martes, 9 de octubre de 2012

¡QUÉ ESPERANZAS!


·         Si tenemos diputados que en sus  reuniones se mientan la madre y se dan trompadas, si vemos  concejales quebrando  vidrios en pleno recinto de sesiones, y los  congresistas  –con algunas destacables excepciones-  se tapan entre sí pecados de todos los tamaños ¡ qué esperanzas! Creer entonces que entre gente  sin empleo, sin oportunidades, en la miseria, puede haber tolerancia y respeto, es ser muy ilusos. Hambre y rabia es una mezcla tan peligrosa como alcohol y gasolina.Amor con amor se paga, desdén con desdén devuelvo…”.

·         Nuestros niños siguen siendo maltratados, violentados y asesinados; menores de edad sufren las atrocidades de una sociedad cruel y despiadada que no recibe merecidos castigos por falta de leyes duras,  y en muchos casos  por la impunidad.

·         Válery Domínguez  es una mujer desprevenida, sincera, querida, que se dejó llevar ingenuamente de un “vivo”.

·         En la reciente Consulta participaron,  casualmente, (no, eso no es casual) los partidos políticos con el mayor número de integrantes decentes, juiciosos, defensores de los intereses de las mayorías, coherentes con los principios éticos y democráticos: Partido Verde, MIRA y POLO. En estos Partidos figuran hombres de respeto y las mujeres más interesantes del Congreso, aquellas mejores defensoras de causas colectivas en busca de grandes beneficios para los colombianos.

·         El Senador Juan Manuel Galán es un político tan honesto, tan correcto, que nos hace preguntar ¿cómo ha hecho para no contaminarse? Sus sólidos principios morales y el ejemplo vivido al lado de su papá Luís Carlos Galán, sumado a la formación recibida de su mamá, lo blindaron. ¡Es impecable!

·         Y nos sigue gustando el trabajo y la decencia del Representante a la Cámara Simón Gaviria, así no haya aprendido a leer toooodo lo que pase por sus manos pues no se puede confiar en sus coleguitas; está bueno para que se junte con Válery Domínguez. ¡Qué par de sanos!

·         Definitivamente los “vivos” son un peligro para la sociedad.

·         Medellín es una ciudad muy linda pero con graves signos de deterioro. Pareciera que va en aumento la cultura perversa que venimos padeciendo desde el nacimiento de la mafia criolla de la droga, engendrada principalmente por la reina de la coca y Pablo Escobar. Griselda Blanco  –recientemente asesinada en una calle de la capital antioqueña- quien pagó cerca de 20 años de prisión en EEUU, en tanto  aquí no se le juzgó por delito alguno, es con Escobar la pareja diabólica que parió la descomposición moral y social horrorosa que  hoy nos sigue azotando.


         Sumada a tal herencia, persiste la corrupción enraizada en instancias inimaginables,  se agudizan las consecuencias de la injusticia social y, para empeorar el panorama, con los  desplazamientos voluntarios y los obligados demandando servicios para llenar necesidades básicas insatisfechas, se va saturando cualquier capacidad de respuesta eficaz en la  capital antioqueña.

Población cada vez más numerosa afronta carencias que impiden permanecer en las subregiones por fuera del área metropolitana; llegan gentes desde todos los rincones de Antioquia  que fueron abandonados por la clase política -preocupada más por conseguir para sus bolsillos que para sus municipios-  y los gobiernos locales en el Valle del Aburrá no tienen cómo atender todos sus requerimientos en materia de empleo, seguridad social,  vivienda y educación, plenamente; así que persistiendo tales condiciones no puede haber tranquilidad individual, familiar ni  colectiva.

·         El deterioro social e institucional es causa principalísima de empobrecimiento y violencia; los centros educativos sufren males gravísimos, el entorno familiar  ya no ofrece experiencias gratificantes a sus miembros, los niños no están creciendo rodeados de afecto y protección; la clase dirigente dejó de serlo para convertirse en clase dominante y el desarrollo económico privilegia a los poderosos.

·         Lo dijo  Su Santidad Juan Pablo II cuando estuvo en Medellín en julio de 1986: “A los responsables colombianos en la política, la economía, la cultura, dirijo un apremiante llamado: Las paz, tan necesaria, es obra de todos, y una paz verdadera será realidad sólo cuando se hayan eliminado las causas de la injusticia.  Poned todo vuestro empeño para que se creen estructuras renovadoras que permitan a los colombianos vivir en paz y armonía”. Con el Sumo Pontífice se tomaron la foto pero sus palabras las ignoraron por completo.