miércoles, 29 de agosto de 2012

DIALOGOS INCOMPRENDIDOS


·         El mundo entero se alegró con el anuncio del inicio de conversaciones que lleven al diálogo definitivo para un posible acuerdo de paz entre el gobierno de Santos y la guerrilla cincuentona que nos martiriza. En Colombia, una inmensa mayoría respalda la decisión de nuestro Presidente, mientras unos cuantos la rechazan; las razones tan personales de estos últimos se nos antojan infamemente egoístas en algunos casos y bastante perversas en otros. 
Y aunque optimistas frente al dialogo, tenemos claro que,  la      condición de un cese de hostilidades mientras se den las conversaciones, no cabe,  la historia de las guerrillas ha demostrado que eso no se da.

“Señor Gobernador, en repetidas oportunidades y de manera sinuosa usted ha venido asociando el nombre de los Diputados con prácticas y comportamientos que no se ajustan al deber ser de la actividad política. Precisamente el día viernes 24 de agosto de 2012 en un informe del periódico El Colombiano titulado en primera página. “Diputados piden a Fajardo más ejecución”, donde se habla de un superávit en caja de 717 mil millones de pesos, y donde algunos corporados presentan inquietudes válidas, cin ejemplos concretos sobre la administración, usted responde según el periódico: “las cosas hay que hacerlas de manera transparente. Rendimos cuentas por cada peso, que no se reparten a la jura. Rompimos la politiquería. Es otro modelo y hay gente a la que no le gusta”.
Consideramos que este tipo de respuestas en el contexto de la nota periodística, genera en el imaginario colectivo una descalificación de su parte de la gestión de los Diputados, lo que riñe con sus postulados de decencia y respeto que deben acompañar la relación del Gobernador con su junta directiva que es la Asamblea Departamental.
Retomando sus palabras relacionadas con el tema de que la transparencia también incluye el poder discrepar con respeto de las posiciones de los demás, esperamos que la relación Asamblea-Gobierno Departamental se siga dando en términos propositivos y no con mensajes efectistas que generan un clima de distanciamiento y hostilidad”.
Nos suena muy amañado el  contendido de estos párrafos sacados de la carta enviada al gobernador de Antioquia Sergio Fajardo por parte de los diputados del Departamento opositores al mandatario; al “leer entre líneas” observamos  posturas y planteamientos muy poco creíbles, forzados, la verdad sea dicha: no les quedó buena. (Entre otras ¿qué pretendían decir con la palabreja “sinuosa”? y como mal redactadita, o no?)

·         Se comenta que muy posiblemente será nombrado Ministro de Salud el antioqueño Alejandro Gaviria, hijo del exalcalde de Medellín y exgerente de EPM Juan Felipe Gaviria, y hermano del extraordinario columnista Pascual Gaviria quien pertenece a la nómina de “La Luciérnaga” de Caracol. Alejandro Gaviria no ha sido conocido en el sector salud, no es médico, ni salubrista, ni nada parecido, pero su perfil  se acomoda perfectamente a las necesidades del país para el manejo de un tema cuya frajilidad exige un guía, ante todo, honesto y pulcro como lo es el Dr. Gaviria, a lo que se le suma otro requisito indispensable hoy más que siempre para regir  ese sector: excelentes cualidades gerenciales.


La Comunicadora Selene Botero al frente de TELEANTIOQUIA enfrenta problemas serios en nuestro Canal, algunos indudablemente por causas ajenas a su gestión, otros son definitivamente enredos que se buscaron con el contrato que sigue siendo duramente cuestionado por los diputados a la Asamblea de Antioquia, con razón. Bien podría concentrarse la administración del Canal en solucionar los temas exógenos, si resuelven lo del contrato que es tan fácil des-hacer como se hizo.


·         La Princesa Diana debe estar revolcándose de la risa con las pilatunas de su hijo Harry y lamentando no estar en este mundo para apoyarlo y hacer morir de la ira a la realeza. Particularmente nos encanta el principito díscolo, así como nos chocan  los medios de comunicación que hacen plata con las intromisiones en la vida íntima del pobre muchacho que, además de ser el vivo retrato de la mamá,   nos parece tan encantador como lo fue ella.