domingo, 13 de marzo de 2016

PERIODISMO INDEPENDIENTE: UN COMPROMISO SERIO CON LA DEMOCRACIA


Si alguna entidad (y al decir entidad se entiende que es pública pues así se denominan las organizaciones del estado)  necesita publicidad institucional, es EPM; máxime ahora cuando vienen bajando lenta, pero notoriamente, los altos niveles de satisfacción que sostenía frente a los  usuarios, especialmente  despertaba admiración y gozaba de mucha credibilidad.

Es  clara la necesidad permanente de  EPM de hacer una amplia divulgación de sus servicios, al igual que la difusión de campañas de carácter social o ciudadano, y creo que,  ahora más que nunca, necesita ganar confianza reposicionándose ante la opinión pública, desde distintas estrategias, sin desconocer su gran importancia como Entidad, lo que es incuestionable.

Por estos días,  funcionarios (denominación asignada a los trabajadores del sector público, de ahí que sea redundante decir “funcionario público”) encargados de adjudicar la nada fácil torta publicitaria, resolvieron, seguramente con toda la buena fe del caso, hacer partícipes en la definición del mecanismo para tal adjudicación, a periodistas y representantes de sectores relacionados con el oficio y la publicidad, con el ánimo supuestamente de repartir la pauta lo  más equitativamente posible. Hasta aquí todos felices.

Se acordaron entonces tablas de puntajes, criterios de clasificación y cosas por el estilo que suenan muy bien; sin embargo, una vez signada y notificados los beneficiados con  dicha pauta, a aquellos que quedaron bien calificados dentro de las decenas de oferentes que son catalogados como periodistas “de medios alternativos e independientes”,  empezaron a sentirse los brotes de inconformidad.  

No conozco  en detalle lo acordado entre la Entidad y los periodistas  y menos tengo precisión en lo debatido previo al acuerdo que, entre otras, escogió una comisión para llevar a efecto lo convenido;  por lo tanto, me limitaré a señalar algunos criterios que facilitan, objetivamente –hasta donde la naturaleza humana,  el raciocinio serio, la responsabilidad, el conocimiento y la experiencia permiten serlo- adjudicar pauta institucional en el sector público.

1.       Antes de cualquier adjudicación de pauta, se hace el Plan de Medios,  es decir, se reparte el presupuesto publicitario en  los porcentajes que se quieren para los  medios: Masivos y Alternativos. No existen otros medios. La radio es masiva, la televisión es masiva, los grandes periódicos y revistas de alta circulación son masivos; los canales comunitarios son comunicación alternativa, las revistas y los periódicos ciudadanos son alternativos,  las revistas especializadas hacen comunicación alternativa  en fin, este podría ser tema para otro artículo.

2.       La Internet, por todas sus posibilidades y alcance, no se ha podido clasificar. Para algunos estudiosos del tema es un medio alternativo, pero hay quienes sostienen que es comunicación masiva.

3.       Obviamente que la adjudicación dela  pauta tiene que ver con los intereses institucionales. Si ofrecen  servicios para toda la comunidad elegirá medios masivos. Si hacen campañas sectorizadas preferirán medios alternativos. Los periodistas independientes (aquellos que, por ejemplo,  alquilan un espacio en emisoras de cadenas o en emisoras independientes) para emitir con total autonomía,  deben recibir proporcionalmente al medio en el que ejercen su oficio,  al profesionalismo que demuestran en cada emisión,  a su trayectoria y por supuesto audiencia.

4.       Una vez definido el plan de medios, o sea,  recordemos, lo que destinamos a los medios masivos, a los alternativos y a la Internet, se asigna la pauta de acuerdo con los costos o tarifas que nos ofrecieron.  En todo caso,  generalmente son las agencias especializadas las que diseñan el plan de medios y con base en ello y la negociación de tarifas, distribuyen la pauta. Obviamente deben fundamentarse en mediciones estrictas y estudios de mercados.

5.       En el plan de medios se acostumbra, para el caso del sector público que es el que venimos observando aquí, dejar un porcentaje del rubro publicitario para ordenar la pauta a los periodistas independientes, dado que  estos no caben en la oferta propia de las cadenas o grandes medios masivos. Cuando no se quiere que queden por fuera, para beneficiarlos con la pauta institucional deben primar características  como: seriedad periodística, ética,  habilidades para el manejo de  un  buen formato y que evidencien probada  responsabilidad en el cumplimiento de sus compromisos publicitarios.

6.       Para el momento, en todo plan de medios se contempla un porcentaje para los medios alternativos acorde con las necesidades institucionales que son finalmente las que señalan el público al que se quiere llegar.  En nada riñe esto con adjudicar pauta del sector público a los periodistas independientes, siempre, eso sí,  en consonancia con las  condiciones señaladas en el anterior párrafo.

7.       Adjudicar pauta a los periodistas independientes bajo otros criterios,  sin duda alguna es dejarse llevar de motivaciones que rayan con la  discriminación odiosa, reprochable e inconveniente para la  sana equidad, que es  el reconocimiento a quienes ejercen el oficio por igual, con  responsabilidad y equilibrio informativo.

Me resisto a creer que los miembros de la  comisión delegada para adjudicar la pauta de EPM se hayan alejado de lo acordado entre las partes;  si así fue, no dudo que los directivos de la Entidad convocante,  llamarán a que se corrija.


En el ejercicio del periodismo independiente, los hay como en toda actividad humana: deshonestos, mezquinos e indecentes;   no faltan los alevosos y también existen quienes  usurpando nuestra digna tarea frente a  la sociedad, nos deshonran. Por lo tanto, hay que apoyar y  defender a todos aquellos periodistas independientes  que cumplen su papel con alto sentido  del deber social, honestidad y  solvencia intelectual; a quienes cultivan con responsabilidad los hábitos que enriquecen el ejercicio del oficio,  y a los apasionados que asumen día a día, un  compromiso serio con la democracia.