sábado, 2 de enero de 2016

DEL PROTOCOLO OFICIAL


A propósito de los actos de posesión de los mandatarios local y seccional, llevados a cabo ayer en Medellín, creo interesante llamar la atención sobre un tema que se cree “pasó de moda”: El protocolo oficial.

Las normas a seguir en toda ceremonia pública,  y en las privadas presididas por personalidades del sector oficial, o con presencia de ellas siempre y cuando sea en razón del cargo público que ostentan, tienen su razón de ser, por lo tanto no son del capricho del funcionario de turno.

El protocolo oficial por lo tanto no debe ignorarse, y aunque en algunos escenarios oficiales se deben  observar con mayor rigurosidad, como en la diplomacia, tenerlo en cuenta es respetar las instituciones  del Estado representadas en unos personajes que ostentan cargos de dignidad por designación o por elección popular.

Lo señalado en el protocolo oficial debe cumplirse conforme a lo señalado en los decretos respectivos, así como debe conocerse y aplicarse el protocolo eclesiástico, militar y el deportivo, por parte de los encargados de la organización de las ceremonias institucionales correspondientes.

En cambio, hay reglas de aconsejable acatamiento, no de obligatorio cumplimiento, son las  que  se enmarcan en la etiqueta social, aquellas que el comportamiento individual acoge por formación, por el entorno,  o por refinamiento propio. Aquí cabe recordar que las  buenas maneras en la ciudad (Urbanidad) si se acatarán y se trasladaran a toda actividad social, urbana o no,  harían la vida más llevadera. Si las incorporáramos al modo de relacionarnos con los demás en todos los espacios de la sociedad: oficiales, familiares, de vecinos, de compañeros, etc. reinaría la armonía tan necesaria para derrotar la agresividad que se está, lamentablemente, imponiendo.

El protocolo oficial está establecido nacionalmente por decreto en cada país, y se asume para los actos locales y seccionales homologando dignidades, cargos y representaciones para las precedencias del caso. 

Por lo anterior, es por lo que recomiendo en los cargos que generalmente ocupan comunicadores sociales, la exigencia de que tales profesionales no descuiden este formalismo que, reitero, no se trata de honores a las personas sino a las instituciones que representan; así como las banderas son el símbolo de la Patria y por ello han de ser dispuestas con impecable observancia del protocolo que corresponde.


Las banderas en todo recinto y acto oficial, deben conservarse además de limpias y en perfecto estado (ni arrugadas, ni rotas, ni arrastrando) en el orden establecido en razón del territorio que simboliza o  institución que representa; por lo tanto,  si no se conoce y acatan las precedencias de acuerdo con el protocolo oficial,  se cometen errores pésimos, iguales o peores a los cometidos ayer en los actos de posesión de nuestros nuevos mandatarios.