domingo, 28 de junio de 2020

FORMAR DESDE EL TALENTO PARA LA INDUSTRIA 4.0

Publicado en El Reverbero de Juan Paz el 16 de marzo de 2019. ¿Qué hay de lo prometido en ese entonces por parte del gobierno y aquí publicado? La pandemia desnudo realidades, ésta entre otras.

Por: Claudia Posada

Si algo preocupa cuando se piensa en el futuro de los jóvenes de hoy, es en qué se
ocuparán para ser laboralmente bien aceptados y remunerados. Hablar de experiencias
digitales, a la vez que de innovación, emprendimiento y creatividad, no puede seguir
viéndose como un discurso que, en Colombia, suena a palabras bonitas, modernas, pero
vacías. Tampoco creerse que todo aquel que “domina” el manejo de su tableta, ya está
preparado para competir en la sociedad de la revolución digital 4.0

En nuestro medio, apenas sí estamos empezando a oír sobre la cuarta revolución industrial,
dado que Medellín tendrá el primer centro que nos pondrá al día en Globalización 4.0; todo
un inmenso reto para trabajar con las herramientas tecnológicas que se usarán en la
resolución de problemas. El Centro para la Cuarta Revolución Industrial será de tanta
importancia, que en este aspecto nos podremos equiparar muy pronto, con ciudades como
San Francisco (Estados Unidos), Tokio (Japón), Beijing (China) y Mumbai (India) primeras
en los que existen centros como el que operará desde la capital antioqueña; ahora, junto
con la asignación de Colombia, también se le concedió tal privilegio a Israel, Sudáfrica,
Emiratos Árabes Unidos y Noruega.

“Colombia será el primer país de Hispanoamérica en tener un Centro para la Cuarta
Revolución Industrial. Desde Medellín potenciaremos la competitividad y reduciremos la
desigualdad de la región”, señaló el Ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel
Restrepo, al enterarse de la designación que se nos hizo en Davos (Suiza), en el marco del
Foro Económico Mundial 2019.

Con el experto en sociedades digitales y, particularmente, en lo que respeta a la Educación
para la era de la Industria 4.0, Sebastián Barrientos, pudimos confirmar que,
definitivamente, nos quedamos atrás en formar desde los talentos y habilidades, para
propiciar el desarrollo de competencias.
Las universidades en Colombia deberían, dice el doctor Barrientos, formar para el desarrollo
del talento. Las carreras profesionales al igual que las tecnológicas, requieren preparar en
programas como Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas, Blockchain, Desarrollo de
Programación, Desarrollo de Apps.

Las nuevas tecnologías evolucionan rápidamente, y como la industria debe adaptarse a los
cambios lo antes posible para generar ventajas competitivas, la digitalización de la industria
es una revolución que ya cambió paradigmas. La tecnología, esto es inminente, cambiará
los entornos de trabajo y la forma de relacionarse tanto con proveedores como con clientes;
sus empleados entonces tendrán que ser muy competentes, y ello lo dirá su formación
profesional.

Colombia enfrenta obstáculos que nacen en nuestro atraso educativo. Un ingeniero, por
ejemplo, y en general todas las empresas, enfrentarán dificultadas por la falta de cultura
digital, resistencias al cambio, también por el desconocimiento de los beneficios
económicos de invertir en tecnologías digitales, igualmente por talento insuficientemente
desarrollado, y especialmente por la desconfianza en la seguridad digital.
Pero no solamente para los ingenieros es evidente la incertidumbre, la era digital
remplazará con apps a muchos abogados u otro tipo de profesionales que resuelven con
“formulas” o con “formatos”, las necesidades de sus clientes. Los robots, por su parte, que
por lo demás no hace pausas para comer, conversar o descansar, entrarán a sustituir
operarios en infinidad de tareas, ya en varios países lo hacen.

En resumen, parece que las profesiones del aérea social serán las menos afectadas, así
que les llegó la hora de “reinar”; por lo tanto, es difícil pensar que un psicólogo, un
trabajador social, un sociólogo, o un estratega comunicacional, sea remplazado por un robot
que se siente con comunidades, grupos vulnerables, clientes, o pacientes, interactúe
profesionalmente y converse con ellos tal vez durante largas jornadas para ayudar a
resolver dificultades individuales de personalidad, afectaciones a su salud mental, o
necesidades colectivas por un problema de corrupción o violencia.

Quizá para interactuar sobre intereses grupales, o tal vez acerca de conflictos de pareja,
convivencia barrial, o alteraciones emocionales, podremos seguir mirándonos a los ojos
con un profesional de las áreas sociales que trabaja desde el conocimiento, sin ignorar los
s

UN LLAMADO DE ATENCIÓN PERTINENTE

•OPINION

Publicado en El Reverbero de juanpaz 22 Junio, 2020

Por Claudia Posada


El exgobernador de Antioquia Luis Pérez Gutiérrez, en su columna de opinión: A importar educación digital, que circuló este 18 de junio en la publicación virtual Público (https://bit.ly/2UWy8QA) arranca diciendo: “Colombia hace el ridículo creyendo que en la cuarentena está ofreciendo excelente Educación Digital a los jóvenes”; y, a renglón seguido, como en todos los párrafos, él expone el porqué de la proposición explicita en aquel título.

Si bien no compartimos plenamente lo expresado así de esa manera al comienzo, en cambio sí encontramos imponderable el aparte con el que remata su razonamiento el exmandatario antiqueño que también fungió como alcalde de Medellín: “La Educación debe medirse como si fuera oro social. El nuevo futuro, la nueva economía, necesita ventiladores mentales para que la imaginación ni se jubile ni se mantenga en vacaciones”, genial sin duda.

En algún otro párrafo, al hacer alusión al “parroquialismo” académico de nuestro medio, evidente en el momento de presentarse el confinamiento, precisa: “…Prefirieron torturar a los estudiantes con una educación a distancia improvisada y de mala calidad, ofreciéndoles una contradictoria carga de ciber antigüedades”. Posiblemente tenga razón el Ingeniero Pérez Gutiérrez, pero ante semejantes circunstancias, el mundo aterrorizado, el país estremecido de miedo, y los organismos estatales con la responsabilidad de tomar decisiones urgentes sujetas a evitar la propagación veloz e indiscriminada del nuevo virus, consideramos que tal cual lo hicieron en principio, fue acertado concentrar sus recursos humanos, y tecnológicos del caso, en contener la pandemia. Por lo anterior es por lo que presumimos ligereza en algunos de los planteamientos del respetable empresario.

“La mayoría de los jóvenes se sienten engañados por la mala calidad de la educación en cuarentena. La primera consecuencia es que Colombia va a tener la más alta tasa de deserción educativa de toda su historia”. Puede ser así, aunque dudamos de que ese sea el motivo cierto para dejar los estudios superiores, creemos, hay otras realidades de fondo. Aquí cabe recordar cuánto hizo el autor del anterior enunciado por dejar en marcha la universidad digital de sus sueños, dicen que no arrancó por falta de aspirantes. Lo anterior indica, más bien, poca disposición en los jóvenes para salir de la parroquia. ¿O qué fue lo que pasó? ¿Acaso no les resolvía las limitaciones originadas en las brechas sociales y económicas para poder acceder a clases? Tal vez no nos hemos dado cuenta de que estamos precipitando a la revolución tecnológica, a una población empobrecida para la cual la irrupción de las TIC transformó el mundo con su fascinante innovación, pero por otro lado creo una nueva fisura: la brecha digital.

Comprender, que tanto los profesores como los estudiantes deberán definitivamente capacitarse ampliamente en las nuevas herramientas y metodologías de la virtualidad es lo más aterrizado; aunque precisamente, cuando el virus nos hizo el favor de sacudirnos para entender que en cuanto al desarrollo educativo del país estamos muy quedados, resultó algo paradójico en latitudes muy evolucionadas, las que de igual manera no ajustaron con la inmediatez que se quisiera, las plataformas de la modernidad.

Según las estadísticas reportadas en la revista virtual especializada América Economía (https://tecno.americaeconomia.com/articulos/sepa-que-paises-lideran-el-ranking-de-velocidades-de-internet-en-latinoamerica) Colombia ocupa un lugar bastante desalentador (28,29) en relación con la media global para la oferta de servicios del entorno digital, tales como la disponibilidad y la velocidad. Se requieren plataformas facilitadoras de la comunicación e interacción virtual que sustituyan la educación presencial.

Países como Chile y Panamá (97,74 y 85,39 respectivamente) clasificados como los primeros en el ranking de la región, y en consecuencia con mejor capacidad para enfrentar desafíos considerando necesidad de conexiones con velocidad de banda ancha fija, nos dejan atrás en el posicionamiento que más se cerca a las exigencias que demandan sectores cada más sometidos a la gran red como el educativo, particularmente en el confinamiento.

De alguna manera lo anterior quedó ratificado en el reciente seminario: “¿Sociedad digital para tod@s? Efectos del COVID-19 y la oportunidad de repensar Internet” cuando los distintos expertos invitados por el Senado chileno y FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) expusieron sus puntos de vista durante seis sesiones relacionadas todas entre sí, aunque con enfoques distintos. Fue un programa académico coordinado desde Chile con participación de expositores en representación de algunos de los 14 países de Latinoamérica y el Caribe en donde FLACSO cuenta con sedes, o mínimamente con proyectos.

Afirmar que en Colombia tendrían que haber dado soluciones de conexión digital con altos estándares de calidad a sectores como el educativo, ante la inmediatez de responder con medidas en concordancia con la declaratoria de pandemia por parte de la OMS, nos parece un tanto atrevido; mientras, por lo demás, empresarios, transportadores, comerciantes, entre otros, presionaban por decisiones que para ellos eran imperativas. Debemos pensar, mejor, en lo que nos corresponde como colombianos sensatos y actuar en consecuencia; teniendo claro, eso sí, que en el ámbito nacional, como en el regional y local, corresponde a los líderes – el exmandatario Luis Pérez es uno de ellos- con capacidades y potestad (el actual alcalde de Medellín, Daniel Quintero, reúne las dos condiciones) diseñar y afincar la estrategia para que el país político, en todas sus expresiones, empiece a caminar en sintonía con el mundo de hoy para las realidades del pueblo colombiano.

Interpretar y regular las relaciones Estado-sociedad civil, orbitas desconectadas cuya clave de salvamento está en lo que concierne a los deberes de quienes dicen representar la voluntad ciudadana porque son ellos, en buena parte, responsables del atraso evidente en materia de las TIC. En las corporaciones públicas se han presentado iniciativas, tal es el caso concreto de la Asamblea de Antioquia en donde se ha dado un primer paso que coincide con el oportuno llamado de atención en la columna: A importar educación digital.

lunes, 1 de junio de 2020

El dios dinero tuerce decisiones

OPINION

juanpaz 29 Mayo, 2020

Por Claudia Posada

Nos tocó la transición. Viejos, maduros, adultos, jóvenes, adolescentes y niños lo estamos viviendo – o mejor, padeciendo – desde nuestra particular percepción. Bienaventurados los de mentes sanas, espíritus serenos y cuerpos fuertes. Desventurados aquellos que con toda razón necesitan calmar la ansiedad, fruto del confinamiento, porque se mueren de hambre y desesperación. Quienes quieren salir del encierro para volver a su rutina de bienestar social, no padecen afujías económicas; los otros, los que venden en su puesto estacionario confites y papitas embolsadas, tantas veces acosados por los del control del espacio público, no pueden entender plenamente por qué ya es la policía la que los obliga a encerrarse por las buenas o las malas. Aquellos que sienten ira incontenible porque les dijeron “abuelitos”, tampoco, a pesar de su solvencia académica, intelectual y económica, entienden que el paso de los años mengua las defensas que normalmente abundan en los jóvenes. Unos y otros están perdiendo anticipadamente – y no es culpa de ellos- el sentido común, bien sea por su triste miseria, o por la arrogancia infaltable en las clases dominantes.
En las altas esferas están sobrellevando la carga del tener que decidir, aunque en sus cabezas se atropellen los consejos, posiciones encontradas, presiones más exigentes que de costumbre, y la frustración. Para el caso de Colombia, hay un presidente, gobernadores y alcaldes que se reparten la responsabilidad que pesa sobre ellos, aunque de los cincuenta millones que aproximadamente somos en el país, un porcentaje considerable hace y deshace como atolondrados o aturdidos. Mientras la corrupción va en coche.

Somos generaciones de la mutación, sacudidos inesperadamente. Para los niños esta experiencia es una preparatoria; ellos serán sin temor, más bien con placer, los amos que dirigirán los robots. Los jóvenes de hoy serán los diseñadores del nuevo mundo. La admiración tolerante ha de ser la mejor herramienta de los adultos para juzgar a los hijos. Adultos maduros que nos estamos contradiciendo en opiniones y posturas frente a la crisis pandémica 2020, tal vez alcanzaremos a mirar con algo o mucho de asombro, cómo se llega a la salvación del planeta gracias a los mejores “mocosos “ de hoy día. Los filósofos quedaron en la historia; a cambio, la inteligencia emocional será la habilidad de los triunfantes; la ciencia y la investigación estarán al servicio de la tecnología. Los atolladeros de toda naturaleza se resolverán con la Inteligencia Artificial como mediadora.

En todo caso, algoritmos y lenguajes de programación, por más precisos que sean, son finitos; no así aquel contenido prodigioso pero comprensible, sublime aunque sencillo, consignado en “Laudato Si’, sobre el cuidado de la casa común”, la encíclica del papa Francisco que simplemente con leerla y asumirla poniéndola en práctica individual y colectivamente – no como mandato católico sino como reconciliación con el planeta- devolvería el equilibrio infinito entre los océanos, mares, tierra, seres humanos y animales; alterado cruelmente por nosotros, los llamados “animales racionales”.

Desde luego – hay que aceptarlo- el dios dinero ayer, hoy y mañana, tuerce decisiones.