jueves, 15 de febrero de 2018
¿LA CONDICIÓN HUMANA ES DESALMADA?
Para algunos estudiosos de la mente, la condición humana es el resultado de la genética con el entorno; este, entendido como las vivencias que influyen en la formación y desarrollo que va desde el nacimiento hasta los primeros 7 años de vida, más o menos. O quizá, como aseguran otros, la psiquis de todo ser humano es el resultado exclusivamente de las vivencias, pues “El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”.
Sea lo uno o lo otro y sin entrar en esa discusión, lo cierto es que causa profunda tristeza el enterarnos cómo, para cierto tipo de personas, el maltrato a niños y animales no les merece más allá de un comentario pasajero.
La maldad en la condición humana parece que ni es nueva ni se ha incrementado, simplemente se conocen ahora muchos hechos frecuentes, producto de bárbaros, porque los medios de comunicación, y más recientemente las redes sociales, difunden todo acontecimiento, antes ignorado.
Es asombroso enterarnos que, por ejemplo, un agente de policía formado para proteger, mate un perro a patadas. ¿Será que su niñez fue traumática? En cambio, cómo reconforta observar que un mendigo comparte su escaso plato de comida con dos o tres perros que “adoptó” de la calle. ¿Acaso su niñez fue linda y de pronto llegó a deambular para regalar afecto?
En todo caso, no podemos quedarnos en elucubraciones que no sabemos llevar al campo de la ciencia, por ignorancia sobre el tema. Pero sí podemos recordar que las leyes las hacen legisladores que nos representan en los ámbitos de poder, y son dictadas para obligatorio cumplimiento.
¿Entonces por qué no vemos que tenemos leyes, legisladores, y por igual un montón de psicópatas, asesinos y maltratadores haciendo de las suyas?
¿Cuándo vamos a emprender la responsabilidad de negarle el voto a los legisladores que no exigen el cumplimiento de las leyes propuestas por ellos mismos? ¿Y hasta cuándo vamos a soportar discursos tontos, igualiticos a los de hace 80 años, sabiendo que no van a cumplir sus manidas promesas?
En la clase política, la gran mayoría ya estuvo suficiente tiempo en las esferas de poder y no hizo algo realmente importante por la niñez desprotegida. Lo más que saben, algunos, es hacerse los bobos con sus obligaciones y no se ocupan de endurecer las penas para abusadores, maltratadores y asesinos de niños. Su mayor ocupación es estar en componendas que beneficien sus bolsillos tan ambiciosos, como sus mentes. Y ni hablar de la Ley de Protección Animal, otra para burlar. ¡Cómo somos de indolentes! ¿O es esta una sociedad enferma?
Revelémonos, pero revelémonos contra quienes no defienden a los niños y a los animales. Exijamos promesas concretas para una sociedad sana, para unos hogares felices. No les creamos a quienes no saben hablar de “humanizar la humanidad”. Y tampoco creamos en los que hablan muy bonito sobre el asunto, pero de ahí no pasan.
No les demos el voto, nuestra valiosa y preciada arma democrática, a quienes chorrean veneno en sus discursos rabiosos. Quienes siempre están criticando agriamente a los contrincantes, no son de naturaleza bondadosa, por lo tanto, no son sensibles al sufrimiento de los niños y no son compasivos con los animales; por consiguiente, no trabajarán por su protección. Su condición humana es desalmada.