En asuntos de movilidad vehicular pienso que en la
capital antioqueña vamos de mal en peor. Con el lema ”Ahora Medellín tiene
otro ritmo de vida”, el pasado 12 de julio, la dependencia municipal
encargada del tema inició la campaña Movilidad para la Vid, que tiene como objetivo dar a conocer el SIMM
-Sistema Inteligente de Movilidad de Medellín-, un proyecto que pretende mejorar
la calidad del tránsito en esta ciudad y bajar los niveles de estrés que
padecemos los ciudadanos por el caos que nos agobia cuando nos movemos por las
principales vías.
No creo mucho en una campaña aislada, espero
equivocarme, pero para que pueda decirse de una ciudad, que es organizada en
materia de tráfico vehicular, cuenta lo bien que se conjuguen varios aspectos:
conductores educados (respetan las normas, obedecen las señales, cumplen con
los códigos respectivos) autoridades eficientes (para organizar y sancionar
objetivamente), vías bien señalizadas, peatones cuidadosos y “despiertos”, y
decisiones bien tomadas en todos los
campos relacionados con el asunto, desde
el saber y la experiencia, no por la conveniencia política; así que Medellín y
su área metropolitana está lejos de llenar tales requisitos; por lo demás, la
nuestra es una ciudad que todos los días recibe más habitantes, carros y motos.
Sinceramente, y qué pena si estoy siendo injusta,
me parece que los conductores de motos, buses y taxis de Medellín en una
inmensa mayoría -y algunos que van al volante de particulares- son muy mal
educados, creo que en el mundo no nos
gana ninguna otra ciudad en malas prácticas: se suben a las aceras, se
adelantan por donde no es, atropellan vía, no respetan peatones, insultan a
otros “choferes” peores o iguales, invaden carriles ajenos y los semáforos en
rojo son “parte del paisaje” para muchos pues siguen de largo muy horondos ante
la señal.
Me sigo preguntando ¿por qué no hay castigo de
ninguna naturaleza para los motociclistas que se pasan los semáforos en rojo?
¿por qué los motociclistas “culebrean” entre los carros peligrosamente para
ellos y para los demás y nos los tenemos que aguantar? ¿Por qué no hay cámaras
que registren todas las violaciones a las normas de transito que los motociclistas
comenten?
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Cuando el Representante a la Cámara Oscar Marín
perdió su investidura, su colectividad y
la gente que lo conoce lo lamentaron mucho pues se trata de un buen político que, según dicen, siguiendo
instrucciones de su jefe tomó una decisión que le costó la curul. Lástima
grande perder uno bueno mientras siguen tantos malos; y se comenta que el ex Contralor
de Antioquia, Jorge Rojas, ese sí, aseguran, mal funcionario y marrullero, “güete”
con lo que le pasó a Marín.
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En cambio
parece que nadie se entristece porque la señora Mercedes Maturana, militante
del Partido Verde hasta pocos meses antes de la muerte de la inolvidable Gilma
Jiménez, pues la morena renunció irrevocablemente a su partido para aspirar a
la Alcaldía de Cartagena por el Partido MIO, así que luego del fallecimiento de
la Dra. Jiménez, la Maturana reclamó, peleó y chapaleó reclamando para ella la
curul pues en la lista del Partido Verde era la siguiente en votos, pero como
las curules no son de las personas sino de los partidos, se quedó sin el pan y
sin el queso.
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No sé si
ya desmontaron la valla que apareció en Medellín dándole las gracias a los
concejales que votaron en contra del matrimonio UNE-Millicom, pues tengo
entendido que el Consejo Nacional Electoral no permite –por fuera del tiempo
reglamentado para el efecto- vallas que contengan logos de los partidos
políticos, y esta valla los tiene, por lo tanto, si la reglamentación no es lo
suficientemente explícita, cualquiera podría alegar que es propaganda política.
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El
servicio del Metroplus es una delicia, lástima lo mal educados –y atrevidos-
que son algunos conductores de motos, taxis, buses y particulares, que se
parquean sobre la franja roja que es
exclusiva para estacionar estos modernos buses.
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La
inseguridad de Medellín es asombrosa, y no se puede decir que es culpa de esta Administración,
tampoco de la anterior o de la que les antecedió, simplemente las causas no se resolvieron
a tiempo, y las bandas que han ido creciendo en número y peligrosidad se
iniciaron hace años mientras campeaba la corruptela por un lado, y por el otro los
responsables de las decisiones en el poder, se hacían los que “no es conmigo”.
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Buenos
Aires, la capital de Argentina, no se ganó la sede de los Olímpicos del 2018 en
cocteles, esa es una falacia. Buenos Aires
respira turismo (en Caminito, en El Boca o en Corrientes se ven centenares de
extranjeros) alegría, vibra permanentemente, para el visitante es más barata
que otras ciudades de países latinoamericanos, es mil veces más segura que
Medellín aunque es la capital de un país que va económicamente mal, y su gente
no es ni la mitad de encantadora a como somos los paisas. Medellín es
infinitamente más limpia, bonita como Buenos Aires aunque arquitectónicamente muy distinta, aquí somos
cálidos y muy atentos, pero esa sensación de temor que nos acompaña a propios y
forasteros no se puede ocultar. (En una repostería de Junín –adentro- me dijo
el vigilante del sitio lo mismo que una vigilante me solicitó en un centro
comercial: “No deje el bolso sobre la silla, métalo debajo de la mesa para más
seguridad”).
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En Belén
estábamos felices porque un concejal anunció que íbamos a tener más policías,
algo así como un CAI móvil y uniformados rondando permanentemente, en efecto,
nos alegró ver agentes motorizados frecuentemente, patrulla nueva y tres
mujeres policías paseándose juntas muy juiciosas por una de las calles
principales que conducen a la Loma de los Bernal, eso fue durante dos semanas;
la tercera semana un “motoneto” nos perseguía en actitud amenazante y entonces
no nos detuvimos frente a la casa nuestra para parquear y bajarnos sino que
seguimos de largo y bajamos rápidamente hasta la calle en donde esperábamos encontrar
a las policías…nada, ya no estaban, ni volvieron. Nos tocó parar frente a un
supermercado lleno de personas que se habían percatado de que algo raro estaba
pasando y así lograr que el tipo se alejara.
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Aunque se
diga que José Obdulio Gaviria aseguró que el ex presidente Álvaro Uribe va a
encabezar la lista al Senado por el movimiento Centro Democrático (que será
partido político por firmas) me atrevo a decir que lo dudo mucho; y si es como lo
creo hasta ahí llega ese partido. Mejor dicho, el señor exmandatario de los
colombianos, tiene grandes poderes: Acaba con partidos políticos, crea colectividades,
desdibuja ideologías; como el mejor ilusionista es sorprendente. Sus seguidores lo siguen idolatrando.
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El
exalcalde de Medellín Alonso Salazar no aceptó el cargo en la directiva
nacional del Partido Verde. Hay crisis al interior de esa colectividad y aunque
Salazar se me hace ingenuo políticamente, tomó una sabia decisión. Confieso que
Salazar me inspira confianza, creo en él y en su honestidad, pienso que es
pésimo metido en la clase política porque
no tiene las características para sobrevivir en ese medio. También confieso la certeza
de que Luís Pérez es mejor gobernante y le lleva toneladas en malicia a
Salazar; el también ex alcalde se mueve como pez en el agua tomando decisiones exclusivamente suyas sentado
en el poder y por eso no lo veo por ningún motivo con ganas de Senado, no creo
que Luis Pérez se sienta cómodo en el Congreso.