Definitivamente en campaña política se oye mucha babosada, y ni hablar de las mentiras que meten algunos aspirantes a cargos de elección popular o a corporaciones públicas. Todavía el discurso se fundamenta en las mismas expectativas del pueblo, o sea que pasamos de un siglo a otro con las mismas necesidades sin resolver, y hasta casi que con los mismos políticos apoltronados calentando curul.
Contadas interesantes y escasísimas excepciones, los candidatos y aspirantes aparecen en todos los escenarios con el mismo cuento que se repite cada cuatro años: “Nuestros ancianos no pueden seguir siendo mal tratados, todos vamos a llegar allá y… bla, bla, bla…”. ”Las mujeres son una fuerza muy importante, son corazón y cerebro, son la mayoría de votantes y por eso en mi gestión ocuparán el puesto que se merecen porque bla, bla, bla…”. “Los jóvenes de esta ciudad no tiene oportunidades de empleo entonces tiene que recurrir a malos procederes, pero en mi mandato bla,bla,bla…”. “Y recogeremos a todos los niños de la calle y los vamos a llevar a unas granjas situadas en los corregimientos de Medellín para que bla, bla, bla…”. “Hace algunos años en Medellín podíamos salir de noche muy tranquilos, de hace unos pocos hacía acá la cosa se volvió terrible, se salió de las manos de los mandatarios de turno…” ¡mentiras! lean “Sucesos Sensacionales”, un medio alternativo que circuló por varios años y desapreció hace décadas, dirigido por Don Octavio Vásquez, para que vean que lo único que cambia en el delito es la modalidad y los alias.
Cuando los relojes eran suizos y no chinos, estos eran como quien dice el celular de hoy en día, lo más gustador para el ladrón; los sombreros de los señores eran muy apetecidos en las calles de Medellín, tanto como las motos ahora. Y ni hablar de las cadenas de oro, anillos, aretes, joyas que otrora sí que eran joyas, no chucherías y colgandejos que entraron a remplazarlas precisamente para hacerles el quite a los cacos. Ya no se “chicanea” con el más fino anillo de legítima piedra preciosa, ahora se quiere andar con lo último en equipo personal de comunicación ultra rápida y entretenimiento –desaparecieron las deliciosas tertulias- y llegaron esas maravillas de teléfonos móviles con mil cosas incorporadas que resuelven tantas situaciones en el inmediato segundo; entonces con la tecnología llegaron los delincuentes más sofisticados y tan peligrosos como los de antes.
El discurso político es el mismo porque los problemas son los mismos. Crece la población, crecen los conflictos, avanza la tecnología y las campañas medio hacen uso de ella; pero los políticos están inspirados en las mismas motivaciones: llegar al poder para conseguir privilegios particulares y darle garrote al contrincante, así tengan que meter mentiras que suenen ridículas, siempre habrá quien se las crea.
Finalmente, el día de elecciones, unos candidatos ganan su aspiración y otros la pierden, los votantes quedan satisfechos unos y frustrados otros, y como siempre, la inmensa mayoría de las gentes del común sigue siendo golpeada, al igual que sus hijos y los hijos de sus hijos. Ah, y hablando del tema de moda: Corrupción, ¡vaya que salga a la luz pública un político que quiera cambiar la “dinámica” a ver cómo le va con sus “homólogos”!.