No será nada fácil para la colega
y amiga Mábel López gerenciar a
Teleantioquia. Y no es que se trate de la entidad más compleja de las adscritas
al gobierno departamental, es que se está esperando mucho de su nueva gerente, y cuando las expectativas son tan altas el
compromiso se torna más que un reto personal, una exigencia pública.
Mábel es una figura reconocida en
nuestro medio, apreciada y admirada por muchos de sus colegas y por la clase política
que ha sido su principal fuente noticiosa. Roger Vélez, su cónyuge, comparte con
ella además de sus mismos títulos académicos, los espacios personales y
profesionales en los que se mueven juntos hace varios años, así que podría
decirse que seguramente será, en esta
gran responsabilidad que le ha entregado el gobernador Luis Pérez, también su
coequipero, sin sueldo ni cargo en la nómina, pero que, indudablemente, si a él le toca orientarla en un momento dado,
lo hará encantado.
Pero bueno, aquí lo que trato de hacer, es una reflexión que nace de un comentario que escuché y que no voy a decir si
comparto o no, ese no es el asunto, más bien quiero aprovecharlo para esta
columna pues fue mi inspirador.
Al oír “Mábel puede ser muy
linda, pero no tiene el perfil para gerente de Teleantioquia”, empecé a repasar
mentalmente el gabinete departamental, pero antes de distraerme volví rápidamente
al comentario de marras.
Siempre se ha dicho que gerente
es el que sabe administrar cualquier negocio, trátese de una fábrica de yines,
una inmobiliaria o una entidad pública. Se ha dicho igualmente que gerente
es el que sabe de quién se rodea y qué debe preguntarle a cada inmediato colaborador,
cuando se trata de un gerente que no se
las sabe todas pero sabe del negocio en particular
que le encomendaron.
No sé, ni es del caso, acomodar a mi colega Mábel
López en uno de estos dos grupos. Voy a referirme mejor, a lo importante que es
trazarnos objetivos y alcanzar las metas soñadas.
Mábel no aterrizó en paracaídas en
el cargo que le fue encomendado. Asumo que su preparación académica, su trayectoria
en los medios y los caminos que recorrió como independiente, tenían un objetivo:
Ser una profesional destacada. A lo
anterior le sumo el rodearse de la clase política (es la que permite, o no,
acceder a las posiciones que dan reconocimiento) y cuando lo creyó oportuno se
comprometió con una causa de alto vuelo, acompañando a un político de grandes
aspiraciones en el que ella cree. Resultado: Confianza mutua para alcanzar las
metas.
A lo que quiero llegar. Las metas
en la vida se alcanzan, no solamente “soñándolas”;
hay que trazarse propósitos que conducen al logro de ellas, e irlos cumpliendo
uno a uno, con dedicación y persistencia en lo personal y en lo profesional.
Conclusión en general para cualquier
caso: Los perfiles no nos los señalan los demás, los construimos cada uno de nosotros,
pero si queremos que alguien en especial los “evalúe”, hay que acercársele y hacerle
“señitas”.