Dos mujeres con posturas ideológicas
muy distintas, en orillas opuestas políticamente,
ambas estructuradas, de personalidad férrea, preparadas e inteligentes:
Clara López y Marta Lucía Ramírez, candidatas a la presidencia de nuestro país.
En mi opinión, para las circunstancias actuales que padecemos en las ciudades y
el campo, que no son nuevas, por el
contrario, vienen de años atrás y empeorando, Clara López le vendría mejor a Colombia.
Ninguna de las dos le ganaría la Presidencia
a uno de los hombres en la contienda actualmente; pero poniendo a jugar la
imaginación, supongo dos escenarios políticos
para ellas en momentos hipotéticos:
1. 1. Antes
de la primera vuelta “hacen” juntar a Oscar Iván Zuluaga con Marta Lucía Ramírez
a favor de ésta; conservadores y uribistas votan todos muy juiciosos y ella entonces resulta pasando a segunda vuelta para disputarle la Presidencia a Santos. Gana Santos.
(En este hipotético
escenario si ponemos a jugar a Peñalosa con
Marta Lucía y Oscar Iván las cosas
cambian totalmente para todos, incluyendo a Santos; teniendo en cuenta que los votos de Peñalosa
son de opinión más que de los verdes y en ese sentido se mueven según con quien él esté jugando, o de acuerdo
con las formulas vice- presidenciales que cuentan mucho en segunda vuelta, entonces el asunto se pone de otro color).
2. 2. Este
es el escenario hipotético que me encanta: Clara López y Marta Lucía Ramírez en
una segunda vuelta. No lo veremos en la realidad pero nada cuesta soñar.
Indiscutiblemente,
en particular, me iría con la candidata de la izquierda. ¿Y por qué? Porque Colombia merece,
necesita, urge de un mandato con alta y
verdadera sensibilidad social, ideas renovadoras y visión amplia; cualidades
indispensables en una candidata que además cuente con inteligencia deslumbrante; pero por sobre
todo, con conciencia moral y carácter tan firme, que los corruptos, hombres y mujeres de la clase
política y otras esferas de poder, no
sean capaces de manipular.
·
Sobre las consecuencias del voto en blanco, bien sea para cuerpos colegiados o bien para
elecciones unipersonales (Presidente, gobernadores y alcaldes) se me hace que
falta mucha pedagogía. En Antioquia tenemos claridad con respecto a elecciones en
las que el voto en blanco supera los alcanzados por candidatos a una alcaldía porque se vivió la experiencia en Bello, y
sabemos que se repitieron las elecciones al ganar el voto en blanco, por lo tanto
ninguno de los aspirantes a ser la primera autoridad en esa localidad pudo
volver a presentarse en la segunda jornada. Lo anterior puede asimilarse para elegir gobernadores
y presidente.
¿Pero si acaso -lo que es muy difícil- ganara el
voto en blanco para Senado o Cámara, por ejemplo, qué pasaría con los partidos y
movimientos políticos, y con los aspirantes? Vale la pena que los periodistas en
los distintos medios informen sobre este tema a los potenciales electores, ilustrando
claramente, desde luego sin
fundamentarse en supuestos o deseos, sino desde la norma explicada por expertos
que no tengan intereses distorsionadores.