sábado, 10 de septiembre de 2016

VOTAR CON ALMA GENEROSA

Aparentemente, lo acordado con las FARC es un enredo, claro, es que hay “bombardeos” en redes, por el Sí y por el No,  que son más un riña de “devotos” que un dialogo ideológico e importante para conseguir los votos del plebiscito.

Se cruzan y comparten en las redes, mentiras y “medias verdades” por parte especialmente de quienes defienden el No ante los colombianos, por lo tanto, para los que no están seguros de qué votar, se está complicando la decisión. No hay claridad sino triquiñuelas que no aportan, más bien confunden, aunque también se comentan muchas cosas que si están en lo acordado, el problema es que al acomodar la interpretación  para meter miedo, el potencial votante se siente sin argumentos de suficiente peso que lo inclinen hacia un lado o para el otro.

Lo que sí está claro –y es una pura mentira muy gorda- es que al ganar el NO se va a re-negociar para mejorar condiciones, eso no es cierto. Gana el NO y al monte se vuelven inmediatamente  a seguir la guerra.

 Pues claro que si vamos a tener en cuenta las perversidades que se cometieron durante más de 50 años, todos diríamos: "que se pudran en la cárcel esos bandidos" obvio. Pero es que un acuerdo para que un grupo guerrillero deje las armas no es así de fácil como lo estamos creyendo aquí en las ciudades en donde no sabemos ni la mitad de la realidad.

Los acuerdos a los que se llegaron no son como decir si me pongo hoy un vestido rojo o uno negro; no, es que se dialogó durante 4 años y hubo concesiones como en toda negociación.  Los acuerdos con las FARC son cosa de una trascendencia mayúscula.

Si gana el No a los acuerdos  ellos siguen en el monte dando guerra, no lo dudemos, y los soldados de la patria enfrentando semejantes luchas. Si le decimos Si al acuerdo se acaba la guerrilla de las FARC, así que,  soldados y policías tendrán que seguir luchando pero ya no contra ellos y todos los demás, sino, desde luego, con todos los demás (que no son pera en dulce tampoco) pero nos habremos quitando un tormento aterrador.

 Escojamos y votemos lo que nos diga la conciencia y el corazón, la razón aquí tendrá que contar muy poco; la decisión es más emocional que racional porque está de por medio la capacidad de perdonar y recobrar las esperanzas.

Nos piden leer con juicio todo el texto de los acuerdos para tomar la decisión del 2 de octubre; personalmente tiré la tolla sin terminar, después de empezar, adelantar y devolverme varias veces, ojalá hubiera sido capaz de seguir tan buena recomendación, pero no me da ni el intelecto ni el entusiasmo para asimilar apartes que son complicados.

Tan valiosísimo texto para el presente y futuro de Colombia, y para nuestra historia,  escrito  con mucho cuidado y con el detalle difícil de entender por el común de nosotros, tal vez pocos lo leeremos completamente, pero eso sí,  leerse juiciosamente resúmenes comentados por académicos y gente seria que no “obliga” a votar por el Sí o por el No, sino que objetivamente aclara temas o aspectos determinantes para la Colombia que deseamos, vale la pena dedicarles buenos raticos,  no debemos dejarlos de lado antes de decidir a consciencia y con alma generosa.