Podríamos mencionar varios entre
tantos colombianos con indiscutible vocación llevando a cabo tareas admirables,
sin aspavientos, y mucho menos sacando partido de teorías ambientalistas para
propósitos personales en el mundo de la retorcida política.
Por Claudia
Posada
La primera celebración del Día Mundial de las Abejas se llevó a
cabo el 20 de mayo de 2018, generando el impacto natural de asombro, ya que no
teníamos conciencia plena del papel que juegan las especies polinizadoras en la
cadena alimentaria para la supervivencia humana, y en consecuencia, cómo
influyen en el mantenimiento de la salud de las personas y del planeta. Tampoco
sabíamos de lo determinarte en cuanto a los desafíos que hoy enfrentamos para
detener su extinción.
Gracias a una resolución de la Asamblea General de la Naciones Unidas,
se declaró esta fecha para sensibilizar al mundo e invitar a promover acciones
que protejan y ayuden a los polinizadores y sus hábitats para que se incremente
su exuberancia, se mantenga su diversidad y se apoye a los apicultores. Y fue
en 2017 cuando la propuesta de la fecha conmemorativa se consideró en la
Conferencia número 40 de la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO).
Es entonces urgente que para el desarrollo sostenible del sector
apícola, que se muevan los distintos estamentos gubernamentales, organizaciones
comunitarias, corporaciones ambientales y la sociedad civil, a emprender
acciones conjuntas para llevar con entusiasmo al campo programas de actividad
agrícola, y se mantengan en el tiempo. En resumen, son muchos los aspectos a
considerar, los que influyen en el equilibrio ecológico para llegar al punto
deseable del entorno natural, evitando que sea la historia la que nos reclame
todo lo que nos faltó para comprometernos ahora con el planeta.
Desde muchos frentes y por distintas circunstancias, los habitantes de
la Tierra amenazamos de manera permanente su armonía. “En la intención
de producir bienes de manera ilimitada, hemos destruido los ecosistemas
naturales y nos estamos acercando a los límites de resiliencia del planeta.
Estamos cambiando el clima; de hecho, las lluvias torrenciales son expresión de
la crisis climática”, dice Juan Pablo Ruiz Soto en
alguno de sus artículos en El Espectador. Como el columnista, hay otras
personas en Colombia y otros países, quienes desde sus escenarios y según sus
posibilidades, están haciendo algo, o mucho, por motivarnos a reflexionar sobre
la responsabilidad de la humanidad con “la casa de todos”.
Tal es el caso del papa Francisco, y de otros líderes en el mundo
que defienden la sostenibilidad en sus luchas contra el cambio climático.
Leonardo DiCaprio, por ejemplo, es uno de esos famosos cuya sensibilidad
auténtica, le hizo pensar en dónde valía la pena poner su plata. El actor,
desde 1998, está al frente de su fundación, en ella trabaja por ambiciosos
proyectos en defensa de la fauna y la flora, las energías limpias y el cuidado
de los océanos. Vale la pena mencionar aquí, en cuanto a lo que respecta a la
limpieza de los mares, la campaña permanente de Julián Parra, director del
programa radial Nocturna RCN, recordándonos que somos privilegiados con kilómetros
de mar en dos océanos, los que requieren proyectos de largo aliento.
En su cuenta de Instagram, DiCaprio se ve en fotografías con Greta
Thunberg, la chica activista medioambiental sueca que increíblemente no ha
escapado a las críticas ácidas y a pronunciamientos negativos que tergiversan
de manera infame su labor por la defensa del planeta. Así somos los humanos,
admiramos y seguimos a figuras que dilapidan sus fortunas envenado el mundo con
sus extravagantes actividades y narrativas, mientras ignoramos a los verdaderos
protagonistas del cambio por un mayor bienestar colectivo.
Por fortuna en nuestro país, tan rico en su biodiversidad, tenemos
ejemplos de los que podemos sentirnos orgullosos –y no están precisamente en la
clase política en la que no faltan personajes que usan el tema medioambiental
para sus discursos fatuos, en el Congreso por ejemplo, y tan comunes en
promesas proselitistas-; cuando no es que están quemando aspiraciones para
salirse con sus nefastos planes. Por su parte, en cambio, estudiosos como el
antropólogo Carlos Castaño Uribe, en uno de sus fructíferos recorridos por los
bosques colombianos, descubrió un extraordinario y bellísimo lugar ahora
conocido como el Parque Nacional Chirivireque; él dice que nos falta mucho por
redefinir en el esquema de prioridades para fortalecer la misión estructurante
de la gestión de parques nacionales y áreas protegidas, e indica que tenemos
otras responsabilidades con el mundo.
Además del profesor Castaño Uribe, muchos otros estudiosos, dedicados y
comprometidos que de verdad se centran en la gestión Integral de los
ecosistemas y la biodiversidad, con sus acciones encaminadas a la conservación
ambiental de Bosques, Páramos, Humedales, Manglar, recurso hídrico, y en fin,
con todo lo que sea la defensa y conservación del equilibrio ecológico,
no pasan inadvertidos por su apreciable misión. Podríamos mencionar varios
entre tantos colombianos con indiscutible vocación llevando a cabo tareas
admirables, sin aspavientos, y mucho menos sacando partido de teorías
ambientalistas para propósitos personales en el mundo de la retorcida política.
Desde el niño Francisco Vera Manzanares, ambientalista y activista
ecológico, de unos 12 o 13 años (que podría darle cátedra a los que se las
dan -sin serlo- de ser defensores de la Tierra) y quien hace poco publicó
su primer libro para transmitir conocimientos sobre el planeta, hasta figuras
de la academia e instituciones ambientales como Brigitte Baptiste, muchos
dedican su tiempo a fomentar el respeto por la Naturaleza, por los animales (en
nuestro medio abusados y maltratados, apuñalados y sacrificados con crueldad
espantosa) y por los ecosistemas.
Justamente en
debates exclusivos para oír a los candidatos a la presidencia de Colombia en
materia ambientalista, dos sobresalen: Sergio Fajardo y Gustavo Petro con sus
respectivas formulas vicepresidenciales, Luis Guillermo Murillo y Francia
Márquez.
(Publicado
en El Reverbero de Juan Paz, 22 de mayo de 2022)