miércoles, 9 de marzo de 2016

LA CREDIBILIDAD SE GANA

Uno de los principios más elementales, pero no por ello carente de la mayor importancia, que nos enseñan en las facultades de periodismo,  es aquel que recomienda recurrir a fuentes de distinta posición frente a un mismo asunto periodístico, con el fin de aportar al establecimiento de la verdad, o por lo menos, entregar elementos de juicio para que los receptores de la información  saquen sus propias conclusiones.

Con respecto a la venta de las acciones de EPM en ISAGEN, los ciudadanos escasamente se han pronunciado, es posible que sea  porque no se tienen suficientes argumentos a favor o en contra, así que, por fortuna, no hemos salido a opinar sin fundamentos como en tantas otras ocasiones.

Por su parte al interior del Concejo de Medellín, que tiene la potestad de votar positiva o negativa la propuesta del Alcalde Federico Gutiérrez - quien espera que se le dé el sí para la venta-  se han presentado serios e importantes argumentos a favor y en contra. Se han dado debates argumentados, con posturas que evidencian análisis y no simples pronunciamientos a la ligera, aunque desafortunadamente uno de ellos se vio perturbado debido a un altercado protagonizado por el concejal Róber Bohórquez y el Secretario de Gobierno de Medellín, Santiago Gómez.

 Atendiendo la sabia recomendación de los maestros del periodismo, me di a la tarea de averiguar  sobre las posibles causas que llevaron a cada uno de los dos enfrentados,  a sobrepasar los niveles de serenidad que son menester para  tratar un tema  trascendental, sin duda alguna,  para los intereses financieros de tan importante entidad pública.

Encontré por ejemplo, que la apreciada colega Sonia Gómez, en su artículo titulado “Concejales de Medellín, ¡salven la patria!”, dice: La Comisión Primera del Concejo de Medellín hundió en un primer 'round' el proyecto de acuerdo con que se busca permiso para vender a la canadiense Brookfield las acciones de EPM en Isagén. Cuatro votos en contra, de Carlos Alberto Zuluaga, Aura Marleny Arcila, Jaime Cuartas y Róber Bohórquez, mostraron que aún hay un asomo de cordura en este abominable descalabro que fue la venta de las acciones que el Estado colombiano tenía en Isagén. 

Digna de resaltar la posición de este último edil, quien dijo el día de la votación: “Ya me hizo ‘lobby’ Santiago Gómez (secretario de Gobierno de Medellín). En estos cuatro años no me vuelvan a hacer ‘lobby’ en mi oficina para votar positivo”.  

Escuche con mucha atención la entrevista que hizo Luis Fernando Ramírez al Concejal Róber Bohórquez,  en el programa “Despierta Antioquia”, sobre el enfrentamiento de este y el Secretario de Gobierno. Si a renglón seguido no hubiera pasado al teléfono el Alcalde de Medellín, me habría quedado la sensación de que Santiago Gómez había tenido el atrevimiento de “presionar” al Concejal, contrariando las directrices del mandatario local, pues así lo señaló el edil entrevistado al justificar su malestar con el representante del gabinete municipal; máxime que, antes de pasar el Alcalde al teléfono, es decir, sin confrontar versiones del mismo hecho, ya los periodistas terciaban en sus comentarios.

El “lobby” en Colombia es legal y legítimo, es ejercido generalmente por quienes tienen facilidad para exponer y concertar; cuando se habla de Lobby, siempre se trata del dialogo entre representantes del ejecutivo, de empresas privadas o del sector público, con los legisladores, para sacar adelante una ley, ordenanza o acuerdo municipal.

Así que el lobby no es el malo, los malos son los lobistas que abusan de sus habilidades  para provecho personal o sectorial, más no actúan con honestidad, e inclusive los hay que “pagan” a representantes del poder legislativo para que aprueban  lo que nos es inconveniente a los ciudadanos, pero muy conveniente a intereses mezquinos. Ejemplos hay montones.

Pues bien, según las averiguaciones sobre los personajes que en el Recinto del Concejo de Medellín, se enfrentaron de manera acalorada, sus acostumbradas reacciones y su manera de manejar el pedacito de poder que les tocó, no queda duda alguna de que el Alcalde de la capital antioqueña obró sensatamente al apoyar a su Secretario de Gobierno, sin que ello se  entienda como simplemente una defensa amañada y sin razón.

¡Cómo tenemos que cuidarnos los periodistas de informar y opinar sin cotejar!.

Por lo demás, informar y opinar son dos cosas bien distintas, de ahí que su manejo debe hacerse tan nítidamente que para las audiencias sea muy claro: cuándo estamos informando y cuándo estamos opinando.