia “negra” sino “sucia” y puede llegar a convertirse en delito electoral, dependiendo de sus alcances.

De igual forma están cogiendo ventaja en las redes sociales las campañas “sucias” como la dirigida al votante, pero enfocadas en ventilar afrentas contra el contrincante, abiertamente, su intención es  hacerlo ver como  un   peligro social, bien sea exagerando sus debilidades o bien mintiendo sobre él descaradamente. Al llegar a ser injuriosas o calumniosas, llegan a ser delito.

Es lamentable que, desestimando los medios tradicionales, o bien ignorando los trabajos periodísticos que difunden contenidos noticiosos, investigaciones, reportajes u otros géneros para informar, educar o entretener,   haciendo eficiente  utilización de la tecnología de la era digital,  las audiencias estén optando por creer mejor en los mensajes que nos invaden a través de memes u otras formas de comunicación en el ciberespacio –algunos verdaderamente geniales pero ponzoñosos – sin ir más allá,  como si fueran las únicas y mejores fuentes.

Escojamos si queremos estar  en sintonía con la cultura alevosa  de hoy, a sabiendas de que se está sacrificando la rectitud y la verdad, o preferimos asimilar la modernidad en su justo lugar, sin alejarnos de la sensatez que es tan buen “contacto”.


jueves, 6 de octubre de 2016

EXITOSA ESTRATEGIA



Una de las cuatro “patas” en las que se sostiene una campaña política es la Estrategia;  Equipo, Financiación y Discurso, son las otras tres.

Lo que recién se destapó, sobre la estrategia tal vez recomendada por asesores internacionales y presumiblemente aceptada y puesta en marcha por el Centro Democrático (CD) para oponerse a lo acordado en La Habana, pues la verdad no me asombra. Por lo demás, creo no equivocarme al pensar que la “confesada” del doctor Juan Carlos Vélez, obedeció más a su honestidad, que  a un deseo de protagonismo como lo dio a entender su jefe político al regañarle públicamente.

En todo caso, me atrevo a sugerir más bien que,  en vez de acudir al lastimero “No puede ser semejante engaño”,  el asunto dé para enriquecer los temas de opinión pública en las universidades; de suerte que, colegas y  otros profesionales que ofician como docentes en áreas afines a la Comunicación Social, la Comunicación Pública, la Propaganda, el Marketing Político, o en la formación de politólogos, traten de no perderse  detalles que se ventilen por estos días sobre el asunto, creo que les serán muy útiles para que al estructurar el modulo Estrategia de Campaña, echen mano del excelente material por su valor   ilustrativo.

Estoy segura de que un análisis juicioso desde la  academia, para charlas y talleres, puede resultar fascinante partiendo del modelo implementado por el CD para la tergiversación de los contenidos que se aprobarían o no, el 2 de octubre.

No pretendo calificar de manipuladores a los directivos del CD que parece ser, impartieron la orden de sembrar, sectorialmente, el miedo a enfrentar situaciones que mostraron como seguras consecuencias de ser aprobados los acuerdos.

Toda estrategia política, de alguna manera, “manipula” para posicionarse en la mente del potencial votante. Captar votos cautivando con  el discurso del líder, los legitimadores y los miembros del equipo, es el objetivo. Las tácticas deben ser mañosas e implementarlas según los nichos de interés específico,  es la genialidad del estratega.

El libreto se creó, el líder y su equipo lo estudiaron y lo siguieron al pie de la letra, así que desde luego, funcionó. Esa es una fortaleza del CD, la disciplina.  Casi todos los principios de la propaganda, axiomas de Goebbels el estratega de Hitler, se pusieron en práctica en Colombia para la campaña del NO al plebiscito.

Ganó el NO, por estrecho margen pero ganó. Eso significa que no se implementan los acuerdos de La Habana firmados el 26 de septiembre; aunque renace una luz de esperanza si creemos que son sinceros los acercamientos entre los líderes de la clase política colombiana,  quienes durante esta semana han expresado el interés de conciliar los intereses que los pusieron en orillas opuestas.

Eso es en esencia una negociación: Llegar a un acuerdo duradero que satisfaga las  partes  en conflicto, las cuales, tienen voluntad de acercamiento para ajustar posiciones pues se   tienen los mismos intereses, y por lo tanto, están dispuestas a ceder algo para obtener algo. Ahora, aparentemente, el interés si es el mismo: La Paz. (Antes del 2 de octubre el interés de los del NO era desprestigiar los contenidos de lo acordado).

Gobierno-FARC llegaron a los acuerdos al final de una larga negociación. La guerrilla siempre ha tenido a favor en las negociaciones, el tiempo.  “Tómelo o déjelo” tal vez ha sido su posición anterior; por su parte los gobiernos siempre han tenido afán, los periodos de los mandatarios de turno son fijos y eso los limitaba. Santos tuvo a favor la reelección, eso le permitió  gozar de una ventaja muy valiosa con relación a los anteriores mandatarios, a excepción de Uribe. (Pero la prioridad de Uribe no era la paz sino la llamada Seguridad Democrática).

Evidencio dos grandes dificultades en la aplaudida reconciliación Santos-Uribe. Una que parece irreconciliable y es precisamente el factor tiempo.  Santos tiene afán, Uribe en cambio dice que si se demoraron 6 años para los acuerdos negados el 2 de octubre, por qué ahora  deben darse conversaciones aceleradamente.

A mi modo de ver, parece más bien que el exmandatario quiere extenderse en el tiempo para salir en vísperas de las próximas elecciones para presidente, como el redentor de la paz, mientras Santos, obviamente, no quiere que le quieten los méritos que le corresponden.

Por otra parte, las FARC no quieren ceder más de lo ya acordado. Así las cosas se  sospechan grandes dificultades para lograr que los colombianos recuperemos las ilusiones fundadas en  un país tranquilo, en el mediano plazo, en lo que respecta al conflicto con la guerrilla de las FARC.  

Son dos etapas entonces de nuevos acuerdos sobre la mesa: La primera que se busca implementar,  arrancó esta semana con la reconciliación entre Santos y Uribe, esta será activada con los acercamientos entre los representantes del Gobierno y los delegados por las distintas corrientes del NO. Si acaso prospera (es lo deseado) al llegar a tales pactos tendrá que darse la segunda fase del asunto: Presentar los nuevos acuerdos para negociar  con las  FARC.

En aquella primera fase, se presume que se harán ajustes a cada capítulo según los reparos que dijeron tener los líderes del NO. Tales modificaciones a lo ya firmado, pero no aceptado por el pueblo colombiano tal cual,  se aspira a que sea el punto de partida para ajustar en un tiempo razonable.

Hay otro escenario para aprobar nuevos acuerdos, el Congreso. Esta posibilidad, según comentarios de lado y lado, parece ser el que finalmente prospere. No es el mejor sin duda, desde el punto de vista de la participación ciudadana. Esta oportunidad se nos escapó el domingo 2 de octubre.


Desdichadamente no siento franqueza por los lados de las altas esferas que rodearon el Si y el NO y ahora posan  de mejores amigos. Me encanta en cambio la espontaneidad de los jóvenes sinceramente unidos para marchar reclamando paz aunque el domingo 2 de octubre estuvieron apoyando una u otra de las corrientes en conflicto. Y es que son ellos, esas generaciones que conducirán la Colombia del mañana, quienes esperan hacerlo bajo condiciones distintas a las  que enmarcan nuestra historia política y social de muchos años atrás, hasta el momento.

lunes, 3 de octubre de 2016

En Medellín: El Bienestar Animal es una Prioridad




-Mañana martes 4 de octubre se celebra el Día Mundial de los Animales.

-La Alcaldía de Medellín, en su compromiso con el bienestar animal, ha entregado este año 400 animales en adopción, a través del Centro de Bienestar La Perla; además 1.370 han sido rescatados y 7.442 han sido identificados con microchip.

-Con el programa de atención a Semovientes se han atendido más de 253 animales y se han entregado 53 en adopción. Este programa brinda protección a bovinos, equinos o caprinos que se encuentren en la vía o en espacio público.




La Alcaldía de Medellín, a través de su oficina de comunicaciones, anunció que se vincula a la celebración, este 4 de octubre, del Día Mundial de los Animales mediante actividades culturales y educativas que buscan promover en la ciudadanía  el cuidado responsable de los animales de compañía.

La Secretaría de Medio Ambiente ejecuta diferentes programas y convenios  que fomentan el bienestar animal encaminados desde la educación, la salud  y la atención integral de los animales de compañía.  

Uno de ellos es el proyecto Centro de Bienestar Animal la Perla, que funciona en convenio entre la Secretaría de Medio Ambiente y la Corporación Universitaria Lasallista. Allí se  brinda atención a la fauna doméstica callejera en situación de vulnerabilidad. Los esfuerzos están enfocados hacia la educación en tenencia responsable de animales de compañía y brindar en adopción a perros y gatos sin hogar. Este programa es único en Colombia, pionero en Latinoamérica y un modelo mundial. Este año se han entregado 400 animales en adopción, 1.370 animales han sido rescatados, 7.442 animales han sido identificados con microchip y 31.894 personas han sido sensibilizadas en cuidado responsable y bienestar animal.

Otro de los programas que lidera la Administración Municipal es la atención a Semovientes, en convenio con la Universidad CES, que permite auxiliar a bovinos, equinos o caprinos que se encuentren en la vía o en espacio público. Estos animales  son atendidos de acuerdo con las condiciones de salud en que se encuentren. Desde que inició el proyecto se han atendido más de 253 semovientes y se han entregado en adopción 53 animales.
  
Festival de los Animales

El domingo 9 de octubre se realizará en Parques del Río la celebración del Día de los Animales, según Acuerdo 36 de 2008, con el lanzamiento del Festival de los Animales, un evento en el que las familias podrán acceder a servicios  y participar de una puesta en escena desarrollada para sus animales de compañía.

El Festival de los  Animales será un día de actividades lúdicas recreativas, muestra y exhibición de productos para el cuidado y salud de los animales de compañía, jornadas de implantación del microchip, atención médico-veterinaria, adopción de perros y gatos y programación cultural.



CONCILIAR ES EL CAMINO

Con sabia templanza, diría yo,  Vargas Lleras frente a los acuerdos con las FARC demostró un admirable sentido práctico y sagacidad política.  Por lo discreto que estuvo para apoyar el Si,  interpreto que tuvo serias reservas con respecto a lo que podría ser finalmente el resultado del plebiscito;  su  parquedad tan criticada, al preguntársele sobre el tema, ocultaba tal vez el presentir que,  el triunfo del gobierno no estaba asegurado.

Los sentimientos triunfalistas que recogemos hoy, expresados en memes poco lúcidos, ordinarios,  desentonados, similares a los que nos cansaron hasta ayer día del plebiscito, debilitan las manifestaciones serenas, conciliadoras e inteligentes, que se oyeron anoche después de conocer los resultados del plebiscito,  y por supuesto se contraponen a los mensajes también recibidos por las redes, tanto durante la campaña como hoy,   positivos, inteligentes, finos, geniales, limpios, de uno y otro lado.

Creo que las motivaciones que llevaron a quienes nos desplazamos  este domino 2 de octubre, a votar por una u otra opción, fueron más allá de la simple  afirmación: “Colombia  votó NO para apoyar a  Uribe  contra de Santos” aunque en algunos sí cabe esa sentencia,  según los memes que se inventaron o compartieron.  Por otra parte, decir que los del Sí, votamos engañados por Santos, es absurdo. Nos movieron sentimientos solidarios más que razonamientos ciertos o falaces.

 Estaba  claro que se votaría lo acordado con las FARC, por lo tanto esto, y solo esto,  estaba sujeto a aprobación o no en el plebiscito,  la confusión fue a otro nivel, tanto que, casi un 63% resolvió abstenerse de ir a las urnas pues las campañas no fueron trasparentes y el intento pedagógico peso menos que lo compartido en las redes.

Al saberse que los colombianos votaron tan parejo, lo primero que se derrumbó fue el sofisma que anticipaba un  triunfo aplastante del Sí, argumentando que habría trampas y  chanchullos por parte del gobierno y sus instituciones encargadas de los registros electorales; al igual se vino al piso el  distractor absurdo que sentencia: La mitad de  los colombianos ama a Uribe y la otra mitad lo odia.

Los resultados, a mi juicio, no tienen que ver en un ciento por ciento con estos dos señores, más bien con la razón y los sentimientos. Mejor dicho, en  el NO, tuvo mucho peso  lo difusión de  argumentos mañosos;  en la decisión por el  Sí, poco tuvo que ver el santismo. El resultado por el Si,  se le debe a los ciudadanos, no a los políticos precisamente.

De todas maneras, el Presidente J. M. Santos tiene los méritos que los uribistas quieren negar  al desconocerle su  perseverancia en favor de una negociación que consiguiera la dejación de las armas por parte de los grupos guerrilleros.  Cuando  aseguran desde el CD que lo único que mueve a Santos es el Premio Nobel de Paz, están acudiendo a sus ya sabidas argucias para incautos, una entre tantas que fueron el soporte de la campaña negativa al plebiscito. Es posible que lo quiera, pero no es su única ni primera pretensión.

Claro que Uribe tuvo mucho que ver con el triunfo del NO, sus leales devotos hicieron juiciosos la tarea, siguieron al pie de la letra el  libreto y con sus teorías convencieron.  Pero no se puede ignorar que también hubo posiciones  aportantes  al desacuerdo,  porque racionalmente veían inaceptable lo concedido a los de las FARC, convirtiéndose en un gran número de opositores a los acuerdos,  sin ser seguidores del exmandatario y Senador.

Para el caso de muchos votantes por el NO en las regiones limítrofes con Venezuela, creo que el estar tan cerca,  palpar, vivir en algunos casos,  las fatalidades de un régimen como el de Maduro, les hizo participar sumando a la inconformidad,  motivados por el pavor a un sistema Comunista. Particularmente no creo que ese haya sido un argumento con sólidos fundamentos, pero quienes lo creyeron tenían razón en sus temores.

En las poblaciones más pobres de Colombia como el Chocó y el Cauca,  o de más inequidad como la Guajira,  al igual que en otras  golpeadas terriblemente por los grupos guerrilleros, en donde padecen además las indecencias y fangos de la corrupción, los habitantes expresaron sus esperanzas votando por el Sí. Por estos, al igual que por los campesinos que hoy ya  sienten sus anhelos legítimos desvanecerse,  así como por los jóvenes entusiastas del Si,  siento verdadero dolor de patria. Sus ilusiones se esfumaron.

Además de sentirme triste por el resultado,  aunque  no tanto asombrada pues lo presentía, ayer me sentí molesta al observar algo que me irritó:  Si no era por la construcción de la paz por lo que se preguntaba en el plebiscito, argumento orquestado profusamente para respaldar el NO, habría que decir, que  tampoco era para confirmar el mandato de Santos por lo que se hizo la consulta; por lo tanto “NO más Santos, NO más Santos…”me  sonaba como  fuera de lugar anoche cuando lo pasaron por televisión desde  la sede del CD en Bogotá, esa reacción de los uribistas me impacientó.

 “Queremos la paz,  queremos la paz…”  en cambio,  me conmovía en boca de la juventud que se motivó a  participar en el plebiscito de manera entusiasta pero sobre todo espontanea,  respondiendo a deseos sinceros de conocer lo que les ha negado generación tras generación; ellos, los jóvenes por el Si,  al  finalizar las votaciones de ayer, se aglomeraron en los alrededores del Teatro Pablo Tobón de la capital antioqueña, para expresar su anhelo y llorar su desilusión.
   
No creo que una renegociación sea tan fácil  como dicen los del NO, y no lo creo  simplemente porque  a Uribe, así y todo tenga el alma  bondadosa y el corazón grande que aseguran sus creyentes, le puede más la rabia contra Santos que la generosidad por Colombia.   Considero, más bien,  que debemos prepararnos para unos debates en el Congreso muy encendidos. Ese es el escenario de la clase política que “representa” las distintas tendencias;  sentados en sus respectivas curules, posiblemente van a resolver políticamente, lo que negociado bajo otros criterios, se firmó el 26 de septiembre de 2016, pero el pueblo colombiano no lo acogió plenamente.

Si estábamos decididos a  tragarnos  sapos pensando   más con el corazón que con la razón, es decir, sin atender razonamientos ciertos o inventado, y los del NO ganaron el plebiscito  razonando verdades al igual que  creyendo embustes,  qué tanto es soportarnos debates del Congreso -  donde priman los interés de ellos  y no los nuestros -  con tal de que más temprano que tarde llegue por fin la tranquilidad a las regiones que han soportado tanto dolor.

Menos mal la diferencia entre votantes por el Si y el NO es tan pequeña. Gracias a ese resultado, renuevo esperanzas y confío en que sin triunfalismos se reconozca que,  si vale el NO pues superó al Si,  el Si también cuenta por su alta votación. Vale la pena   conciliar verdaderamente, para que  todo el país gane.