Parece que nos falta alguna fibra
nacionalista o tal vez feminista, en todo caso no logramos entender cuál es el
alboroto y rabia por lo que dijo la Canciller de Colombia a raíz de la escapada de los gringos con las “prepagos”
cartageneras; la prudente dama Ángela Holguín, dijo que “en donde hay hombres hay prostitutas” y eso es verdad; en todas
partes y desde siempre ha habido prostitución , y la hay porque los hombres
pagan tales servicios, los buscan, si no fuera así no existiría esa forma de sacarles la plata; de manera que
entendemos la frase de la Dra. Holguín
como que el tema no tiene nada de exclusividad de Cartagena, y en ese sentido
creemos que quería bajarle el tono al asunto pues es allá, en territorio de
Obama, en donde deben manejar sus escándalos.
De ahí que se nos hizo extrañísimo
que ayer miércoles 25 de abril, en sesión del Congreso, una Senadora colombiana –cuyo nombre no supimos pues no le fue puesto
el crédito en pantalla mientras la estuvimos viendo en la trasmisión de
televisión - tomará la palabra para expresar su descontento
con la frase de la Canciller, dijo además que le pedía a la Dra. Holguín que
ofreciera excusas públicas a las mujeres colombianas, y que ella, la senadora
de marras, se sentía muy ofendida pues todas las colombianas no éramos
prostitutas. Por nuestra parte no nos
sentimos movidas a apoyar a la Senadora ofendida porque creemos que la cosa no
es con nosotras.
Y decimos que tal vez nos falta,
además de la fibra feminista, la nacionalista, pues tampoco le encontramos
sentido a las voces de protesta de altos funcionarios de la Administración de
Cartagena, quienes aseguran que por el escándalo de los gringos y su noche de
farra, en el país del Norte están haciendo quedar muy mal a la Ciudad Heroica,
tanto que, según ellos, EEUU debe iniciar una campaña turística invitando a conocer
las verdaderas bellezas de Cartagena para así limpiarle su prestigio.
Cartagena es espectacularmente
divina, pero que tiene prostitución, claro que la tiene y va en aumento hace
años, más que en otras ciudades colombianas; así como en Medellín tenemos más sicarios que en cualquiera de las demás
capitales de Colombia. No nos enredemos entonces
rasgándonos las vestiduras frente a temas que son ciertísimos.
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Hace 19 años en Bogotá, un agente de la Policía
violó, ahorcó, asesinó infame y cruelmente a una niña indefensa de 9 años en el
baño de una Estación; la niña era la hija de otro policía a quien metieron a la
cárcel como culpable del hecho por testimonios de dos de sus compañeros quienes,
según se supo después, parece que armaron el libreto de común acuerdo con el autor del aterrador crimen. Gracias a pruebas
de laboratorio realizadas en EEUU se comprobó quien fue el verdadero canalla y lo
condenaron, después de que el papá de la niña había pagado injustamente dos
años de cárcel; sin embargo el verdadero culpable de la
atrocidad, apenas pagó 10 años de reclusión. Para temas tan tristes como éste,
no hay despliegues, ni voces airadas, ni reclamos, y no vemos acciones que a largo
plazo - no hay otra forma- trasformen a nuestra sociedad tan enferma.
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Hace 19 años pasó y siguen violando niños y
niñas, asesinando a seres indefensos, pero una Senadora de la Republica apenas
tiene aliento para reclamarle a la Canciller por algo si se quiere trivial –como
frase- y simplemente cierto.
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Senadora cuyo nombre no sé: Apréndale a su colega la Dra. Gilma Jiménez y
apóyela en su lucha por los derechos de los niños, eso sí tiene sentido.