· OPINION
6 agosto, 2020
Por Claudia Posada
“Yo sí creo que es sano que se abra una investigación formal y que, en
el marco de un proceso abierto y público, Uribe demuestre su inocencia o sus
detractores comprueben su culpabilidad, pero en derecho. Porque para acabar con
el uribismo están las urnas, pero para condenar y meter preso a alguien está la
justicia, que no puede dejarse contaminar por los ires y venires de la
política. Pruebas al canto”.
Este párrafo es del periodista José Manuel Acevedo en su columna de
opinión en El Tiempo ¿Encarcelar a Uribe? publicada en la noche de ayer, es
decir, sin que se conociera lo que este martes 4 de agosto determinó la Corte
Suprema de Justicia con respecto al Senador y expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Lo retomamos con respeto por un colega sin duda reconocido entre los
mejores del gremio, objetivo y serio. Podríamos decir que su columna hace un
juicioso análisis de un proceso que ha tenido al país en vilo, y que, desde
luego, ha generado todo tipo de rechazos como de beneplácitos. Esto no es
extraño, el exmandatario de los colombianos ha sabido posicionarse y defenderse
ante la opinión pública muy a su estilo- fascinante para muchos y malicioso
para otros- contando siempre con sus devotos seguidores para quienes Uribe no
ha cometido ningún delito, así lo sostienen y así será con mayor determinación
a partir de esta fecha que definitivamente quedará escrita en la historia
política de Colombia, independiente del curso que tomen los acontecimientos a
partir de la notificación al exmandatario en la que la Sala de Instrucción
de la Corte Suprema de Justicia ordenó la detención domiciliaria del
expresidente Álvaro Uribe como medida de aseguramiento.
Mientras tanto, otro amplio sector de colombianos, igualmente
convencidos de su posición, en este caso anti-uribista, ha dado la lucha
ideológica con argumentos mesurados algunos, aunque absolutamente radicales
otros.
Es lo que se orquesta para profundizar la polarización evidente en
redes, memes, tweets; sectarismo, o convencimiento, ningún bien le hace al país
en tanto no se procure aterrizar en la verdad que imponga la justicia, la cual,
en todo caso, nunca dejará satisfechos plenamente a unos y otros. La justicia
debe buscar esa verdad y para ello están las instancias establecidas en
derecho.
Ojalá no más rótulos. Es sano para Colombia y para el propio
expresidente Uribe, darnos un respiro en señalamientos absurdos.
Tenemos suficiente con la terrible pandemia que nos tiene confinados por
igual a gobernantes actuales, congresistas, exmandatarios de todos los
niveles, ciudadanos de a pie, a millonarios que guardan capitales y a
ricos camino a la quiebra; así que de nada sirve seguir poniendo rótulos
maldicientes a quienes nos parece que los merecen por no pensar igual a
nosotros.