Publicado en El Reverbero
de Juan Paz el 23 agosto, 2020
Mientras no haya ni la más mínima intención de romper la polarización en Colombia, será imposible recobrar la esperanza de dejarle a las generaciones venideras el sosiego social y político que permite proyectar el país hacia la equidad, confianza, y desarrollo económico que caracterizan a todo Estado idealmente democrático.
Y no se trata de creer que
tenemos las culturas de Noruega o Suiza, lo que
sucede es que vamos en contravía de cualquier camino hacia el bienestar:
Violencias de todo tipo; corrupción en todos los niveles públicos y en algunos
sectores privados; riquezas del subsuelo en manos criminales -además, las
sujetas a la reglamentación ambiental, las técnicas adecuadas, las normas y la
ley, son satanizadas por posiciones radicales absurdas pues no reconocen el
equilibrio entre crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y bienestar
social-; apetitos burocráticos desaforados; ambición descontrolada, y
caudillismos iniciados en venganzas particulares. Personalismos por encima de
las instituciones, desestabilizan la gobernabilidad.
En ese escenario envolvente
cautivan algunas voces, entre tanto otras son ignoradas; mientras las redes
sociales, entre mentiras y certezas, ahogan lo esencial. En medio del caos
llamado “opinión pública”, sobresale una voz autorizada, la voz de una concejal
de Medellín que sabe de qué habla; es María Paulina Aguinaga, quien ha
demostrado en los pocos años de su trayectoria política, criterio, carácter,
inteligencia y mucho conocimiento en materia financiera. Da gusto oírla. Sus
disertaciones con respecto al asunto EPM, este es un ente autónomo que sufre
una crisis estructural desde tiempo atrás; considera que no se han tomado a
tiempo correctivos necesarios, sostiene que se han hecho malas inversiones,
enumera aspectos fundamentales en los que falta reglamentación; a la vez que
señala negocios, decisiones y competencias inconvenientes, entre otros asuntos.
Con respecto a una Entidad de tal
tamaño, apoyarse en especulaciones, conveniencias, o emociones de sesgo
político, es intolerable.
juanpaz
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