Cuando se trata de conectar cerebro con corazón, o corazón con estómago (peor), o cerebro, corazón y estomago (mucho peor), el resultado es completamente incierto porque las acciones, consecuencia de ello, obedecen a muchos factores subjetivos, y casi siempre lo que se hace desde esas conexiones es absurdo; y aunque a veces son decisiones perdonables, obviamente son inexplicables según la lógica.
Lo que sí es definitivamente imperdonable, cuando ignora el profesionalismo y la ética que son sus soportes, es el ejercicio periodístico. En la reciente contienda política, los electores esperaban, como siempre, información que les aportara elementos de juicio para decidir el voto, pero lamentablemente hubo periodistas que frente a un micrófono “informaron” con el estómago, con su estómago, porque ni siquiera con el estómago de las mayorías necesitadas de programas sociales -tan buenos por ejemplo como los del Alcalde de Medellín Alonso Salazar- aquellos periodistas a los que nos referimos, se dejaron llevar por intereses puramente individuales creyendo que sus oyentes no se daban cuenta de sus intenciones acomodadas.
Por otra parte, observamos también que en la actividad política no valen leyes ni normas; los mismos políticos son quienes dejan de lado, por ejemplo, los Estatutos de los Partidos (porque de la ética ni hablar) y le hacen pistola a todo articulado para hacer lo que les viene en gana con tal de tirarle codo al que sea y salirse con la suya. Así que muchos políticos y no pocos periodistas se parecen: defienden solamente lo que les interesa personalmente, demostrando que la responsabilidad social les importa un pito.
¡Y de lo que mueve a votar a ciertos electores, qué pena! Si nos remitimos solamente a un pequeño Municipio de Antioquia como es Guarne, podemos observar, evidentemente, que la lógica política no se da ni allí ni en ninguna parte. Antes de la exigencia que nos presenta la Ley de Cuotas, el Concejo de esta localidad contó con mujeres, muy pocas, pero las había tenido; en cambio para el periodo que arranca en el 2012 no habrá ninguna mujer.
Ni las mujeres –las más llamadas a apoyar a sus pares- ni los hombres, respondieron con su voto, suficientemente, frente a las distintas alternativas para aumentar la cuota femenina en los concejos, aunque podían escoger entre aspirantes de todos los matices, colores y sabores. Para el caso de Guarne las había preparadas profesionalmente, otras con trabajo comunitario, algunas con trayectoria en la actividad política o en otro tipo de quehacer social, en fin, los guarneños no pueden decir que no hubiera de donde escoger; sencillamente no hubo el apoyo electoral requerido para que al menos una siquiera de las candidatas llegara al Concejo. ¿ o será que, como suele decirse, hombres y mujeres –políticamente- “se entienden mejor” con los hombres? (¿será cosa de “negocios”?)
Algunas feministas aseguran que solamente los hombres muy inteligentes aceptan competir en política con las mujeres.
Tampoco quisieron los guarneños llevar a la Asamblea Departamental a un hijo de Guarne, su candidato no alcanzó los votos necesarios. Por otra parte, aunque la votación en esta localidad del Oriente antioqueño por el matemático Sergio Fajardo para la gobernación fue muy importante, no votaron suficientemente por el buen candidato al Concejo que representó al Partido Verde.
Queremos mencionar algunos nombres de mujeres aspirantes al Concejo de Guarne, a manera de ejemplo; sólo cuatro porque fueron las que conocimos personalmente -haciendo la salvedad de que muy seguramente estaban otras también merecedoras de conseguir su curul, pero que tampoco pudieron llegar al cabildo municipal- y vamos a señalar el nombre de una mujer que trabajó por dos de ellas incansablemente.
Pero antes, queremos rendir homenaje de admiración a una joven abogada guarneña, Liliana Sánchez López, ella no aspiró esta vez al Concejo de su municipio, en donde en otras oportunidades se ha desempeñado con lujo de competencia; en la contienda que recién terminó fue la gerente de campaña del hoy concejal electo Adrían Ospina, el de mayor votación entre los elegidos por el Partido Conservador, él creyó en ella y ella respondió; esas son las oportunidades que la gran mayoría de hombres le niegan a las mujeres.
Conocimos en Guarne a Marión Moreno y a Marina Vera, aspirantes al Concejo que contaron con el apoyo de doña Ester Marín, una mujer conocedora como la que más de lo que significa verdaderamente la equidad de género, así que como soporte ideológico de sus candidatas estaba la garantía de una defensa real y un trabajo serio frente a los derechos de las mujeres; por otro lado también se presentaron mujeres que conocimos como representantes de sectores comunitarios, sociales o asociativos, ellas son Diana Pérez y Gloria Cárdenas. Cualquiera de las cuatro, muy seguramente, si hubiera llegado al Concejo, no iría simplemente a calentar curul.
Para Medellín, frente al tema de mujeres, se observan similitudes con Guarne y los demás municipios de Antioquia y del país; la cuota de mujeres en los concejos no aumentó, por el contrario disminuyó. Por su parte, quienes pretendían reelección en el Concejo de la capital del Departamento –salvo Aura Marleny Arcila- no pudieron mantener su curul, y ninguna de las nuevas aspirantes alcanzó su objetivo, a pesar de que las había con méritos propios.
Bien interesante es el caso de la actual concejala de la capital antioqueña que sí pudo conseguir los votos para mantenerse en el Concejo de Medellín el próximo periodo, se trata de la Contadora Pública Aura Marleny Arcila, toda una dama que ha aportado a la ciudad un trabajo serio, valiosos argumentos en los debates, sano criterio e iniciativas. Creemos que su reelección no se debe a que todos los electores que depositaron el voto a su favor tuvieron en cuenta sus destacadas cualidades, más bien se trata de que cuenta con una poderosa maquinaria detrás de ella; tal vez, si la doctora Aura Marleny, aún siendo una excelente concejala, no estuviera respalda por un equipo político tan sólido, que de verdad trabaja con todo entusiasmo por ella, no alcanzaría la importante votación que obtuvo; afortunadamente para Medellín ella tiene, además de méritos, ese fuerte apoyo. (¡pero cómo se equivocaron sus jefes con el candidato a la gobernación!)
Con lo anterior queremos significar que todavía se necesita el empujón grande de los señores con sus maquinarias para que las mujeres lleguen a las esferas de poder por voto popular; y cuando llegan a tales escenarios, algunas nos hacen quedar muy bien, otras son vergonzosas.
Cabe aquí cotejar la presencia femenina actual en el Congreso con la que se tendrá en el Concejo de Medellín. Mientras en el cabildo de la capital antioqueña, por fortuna, se seguirá contando con la doctora Aura Marleny, que es el prototipo de la mujer discreta en todas sus actuaciones, estudiosa, coherente con su papel en la sociedad y en la política, y además responsable frente al deber que imponen los electores y la ciudadanía, particularmente en el Senado hay mujeres que han llegado allí rápidamente, sin hacer méritos, simplemente por el favor de los llamados “barones electorales” que siguen siendo los que quitan y ponen en las listas tratando de atajar, en muchos casos, a mujeres verdaderamente interesantes.
Para llevar mujeres al Congreso, muy pocos jefes políticos han tenido en cuenta las capacidades intelectuales, morales y sensibilidad social de ellas; así que esa es la razón por la que llegan allí ciertas congéneres nuestras que nos hacen avergonzar, que nos hacen quedar muy mal, que nada aportan en los escenarios políticos y hasta se hacen notar solamente por sus salidas en falso. A leguas se les nota a estas señoras que su principal interés es su figura y figuración, ah, y el poder para alcanzar metas personales, muy lejos de sus objetivos está el bienestar de los niños, de las mujeres y de otros sectores poblacionales que dicen defender.
Y en este punto no podemos cerrar el tema sin mencionar a una de las buenas mujeres en el Congreso, se trata de la Senadora Gilma Jiménez, ella sí que nos representa con dignidad y nos hace sentir muy orgullosas de que una mujer tan extraordinariamente luchadora en favor de las buenas causas, esté allí.