sábado, 15 de febrero de 2014

Clara López y Marta Lucía Ramírez

Dos mujeres con posturas ideológicas muy distintas,  en orillas opuestas políticamente, ambas estructuradas, de personalidad férrea, preparadas e  inteligentes: Clara López y Marta Lucía Ramírez, candidatas a la presidencia de nuestro país. En mi opinión, para las circunstancias actuales que padecemos en las ciudades y el campo,  que no son nuevas, por el contrario, vienen de años atrás y empeorando, Clara López le vendría mejor a Colombia.

Ninguna de las dos le ganaría la Presidencia a uno de los hombres en la contienda actualmente; pero poniendo a jugar la imaginación, supongo dos  escenarios políticos para ellas en momentos hipotéticos:

1.      1. Antes de la primera vuelta “hacen” juntar a Oscar Iván Zuluaga con Marta Lucía Ramírez a favor de ésta; conservadores y uribistas votan todos muy juiciosos y ella  entonces resulta pasando a segunda vuelta  para disputarle  la Presidencia  a Santos. Gana Santos.

(En este hipotético escenario si ponemos a jugar  a Peñalosa con Marta Lucía y Oscar Iván  las cosas cambian totalmente para todos, incluyendo a Santos; teniendo en cuenta que los votos de Peñalosa son de opinión más que de los verdes y  en ese sentido se mueven  según con quien él esté jugando, o de acuerdo con las formulas vice- presidenciales que cuentan mucho en segunda vuelta, entonces el asunto se pone de otro color).

2.       2. Este es el escenario hipotético que me encanta: Clara López y Marta Lucía Ramírez en una segunda vuelta. No lo veremos en la realidad  pero nada cuesta soñar.

Indiscutiblemente, en particular, me iría con la candidata de la izquierda. ¿Y por qué? Porque Colombia merece, necesita, urge de un mandato  con alta y verdadera sensibilidad social, ideas renovadoras y visión amplia; cualidades indispensables en una candidata que además cuente con  inteligencia deslumbrante; pero por sobre todo, con conciencia moral y carácter tan firme, que  los corruptos, hombres y mujeres de la clase política y otras esferas de poder,  no sean capaces de  manipular. 

·         Sobre las consecuencias del voto en  blanco, bien sea para cuerpos colegiados o  bien  para elecciones unipersonales (Presidente, gobernadores y alcaldes) se me hace que falta mucha pedagogía. En Antioquia tenemos claridad con respecto a elecciones en las que el voto en blanco supera los alcanzados por candidatos a una alcaldía  porque se vivió la experiencia en Bello, y sabemos que se repitieron las elecciones al ganar el voto en blanco, por lo tanto ninguno de los aspirantes a ser la primera autoridad en esa localidad pudo volver a presentarse en la segunda jornada.  Lo anterior puede asimilarse para elegir gobernadores y presidente.

         ¿Pero si acaso -lo que es muy difícil- ganara el voto en blanco para Senado o Cámara, por ejemplo, qué pasaría con los partidos y movimientos políticos, y con los aspirantes? Vale la pena que los periodistas en los distintos medios informen  sobre este tema a los potenciales electores, ilustrando claramente,  desde luego sin fundamentarse en supuestos o deseos, sino desde la norma explicada por expertos que no tengan intereses distorsionadores.