jueves, 18 de febrero de 2016

EL HÉROE Y LA VILLANA

Las voces en contra - y algunas muy pocas a favor - de la clase de periodismo que hace Vicky Dávila, no deberían desviar la atención de lo esencial y gravísimo que presumiblemente está pasando al interior de la Policía.
Las denuncias señaladas, tanto por parte del  Procurador de la Nación como por los medios, de hechos que comprometen de manera directa al General Rodolfo Palomino, hasta ayer al mando de la Policía Nacional, al igual que otros supuestamente llevados a cabo desde tiempo atrás por parte de miembros de esa Institución, presuntamente con el conocimiento del renunciado Palomino López –revelaciones ignoradas en su momento según fue reconocido a raíz del escándalo mediático que hizo rodar cabezas- parece que transforman  dramáticamente las intenciones de la comunicadora al servicio de la FM,  pues hacen de ella una villana y del General un héroe.
No es el asunto encasillar así tan simplemente a los protagonistas de tan bochornosas  acusaciones; más bien preocupa que mientras al General se le acepten, desde luego, sus gustos, lo demás develado por el Procurador, se diluya en la chismografía o desdibuje  en los chistes de las redes.  En cambio a la periodista se le condena por su flaqueza como ser humano, al sentirse amenazada por un gigante poderoso  que cuenta con las mejores herramientas para el bien o para el mal, como es un organismo policial.
Los asuntos íntimos no son material periodístico, de ello no hay duda alguna. ¿Pero por qué no nos preguntamos si acaso la señora Dávila no encontró otra forma de revelar el trasfondo de unos hechos que son de la mayor gravedad, los cuales  tenían atemorizados a miembros de la Policía Nacional acorralados entre el deber y las presiones de quienes detentan el poder y abusan de él?  ¿Acaso la colega Vicky Dávila tenía que renunciar a lo que ha considerado su deber como periodista, y en consecuencia callar y ocultar las voces de quienes confiando en ella como vocera de una sociedad - ese es el papel de quienes ejercemos  el periodismo- la buscaron por su condición de  directora de un medio de amplia audiencia?  
Es una ligereza hablar de “desquites”, “odios”… Son los hechos los que deben juzgarse. No vemos ni al héroe ni a la villana, lo cierto radica en   unas actuaciones protagonizadas por  dos seres humanos cuya trayectoria muestra aciertos y debilidades. Son las irregularidades  las que deben  someterse a ser juzgadas por quienes corresponde, y en ello seguramente caben  sus respectivas motivaciones.

En conclusión: Estalló otro escándalo que pronto será olvidado como tantos que revientan cada semana en Colombia.