miércoles, 21 de septiembre de 2016

ROBERTO HOYOS RUIZ NO PODÍA SER DISTINTO



Los ejemplos de vida que recibió Roberto Hoyos Ruiz  de sus padres, fueron tan sólidos e íntegros, que era imposible ser distinto al ser humano que conocimos y admiramos en los distintos campos en los que se desempeñó o en los participó con su contagioso entusiasmo.

Su padre, Roberto Hoyos Castaño, marinillo de grandes ejecutorias en su permanente afán de trabajar por el progreso de su tierra; fue inmensamente generoso y demostró  día tras día de su vida pública,  que la  capacidad de gestión de un político es primordialmente para el bien común.

Con su alto sentido de la responsabilidad y el deber, como pilares fundamentales para el ejercicio de la actividad política, Hoyos Castaño señaló el camino recto que muy pocos en la vida pública colombiana han seguido: Roberto hijo sí, él lo siguió al pie de la letra y lo superó con creces.

Doña Esperanza Ruiz de Hoyos, la dulce mamá de su amado “Robertico”, imprimió en sus hijos el amor cristiano, el servicio a los semejantes y la espiritualidad como estilo de vida.

Doña Esperanza soportó  una penosa enfermedad que la afligió por mucho más tiempo que a su hijo, pero que igual soportó dignamente en compañía permanente de la oración.

Roberto Hoyos Ruiz no podía ser distinto a ese maravilloso ser humano que hoy despide su familia,  la  que en compañía de centenares de amigos, elevará plegarias al Altísimo que lo acogerá en la Gloria Eterna, en donde le esperan sus padres amorosos, orgullosos del hijo que se entregó  a la tierra que lo vio nacer, a Marinilla y a toda Antioquia.


Para sus hermanas Clemencia y Luz María, a sus hijos, tíos, primos y demás parientes, a la comunidad marinilla, a su gente del deporte, al Urabá antioqueño,  nuestra voz de solidaridad y consuelo. Una muy dolorosa pérdida. QEPD