En una proyección para 2050, factores de degradación de la selva amazónica, como incendios y tala ilegal, seguirán figurando entre las principales fuentes de emisiones de carbono si no se toman medidas urgentes. Así lo evidencia un estudio, cuyos resultados publica hoy en la revista Science, firmado por 35 autores de instituciones nacionales e internacionales, entre ellas, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).
·
Las perturbaciones en la
Amazonia limitan cada vez más el acceso de las comunidades indígenas a especies
de uso tradicional de donde extraen aceites y otros productos medicinales.
·
Una de las soluciones puede ser
la creación de un sistema integrado de vigilancia de la degradación forestal en
la Amazonia.
·
La degradación de la selva
amazónica afecta a las comunidades locales, que ven disminuida la
disponibilidad de especies comestibles, como por ejemplo, los peces.
·
Factores de degradación de la
selva amazónica, como incendios y tala ilegal, figurando entre las principales
fuentes de emisiones de carbono.
·
Por lo menos 2.5 millones de
kilómetros cuadrados del bosque amazónico están siendo degradados en toda la
cuenca.
·
Las perturbaciones en la
Amazonia limitan cada vez más el acceso de las comunidades indígenas a especies
de uso tradicional de donde extraen aceites y otros productos medicinales.
· Una de las soluciones puede ser la creación de un sistema integrado de vigilancia de la degradación forestal en la Amazonia.
El trabajo es fruto del proyecto Análisis, Integración y Modelización del Sistema Tierra (Aimes), vinculado a la iniciativa internacional Future Earth, que reúne a científicos e investigadores que estudian la sostenibilidad.
En el artículo se señala que por
lo menos 2.5 millones de kilómetros cuadrados del bosque amazónico están siendo
degradados en toda la cuenca debido a los incendios forestales, los efectos de
borde (los cambios que se producen en zonas forestales próximas a otras
deforestadas), las talas selectivas (como las ilegales) y las sequías extremas
-causas que, además, interactúan entre ellas-, y su impacto en las dimensiones,
ecológicas, ambientales, sociales y económicas. Esto representa el 38 % de los
bosques remanentes en la región.
Dicha situación genera tantas o
más emisiones de carbono como la deforestación. Con respecto a este tema, la
bióloga Dolors Armenteras Pascual, directora del grupo de investigación en
Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas (Ecolmod), de la Facultad de
Ciencias de la UNAL, anota que cuantificar la degradación es una tarea muy
compleja porque aparentemente ese ecosistema sigue siendo un bosque.
Expresa que: “el trabajo mide
por primera vez las emisiones de carbono por degradación, que totalizan 0.2
gigatoneladas de carbono (GtC) por año, una cifra que tiene implicaciones muy
grandes en términos de biodiversidad y funcionamiento de la cuenca”.
En el caso de una región tan
grande como la cuenca amazónica cuantificar y mapear estas perturbaciones es
algo muy difícil. “Dicho estudio avanza en ello y lo pone de nuevo en la mira
internacional”, afirma la investigadora, quien formó parte del grupo de científicos
que lo desarrollaron.
Sobre los aspectos que influyen
en la degradación en la Amazonia colombiana, manifiesta: “los causantes
degradación coinciden con los motores que se mencionan en el estudio:
extracción de madera, incendios que penetran en el bosque causando unos
impactos tremendos y efectos de borde cuando se fragmenta el bosque, factores
que suelen estar asociados a su conversión en pasturas”.
La experta destaca que, “los
efectos de estas perturbaciones exacerban la vulnerabilidad de las comunidades
locales, que ven disminuida la disponibilidad de especies comestibles (por
ejemplo, los peces), afectando su seguridad alimenticia, o especies de uso
tradicional de donde extraen aceites y otros productos medicinales; además, se
facilita la transmisión de enfermedades transmitidas por vectores, ya que, al
deteriorarse la calidad del bosque, se dispersan con mayor facilidad”.
Bosques inteligentes
El trabajo es el resultado de
una revisión analítica de datos científicos previamente publicados, basados en
imágenes de satélite combinados con datos sobre los cambios en la región
amazónica entre 2001 y 2018.
Para esto se consideraron cuatro
motores principales de la degradación: los incendios forestales, los efectos de
borde (los cambios que se producen en zonas forestales próximas a otras
deforestadas), las talas selectivas (como las ilegales) y las sequías extremas.
Las distintas zonas forestales
pueden verse afectadas por uno o varios de estos factores, que tienen orígenes
diferentes. "A pesar de la incertidumbre sobre el efecto total de estas
perturbaciones, está claro que el efecto total puede ser tan importante como el
efecto de la deforestación tanto para las emisiones de carbono como para la
pérdida de biodiversidad", afirma Jos Barlow, investigador de la Universidad
de Lancaster (Inglaterra) y coautor del estudio.
En una proyección realizada a
2050, los cuatro factores de degradación seguirán siendo las principales
fuentes de emisión de carbono a la atmósfera, independientemente del aumento o
cese de la deforestación.
Los autores proponen la creación
de un sistema de vigilancia de la degradación, así como la prevención y el
freno de la tala ilegal y el control del uso del fuego. En su opinión, podría
aplicarse el concepto de "bosques inteligentes" que, al igual que la
idea de "ciudades inteligentes", utilizarían distintos tipos de
tecnologías y sensores para recoger datos útiles con el fin de mejorar la
calidad del medio ambiente.
Valioso aporte desde Colombia
En relación con la contribución
de la UNAL al estudio, la investigadora Armenteras Pascual destaca que, “nos
invitaron porque somos referencia internacional en incendios y deforestación
amazónica, además de contar con una experiencia de más de dos décadas con
publicaciones científicas, en muchos casos con estudios realizados desde y con
las condiciones que tenemos en Colombia donde los recursos para investigación
son mínimos y a veces invertidos en el lugar equivocado”.
En Ecolmod, se han publicado
estudios arbitrados en revistas científicas sobre principalmente dos de los
cuatro motores que aparecen en el artículo de Science,
identificados como causantes de degradación: incendios forestales y efecto de
borde.
“Articularnos con este grupo de
investigadores fue clave para aportar el conocimiento que hemos construido
desde Colombia sobre la degradación de nuestros bosques, y aunque siempre hay
algunas diferencias locales, la tendencia para toda la región es la misma”,
concluye la profesora Armenteras Pascual.
Fuente: UNIMEDIOS (Oficina de Comunicaciones de la Universidad Nacional
de Colombia).