Carlos Mario Montoya, un reconocido hombre de la política antioqueña dijo sentirse asqueado por algunas posturas de ciertos colegas suyos de actividad pública. Qué bueno que no somos los únicos con esa desagradable sensación; no son pocas las veces que nos producen ganas de vomitar las repugnantes motivaciones de algunos que se autodenominan y proclaman servidores de la Patria, cuando tenemos tan claro que son más bien conseguidores de plata, plata mal habida, plata como sea, plata que debiera quemarles las manos y llevarlos al infierno de la conciencia que les grite: mientes, engañas, robas, mientras tus compatriotas se mueren de hambre.
Mi muy admirado Dr. Carlos Mario, usted que es médico ¿no sabe qué es bueno para ese malestar que nos es común?
¿Por qué será?
¿Por qué será que la gente se cree ese cuento tan bobo que dizque la culpa de la deficiente infraestructura vial y la inseguridad de Medellín la tienen las dos últimas administraciones locales? Desde que tenemos uso de razón estamos sabiendo del problema de las vías y la inseguridad, y aunque llegan alcaldes de todos los colores, sabores y tamaños, los problemas siguen; es mejor reconocer que el asunto no es de nadie en particular, el problema es colectivo, es la suma de equivocaciones de muchos, más las “vivezas” de otro tanto que come y reparte (y se lleva la mejor parte).
Uno que otro quiere hacer las cosas como son y una montonera de intereses individuales se atraviesa; todo eso sumado, administración tras administración, es el resultado que vivimos hoy, el que vivimos ayer y viviremos mañana.