Hay frases que se ponen de moda en el lenguaje callejero, así como en el de los jóvenes y también en el de los políticos. Desde hace algunos años estamos oyendo a los visibles de todas las toldas partidistas, decir con tal convencimiento (que uno hasta les cree): “trabajemos por el fortalecimiento de los partidos”, pero la realidad es otra bien distinta, cada quien tira para su lado –según sus intereses particulares- y lo que cuenta no es la ideología sino las componendas, vengan de donde vengan.
Hoy parece más bien que los partidos son escampaderos temporales pues los fieles a su génesis política son especímenes en vía de extinción, pero con la normatividad de la reforma política les va a quedar muy difícil, a los corporados por ejemplo, “voltiarse” de la noche a la mañana, o desconocer las directrices del partido por el que ocupan curul.
Aquellos que pretenden alejarse de las determinaciones de partido pues ya tienen sus “conversaciones” adelantadas con candidatos distintos a los avalados, debieron renunciar a sus curules con un año de anticipación para poder cambiar de partido (mejor dicho de candidato) o someterse a la disciplina; disciplina que cuando les conviene es “disciplina de partido” y cuando no, es “disciplina para perros”.
En Antioquia el Partido Conservador está en pedazos y es lógico, no se observa la coherencia que se espera de una colectividad tan antigua fundamentada en el orden; creemos que el desorden de hoy se origina en el mismísimo ex Uribe que después de precipitar el acabose del Partido Liberal engendró el de la “U” y tras él se fueron importantísimas cabezas visibles del Partido Conservador, así como del Liberal, pero este ultimo se reorganizó y hoy con Pardo en la dirección nacional se observa juicioso, coherente y camino hacia el triunfo en regiones y localidades que, con candidatos propios o de alianza, se ve venir para el 30 de octubre.
Los “volantones” de Cambio Radical, por lo menos entre nosotros en Antioquia, van de mal en peor, su indisciplina les va a costar caro, eso también se ve venir.
Vemos con optimismo libre de intereses particulares, que una tercería para candidatos a la Gobernación de Antioquia y a la Alcaldía de Medellín, en donde se unan el Partido Conservador y el Partido de la “U” (en la “U” hay candidatos tan decentes que sería una lástima sacrificarlos) podría ser la salvación de ambas colectividades para seguir gozando de las mieles del poder, de lo contrario se van a subir los candidatos que despiertan mucha simpatía entre los comunes y silvestres electores que esperan –con fe en las bondades de los buenos conocidos- nos gobiernen de nuevo aquellos quienes inspiran más confianza y credibilidad.