Por lo que se está viendo en Medellín, como parte del caótico debate electoral, nos gustó la definición “Extralimitación del Control Político” para titular nuestro artículo de opinión, pues la encontramos muy precisa si a manera de ilustración nos remitimos al comportamiento de algunos concejales de Medellín.
Hoy miércoles 26 de octubre, a cuatro días de elecciones, en el Concejo de la capital antioqueña se evidenció claramente qué es lo que “mueve” de verdad las fibras de muchos concejales, y no es precisamente la grave situación que vivimos los ciudadanos a raíz de las crisis que nos golpean, lo que les duele en el alma es que se pretenda darles de su propia medicina.
Por la confrontación Salazar-Luis Pérez, (que entre otras no ha permitido a Federico Gutiérrez y al candidato Aníbal Gaviria desplegar en forma sus respectivas propuestas) de cada orilla las ofensas vienen y van, zancadillas van zancadillas vienen, aparecen fotos “comprometedoras” cuando se trata de una lado y otras muy similares son dizque inocentes cuando se trata del otro; y así nos están “animando” a votar el próximo domingo a los ciudadanos de Medellín, con la orquestación francamente grotesca de políticos nuevos y viejos, en campaña.
Se oye el mismo libreto en distintos tonos; la lección está siendo recitada con total disciplina. Que pongan cámaras… que las quiten, que las queremos para la seguridad pero no aquí frente a nosotros; que aquel es un borracho y en cambio nosotros toda pureza y candor… ¿ y en dónde está escrito en cuáles carros oficiales se puede andar bebiendo sin que ello sea pecado y en cuáles no? Creíamos que en ninguno.
Y para rematar, la perla que hoy se oyó en el sagrado recinto de la democracia, entre frase y frase de las elevadas por parte del coro de ángeles terrenales con sus alitas asentadas en el Concejo de Medellín, compuesto por voces masculinas y femeninas, muy destempladas, muy alteradas: “El Alcalde Salazar debe irse de esta Ciudad pues ni siquiera es de aquí, él No es de Medellín, ¡que se vaya!”. Muy pando y orondo el Concejal Jesús Aníbal Echeverri –que tampoco nació en nuestra capital- echó al Alcalde.
Y después nos quejamos de las prácticas que cogieron ventaja en las comunas, como por ejemplo no permitir a los vecinos que traspasen las “fronteras invisibles” marcadas por los combos. ¡Qué maravilla! La sesión de hoy está especialísima para una clase de convivencia ciudadana y resolución pacífica de conflictos.
Entonces, frente a semejante despropósito uno cae en cuenta de que la inmensa mayoría de concejales de Medellín –históricamente- llegaron de distintas localidades antioqueñas y en algunos casos hasta de otros departamentos, y aquí los hemos recibido a todos muy bien, inclusive la gran mayoría vino en busca de mejor calidad de vida y lo han logrado gracias al favor del elector de Medellín que les ha permitido, incluso, elevar su estatus; así que eso es muy satisfactorio.
¿Pero cuántos de aquellos políticos que han alcanzado sus sueños en Medellín, han hecho algo por sus municipios y subregiones, distinto a traerse a su familia, parentela y amigos, olivándose de los que quedaron allá bien “llevaos”’?
Definitivamente nuestro voto está con los que demuestran día tras día, circunstancia tras circunstancia, que, sean de donde sean, vengan de donde vengan, tienen comportamiento ejemplar en todos sus espacios de vida, pero sobre todo en los escenarios políticos.
Al concejal Luis Bernardo Vélez y al doctor Nicolás Duque, les tocó torear la penosa sesión de hoy; al primero como convocante del tema que se iba a tratar en la sesión pero que tuvo que aplazarse, y al segundo - todo un señor también- como Presidente de la Corporación.
No sabemos en dónde nació el Concejal de Medellín Luís Bernardo Vélez ni es importante averiguarlo, lo que si nos importa es que se trata de un hombre prudente, trabajador incansable en temas muy sensibles de ciudad, decente, inmensamente respetuoso; hoy lo volvió a demostrar en la vergonzosa sesión protagonizada por varios de sus compañeros bastante descompuestos, quienes emplearon un lenguaje muy agresivo.
Nos encantan las cualidades del Dr. Luis Bernardo en los políticos, lástima tan escasas.