miércoles, 25 de mayo de 2022

El Planeta clama en sus límites de resiliencia

 


 

Podríamos mencionar varios entre tantos colombianos con indiscutible vocación llevando a cabo tareas admirables, sin aspavientos, y mucho menos sacando partido de teorías ambientalistas para propósitos personales en el mundo de la retorcida política.

Por Claudia Posada 

La primera celebración del Día Mundial de las Abejas se llevó a cabo el 20 de mayo de 2018, generando el impacto natural de asombro, ya que no teníamos conciencia plena del papel que juegan las especies polinizadoras en la cadena alimentaria para la supervivencia humana, y en consecuencia, cómo influyen en el mantenimiento de la salud de las personas y del planeta. Tampoco sabíamos de lo determinarte en cuanto a los desafíos que hoy enfrentamos para detener su extinción. 

Gracias a una resolución de la Asamblea General de la Naciones Unidas, se declaró esta fecha para sensibilizar al mundo e invitar a promover acciones que protejan y ayuden a los polinizadores y sus hábitats para que se incremente su exuberancia, se mantenga su diversidad y se apoye a los apicultores. Y fue en 2017 cuando la propuesta de la fecha conmemorativa se consideró en la Conferencia número 40 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Es entonces urgente que para el desarrollo sostenible del sector apícola, que se muevan los distintos estamentos gubernamentales, organizaciones comunitarias, corporaciones ambientales y la sociedad civil, a emprender acciones conjuntas para llevar con entusiasmo al campo programas de actividad agrícola, y se mantengan en el tiempo. En resumen, son muchos los aspectos a considerar, los que influyen en el equilibrio ecológico para llegar al punto deseable del entorno natural, evitando que sea la historia la que nos reclame todo lo que nos faltó para comprometernos ahora con el planeta. 

Desde muchos frentes y por distintas circunstancias, los habitantes de la Tierra amenazamos de manera permanente su armonía. “En la intención de producir bienes de manera ilimitada, hemos destruido los ecosistemas naturales y nos estamos acercando a los límites de resiliencia del planeta. Estamos cambiando el clima; de hecho, las lluvias torrenciales son expresión de la crisis climática”, dice Juan Pablo Ruiz Soto en alguno de sus artículos en El Espectador. Como el columnista, hay otras personas en Colombia y otros países, quienes desde sus escenarios y según sus posibilidades, están haciendo algo, o mucho, por motivarnos a reflexionar sobre la responsabilidad de la humanidad con “la casa de todos”. 

Tal es el caso del papa Francisco, y de otros líderes en el mundo que defienden la sostenibilidad en sus luchas contra el cambio climático. Leonardo DiCaprio, por ejemplo, es uno de esos famosos cuya sensibilidad auténtica, le hizo pensar en dónde valía la pena poner su plata. El actor, desde 1998, está al frente de su fundación, en ella trabaja por ambiciosos proyectos en defensa de la fauna y la flora, las energías limpias y el cuidado de los océanos. Vale la pena mencionar aquí, en cuanto a lo que respecta a la limpieza de los mares, la campaña permanente de Julián Parra, director del programa radial Nocturna RCN, recordándonos que somos privilegiados con kilómetros de mar en dos océanos, los que requieren proyectos de largo aliento.

En su cuenta de Instagram, DiCaprio se ve en fotografías con Greta Thunberg, la chica activista medioambiental sueca que increíblemente no ha escapado a las críticas ácidas y a pronunciamientos negativos que tergiversan de manera infame su labor por la defensa del planeta. Así somos los humanos, admiramos y seguimos a figuras que dilapidan sus fortunas envenado el mundo con sus extravagantes actividades y narrativas, mientras ignoramos a los verdaderos protagonistas del cambio por un mayor bienestar colectivo.

Por fortuna en nuestro país, tan rico en su biodiversidad, tenemos ejemplos de los que podemos sentirnos orgullosos –y no están precisamente en la clase política en la que no faltan personajes que usan el tema medioambiental para sus discursos fatuos, en el Congreso por ejemplo, y tan comunes en promesas proselitistas-; cuando no es que están quemando aspiraciones para salirse con sus nefastos planes. Por su parte, en cambio, estudiosos como el antropólogo Carlos Castaño Uribe, en uno de sus fructíferos recorridos por los bosques colombianos, descubrió un extraordinario y bellísimo lugar ahora conocido como el Parque Nacional Chirivireque; él dice que nos falta mucho por redefinir en el esquema de prioridades para fortalecer la misión estructurante de la gestión de parques nacionales y áreas protegidas, e indica que tenemos otras responsabilidades con el mundo.

Además del profesor Castaño Uribe, muchos otros estudiosos, dedicados y comprometidos que de verdad se centran en la gestión Integral de los ecosistemas y la biodiversidad, con sus acciones encaminadas a la conservación ambiental de Bosques, Páramos, Humedales, Manglar, recurso hídrico, y en fin, con todo lo que sea la defensa y  conservación del equilibrio ecológico, no pasan inadvertidos por su apreciable misión. Podríamos mencionar varios entre tantos colombianos con indiscutible vocación llevando a cabo tareas admirables, sin aspavientos, y mucho menos sacando partido de teorías ambientalistas para propósitos personales en el mundo de la retorcida política.

Desde el niño Francisco Vera Manzanares, ambientalista y activista ecológico, de unos 12 o 13 años (que podría darle cátedra a los que se las dan -sin serlo- de  ser defensores de la Tierra) y quien hace poco publicó su primer libro para transmitir conocimientos sobre el planeta, hasta figuras de la academia e instituciones ambientales como Brigitte Baptiste, muchos dedican su tiempo a fomentar el respeto por la Naturaleza, por los animales (en nuestro medio abusados y maltratados, apuñalados y sacrificados con crueldad espantosa) y por los ecosistemas.

Justamente en debates exclusivos para oír a los candidatos a la presidencia de Colombia en materia ambientalista, dos sobresalen: Sergio Fajardo y Gustavo Petro con sus respectivas formulas vicepresidenciales, Luis Guillermo Murillo y Francia Márquez. 

(Publicado en El Reverbero de Juan Paz,  22 de mayo de 2022)

martes, 3 de mayo de 2022

Cannabis ¿tan promisorio como el café?

 



Alrededor del cultivo de cannabis se debe generar una agroindustria con la posibilidad de exportar. Foto: archivo Unimedios.


Para que la industria del cannabis se consolide en el país se debe desarrollar una robusta capacidad técnica que permita aportar a toda la cadena productiva y convertirla en agroindustria, de manera similar a como ocurre con la producción cafetera.


“Lo ideal con el café, el cacao y el cannabis, entre otros productos agroindustriales, es que el país pueda aportar valor agregado”, sostiene el profesor Fabián Parada Alfonso, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Recuerda además que por su alto contenido de tetrahidrocannabinol (THC), esta especie originaria de la India tiene un uso psicotrópico y otro medicinal, para el cual se estudia el cannabidiol (CBD) de una estructura muy similar a THC, dos de los compuestos más importantes de la familia cannabinoide.

Entre los principales pilares que abren la posibilidad de generar crecimiento en torno a la industria del cannabis, el docente de la UNAL destaca el manejo político-legal que se le ha venido dando a esta planta no solo en Colombia sino en el mundo.

En ese sentido, considera que algo muy importante son las políticas de Estado, de manera que este cultivo sea visto como un producto agrícola más y apoyar así su cadena productiva.

En cuanto a las posibilidades que ofrece el cultivo de esta especie, el profesor Parales destaca el aprovechamiento de sus hojas en el sector agroalimentario; de sus flores, que es donde está la mayor concentración de THC y CBD; de las semillas –que no contienen compuestos psicotrópicos– para la producción de aceites ricos en omega 3 y 6, y la producción de cáñamo para la industria textil “el cáñamo es una materia prima más fina que el mismo lino”, asegura.

El cannabis contiene unos 400 compuestos químicos, entre los cuales se destacan más de 60 sustancias conocidas con el nombre de cannabinoides. De estos sobresalen el THC, que es el que tiene más potencia psicoactiva, el CBD, que no causa intoxicación o euforia y tiene efectos ansiolíticos sedantes, y en cannabinol (CBN), que tiene efectos como analgésico y sedante.

Potenciar este producto como un importante renglón económico implica crear centros de producción agrícola que se enfoquen en la buena calidad del cultivo y centros industriales que puedan llegar a obtener materias primas de calidad reconocidas por la industria internacional.

Entre 2013 y 2020 más de 20 grupos de investigación del país, varios de ellos de la UNAL, han desarrollado proyectos relacionados con temas como: cadena productiva, soporte técnico-científico, obtención de materiales, caracterización de extractos, rutas para el cultivo y la transformación, estudios clínicos, sistemas nanoestructurados, extracción de cannabinoides, y potencial de producción de flores.


Fuente: Prensa Universidad Nacional de Colombia