· Ningún certamen es gratis, toda actividad tiene gastos por los preparativos, organización, logística y atenciones, hasta en las más pequeñas reuniones de vecinos, compañeros de trabajo o de familia se necesita gastar para obtener los resultados mínimamente esperados. La Cumbre de Cartagena para algunos fue un despilfarro total a cambio de pocos resultados, para otros fueron los gastos normales en busca de objetivos sanos en el ámbito colectivo, logrados en algunos aspectos; para los “antisantistas” radicales todo fue un fracaso, nada positivo, mientras para el común de los mortales fue una buena vitrina de Colombia ante el mundo.
Nada más por el impulso a la concreción del TLC con EEUU que va a beneficiar a ciertos sectores y traerá a mediano y largo plazo importantes negocios, creemos que valió la pena la Cumbre.
¿Cuánto le cuesta al erario público los viajes de congresistas y otros corporados que van al exterior para mirar modelos que supuestamente van a enriquecer sus conocimientos en temas de diversa índole para luego dizque aplicarlos en sus municipios y Colombia?
· La Secretaría de Seguridad para Medellín parece que, con el enfoque novedoso de su primer Secretario, quien pondrá al servicio de la nueva dependencia las tecnologías modernas que él maneja con bastante solvencia, se podrán obtener buenos resultados – y se saldrá de los protocolos que posiblemente “se trampean” los que se mueven en los bajos mundos- pues se atacará de otra forma, principalmente, el micro-tráfico y la impunidad, dos de las causas que más inciden en la violencia de nuestra ciudad. Una buena explicación del por qué fue nombrado allí Eduardo Rojas León, quien para algunos, no tiene el perfil esperado para el cargo. Salirse de los esquemas tradicionales es un riesgo que bien vale la pena correr para buscarle salidas a un problema tan viejo, que sigue creciendo, arraigado y grave.