Publicado en El Reverbero de Juan Paz el 16 de marzo de 2019. ¿Qué hay de lo prometido en ese entonces por parte del gobierno y aquí publicado? La pandemia desnudo realidades, ésta entre otras.
Por: Claudia Posada
Si algo preocupa cuando se piensa en el futuro de los jóvenes de hoy, es en qué se
ocuparán para ser laboralmente bien aceptados y remunerados. Hablar de experiencias
digitales, a la vez que de innovación, emprendimiento y creatividad, no puede seguir
viéndose como un discurso que, en Colombia, suena a palabras bonitas, modernas, pero
vacías. Tampoco creerse que todo aquel que “domina” el manejo de su tableta, ya está
preparado para competir en la sociedad de la revolución digital 4.0
En nuestro medio, apenas sí estamos empezando a oír sobre la cuarta revolución industrial,
dado que Medellín tendrá el primer centro que nos pondrá al día en Globalización 4.0; todo
un inmenso reto para trabajar con las herramientas tecnológicas que se usarán en la
resolución de problemas. El Centro para la Cuarta Revolución Industrial será de tanta
importancia, que en este aspecto nos podremos equiparar muy pronto, con ciudades como
San Francisco (Estados Unidos), Tokio (Japón), Beijing (China) y Mumbai (India) primeras
en los que existen centros como el que operará desde la capital antioqueña; ahora, junto
con la asignación de Colombia, también se le concedió tal privilegio a Israel, Sudáfrica,
Emiratos Árabes Unidos y Noruega.
“Colombia será el primer país de Hispanoamérica en tener un Centro para la Cuarta
Revolución Industrial. Desde Medellín potenciaremos la competitividad y reduciremos la
desigualdad de la región”, señaló el Ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel
Restrepo, al enterarse de la designación que se nos hizo en Davos (Suiza), en el marco del
Foro Económico Mundial 2019.
Con el experto en sociedades digitales y, particularmente, en lo que respeta a la Educación
para la era de la Industria 4.0, Sebastián Barrientos, pudimos confirmar que,
definitivamente, nos quedamos atrás en formar desde los talentos y habilidades, para
propiciar el desarrollo de competencias.
Las universidades en Colombia deberían, dice el doctor Barrientos, formar para el desarrollo
del talento. Las carreras profesionales al igual que las tecnológicas, requieren preparar en
programas como Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas, Blockchain, Desarrollo de
Programación, Desarrollo de Apps.
Las nuevas tecnologías evolucionan rápidamente, y como la industria debe adaptarse a los
cambios lo antes posible para generar ventajas competitivas, la digitalización de la industria
es una revolución que ya cambió paradigmas. La tecnología, esto es inminente, cambiará
los entornos de trabajo y la forma de relacionarse tanto con proveedores como con clientes;
sus empleados entonces tendrán que ser muy competentes, y ello lo dirá su formación
profesional.
Colombia enfrenta obstáculos que nacen en nuestro atraso educativo. Un ingeniero, por
ejemplo, y en general todas las empresas, enfrentarán dificultadas por la falta de cultura
digital, resistencias al cambio, también por el desconocimiento de los beneficios
económicos de invertir en tecnologías digitales, igualmente por talento insuficientemente
desarrollado, y especialmente por la desconfianza en la seguridad digital.
Pero no solamente para los ingenieros es evidente la incertidumbre, la era digital
remplazará con apps a muchos abogados u otro tipo de profesionales que resuelven con
“formulas” o con “formatos”, las necesidades de sus clientes. Los robots, por su parte, que
por lo demás no hace pausas para comer, conversar o descansar, entrarán a sustituir
operarios en infinidad de tareas, ya en varios países lo hacen.
En resumen, parece que las profesiones del aérea social serán las menos afectadas, así
que les llegó la hora de “reinar”; por lo tanto, es difícil pensar que un psicólogo, un
trabajador social, un sociólogo, o un estratega comunicacional, sea remplazado por un robot
que se siente con comunidades, grupos vulnerables, clientes, o pacientes, interactúe
profesionalmente y converse con ellos tal vez durante largas jornadas para ayudar a
resolver dificultades individuales de personalidad, afectaciones a su salud mental, o
necesidades colectivas por un problema de corrupción o violencia.
Quizá para interactuar sobre intereses grupales, o tal vez acerca de conflictos de pareja,
convivencia barrial, o alteraciones emocionales, podremos seguir mirándonos a los ojos
con un profesional de las áreas sociales que trabaja desde el conocimiento, sin ignorar los
s