Antes de que se acabe enero y parezcamos más trasnochados de lo vamos a parecer - estábamos esperando que se asentaran un poquito las novedades de la posesión y gabinetes de los “filados” en la “AMA”- Y entonces ahora sí vamos a entrar en comentarios que se nos enredan en el teclado.
LAS BANDERAS
La posesión del nuevo Gobernador Sergio Fajardo en la plazoleta de nuestra amada Universidad de Antioquia nos gustó tanto como a centenares de antioqueños. Su presentación fresca y sin el acartonamiento de lo políticos de siempre nos resultó una delicia; lástima dos cositas en ese acto, ambas del Protocolo oficial: el orden de las banderas estaba incorrecto, la de Colombia fue puesta a la derecha de la de Antioquia y es la de Antioquia la que debe ir a la derecha de la de Colombia. Además el personaje no debe darle la espalda a las banderas y, aunque había espacio suficiente, a Fajardo se las pusieron exactamente detrás.
No hay ninguna justificación para cometer tales errores, simplemente denotan desconocimiento del Protocolo Oficial, que tiene unas normas para respetar.
Distinto si se trata de las reglas de etiqueta que en la vida social se tienen en cuenta si se quiere.
El otro “parche”, que también es de protocolo porque se trata de la ubicación de servidores públicos de alto rango o personalidades en actos oficiales, es el haber dejado de pié tanto tiempo al nuevo gabinete. Aquí si cabe disculpa, pues bien podría decir la persona encargada del tema que el propio gobernador o su Secretario Privado, por ejemplo, o cualquiera que el Gobernador haya delegado para esos menesteres, ordenó que se quedaran allí parados y que no les ubicaran asientos en el espacio dispuesto para el gabinete nuevo. En todo caso ahí le quedo el pequeño remordimiento a quien tomó esa absurda determinación, pues por su culpa se fue al piso la señora Secretaria que se “maluquió”.
DOS MALUCOS
Y hablando de gabinetes y “maluquiadas”, hay dos malucos –mejor dicho, una y uno- en el gabinete del señor Alcalde Aníbal Gaviria, que ojalá no se le tiren en la Administración que recién arrancó y que con responsabilidades tan altas no se puede dar el lujo de que un torcido o una torcida por ahí le dañen los planes; tal vez hasta ni serán estos dos los que se manejen mal, pero es que tiene unos antecedentes administrativos fatales….claro que en el gabinete del Dr. Anibal se esperaba un fuerte componente político, lógico, equipos políticos lo acompañaron en su campaña, y no se puede desconocer que el estilo de los de siempre es....el de siempre; mejor dicho: políticos son políticos, y aunque nuestro Alcalde tiene todo el carácter y la decencia, además la honestidad que se le abona a sus cualidades de mandatario, los representantes de las distintas toldas lo van a querer apretar para que dé prioridad a lo que a ellos les interesa, no a lo que necesita la ciudad. Esperemos que me equivoque.
En cambio el gabinete de Fajardo va a estar filadito por la línea que él marque, además todavía están como sanitos (la gran mayoría por no decir que todos) obedientes y aportando de lo que saben, porque definitivamente es la fortaleza de su gabinete, saben de lo que van a manejar; aunque aprendiendo mañitas de los políticos de siempre: van brincando de una Secretaría a otra como si en todo fueran expertos. Cuando Fajardo fue Alcalde hubo una Secretaría que si mal no recordamos, estaba en condiciones de desempeñarse en desarrollo social, en medio ambiente y en no sé cuantas cosas más, tan charro!!!Aprenden rápido.
SI UNA DETESTA AL JEFE…
En Teleantioquia trabajan periodistas quienes durante la campaña “AMA” por alcaldía y gobernación fueron incapaces de mostrarse ecuánimes frente a sus oyentes en otros medios distintos a nuestro canal de TV, y, por el contrario, parecían incontenibles con su lenguaje cargado de rabia –inexplicable- en contra de los doctores Aníbal y Fajardo, en cambio subían al cielo a los otros candidatos opositores que creían más fuertes.
Pues bien, perdieron sus candidatos predilectos (todos lo periodista los tenemos pero no podemos manipular la información, léase bien: la información, como se nos antoje) y tales periodistas siguen en el Canal muy campantes. Si uno tiene un poquito de dignidad y amor propio, suficientes como para compensar el salario que dejaría de devengar, se retira. Tiene que estar uno muy necesitado económicamente o muy sobrado en sinvergüencería, para trabajarle a un jefe que tanto detesta.