viernes, 31 de julio de 2020

Los ideales sociales se enterraron con los idearios de partido

·        OPINION

  juanpaz   25 Julio, 2020

Por Claudia Posada 

Aplaudimos el enfoque que la actual Administración Municipal de Medellín ha dado a la razón de ser de Ruta N, en consonancia con su objetivo, misión y visión institucionales. Se percibe el interés de generar empleo relacionado con ciencia, tecnología e innovación, para lo cual, aseguran, darán prioridad a programas de investigación – los  que buena falta hacen-  considerando que han carecido de financiación para el desarrollo que necesita la ciudad,  de suerte que la dependencia en mención, esta vez, será fortalecida con recursos importantes. Dijo por estos días el Secretario de Desarrollo Económico, Alejandro Arias García que “Ruta N debe ser capaz de activar la tecnología digital al servicio de la calidad de vida y la creación de ecosistemas de innovación, integrando la tecnología existente a través de un diálogo inteligente entre el mundo físico y el del espacio digital que permita visionar los modelos territoriales del futuro”. Indudablemente esas palabras suenan muy bien y queremos creer que en ese sentido se trabajará.  

Por otra parte, hemos sabido de algunas dependencias municipales en las que se pretende limitar recursos para programas que, si bien no suenan tan cosmopolitas, están cumpliendo objetivos de bien económico para grupos organizados laboral y socialmente, con el fin de seguir adelante con las labores productivas que garantizan el sustento a los participantes que tienen en ellas su único ingreso.  Tal es el caso de emprendedores que desde hace algunos años forman parte de cadenas de comercialización de productos del campo (de las zonas rurales de la capital antioqueña) a los que artesanalmente agregan valor, transformándolos en testimonios de la cocina ancestral de la región.  Para algunos servidores públicos, nuevos en las esferas del poder local, las ocupaciones tradicionales que no sean tan atractivas como sí lo son la Inteligencia Artificial, la Internet de las Cosas, Blockchain, Desarrollo de Programación, Desarrollo de Apps, etc., parece que no ameritan atención.  

El asunto al que nos referimos justamente en este mismo medio de información y opinión, el año pasado, cuando en una columna hablamos del reto de las universidades en cuanto a educar conforme a las necesidades de formación a pleno tono con el mundo moderno, significó que es necesario pensar en las nuevas generaciones y su futuro laboral; pero sin desconocer que entre las actuales, activas laboralmente, hay un sinnúmero de rebuscadores no necesariamente ignorantes o carentes de iniciativa; los hay laboriosos, y creativos con habilidades admirables a quienes la municipalidad no puede dejar al garete caprichosamente.  No se trata de objetar una gestión con prioridades precisas como las necesarias, por ejemplo, para no quedarnos rezagados con respecto a la Industria 4.0; así como tampoco pretender que se frenen perspectivas en el horizonte de posibilidades para respuesta del sector público, que eviten el anquilosamiento tan común cuando admiten la permanencia de funcionarios negligentes, o nombran a similares solamente, en uno y otro caso,  por recomendación de… ¡Usted no sabe quién soy yo! 

Por lo demás, bien vale la pena recordar, a propósito de la elección de las mesas  directivas de Cámara y  Senado  este 20 de julio, cómo los dichosos acuerdos y motivaciones para determinada votación, cacareados como si fueran verdades mondas y lirondas,  enmascaran intereses  soterrados que tienen que ver como bien sabemos, con pretender ganarse otro escaño más arriba en las esfera de poder y decisión, aparentando el ánimo de servir a los buenos colombianos que se preparan con mucho esfuerzo y sacrificios y necesitan una oportunidad. Por igual, en los niveles territoriales, falacias parecidas sustentan los argumentos que esgrimen los políticos para jugársela en campaña electoral por Zutano o Mengano, cuando buscan compensaciones que acarician con afán: nombramientos, sin duda, a los que tienen derecho aunque no los necesiten para subsistir pues ya tienen y les sobra (para ahorrar). 

Así que lo cuestionable no es el cumplimiento de promesas personales, sino la desfachatez con la que piden y dan sin importarles si están de por medio los méritos que deberían valer por encima de los apetitos burocráticos que los atornillo en el poder (a ellos y a su parentela). Para la clase política, casi en su totalidad, no hay tales acuerdos programáticos; no es cierto que tal o cual matiz, fracción, o mejor, partido (como lo señalan los reglamentos) se una a determinado candidato por coincidencias ideológicas que los llevan a buscar servir bajo un mismo esquema de entrega a los ciudadanos; no, quien crea todavía en el ideal de servir desde el poder, está atrasado un siglo en la interpretación del discurso político. Los ideales sociales se enterraron con los idearios de partido. 

Para los colombianos que se preparan con sacrificios, para quienes logran triunfos académicos y son reconocidos entre los mejores perfiles de excelentes personas, pero son ciudadanos del montón,  no hay burocracia en niveles altos que les permita cumplir sueños de bienestar personal y colectivo; confórmense con conseguir un trabajito que seguramente es inferior a sus expectativas y conocimientos pues le quedó faltando lo principal: Dado el caso, poder gritar (gracias a los  apellidos, o por obra y gracia del jefe político): ¡Usted no sabe quién soy yo!

 

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Síntomas digestivos indicarían etapa temprana de COVID-19

Los síntomas de pacientes infectados con COVID-19 han ampliado el cuadro de señales para poder detectarlo, entre las cuales están las afecciones gastrointestinales. 


 “Aunque las manifestaciones gastrointestinales son menos relevantes que las pulmonares, se deben tener en cuenta porque pacientes con síntomas digestivos pueden estar en una etapa temprana de COVID-19, y si se subestiman no habrá un diagnóstico acertado” explicó el profesor William Otero, coordinador del Posgrado en Gastroenterología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL). 

Durante la charla en el programa Salud UNAL Contigo sobre las manifestaciones gastrointestinales, el doctor Otero señaló que clínicamente, y en general, el virus se ha manifestado con fiebre, tos seca, odinofagia (dolor de garganta al tragar los alimentos), fatiga, náuseas, dolor abdominal y diarrea. Agregó que otros síntomas como la anosmia (falta de percepción de olor), la ageusia (pérdida de gusto), y la disgeusia (cambio en el sabor de los alimentos) son poco perceptibles pero altamente indicativos de una gripe fuera de lo común. Un estudio del King's College de Londres basado en los síntomas descritos en una muestra compuesta de 1.600 pacientes infectados, y un análisis por medio de algoritmos, llevó a una nueva clasificación de seis tipos de COVID-19. 

Entre los síntomas relacionados con gripas comunes se encuentran: tos, fiebre, afección gastrointestinal sin tos, severo con fatiga, severo con confusión, severo con molestias abdominales y respiratorias. En Estados Unidos el 61 % de los infectados por COVID-19 tiene una manifestación relacionada con el sistema digestivo, cuya causa “se da porque gran parte de los receptores donde se enlaza el virus se encuentran en el tracto gastrointestinal” explica el doctor Otero. Aunque inicialmente se consideraba que el receptor del virus estaba en el corazón, los pulmones, la tráquea, los bronquios y alvéolos, las pérdidas del gusto se deben a que este también tiene un neurotropismo y está presente tanto en el sistema nervioso como en el digestivo del individuo. “En China se demostró que el virus no se ha encontrado en el esófago, pero sí en el estómago, el duodeno y el ano”, agrega el doctor Otero. 

Además, por medio de pruebas en los infectados se ha observado que en el intestino delgado y el colon es más abundante que en otros tejidos, lo que ha causado un impacto en medicina; el ARN viral se ha encontrado en el 48 % de los desechos de los infectados. Centros de diagnóstico digestivo y endoscopias “Todos los pacientes que acudan a centros o unidades de endoscopia son potencialmente infectantes e infectables; por eso deben tener un seguimiento a los 7 y 14 días después de haber acudido a estos centros de diagnóstico” menciona el profesor Otero. 

En el sistema digestivo, el virus induce la producción de sustancias inflamatorias (como monocitos, TNF alfa y interleucinas, entre otras) y pueden lesionar el estómago, producir náuseas, vómito, eructos frecuentes, pérdida de apetito y también lesionar la mucosa del estómago. En los centros o unidades de endoscopia suelen practicarse estudios o exámenes como: endoscopia digestiva, enteroscopia o endoscopia del intestino delgado, ultrasonido endoscópico (USE) o endosonografía, videocápsula endoscópica, o exámenes exploratorios de la fisiología digestiva, entre otros, todos estos invasivos y en contacto con fluidos corporales, por eso son de especial cuidado en esta coyuntura. “Se recomienda que en los procedimientos sean más selectivos y se atiendan los casos urgentes, que se difieran procedimientos de rutina”, agrega el gastroenterólogo Otero. 

Recomienda además priorizar y realizar con las medidas más estrictas posibles aquellos procedimientos referentes o relacionados con cáncer, sangrado digestivo, perforaciones, sepsis biliar, presencia de un cuerpo extraño, obstrucción intestinal o prótesis, entre otros de primera necesidad. “En el Hospital Universitario Nacional (HUN) se decidió abrir progresivamente las salas de endoscopia con todas las medidas estrictas de cuidado, teniendo en cuenta la ventilación y la asepsia total después de cada procedimiento”, comenta el doctor Otero. Aunque es probable que el virus se reproduzca por medio de desechos humanos, aún hay algunas dudas sobre si el virus se transmite por medio de la materia fecal.


 (Fuente: Boletín de Prensa Universidad Nacional de Colombia)

martes, 21 de julio de 2020

¿Cuánto saben los gobernantes de sus gobernados?

OPINION
juanpaz 19 Julio, 2020

Por Claudia Posada

No es fácil encontrar la definición precisa para un país que, como el nuestro, es agitado a cada instante con noticias, rumores, evidencias y comentarios que van dando cuenta del grado de indecencia que turba los principios en los cuales toda sociedad se afianza para no caer en un estado de escepticismo colectivo, el que peligrosamente conduce al desequilibrio de las instituciones.

El sentido de la ética desapareció de la conciencia social; las responsabilidades se ahogaron en las ambiciones; sin conmiseración no se puede esperar solidaridad; la honorabilidad es un epíteto para descartar a los urgidos de un trabajo digno (porque son “inconvenientes” y pasados de moda); no hay ponderación, ni sensatez para señalar a quienes con el mismo derecho piensan distinto a los que señalan. Se roba, se trasgreden las normas con toda desfachatez, se miente, se calumnia. Y esa es, en muchos casos, la conducta que se premia.

En esa realidad y con un entorno muy poco prometedor, los sobresaltos de la pandemia nos ponen de frente la disyuntiva más dura que enfrentamos los colombianos: Nos encerramos o nos revelamos. Revelarnos tiene sentido cuando nos oyen sin señalamientos prejuiciosos para el dialogo productivo. Encerrarnos se acepta sin mucho chistar cuando están asegurados unos ingresos fijos que permiten equipararse con los servidores públicos porque para ellos también están los salarios religiosamente consignados; a estos sectores beneficiados, sin duda, les es muy difícil imaginarse el confinamiento sin salario, sin fondos en el banco, sin honorarios, o sin las entradas abultadas por contratos que no han sido cancelados sino, por el contrario, excluidos de las restricciones ordenadas desde el primer momento de la crisis sanitaria para el común de los mortales que, en Medellín por ejemplo, vive “al día” o se la consiguen decentemente con labores, como independientes, desde las más humildes hasta las más especializadas.

A nosotros, comunes ciudadanos del montón, nos asaltan dudas que pueden sonar “subversivas” pero que quizá simplemente obedecen a la falta de buena, oportuna, completa y permanente comunicación a las audiencias deseosas de saber más allá de las cifras de infectados, muertos y recuperados, como para no sucumbir ante el miedo paralizante. El no entender lo edificante que es comunicar con eficacia para tener bien encausada la opinión pública, agudiza cualquier situación que compromete a los ciudadanos. ¿Qué oficio tienen los gerentes de comunas y corregimientos designados para el control del Covid-19? ¿Será que de pronto aprovecharon el puente con los habitantes de Medellín obedientes en sus casas, haciendo un rastreo tecnificado y bien valioso en términos de indagación para identificar y cuantificar focos de la infección pandémica? ¿No será que el confinamiento estricto de este puente “veintejuliero” les permitió escudriñar en aquellas zonas de extrema pobreza las necesidades verdaderas de comunidades que pueden estar siendo ahora más abandonadas que nunca? ¿Nos darán en los próximos días orientaciones necesarias más allá de estadísticas, basados en un trabajo de inspección sociológica sin duda pertinente?

Esta es una oportunidad única para reconocer – si se tiene alto sentido del deber y las responsabilidades- cuánto saben los gobernantes de sus gobernados.

Incertidumbre, miedo y rabia

OPINION

juanpaz 15 Julio, 2020

Por Claudia Posada

¿Cómo entender que, siendo tan católicos, oigan y aplaudan ciertas voces que francamente van en contravía de mandatos esencialmente cristianos, mientras posiciones, pronunciamientos o determinaciones conforme a los principios que hacen parte precisamente del ideario religioso que pregonan aquellos mismos, son rechazados con furia? Según las doctrinas sociales del catolicismo “Una sociedad justa puede ser realizada solamente en el respeto de la dignidad trascendente de la persona humana. (…) La responsabilidad de edificar el bien común compete, además de las personas particulares, también al Estado, porque el bien común es la razón de ser de la autoridad política. (…) Para asegurar el bien común, el gobierno de cada país tiene el deber específico de armonizar con justicia los diversos intereses sectoriales”.

En Colombia, durante los últimos meses, nos hemos sentido agobiados con la información noticiosa que da cuenta de la intensificación en el número de asesinatos a líderes sociales, así mismo de cómo ocurren y se ocultan violaciones sexuales, el incremento de muertes intrahospitalarias que suben las estadísticas cada día, y a la par con los datos sobre contagiados con un virus que tiene enfrentadas diversas conjeturas –algunas más cercanas a supersticiones absurdas que a descubrimientos científicos-, nos cambian disposiciones gubernamentales inesperadamente lo que pareciera responder a intereses que nada tienen que ver con el bien común (“…el bien común es la razón de ser de la autoridad política”).

Y ni hablar de la incertidumbre que nos genera observar desde el confinamiento -con todo y sus exclusiones- que ya el país no está dividido entre “malditos mamertos” y honorables bendecidos, sino entre los obedientes de esta semana que aunque tal vez sean los desobedientes de la próxima perdieron la libertad, y los que determinan las libertades. Esto hace muy difícil el discernimiento que permita situarnos firmemente, como cuando la polarización era tipo rebaño entonces el pastor cuidaba de sus mansas ovejas; ah, pero a las ariscas, eso sí, les caía el lobo feroz que siempre estaba al acecho. Ahora, como las ovejas descarriadas son casos aislados, aparece mucho pastorcito mentiroso, y el buen pastor resulta ser el malo. ¡Total desvarío! ¡El frenesí de la insensatez!

Tanto el santo Juan Pablo II, como el papa Francisco, en sus respectivas visitas a Colombia, aunque siendo de tan distintos temperamentos, formas de socialización y visión del Evangelio para transmitir el mensaje al mundo católico, coincidieron en sus intervenciones con respecto a la necesidad perentoria de buscar la paz y reconciliación perdonando para poder encontrar la tranquilidad que urge al pueblo colombiano. Pero es evidente que no ha sido propósito de la manada bendecida con los votos, seguir las orientaciones de los máximos jerarcas de la Iglesia Católica. Los conflictos y violencias en Colombia recrudecieron. No hubo perdón, hay mala fe, por un lado, y grandes deseos de reinserción por otro, un sueño acariciado inútilmente. Esperanzas que se esfuman.

Si les hacen pistola a visitantes tan ilustres, representantes de Cristo en la tierra que proclaman el amor y el perdón para vivir en paz ¿cuáles serán los propósitos para con la caterva pisoteada en su dignidad, agredida y humillada? Sin duda mantener delirante al pueblo que se queja, pero sigue votando por los mismos corruptos, hipnotizar a los gobernados, y seguir negociando con los sectores dominantes para burlarse de la igualdad de oportunidades. Incertidumbre, miedo y rabia es el detonante de nuevas crisis sociales.

viernes, 3 de julio de 2020

Los medios siguen siendo el cuarto poder

OPINION
Los medios siguen siendo el cuarto poder
juanpaz 30 Junio, 2020

Por Claudia Posada

Mientras la reglamentación para las relaciones Estado-medios-periodistas no exista, se evada, o existiendo se desconozca, seguirán presentándose choques mediáticos que agudizan la falta de credibilidad entre la opinión pública con respecto a los protagonistas de las noticias estatales. Corresponde a los mandatarios, a los servidores de las distintas ramas del poder, a gobernantes y a sus inmediatos colaboradores, hacer llegar la información institucional a los medios, de la manera más completa, oportuna y precisa. Por su parte, la divulgación mediática de tales contenidos oficiales puede ser que una vez evaluada se deseche, se retome, o se verifique si el medio lo considera conveniente; o quizás la confronten con otras fuentes si es del caso.

Estamos poniendo el proceso comunicacional que parte de contenidos estatales, en el marco del deber ser: La divulgación de información útil o de interés para la ciudadanía, se emite en concordancia con las características de los escenarios mediáticos en donde informar verazmente es imperativo en toda democracia. Y en consecuencia, partiendo de las garantías periodísticas porque se trata de cumplir responsablemente con los deberes de los medios, de sus directivos y de los periodistas, siendo respetuosos de las fuentes para llegar a las audiencias conforme al derecho ciudadano de la información, de ninguna manera a los emisores o a los medios les es aceptable transar deberes, derechos u obligaciones.
Está de por medio dinero del erario, no se trata de negociar como sí podría darse en una ordenación de publicidad en el sector privado con el ánimo de captar nuevos clientes o consumidores promoviendo productos o servicios, o como en el afán de posicionar empresas y empresarios.

Las campañas institucionales en cambio, contratadas con fondos estatales cuyos rubros deben estar explícitamente asignados para gastarlos correctamente, tienen una destinación específica e ineludible. No son para promover personas o personajes. Eso de divulgar, por ejemplo, las funciones de un concejo municipal y rematar la cuña con el nombre del presidente de la corporación en el momento, se asemeja más a un deseo ególatra de figuración o propaganda política, que al interés de formar conciencia ciudadana.

Que los asesores, comunicadores, y consultores en el tema de opinión pública, rodeen a los gobernantes o a funcionarios de alto nivel buscando congraciarse con quien ostenta el poder, eviten advertirle lo contraproducente de ciertas estrategias, prueba falta de honestidad, ética profesional, o idoneidad; en tanto si se trata de que quien ostenta el poder no soporta seguir recomendaciones de los expertos en comunicación pública, estamos frente a un arrogante al que le tocará lidiar con problemas que él mismo se ha buscado.

Por lo demás, escudriñar en la vida privada de las figuras públicas; aprovecharse de ciertas situaciones privadas tomándolas como ventajas para llevarlas con brillo al plano de lo público; hacer de episodios que tienen su propia dinámica legal, una oportunidad; utilizar presiones indebidas al estilo de los más sucios estrategas; confundir a una ciudadanía ya harta de manoseos ideológicos que atraviesan temas de alta sensibilidad social, son todos procedimientos que terminan por resquebrajar relaciones de sosiego colectivo porque el poder de los medios sigue siendo el cuarto poder.

juanpaz
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