Por fin una determinación ejemplar al ser despedidos dos locutores de
Tropicana Estéreo de Bucaramanga como consecuencia de las quejas presentadas
por los oyentes molestos con el lenguaje tan vulgar utilizado por ellos en los
programas de dicha emisora.
Y en Medellín no escapamos a esta pésima modalidad de hacer radio; aquí
también hay locutores que merecen ser
sancionado drásticamente, al igual que los directores de esas emisoras
en las que el lenguaje utilizado, además de vulgar, es francamente ofensivo;
particularmente en contra de las mujeres
expresan ciertos comentarios chocantes e irrespetuosos, y lo peor, algunas oyentes son precisamente quienes lo
permiten y lo estimulan en sus diálogos al aire con los locutores de esos
espacios que nada aportan al oyente, no informan, ni educan, ni entretienen.
Viajar en taxi es un martirio cuando el conductor “entretiene” al pasajero con
producción radial tan ramplona. ¿Y quién se atreve a decirle al taxista que
apague el radio? Si el tipo está oyendo esos programas y no respeta a los pasajeros,
nada raro que sea un grosero que lo baje a uno
a la brava.
- El Partido Conservador sigue disgregándose mientras la colectividad roja aquí en Antioquia se fortalece con estrategias de unión que presagia buenos dividendos en las elecciones de marzo del año entrante. Y de la “U” ni hablar, qué encartada para quienes ostentan curul de ese Partido pero quieren irse tras el inspirador que les armó con sus más fieles e incondicionales movimiento distinto. Por su parte Cambio Radical se quedó sin “papá” pues los abandonó para irse con su nuevo amor.