Por Claudia Elena Posada
Dizque están muy “preocupados”
los del Centro Democrático por un recurso metafórico que empleó el pre-candidato Iván Duque Márquez
en un debate de la W Radio. Estas fueron las palabras que alteraron a los más
encumbrados miembros del CD: “….lo otro es ¿vamos a reducir entonces esta
discusión simplemente a Uribe y a Santos? ¿Eso
es un tema de dos personas, de dos tintos, como si el resto del país simplemente
fueran miembros de una secta que se dejan llevar por dos monjes?”.
Sin
apasionamientos, puede deducirse simplemente que, tal alegoría eleva a los
colombianos más allá de ser unos pobres sectarios, obtusos de pensamiento,
cerrados a la libre argumentación, sin criterio para disentir; arrastrados por
dos monjes. (Tal vez asimilando monje a
la acepción de patriarca).
¿Cómo
pueden tergiversar de esa manera el sentido respetable que la metáfora empleada
por el pre-candidato Duque Márquez da a
la política colombiana? ¿O será que la veneración a su líder les impide el
pensamiento reflexivo?
Entendiéndolo
la comparación sin perversidades y habiendo escuchado en otros momentos,
contextos y escenarios, al Senador Iván
Duque, interpretar sus palabras como que, claramente, reniega cual ingrato de
quien hiciera de él lo que es hoy, obedeciendo a ideologías no coincidentes con
el CD, se demuestra, ahí sí, el más absurdo fanatismo.
Al
senador del CD Iván Duque, siempre que se le quiere llevar hacia un discurso
encasillado en la polarización, para que
la acentúe, agudamente se sale de ese marco
y
canaliza el dialogo hacia la necesidad de tratar a fondo los temas
verdaderamente importantes para el país.
Mejor
un político “inteligentòn” que un político bribón.